MEZEREUM.—DAPHNE MEZEREUM

(Mecereon).

§ I.—Historia.

El mezereum es de la familia de las thimelas, Juss., y de la octandria monoginia, Linn.—No se trata del torvisco (daphne guidium), sino de la laureola hembra ó daphne mezereum, y cuya corteza es la que se usa y de la que se prepara la tintura. En todos tiempos se ha creido que la aplicacion de la corteza irrita la piel y sostiene una supuracion superficial. Se conocen pocas observaciones referentes á su uso interno; sin embargo, Huffeland la empleaba con éxito en los dolores osteócopos, la tumefaccion de los huesos y ciertas afecciones cutáneas. Algunos prácticos le han usado como un medio de combatir ventajosamente las periostitis, los padecimientos por abuso del mercurio, las adenitis escrofulosas, los herpes, tiñas, leucorreas, neuralgias y tics dolorosos, oftalmías crónicas, cierta hematuria, acortamiento de los tendones, fiebres intermitentes; mas para precisar estas indicaciones y algunas otras es preciso acudir á Hahnemann, que es el primero que se ha dedicado al estudio de los efectos del mezereum en el hombre sano.

§ II.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.

El conjunto de los efectos fisiológicos del mezereum indica una accion electiva sobre las membranas mucosas y sobre la piel primeramente, y en los tejidos celular y óseo despues. Pero si este medicamento fuese mejor conocido, hay razones para creer que se podria determinar mas positivamente su electividad sobre el sistema linfático, á la manera del mercurio.

Por mas de un concepto son análogos estos dos medicamentos; la analogía del mercurio se halla en los síntomas siguientes del mezereum: dolores dislacerantes y tractivos; tumefaccion y dolor de las glándulas, de los huesos y cáries; movimientos impetuosos de la sangre, fiebre violenta, pero con alternativa de aumento y disminucion, grande sensibilidad al frio; agravacion por la tarde y al aire frio; enflaquecimiento ó hinchazon del cuerpo y de la cara; dolores quemantes, prurito, irritacion ó inflamacion subaguda de las mucosas de los sentidos, de la boca y de los órganos digestivos, coriza fluente, leucorrea y otros flujos, debilidad y palidez.

Pero en el mezereum, hay mas bien que escoriacion en las membranas mucosas, dolor. Las lesiones en la piel y las ulceraciones no presentan una supuracion degenerada y saniosa; las orinas están mas bien disminuidas y muy elaboradas; hay dolores seguidos de debilidad paralítica, pero no de parálisis; los temblores no existen y la caquexia no se presenta completamente, aunque es una verdad que existe rudimentariamente en algunos síntomas de este medicamento.

Sus síntomas en general son la espresion de una diátesis escrofulosa, de herpetismo, de éstasis venosos. Fundado en esto, Reisig hizo de él un específico en la hemicránea del lado derecho. En algunos casos de neuralgias faciales con estorbo en la cabeza, dislaceracion en los maxilares superiores y dolor que irradia de la sien á los dientes superiores, este medicamento ha sido eficaz, así como tambien en los dolores violentos, con estremecimientos en los músculos de una pierna y espasmos de las fibras que se acortan ó se hinchan. Un dolor de este género en el músculo temporal derecho ha cedido con mezereum.

Este medicamento merece ser empleado con mas frecuencia en los dolores profundos y osteócopos agravados por el tacto y el movimiento, afectando alguna intermitencia y habiéndose resistido á la accion de los medicamentos mejor indicados en el elemento dolor. La odontalgia, pues, consiste en punzadas quemantes ó dislaceraciones vivas que se estienden hasta las mejillas y los oidos. Los dientes parecen muy largos, el dolor aumenta por el contacto de los alimentos y por el tacto en los dientes. Los dolores se agravan por la tarde, y no se fijan tanto en los dientes cariados como los en que la membrana alveolar está afectada, inflamada; á veces las encías se cubren de vesículas quemantes. En todos estos casos, es preciso tener presente que los enfermos vienen padeciendo erupciones degeneradas que reaparecen con bastante regularidad en el estío.

Las afecciones espasmódicas no son estrañas á este medicamento; además de los síntomas precedentes, podemos indicar los dolores calambróides, los saltos y estremecimientos musculares, la contraccion de las pupilas, la constriccion y apretamiento de la faringe, el hipo y las contracciones del diafragma, la constriccion espasmódica del esfinter del ano, los sacudimientos y contracciones rápidas de los músculos, sobre todo de los cigomáticos y palpebrales. Estos síntomas determinan la eleccion del mezereum, en algunas irritaciones del ojo con rubicundez de la conjuntiva y escozor en los ángulos, en ciertas erupciones escamosas alrededor de los labios y en los miembros, en algunas diarreas violentas con procidencia del recto.

Las afecciones de la cabeza con presion, aturdimiento y sobre todo pulsaciones en el cerebro, amargor de la boca, náuseas con horripilaciones, sensacion de hambre durante la fiebre, ó vómitos violentos con incomodidad en la cabeza de carácter vertiginoso, son caractéres de la fiebre del mezereum, la cual es intermitente con calofríos y frio mas prolongados que el calor, sed viva en el estadio del frio, sudor durante el sueño; cuando la fiebre es continua suele ser muy rápida en su curso y se asemeja mas bien á un acceso aislado de fiebre intermitente.

El mezereum altera profundamente los tejidos; y todas las flogoses mucosas de su dominio tienen los dos caractéres de subagudeza ó de cronicidad y de ligera hinchazon por la participacion del tejido celular subyacente en la afeccion de la membrana mucosa. Tal es la indicacion del mezereum en la laringitis crónica, resto casi siempre de la sífilis, ó del abuso del mercurio y de las sales de yodo. Esta laringitis puede ser tal, que los tejidos profundos se alteren hasta el punto de comprometer el libre ejercicio de la palabra, y que resulte por lo mismo la parálisis accidental de la lengua.

El mezereum está dotado de una incontestable eficacia en las inflamaciones con escoriaciones de la garganta y de las narices; en las leucorreas subagudas con ardores quemantes, cualquiera que sea la naturaleza del flujo; en ciertos infartos del cuello de la matriz, en el escirro, ó por lo menos en la induracion del píloro y espesamiento de la mucosa del estómago, ya en el cardias, ya en el píloro, aun con dolores que provocan vómitos característicos del cáncer; en la blenorragia ulcerosa en la que la irritacion se propaga á los tejidos submucosos. En todas estas circunstancias, hay un estado escrofuloso ó de debilitacion á causa de los estragos constantes de un vicio herpético por lo menos.

Los buenos efectos de la plata en las afecciones profundas y en las lesiones de los huesos no son superiores á los del mezereum con quien tiene analogía por su electividad sobre los mismos tejidos y por varios efectos terapéuticos concernientes á la laringe, el estómago, los huesos, las úlceras en la piel, el prurito. El ácido fosfórico con mas razon que la asafétida, merece ocupar el mismo lugar y ser administrado con los anteriores en los efectos desastrosos del mercurio y de la escrófula en el sistema óseo. El mezereum, en particular, es apto para disipar las periostitis que se han resistido al mercurio; es tambien eficaz en los exóstoses de los huesos, largos sobre todo, y en las cáries fijas ó ambulantes, con supuracion moderada, sin ella con mas frecuencia, pero cubriéndose de costras en la estremidad del trayecto fistuloso.

Las úlceras fagedénicas, varicosas, de mal carácter, cuyo tratamiento es largo, especialmente cuando los medicamentos mas usuales han sido poco eficaces, reclaman mezereum, y están en relacion con su accion sobre el tejido celular ó huesoso sirviendo de base á la lesion. Obra con preferencia en estos tejidos, por lo cual es mas propio en el tratamiento de las úlceras con bordes no duros, ó cuya induracion ha desaparecido por la influencia de otros medicamentos; reanima la superficie ya negruzca y escita en ella una vitalidad normal. Las aftas profundas, anchas y flácidas, particularmente en la garganta, son igualmente del recurso del mezereum, cuando son antiguas, de recidiva, y se las puede atribuir al abuso del mercurio ó á una sífilis degenerada.

Las enfermedades cutáneas que forman el resto de la herencia terapéutica del mezereum están caracterizadas mas bien por la etiología que por los síntomas: rebeldía, escrófula, sifílide tenaz, abuso del mercurio y del azufre, repercusion, hé aquí los elementos etiológicos dignos para fijar la eleccion del mezereum; en la descamacion repetida del epidérmis con algunos puntos ulcerados en distintos sitios, en la tiña de los niños cuando es hereditaria, en las erupciones psoriformes y papulosas, en las inflamaciones del borde libre de los párpados, en lo cual la digital y la sal marina son muy análogas, en los herpes escamosos, en fin, con costras que se reproducen constantemente y que han empezado por un grupo de vesículas, ya sobre la nariz, ya en el labio superior y el menton, ya en la cara y en los miembros.

Dósis.—El mezereum se administra en todas las dósis, desde 5 y 10 gotas de la tintura, hasta algunos glóbulos ó una gota de la sesta y duodécima dilucion. Pero la esperiencia prueba, que las dósis mas fuertes no son siempre las mas eficaces, aun en enfermedades de los huesos y de la piel, ó en estados discrásicos. Se hacen aplicaciones esteriores por medio de una pomada compuesta de 20 á 30 gotas de la tintura para 30 gramos de manteca. La glicerina es tambien un vehículo muy cómodo para la tintura en la proporcion de una parte de esta para cuatro ó mas de glicerina.