NUNQUE COMPUESTO POR EL MISMO AUTOR.
Nunca jamas la soberbia
Careció de desconcierto;
Ni vide tiro más cierto
Que hablando siempre verdad;
Ni hay otra linda beldad,
Salvo abundar en virtud;
Ni hay mayor ingratitud
Qu’el no conocer á Cristo;
Ni jamas yo bien he visto
Sin esperanza de gloria;
Ni vide peor memoria
Que pensar siempre en el vicio;
Ni vi mejor sacrificio
Que el corazon humillado;
Ni vide más hondo vado
Qu’el de la poca conciencia;
Ni vide perfecta sciencia
Sin proceder de lo alto;
Ni hay hombre pobre ni falto,
Salvo el de poco sentido;
Ni hay otro mejor olvido
Que del mal que daña al alma;
Ni hay otra más dulce calma
Que la de los pensamientos;
Ni tan prestos movimientos,
Como los de la mujer;
Ni más fuerte contender
Que esforzar la voluntad;
Ni hay otra mayor bondad
Que la falta del pecado;
Ni vi bienaventurado
Al que sigue tras el mundo;
Ni vi, segun aquí fundo,
Contra cierzo buen abrigo;
Ni al pobre tener amigo,
Por más que tenga parientes;
Ni vi más perdidas gentes
Que las que siguen el mal;
Ni mayor daño, ni tal,
Que la voluntad cativa;
Ni vi cosa más esquiva,
Que la hembra, si está airada;
Ni vi cosa mal gastada
Si se da al menesteroso;
Ni vi qu’el qu’es presuroso,
Abunda de discrecion;
Ni vi yo mejor lecion
Que de la Sacra Scriptura;
Ni hay cosa tan mala é dura
Qu’el malo fingir qu’es bueno;
Ni hay mal de que así me peno,
Qu’en ver padecer al justo;
Ni vi hecho más injusto
Que es culpar al inocente;
Ni tartamudo elocuente,
Ni el perezoso dispierto,
Ni con enojo concierto,
Se vido en el más prudente;
Ni vi que nadie bien cuente,
De lo que pasa en consejo.
Yo, fiador, que no se espere.
Así que, dé donde diere,
Pues se guarda tal costumbre,
Que nunca la muchedumbre
Acierta en cosa que haga:
Y así no vi mayor plaga
Que amar é ser dañado;
Ni otro mejor dictado,
Qu’es usar de la lealtad;
Ni vi mayor claridad,
Qu’es es ser muy limpio en la fama;
Ni vi más caliente llama,
Que si amais de corazon;
Ni vi yo mayor pasion
Que si os niegan el servicio;
Ni vi yo mejor oficio,
Qu’el de la contemplacion;
Ni vi que mala intencion
A la larga floreciese;
Ni vi quien permaneciese
En bien, siguiendo maldad;
Ni vi mayor crueldad
Que entender en torpes hechos;
Ni vi mejores provechos,
Que de la justa ganancia;
Ni vi que la temperanza
Dañase á quien la siguió;
Ni mayor mal no se vió
Qu’el del secreto enemigo;
Ni hay otro perfecto amigo,
Sino el que se muestre en faltas;
Pero destos
No verás uno entre ciento.
FIN.