VALERIANA OFFICINALIS (Valeriana).

§ I.—Historia.

Se hace la tintura con la raiz fresca. Es de la familia de las dipsáceas, de Juss.—De la triandria monoginia, Linn.—Tambien se la llama pequeña valeriana.

Fundados en numerosos documentos antiguos y modernos, bien podemos afirmar, así de este medicamento como de otros muchos, que los trabajos de Hahnemann y sus discípulos, que nos han servido de guía en nuestras propias esperiencias y aplicaciones clínicas, son altamente preferibles.

Los antiguos han recomendado escesivamente la valeriana: en la hemicránea, parálisis, amenorrea, pleuresía, fiebres intermitentes, pútridas y nerviosas, el tifus. Tissot exageraba de tal manera la eficacia de este medicamento, que creia incurable toda convulsion que se resistiese á su uso, como si todas las convulsiones tuviesen un mismo carácter y reconociesen una misma causa. Bouteille confiaba tanto en la valeriana que la proponia como profiláctica de la hidrofobia. El profesor Trousseau hace de ella el medicamento esencial del histerismo. Giacomini es mas moderado, pero sin atender, segun su costumbre, á las especialidades y á la accion electiva del medicamento; creia á la valeriana un hipostenizante vascular y espinal, ni mas ni menos que como la asafétida, árnica, zumaque venenoso y aun el plomo, medicamentos que confunde en una accion general, aunque mas débil en la valeriana.

§ II.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.

Tomada la valeriana á dósis fuertes, desplega una accion intensa, pero inconstante. Es indudable que las angustias, las palpitaciones, el encendimiento de la cara, los vértigos congestivos, los sudores, las laxitudes espontáneas, y la debilidad paralítica son efectos perturbadores, de poca duracion, y casi inútiles para basar en ellos las indicaciones, como lo prueba suficientemente la clínica; y los hechos son siempre mas elocuentes que las disertaciones y discursos.

Por los hechos y los síntomas que la esperimentacion fisiológica revela, la valeriana tiene una accion electiva sobre los nervios espinales y ganglionares, de la cual resultan: la tension y movilidad nerviosa, congestion y calores fugaces, espasmos parciales, sensibilidad é irritabilidad escesivas, é insensibilidad despues; desórden, en fin, de la sensibilidad, y desarmonía de la inervacion.

Pocos medicamentos habrá que se adapten mejor que la valeriana á la nerviosidad de las mujeres delicadas y de los niños escesivamente sensibles y afectados por las lombrices; mas no corresponde á la sobreimpresionabilidad de los sentidos y á la movilidad nerviosa, elemento importante del histerismo, y por lo tanto en este mismo.

La valeriana está asimismo contraindicada en la bola histérica, pero no cuando solamente hay sensacion de calor que asciende del epigastrio ó del ombligo hasta la faringe, con náuseas casi siempre. Estas bocanadas de calor ascendente son un síntoma característico de su accion.

Altera la circulacion momentáneamente; y sin embargo, se adapta con exactitud á ciertas afecciones reumáticas con fiebre subaguda, dolores erráticos numerosos, y sensacion de quebrantamiento y debilidad, á título de regulador del sistema nervioso.

Bajo este punto de vista tambien está indicada la valeriana en las fiebres nerviosas y tifoídeas, cuando el pulso es pequeño y rápido, si hay exaltacion de los sentidos de la vista y del oido al tacto, salto de tendones sin constancia, inercia del sistema muscular, orinas abundantes, bocanadas de calor que se elevan hácia la cabeza, erupcion miliar algunas veces, delirio tranquilo que consiste en alucinaciones, el enfermo se cree, por ejemplo, en el borde de la cama, para hacer sitio á otro.

Se preferirá igualmente la valeriana á cualquiera otro, en las fiebres verminosas de los niños y en toda fiebre con predominio nervioso, principalmente cuando hay palidez, ansiedades, palpitaciones de corazon, estremecimientos musculares.

Agregarémos á estas indicaciones algunos datos útiles para el uso de la valeriana en el estado de nerviosidad é impresionabilidad de las personas hipocondríacas que duermen mal, que siempre tienen dolores, procedentes de flatuosidades en su concepto, y de ciertas ideas que las angustian; sienten con frecuencia hambre estraordinaria, con náuseas y aun vómitos, deposiciones diarréicas; por lo general las orinas son abundantes y claras. Si bien la valeriana no es capaz de curar completamente estos padecimientos nerviosos, en cuanto á sus causas diatésicas al menos, es sin embargo muy útil y puede favorecer la eleccion de medicamentos mas fundamentales, por las modificaciones que induce en el estado general. Si, en fin, la importancia de la valeriana en el tratamiento del histerismo es inferior á la del eléboro en las mismas circunstancias, el lector podrá juzgar de la riqueza terapéutica que le ofrece la materia médica, despues de haber visto en esta obra un buen número de medicamentos eminentemente antihistéricos.

Dósis.—Las dósis de la valeriana son las mismas que las ya indicadas en otros medicamentos, que se administran en diversas atenuaciones ó en tintura.