SAN-FRANCISCO XAVIER.

Fundaron los Jesuitas la mision de este nombre en 1690, sobre la ribera oeste del rio Mamoré, entre las bocas de los rios Aperé y Tijamuchi y distante como ocho leguas al norte de Trinidad. Al visitarla el gobernador de Santa-Cruz en 1691, encontró en ella dos mil trescientas sesenta y una almas; número que se acreció mas tarde hasta tres mil. Despues de la espulsion de los Jesuitas, fué transferida esta mision á la ribera opuesta, sobre una dilatada llanura anegada en partes, y donde un pequeño arroyo que comunica con el Mamoré facilita la navegacion en el período de las lluvias. Los edificios de San-Xavier de Moxos son todavía provisorios; el colegio se compone solamente de un piso bajo, y lo único que hay allí de notable, es un cruz de coaba, incrustada con el brillante nácar de las conchas de agua dulce. Su industria, comparada con la de los otros cantones, se halla en muy buen estado: los tegidos son superiores, y las labores de ebanistería y de embutidos de nácar se ejecutan con mucha maestría. Su poblacion, que consta hoy en dia de mil quinientos quince habitantes de la nacion moxa, es tambien agricultora y cosecha anualmente gran cantidad de cacao. Estos naturales son en general de buena índole, pero algun tanto fanáticos. En 1833 tenian por cacique á un indio bastante instruido para desempeñar perfectamente el cargo de administrador, y cuya integridad á toda prueba era las mas estimable de sus prendas. San-Xavier es el lugar mas incómodo por los mosquitos, á cuyos porfiados ataques ya están acostumbrados los moradores, pero que son un tormento para los viageros recien llegados. La abundancia de estos insectos proviene de las inmensas llanuras anegadas, donde se forman pantanos y lagos temporarios cubiertos de juncos.

En 1832 poseia esta mision seis mil ciento setenta y una cabezas de ganado vacuno, ciento cuarenta y tres caballos, ocho burros, ciento cuarenta y seis cabras, cincuenta y un carneros y diez y ocho cerdos.

Camino de San-Xavier á San-Pedro.

San-Pedro se halla situado doce leguas al norte de San-Xavier, en el prolongamiento de las llanadas orientales del rio Mamoré. Este viage que se hace á caballo en tiempo de secas, en la estacion lluviosa y para el transporte de mercancias, es menester hacerlo bajando en canoas por el rio Mamoré. Saliendo de San-Xavier, se toma un arroyo que serpentea en la llanura por entre alamedas de palmas carondais; y despues de haber andado como dos leguas, se desemboca en un bañado en el cual está el puerto, que solo se distingue por su barraca y por el sin número de embarcaciones amarradas en él: de allí se entra inmediatamente al Mamoré. Ofrece este vasto rio en aquel punto, el mismo aspecto que mas arriba; es decir, que sus orillas se componen tambien de terrenos modernos, y están cubiertas de bañados por los cuales se atraviesa muchas veces para abreviar el camino, ó para no tener que luchar contra la corriente cuando se viaja rio arriba. De este modo se llega al puerto de San-Pedro, distante mas de una legua de la poblacion, á donde se va á caballo. En tiempo de crecientes, hay que pasar dos arroyos en balsas de cuero, que un indio desnudo conduce á nado hasta la ribera opuesta. En la provincia de Corrientes, y en casi toda la América, su sirven de esta vacilante embarcacion, en la que no es posible hacer un solo movimiento sin riesgo de volcarla.