Las inquietudes de Shanti Andia
Las condiciones en que se desliza la vida actual hacen a la mayoría de la gente opaca y sin interés. Hoy, a casi nadie le ocurre algo digno de ser contado. La generalidad de los hombres nadamos en el océano de la vulgaridad. Ni nuestros amores, ni nuestras aventuras, ni nuestros pensamientos tienen bastante interés para ser comunicados a los demás, a no ser que se exageren y se transformen. La sociedad va uniformando la vida, las ideas, las aspiraciones de todos.
Yo, en cierta época de mi existencia, he pasado por algunos momentos difíciles, y el recordarlos, sin duda, despertó en mí la gana de escribir. El ver mis recuerdos fijados en el papel me daba la impresión de hallarse escritos por otro, y este desdoblamiento de mi persona en narrador y lector me indujo a continuar.
No tenía la menor intención de dar mis cuartillas a la imprenta; pero, cuando salió El Correo de Lúzaro , todos los amigos me instaron para que publicase mis memorias en el periódico.
Debía colaborar en la cultura de la ciudad. Yo era uno de los puntales de la civilización luzarense. Nos reímos en casa un poco de estos elogios y comencé a publicar mi diario en El Correo de Lúzaro y a pagar periódicamente las facturas de la imprenta.
Estuve ausente de Lúzaro una semana para llevar mi segundo hijo al colegio, y al volver de mi viaje me encontré con que El Correo había pasado a mejor vida,
y mis memorias quedaban colgadas en lo que yo consideraba más interesante. A pesar del interés supuesto por mí, nadie se ocupó de saber su continuación, lo cual sirvió para mortificar bastante mi amor propio de literato.
Ahora, mi amigo Cincunegui se ha empeñado en que publique mi diario íntegro. Lúzaro necesita un grande hombre; le es preciso tener una figura presentable ante los ojos del mundo. Desde la muerte de don Blas de Artola, el teniente de navío retirado, la plaza de hombre ilustre está vacante en nuestro pueblo. Cincunegui excita mis sentimientos ambiciosos, quiere mi encumbramiento, mi exaltación; según él, no puedo dejar a mis paisanos en la orfandad en que se hallan; debo llegar al pináculo de la gloria.
Pío Baroja
LAS INQUIETUDES DE SHANTI ANDÍA
PÍO BAROJA
INDICE
INFANCIA
I
SHANTI SE DISCULPA
II
EL MAR ANTIGUO
III
TENGO QUE HABLAR DE MÍ MISMO
IV
LA CASA DE MI ABUELA
V
LA TÍA ÚRSULA
VI
LOPE DE AGUIRRE, EL TRAIDOR
VII
EL FUNERAL DE MI TÍO JUAN
VIII
CORRERÍAS DE CHICO
IX
YURRUMENDI, EL FANTÁSTICO
X
LAS INDIGNACIONES DE SHACU
XI
EL NAUFRAGIO DEL "STELLA MARIS"
XII
NUESTRA GRAN AVENTURA
XIII
LA GRUTA DEL IZARRA
LIBRO SEGUNDO
JUVENTUD
I
MIS PRIMEROS VIAJES
II
HISTORIA DE LA "BELLA VIZCAÍNA"
III
DOLORES DE VANIDAD
IV
LA PALMERA Y EL PINO
V
NUEVAS FATIGAS DE AMOR
VI
GRANDEZA Y MISERIA
VII
EL PARADERO DE JUAN DE AGUIRRE
LIBRO TERCERO
LA VUELTA AL HOGARO
I
LA HERIDA
II
LÚZARO Y SU FORMACIÓN
III
LA TERTULIA DE LA RELOJERÍA
IV
LA PLAYA DE LAS ÁNIMAS
V
FRAYBURU
VI
BISUSALDE
VII
EL RECADO
VIII
URBISTONDO Y SU FAMILIA
IX
EL DEVOCIONARIO DE ALLEN
X
LA CUEVA DE LA SERPIENTE
LIBRO CUARTO
LA URCA HOLANDESA. "EL DRAGÓN»
I
EL CAPITÁN DE LA "DAMA ZURI"
II
III
EL CAPITÁN ZALDUMBIDE
IV
DE OTRAS PERSONAS DISTINGUIDAS QUE FORMABAN LA TRIPULACIÓN DE "EL DRAGÓN"
V
LOS DOS TRISTANES
VI
LA SUBLEVACIÓN
VII
POR EL PACÍFICO
LIBRO QUINTO
JUAN MACHIN, EL MINERO
I
MALA NOTICIA
II
DÍAS FELICES
III
UNA NOCHE EN FRAYBURU
IV
ARDIDES DE GUERRA
V
LA TEMPESTAD
VI
UNA CANCIÓN PESADA
VII
MACHÍN DESAPARECE
LIBRO SEXTO
LA SHELE
I
HABLA EL MÉDICO VIEJO
II
LA CONFESIÓN
III
LA VENTA DE LA TERNERA
IV
EL FINAL DE LA SHELE
LIBRO SÉPTIMO
EL MANUSCRITO DE JUAN DE AGUIRRE
I
RESOLUCIÓN DESESPERADA
II
DE NEGRERO
III
EL PONTÓN
IV
LA EVASIÓN
V
A LA DERIVA
VI
LA CASA HOSPITALARIA
VII
EL ODIO ESTALLA
VIII
PATRICIO ALLEN Y EL TESORO DE ZALDUMBIDE
EPÍLOGO
FIN