RHUS TOXICODENDRON (Zumaque venenoso).

§ I.—Historia.

Este arbusto es de la familia de las Terebintáceas, Juss.—De la pentandria triginia, Linn.—Estensamente han hablado los autores de las curiosas propiedades de este arbusto. Sus emanaciones, en cierta época del año, producen en los que se esponen á ellas rubicundeces, prurito quemante, tumefacciones erisipelatosas, erupciones pustulosas y vesiculosas, malestar, opresion, fiebre, adormecimiento, convulsiones, parálisis. Estos efectos tóxicos nos ayudarán á descubrir la accion electiva del zumaque, accion que no nos detendrémos en investigar.

¡Cosa admirable! mientras que los medicamentos revelan propiedades bien diversas y espresan efectos mas ó menos especiales, y una accion electiva característica con la que puede enriquecerse la terapéutica, se empeña esta en limitarse á reconocer tan solo una accion esténica, ó asténica, en dividirlos en hiperestenizantes ó escitantes, y en hipostenizantes ó debilitantes: desarmándose así para el mayor número de enfermedades especiales cuyo carácter no es ciertamente ni la irritacion, ni la debilidad, se ve compelido el médico á negar por una parte la esencialidad morbosa, y por otra, las diversas especialidades de las afecciones. En la inflamacion, por ejemplo, solo ve la escitacion sanguínea y sus efectos materiales, y no sabe ó no quiere tener en cuenta el carácter catarral, nervioso, linfático, reumático, venoso, herpético, pútrido, ó maligno de esta inflamacion, cuya naturaleza no puede ser apreciada por las investigaciones anátomo-patológicas. En armonía con este proceder, no concibe en los medicamentos propiedades adaptadas á la naturaleza de las diversas inflamaciones y de cualquiera otra afeccion; abandona la mayor parte de las sustancias activas de la materia médica por adoptar medicaciones indirectas que, en general, se las denomina antiflogísticas, etc... Combate el mal dirigiéndose á los órganos y por estos á la vitalidad, en lugar de dirigirse á esta para modificar los órganos. Rechaza el fósforo y acepta la malva, se limita á la harina de linaza sin sospechar que el arsénico obraria mas directamente y de un modo mas antiflogístico; se circunscribe, en fin, á la investigacion de sustancias que se puedan administrar á grandes dósis sin perjudicar, y no procura hallar sustancias que dadas á dósis pequeñas ó débiles puedan curar.

Obrando de esta manera es como desgraciada y voluntariamente se priva de los venenos, bajo el pretesto de que son peligrosos, sin reparar que por su grande actividad son los mejores, los mas especiales, los mas poderosos medicamentos; y que la cuestion solo versa sobre atenuar convenientemente sus dósis y aun sus preparaciones oficinales, para manejarlos sin peligro, para que puedan desplegar toda la especialidad de su accion, formando así un arsenal de armas distintas contra el carácter, el genio, la especialidad y la variedad de todas las afecciones morbosas.

Ya hemos visto que el acónito, la belladona, la brionia, la manzanilla, el árnica, la nuez vómica, la pulsatila, el arsénico, el mercurio, el fósforo... son medicamentos que se adaptan á las inflamaciones de carácter franco, erético, reumático, pútrido, maligno..... Tambien hemos presentado los diversos agentes de la materia médica que corresponden á diversas especies de saburra gástrica, de neuralgia, de erupciones, de astenia, de irritacion..... Ahora vamos á ocuparnos de otro medicamento que, como los anteriores, posee propiedades antiflogísticas, neurálgicas, etc., caracterizadas por una accion especial y por efectos distintos.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Las analogías del rhus con la brionia son numerosas, están reconocidas por los principales esperimentadores y que confusamente han designado como procedentes de los fenómenos nerviosos, venosos y linfáticos; pero lo que no es exacto es el creer que sus síntomas se presentan en sentido inverso. La accion de estos dos medicamentos es primeramente escitante, y debilitante despues. Su diferencia consiste en que la brionia es activa hasta en los síntomas graves de la esfera nerviosa; en que su accion se espresa desde el principio por la tension é irritabilidad de la fibra, por la sequedad de las superficies exhalantes y la diminucion de las secreciones, por un pulso mas fuerte, por una cefalalgia frontal tensiva..... La accion del zumaque no tiene el mismo eretismo, pues este y el orgasmo son efímeros y con caractéres de astenia y malignidad, ó mas bien de putridez. Del estudio comparativo de los síntomas de los dos medicamentos resulta que sus diferencias esenciales proceden de los fenómenos del órden sanguíneo y de sus relaciones con los sistemas nerviosos cérebro-espinal y ganglionar.

Las congestiones del rhus son mas bien éstasis sanguíneos, flogoses lívidas, pútridas, y que, en lugar de tension y actividad, presentan estancaciones y flojos serosos; la serosidad se separa al parecer pasivamente de la sangre, como en muchas erupciones, tumefacciones, erisipelas, eritemas; su fluxion reumática es subaguda con rubicundez pálida, hormigueo, rigidez, pulsacion, adormecimiento paralítico; el delirio es pasivo, el pulso deprimido al menos en el estado mas característico de su accion; los dolores se agravan con el reposo, lo cual es contrario de la brionia, se alivian por la escitacion del movimiento y dejan en pos de sí adormecimiento y debilidad; el ejercicio sostenido los disipa casi completamente, pero son mas penosos y aun se reproducen al empezar á moverse; y son tanto mas fuertes en el reposo, cuanto mas prolongado ha sido el ejercicio. En general, bien se puede decir que la accion del zumaque en la circulacion, tiende á la adinamia y á la putridez, y que la que ejerce sobre la inervacion, tiende á las convulsiones pasivas y á la parálisis.

Tiene relaciones importantes con la piel y las membranas mucosas y serosas por el sistema arterial, que se manifiestan principalmente en el estado febril, en el que se despiertan todas las simpatías, apreciándose mejor las relaciones de la superficie esterior con las internas. Se observan en todas las mucosas síntomas de irritacion, rubicundez, estancaciones, flujos consecutivos; y es evidente que la somnolencia, el coma, el estupor, el delirio pasivo, como la ansiedad y el insomnio, son debidos á una fluxion pasiva, á una congestion capilar de las meninges. Los síntomas del vientre y del pecho indican un estado semejante del peritóneo y de la pleura, y las articulaciones presentan todos los signos de la afeccion de sus membranas sinoviales.

Por otra parte, las inflamaciones erisipelatosas, las erupciones urticarias, vesiculosas, pustulosas, petequiales, que aparecen en la piel, son tanto mas útiles para disminuir la afeccion interna, cuanto mas inmediatamente al principio de la fiebre se desarrollan: en este caso tienen un carácter mas activo, aunque siempre especial.

Cuando estas erupciones y fluxiones se presentan en el último período de la fiebre, son absolutamente pasivas, no tienen influencia alguna favorable en los fenómenos internos, pudiendo considerarlas, por el contrario, como un signo de putridez y una síntoma de gravedad mas que agregar á los demás del cuadro.

Estas erupciones, así como las verrugas, los rágades y la afeccion de las aponeurosis, de los ligamentos y de las articulaciones confirman la accion particular del zumaque sobre el dérmis y los tejidos blancos.

Estas erupciones, verrugas, rágades y la afeccion de las aponeurosis, de los ligamentos, de los tejidos blancos, prueban además que el rhus tiene una accion igualmente importante sobre el sistema linfático y los vasos blancos.

Los éstasis sanguíneos, algunas erupciones lívidas, las petequias, las erisipelas, el carácter de la inflamacion de las mucosas, los flujos mucosos y serosos, manifiestan tambien la accion del zumaque en los vasos capilares, en el sistema venoso y en las membranas mucosas.

Las neuralgias, en fin, y los dolores que ya indicarémos, así como los fenómenos nerviosos generales de que nos vamos á ocupar, espresan la accion del rhus en el sistema nervioso, y todos estos fenómenos juntos demuestran en este medicamento una tendencia asténica, pútrida, que se eleva basta la parálisis, á la descomposicion de los líquidos, y de la sangre especialmente.

Hé aquí, pues, la esfera de accion y la electividad del zumaque venenoso. Por ellas puede apreciarse que sus propiedades no son estensas como algunos pretenden, ni tampoco limitadas á la simple hipostenia sanguínea y nerviosa.

En las aplicaciones clínicas en que vamos á entrar, señalarémos los síntomas esenciales de su indicacion en las diversas afecciones á que está llamado á curar.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A. Fiebres. Flegmasías.—Las fiebres tifoídeas, el tifus, y mas generalmente las fiebres nerviosas graves, son del dominio de este medicamento. El orgasmo sanguíneo carece de turgencia nerviosa ó vital y tiende á la estancacion de sangre en las cavidades, á su degeneracion pútrida, á la diminucion de la plasticidad y debilitacion de la inervacion, á la parálisis muscular, al coma, á la inercia intelectual. Es raro que estas fiebres estén exentas de la versatilidad y de los síntomas atáxicos.

Como el éstasis sanguíneo y la ingurgitacion pasiva con pústulas ó vesículas constituyen el carácter de estas fluxiones, el zumaque no corresponde al exantema intestinal de la fiebre tifoídea propiamente dicha, sino mas bien á la enteritis eritematosa. Es mas eficaz en las fiebres nerviosas, idiopáticas, que no proceden de fiebres gástricas, biliosas ó mucosas; pero aun en estas fiebres, y en los estados tifoídeos, ejerce el rhus una influencia tan favorable, que atenúa y disipa los síntomas graves que le son propios alternándole con el arsénico, porque si bien el zumaque no corresponde enteramente á la lesion orgánica, se adapta á la malignidad, con tanta mas razon, cuanto que su accion sobre el sistema nervioso tiene al parecer su orígen en la inflamacion é infiltracion pútrida de la piel, y especialmente de las mucosas, cuando esta inflamacion altera simultáneamente muchas papilas nerviosas que se desvanecen ocultándose en sus membranas, y que obran simpáticamente sobre el cerebro desarrollando el coma ó la adinamia.

De estas consideraciones resulta la indicacion del zumaque, no solo en las fiebres tifoídeas, sino en las nerviosas, ya esenciales, ya que sobrevienen en el curso de una fiebre exantemática, cuando se observa un estado tifoídeo propio de la brionia, pero con pulso mas débil, salto de tendones mas constantes, adinamia mas notable, delirio mas ligero y mas soporoso, putridez mas pronunciada; el enfermo delira unas veces y otras goza de completo conocimiento, pero generalmente está sumido en un estado de estupor y de atontamiento que impide percibir clara y distintamente; la postracion ha llegado á su máximum, hay parálisis de los músculos de relacion; la lengua está encendida, seca, negruzca, los labios negros; mucosidades viscosas ocupan la faringe; los ojos están empañados ó fijos y lagrimosos, las mejillas encendidas; el epigastrio está muy sensible, la orina turbia ó suprimida, á veces sale como por atonía del esfinter de la vejiga, y se presentan deposiciones involuntarias.

Cuando ni el rhus ni el fósforo producen efecto alguno y la piel se pone fria, el espíritu de alcanfor es el mejor medio para reanimar la reaccion. Mas no siempre las indicaciones del zumaque se refieren á un estado tan grave. Es muy conveniente en la fiebre mucosa, exantemática, catarral, ó cualquiera otra, cuando cesan los síntomas de orgasmo sanguíneo y de eretismo y que la reaccion se detiene por algun tiempo durante el cual empiezan á desenvolverse los fenómenos graves ó consecutivos. Tambien está indicado, cuando en las diarreas, los exantemas y las afecciones reumáticas tiende á desaparecer la fluxion en medio de estos síntomas; pero su eficacia se limita á casos de este género producidos por una causa asténica, como el enfriamiento en el agua por ejemplo, ó á consecuencia de una lluvia cuya humedad ha desaparecido, ó por la permanencia en el agua, especialmente cuando la reaccion no se ha establecido convenientemente. Las fiebres que resultan, presentan un fondo de astenia y de nerviosidad en medio de la mas viva reaccion; hay congestiones, infiltraciones, flujos, erupciones acompañadas de delirio, dolores agudos en todos los miembros y grande debilidad muscular. El enfermo no puede soportar el aire esterior, ni permanecer sentado sin desfallecimiento, se ve obligado á acostarse, y las partes sobre que se echa, se adormecen. En esta circunstancia y cuando la afeccion es reumática, hay agravacion por la mañana, dolores, calofríos y calores en un solo lado, el izquierdo principalmente.

El zumaque es un medicamento muy apropiado en la fiebre que acompaña al ergotismo convulsivo, pero mas especialmente en la púrpura hemorrágica febril: en esta afeccion corresponde á la fiebre, á los vértigos, á la hemorragia que se verifica en la coróides y en los humores del ojo, á la exhalacion sanguínea que se efectúa en los oidos, en los bronquios, en la nariz, en la superficie misma del cerebro, accidentes todos caracterizados por síntomas locales y debilidad paralítica de un lado del cuerpo. La piel está sembrada de manchas azuladas, de equímosis lívidos, de petequias variadas. Esta afeccion, funesta cuando es epidémica, se trata tan eficazmente como cuando es benigna, como la púrpura hemorrágica de Werlhoff. La estafisagria es generalmente preferible al rhus; deben alternarse cuando uno ú otro obran débilmente, administrándoles en dósis mayores que en otros casos. ¿Será mas eficaz el percloruro de hierro?

El rhus, en fin, está indicado en fiebres intermitentes generalmente graves, irregulares; hay frio tembloroso al aire libre, el calofrío alterna primero con el calor, y reaparece con el menor movimiento; se presenta sed, grande abatimiento, quebrantamiento ó dolores en los miembros, vértigos, salivacion. El calor es violento con orgasmo sanguíneo, ya en la cabeza, en el pecho, en el vientre ó en la piel, ó ya es apenas sensible. El sudor es nocturno, generalmente corregido por la diarrea ó por algun resto de congestion en el cerebro, en los oidos....., con ansiedad, cefalalgia, palpitaciones, disecea, erupciones urticarias.

Si el lector ha comprendido bien el estado febril que corresponde á los fenómenos generales del zumaque, bastará indicar ahora: 1.º la neumonía tifoídea y la de los viejos, con congestion pasiva, éstasis sanguíneo; la hemotisis misma, aun con síntomas adinámicos, pútridos, atáxicos; algunas neumonías catarrales y epidémicas en las que los fenómenos locales permanecen estacionados, la fiebre se debilita y el estado tifoídeo se desarrolla; 2.º ciertas hemotisis pasivas unidas á erisipelas, erupciones urticarias que recidivan con frecuencia sin lesiones orgánicas del pulmon y por congestion asténica de la mucosa; la tos nocturna ó agravada por la tarde y por el aire frio y aliviada por el calor; el rhus está especialmente indicado si hay salivacion ó esputos abundantes, alguna sequedad y violenta opresion, congestion de la mucosa bronquial.

B. Afecciones de las membranas mucosas. Escrófulas. Afecciones de los tejidos blancos.—Las oftalmías escrofulosas y reumáticas son muy análogas á los efectos del zumaque: hay inyeccion considerable y rubicunda, dolor quemante con grande tumefaccion, fotofobia, lagrimeo ó sequedad al principio, y secrecion mucoso-purulenta despues, quémosis en fin, ulceracion de la córnea, tumefaccion de los párpados.

La laringitis reclama este medicamento, cuando á los síntomas comunes se unen algunos de los siguientes: sensacion de frio en la laringe al inspirar; la laringitis es crónica, y el menor accidente, la mas ligera impresion de aire provocan la irritacion y congestion pasajera; hay dolores quemantes, y el aire espirado sale muy caliente. En esta afeccion, la mucosa de la laringe tiene un color rojo oscuro ó azulado, y la de los bronquios participa casi siempre de la congestion por la opresion, la tos, la espectoracion, la hemoptisis. El rhus se usa en este caso antes ó despues del sulfuro de cal, el fósforo.....

Las afecciones de la mucosa gastro-intestinal con congestion pasiva, ó astenia nerviosa, ó eritema que se exacerba hasta levantar el epitelio, pertenecen al zumaque si hay deposiciones mucosas, sanguinolentas, tenesmo ó dolores insoportables; fiebre y muchas veces hemorragia intestinal con tenesmo. Estas disenterías generalmente son epidémicas.

Es menos eficaz este medicamento en ciertas irritaciones subagudas de la mucosa de la uretra ó de la vagina, con ardor al orinar, inflamacion del glande con levantamiento del epitelio, exudacion sanguinolenta, disuria por congestion de la mucosa; en la vagina se presentan vesículas quemantes y flujos serosos, reglas anticipadas ó aumentadas, y aun enfisema de los grandes labios. El arsénico y la estafisagria corresponden á esta irritacion pasiva y alterante de la mucosa génito-urinaria. Algo semejante es lo que ocurre en la mucosa nasal cuando es propio del zumaque: la epistaxis se manifiesta tan solo por sonarse ó bajar la cabeza, hay romadizo, estornudos calambroídeos, secrecion de mucosidades generalmente fétidas, y ozena.

El rhus puede corregir las consecuencias de un enfriamiento en el agua ó de una fiebre durante la cual el organismo está como postrado, cuando estas consecuencias consisten en rubicundeces erisipelatosas, erupciones pustulosas en las partes genitales y en otros puntos, parotitis y adenitis linfáticas ó escrofulosas, úlceras sucias, infartos articulares edematosos.

Los infartos gangliónicos escrofulosos que proceden de habitar parajes húmedos, exigen el zumaque, así como el azufre y el mercurio. El rhus es útil en algunas inflamaciones gangliónicas escrofulosas, si la piel que cubre estas partes presenta un color rojo oscuro, signo de la estancacion de la sangre en los vasos capilares. Para tratar con éxito estos casos debe agregarse la dulcamara: estos dos medicamentos obran en los desórdenes de este género provocados por la repercusion de la actividad de la piel, del mismo modo que en las flogosis pasivas de las mucosas debidas á la misma causa. Uno y otro medicamento son muy convenientes para resolver la induracion de algunos gánglios linfáticos aislados: en estos casos han solido ser mas eficaces que la cicuta.

El zumaque, en fin, es uno de los mejores medios, despues de árnica, en las contusiones y lesiones de los tendones y tejidos blancos, de las articulaciones, en las torceduras y falsas luxaciones y en las distensiones que hayan sufrido estas partes.

C. Afecciones reumáticas, neurálgicas, espasmódicas y paralíticas.—Es conveniente el zumaque en los dolores que se agravan con el reposo y en los que se exacerban por el frio y por los cambios atmosféricos. Son tensivos, dislacerantes, quemantes, semejantes á veces á los de una luxacion, ó como si rayasen la superficie ósea; hay adormecimiento, hormigueo, insensibilidad, estremecimientos musculares de las partes afectas.

Es igualmente útil en el reumatismo muscular que en el articular, y mejor aun en el infebril; está, sin embargo, indicado en estas afecciones, si hay sed ardiente, gusto pútrido, sensacion de parálisis y adormecimiento general ó grande dificultad á moverse, punzadas dolorosas, tirantez en los músculos y hasta en la estremidad de los tendones, rigidez y tumefaccion con ó sin rubicundez de las articulaciones, sudores abundantes, en el momento en que los dolores son mas agudos, y cuando el enfermo intenta moverse. Este último síntoma es esencial y debido á la irritabilidad que acompaña á la flogosis reciente de las articulaciones. Tambien en este caso hay una agitacion que obliga á cambiar incesantemente de posicion, á causa de una agravacion real permaneciendo en reposo.

Es notable que el zumaque tenga una accion mas pronunciada y eficaz en los dolores que aparecen en las personas sanas durante las epidemias de fiebre tifoídea; en los dolores de cabeza presivos, nocturnos, en la cefalalgia espansiva y con pulsaciones que persisten despues de las fiebres nerviosas graves ó que constituyen un síntoma molesto en su período de decrecimiento y de convalecencia; en ciertas afecciones, en fin, del corazon que tienen el mismo orígen, con plétora venosa local ó de carácter reumático, palpitaciones violentas estando sentado ó durante el reposo, dolor lancinante con rigidez y endolorimiento de la espalda del mismo lado, sensacion de temblor del corazon, dolores en el dorso con impresion de frio y debilidad muscular general, opresion angustiosa, cefalalgia obtusa.

Cuanto mas aislado y apirético es el dolor, tanto mas se caracteriza por la mejoría con el movimiento y por la agravacion en el reposo, hasta el punto de obligar á salir de la cama. La ciática y una multitud de neuralgias de este género reclaman su uso, y se le puede alternar con la brionia. La odontalgia ofrece mas dificultades de diagnóstico, porque el movimiento de las mandíbulas no la modifica sensiblemente; se la distinguirá de la de otros medicamentos, por su orígen reumático, y de la que pertenece á la brionia y nuez vómica, en que la del primero es mas periódica, y en la de los últimos hay mas eretismo general. La odontalgia, en fin, que presenta la forma que las demás que corresponden á este medicamento, ofrece generalmente sensacion de escoriacion aliviada por el calor esterior ó por la impresion del aire frio, uniéndose la sensacion de hormigueo en el intérvalo de las punzadas.

Los espasmos y las convulsiones propias del zumaque dependen siempre de una causa asténica y son generalmente el preludio de la parálisis. La rigidez, el adormecimiento ó el hormigueo, acompañan y siguen á la conmocion espasmódica. La eclampsia tetánica y el corea, producidos por un enfriamiento en el agua, son las principales indicaciones.

La parálisis que cura el rhus, es la que resulta de las afecciones agudas, locales, y principalmente febriles, en las fiebres nerviosa, atáxica y tifoídea. Esta parálisis no es general, sino que afecta un lado del cuerpo, con particularidad las estremidades inferiores. La causa es generalmente una afeccion reumática; sucede á los dolores, la ciática entre otros. En este caso, la parálisis es incompleta algunas veces. Respecto á las parálisis propias del zumaque, debemos hacer notar que debilitan las facultades intelectuales y aniquilan sucesivamente las musculares de otras partes del cuerpo. Tal es, pues, la tendencia de este medicamento: debilitacion de las fuerzas orgánicas y de la potencia psíquica.

D. Afecciones cutáneas.—Segun los caractéres ya conocidos de la accion del zumaque, es innecesario presentar las indicaciones de este medicamento con objeto de analizarlas. Es especial en la erisipela vesiculosa, sobre todo de la cara, con los síntomas febriles comunes; en ciertas erupciones flictenóides, rubicundas, con fiebre, sed, insomnio, grande escozor que ocupa casi toda la piel que está como escoriada; y en la zona, para la cual puede usarse antes el mercurio, pero no el arsénico y el grafito, ni aun el causticum, á pesar de estar indicados algunas veces. El zumaque es muy útil en varios casos de erisipelas por recidiva con desprendimiento del epidérmis y exudacion de una serosidad amarilla que se seca á veces y forma un herpe crustáceo. Despues de rhus, son generalmente necesarios para disipar los restos de rubicundez é hinchazon, el carbonato de cal y el grafito.

Ciertas rubicundeces venosas de la nariz, de los dedos de las manos... ó las eflorescencias rosáceas y los sabañones, pueden tratarse con éxito con el zumaque, si la piel está lisa y no hay tension y ardor; la ruda puede alternarse con el rhus en estos casos. El zumaque no es inferior al pensamiento silvestre, pero sí á la estafisagria, en las erupciones de la cara conocidas con el nombre de costra láctea y serpiginosa, con fondo encendido y exudacion serosa que produce la caida y renovacion de las costras. Las erupciones húmedas en el cuero cabelludo con rubicundez en su rededor, reclaman el zumaque y muchas veces el laurel-rosa y el grafito. La tiña con vesículas, cuyas placas exudan un líquido puriforme, es la que con preferencia exige el rhus.

Las erupciones vesiculosas, flictenóides y las pustulosas son las afecciones cutáneas mas análogas á este medicamento. Las costras consecutivas se sitúan sobre una base roja; segrega serosidad, hay prurito y escozor, á veces son indolentes. En general, las erupciones impetiginosas sobre fondo rubicundo y violáceo, sobre todo en los niños, ceden bien al rhus. Puede, sin embargo, ser preferible la estafisagria, del mismo modo que en el eczema lo es el mercurio, y en la forma seca, el petróleo, el carbon vegetal, el subcarbonato de potasa y la sal marina.

No terminarémos el estudio de este medicamento sin indicar la facilidad con que ciertas afecciones locales cutáneas ó mucosas simpatizan al cerebro. Esto depende de que cuando son estensas en superficie ó de carácter asténico ó pútrido, comprenden en las lesiones epidérmicas y epitélicas gran número de papilas nerviosas que trasmiten al cerebro la alteracion local con su carácter asténico y pútrido. Esto es lo que se observa en erupciones urticarias sobre base rubicunda, en erupciones flictenóides con denudacion del dérmis en grande estension, en ciertas rubicundeces eritematosas vesiculares, en algunas diarreas y bronquitis epidémicas, y en irritaciones antiguas del estómago con dispepsia y vómitos por obstruccion de la membrana mucosa.

Dósis.—Las dósis del zumaque son las mismas que las del acónito, la brionia, la sabina.....