APOLO-BAMBA[1].

El pueblo de Apolo, hoy dia capital de la provincia, fué fundado á mediados del siglo anterior por los misioneros franciscanos, que reunieron en aquel punto á los indígenas de la nacion apolista, y formaron una mision, la cual habiendo sido adherida en el año de 1800 á las otras poblaciones comarcanas, vino á componer la provincia de Caupolican.

[Nota 1: Bamba es una corrupcion de Pampa, que en lengua quichua significa llanura.]

Apolo se halla situado en el centro de una llanura ligeramente ondeada y cubierta de plantas gramineas. Esta llanura, limitada al sud por unas montañas á las que sus valles y los recodos que estos forman, dan un aspecto muy pintoresco, tiene como de cinco á seis leguas de ancho, y su largo se estiende de norte á sud, como de doce á catorce, figurando un cuadrilongo. Al este se levanta, semejante á una pared, una grande montaña que se dirige de norte á sud, y á la que por su mucha elevacion se ha denominado Altuncama. Hay al oeste una colina baja, interpuesta entre las llanuras de Apolo y las de Santa-Catalina que vienen á ocupar la parte oeste y sudoeste. Este último valle horizontal, que tiene doce leguas de largo sobre cinco de ancho, está cubierto en parte de pajonales, y lo atraviesa el rio Tupili, cuyas orillas se ven adornadas de anchurosos y espesos bosques, los cuales contrastan de tal manera con lo raso del resto, que parecen haber sido plantados por la mano del hombre.

El pueblo está formado de tres grupos distintos. El primero se encuentra situado ántes de pasar el rio, y se compone de casas diseminadas: en este grupo, que se llama la parcialidad de la Concepcion, es donde se hallan establecidos los mercaderes de toda especie de frutos, y á quienes los habitantes nativos dan en su lengua particular el nombre de mataguas, es decir, forasteros. El segundo grupo, colocado en el centro y sobre un ligero promontorio de greda rojiza, está de la otra parte del rio, y encierra la casa consistorial, la iglesia parroquial y el convento de los franciscanos, cuya fachada que mira al este, da sobre una plaza en la que los lados norte y sud se componen de varios edificios, y la parte del este, frontera al convento, de una serie de casas habitadas por los indígenas: estas casas, cada una de las cuales tiene una sola puerta y como de quince á veinte varas de largo, se hallan colocadas sobre la colina en forma de anfiteatro, de suerte que desde el convento se descubre todo cuanto pasa en el interior de ellas. Tal era el modo como las habian dispuesto los franciscanos, con el objeto de estar á la mira de todos los pasos de los indios, y de poder velar sobre sus acciones. En aquel entónces, los comerciantes que venian á la provincia, estaban obligados á hospedarse en el convento para efectuar sus trueques en presencia de los religiosos. Un arroyo separa esta segunda parte, del tercer grupo que se encuentra situado sobre el camino de Aten, y dispuesto en el mismo órden que acabamos de ver en aquella.

La temperatura de Apolo es agradable y sana; sin embargo, como sus llanuras dejan libre acceso á todos los vientos, el aire viene á ser mas seco que en Santa-Cruz. Allí se cultivan los mismos frutos que en los otros distritos; pero la coca es el solo objeto importante del comercio de trueque. Tambien hay en Apolo como de dos mil á dos mil quinientas cabezas de ganado, y si fuesen sus habitantes algo mas hacendosos y prolijos, tendrian ciertamente todo género de bienes en abundancia. Un solo hecho bastará para justificar este aserto, por lo tocante á la gran procreacion de los ganados. Un indio llamado Pedro Chambi, habia reunido con el producto de su industria unas quince vacas, á cuya cria dedicándose luego con esmero, llegó de tal modo á multiplicarlas, que fuera del gran número vendido por él mientras vivió, aun dejó en 1828, al terminar sus dias, como mil cabezas. Se ve pues que con algun cuidado las llanadas y las colinas podrian fácilmente cubrirse de ganados, tanto vacunos como lanares, y aun acaso de caballares. Seria igualmente posible que las montañas de Altuncama, en vista de su elevacion, produjesen la viña y las papas.

La estraccion de la cascarilla ha modificado algun tanto la manera de ser de estos habitantes, enseñándoles á estimar el valor positivo de las cosas, y dándoles una idea del dinero. Por el comercio de este específico han llegado á conocer tambien otros muchos objetos, que les eran enteramente ignorados, y con cuya posesion disfrutan hoy en dia de mayores comodidades. Si hubiese continuado este comercio, no hay la menor duda que los habitantes de Apolo estarian ya bastante avanzados en el camino de una civilizacion, contra la que luchan incesantemente aquellos que se han constituido en directores de estos indígenas, bajo el necio pretesto de que la relacion comercial con los estrangeros corrompe sus costumbres. Aunque pueda esto verificarse algunas veces, no por eso se han de negar las inmensas ventajas que necesariamente debe traer consigo la frecuencia de estas relaciones. El natural de estos habitantes, indígenas todos ellos de la nacion apolista, y cuyo número no pasa de dos mil setecientos setenta y cinco, es el mas apacible, y dócil: amantes de los placeres, buscan ante todo las diversiones. Las numerosas festividades del cristianismo, aumentadas todavía por los usos locales, les proporcionan frecuentemente la ocasion de reunirse para entregarse á las dansas alegres y jocosas, estimuladas por las repetidas libaciones de aguardiente, del cual abusan algunos hasta privarse de la razon. Tal es el modo como pasan la vida, sin pensar en ocuparse, ni en su porvenir, ni en el de sus hijos, confiados probablemente en la riqueza natural del pais, cuyos productos bastan para la satisfaccion de sus necesidades. Con un carácter vivo y ligero, tienen muchísima habilidad para imitar cuanto se les presenta: así es que reunen todas las cualidades que los hacen susceptibles de civilizarse, mas ántes, quizas que las mismas naciones indígenas de los Andes. Falta únicamente para que pueda esto llevarse á cabo, que algunos hombres benévolos, despojándose de sus intereses particulares, quieran consagrarse al desarrollo de las facultades intelectuales de estos Indios y á su educacion social, gobernándolos moral y físicamente.

Al sudeste de Apolo se encuentra el pueblo de Aten, que dista nueve leguas por el itinerario siguiente:

Leguas.

Saliendo de Apolo, se anda por la llanura hasta Puente-Chico. 1

De aquí hasta Puente-Grande. 2

Y hasta llegar á Pampa-Tupili. 3

Se sube luego la cuesta de Chímasacro-Grande, 1

En seguida se baja, de ella y se toma la falda de la montaña hasta Chímasacro-Chico. 1

Y se anda finalmente hasta Aten. 1

———— TOTAL 9