Bug-Jargal
COLECCIÓN UNIVERSAL
VICTOR HUGO
NOVELA
Traducción de D. Alcalá Galiano, revisada y corregida.
MADRID-BARCELONA MCMXX
ES PROPIEDAD Copyright by Calpe, 1920.
Papel fabricado especialmente por La Papelera Española.
“Estamos aniquilados todos”, decía Alejandro Dumas hablando del autor de Marion Delorme; y lo decía sin conocer de él más que este drama, estrenado en 1831, seis años después de la aparición de Bug-Jargal.
Por entonces era ya célebre Víctor Hugo. Su popularidad fué creciendo tan rápidamente, que poco después desaparecían en breves días las copiosas ediciones de sus libros; cualquier trabajo suyo, por insignificante que fuera, despertaba general interés; en los últimos tiempos de su vida, el pedestal de su fama había alcanzado toda la altura que puede soñar un poeta.
Víctor Hugo nació en 1802. Su existencia fué una lucha constante contra todo: contra el teatro clásico, primero; contra la política de su tiempo, después. Este proceder agresivo valió al gran novelista la hostilidad de una legión de adversarios que combatieron encarnizadamente sus ideas y su literatura, acusándolo de pueril y de ridículo. El infortunio también se cebó en él: vió morir a sus hijos, sufrió miserias y persecuciones, fué desterrado y escarnecido; pero siguió trabajando impertérrito hasta vencer todos los obstáculos que el Destino y la Envidia pusieron en su camino. Murió el 22 de mayo de 1885, cargado de años y de obras, glorificado y aplaudido por sus partidarios, cuyo inconsciente entusiasmo le fué, en varias ocasiones, tan perjudicial como los ataques de sus enemigos.
Cuando compuso la novela que publicamos en este tomito, Hugo tenía, según él mismo nos dice, diez y seis años. Había apostado con unos amigos que escribiría un volumen en dos semanas. Así nació Bug-Jargal, relato basado en la insurrección de los esclavos de Santo Domingo, en 1791, y lleno, como todos los suyos, de vigor y de vida. Estaba destinado a formar parte de una obra de mayor extensión, que no llegó a publicar. No es ésta la única que Víctor Hugo dejó en proyecto; lo mismo hizo con Quiquengrogne, siempre prometida, nunca comenzada .