INTRODUCCION.
[1] La Lógica artificial, al modo de las demas Artes, tomó su origen de la naturaleza. El entendimiento humano por su fuerza natural alcanza las primeras verdades, y para asegurarse de las demas que dependen de ellas, hace combinaciones; con las quales quanto mas se arrima á las verdades primitivas, tanto mas se asegura de la certidumbre en lo que piensa. La combinacion mas universal de pensamientos es la que hace enlazando unos con otros, por la necesaria conexîon que entre sí tienen todas las verdades. Entre los enlaces y conexîones de pensamientos el mas familiar y mas seguro es el que se executa por el raciocinio, que los Griegos llamaron Sylogismo; pues de la junta de dos pensamientos en cierta manera dispuestos resulta un tercero distinto de ellos; con el qual el entendimiento se asegura, y se confirma en lo que quiere saber. Esto con un poco de meditacion conocerá qualquiera que su propio entendimiento lo hace naturalmente, aun en las cosas que son del trato civil, y por eso á esta fuerza de la mente humana la llaman conatural. Para manifestar algunos antiguos esta fuerza natural de discurrir la extendieron á los brutos; porque si un perro que va en seguimiento de otro animal llega á tres caminos, se pára un poco, y para tomar el uno, dexando los otros dos, decian que forma este raciocinio: el animal ha ido por uno de estos tres caminos: no ha ido por este, ni por este: luego por este otro[a]. La verdad es, que son los hombres los que hacen este argumento: los perros, llevados del olfato, y de la pura impresion, que los objetos cercanos hacen en sus sentidos, son llevados sin discernimiento á preferir una cosa mas que otra, como lo hemos mostrado en nuestro Discurso del Mecanismo. Este argumento del perro se halla con mucha freqüencia en los libros modernos; pero su origen, como sucede en otras muchas cosas, es antiguo.
[Nota a: Sexto Empirico trae esto con extension. Pyrrhon. hypot. lib.
I. cap. 14. pag. 19. edic. de Lipsia de 1718.]
[2] Algunos hombres de buen ingenio, reflexîonando sobre la fuerza natural de raciocinar, observaron, meditando mucho en ello, el modo como el entendimiento procede con mas acierto en la formacion de los raciocinios. De esta observacion nacieron las reglas; y la junta de estas reglas formó el Arte; porque así como la observacion atenta de las obras de la naturaleza ha dado motivo para establecer máxîmas constantes en la Física, del mismo modo la observacion atenta de lo que executa el entendimiento raciocinando, ha dado fundamento al Arte Lógica. Es, pues, la Lógica artificial Arte de descubrir la verdad por el raciocinio. Como hoy los Filósofos se han extraviado mucho de la verdadera Lógica, es preciso aclarar mas este asunto. No es lo mismo la razon que el raciocinio: distínguense entre sí, como que la razon, aunque incluye raciocinio, se extiende á otras cosas que no lo son. Las primeras verdades, ó primeros principios del entendimiento humano son la razon fundamental de todas las cosas, y estos no pueden probarse por sylogismos, porque no hay otras verdades que puedan servir de premisas para formarlos; y si las hubiera (ademas de que no fueran ellas las primeras), serian menester otras para probar aquellas, y así seguiría hasta el infinito. Las verdades primitivas de cada ciencia particular pertenecen á la razon, y no al raciocinio. Así que el asegurar que la nieve enfria, que el fuego calienta, y las leyes primitivas, esto es, mas simples que guarda la naturaleza, observadas por nuestros sentidos, dan fundamento al juicio para formar las primeras nociones de que se compone la buena experiencia, la qual está fundada en la razon. De principios establecidos con la recta razon se forman los buenos raciocinios: por donde estos, así en la raíz; como en la extension, se han de considerar como fundados en la razon, aunque en cierto modo diferentes de ella. Conviene tambien entender, que cada Arte científica tiene sus propios principios, y verdades fundamentales por donde se gobierna; de modo, que el que no esté instruido en ellas, nunca se debe tener por períto en aquel Arte. La Teología natural (nombre que daban los Gentiles á sus discursos sobre la naturaleza de Dios) mira como principios las luces primitivas del entendimiento sobre la Divinidad: la Teología christiana, sin despreciar la Teología natural, añade por principios lo que Dios ha revelado por las Divinas Escrituras, y por la viva voz que conserva la Iglesia en las tradiciones Apostólicas. La Jurisprudencia tiene por verdades fundamentales lo que el entendimiento descubre tocante al Derecho Natural y de Gentes, y las Leyes justas que los Príncipes establecen en sus Dominios respectivos. La Física en todos sus ramos tiene por verdades fundamentales lo que llega á saberse de la naturaleza por racional experiencia. La Éthica, ó Moral, sienta como principios lo que por observacion se descubre en el ánimo de los hombres, y lo que la recta razon prescribe para gobernar sus movimientos. A este modo todas las Artes tienen sus fundamentos, que les son propios, y no pertenecen los de una á otra; bien que por la conexîon de todas las verdades, se enlazan entre sí maravillosamente, si se llegan á entender. Hay otras Artes, cuyos principios les son particulares; pero el uso de ellas es transcendental á todas las otras, porque todas, sin excepcion, pueden útilmente valerse de ellas: así son la Gramática, Retórica, y Lógica. Como los hombres han adoptado el habla como medio mas á propósito para comunicarse entre sí los pensamientos, la Gramática, que establece reglas para hablar, es de uso extensible á todas las Ciencias, porque no hay ninguna que pueda comunicarse sin las voces. Pudiendo al hombre ser útil persuadir á los demas lo que él entiende en las cosas, qualesquiera que estas sean, la Retórica, cuyo oficio es persuadir, es acomodable á todas las Ciencias, porque en todas se puede ofrecer la persuasion. No habiendo cosa mas facil que engañarse el entendimiento humano, teniendo por principios los que no lo son, y tomando por verdades las que distan mucho de serlo; la Lógica, cuyo oficio es raciocinar, le da luces para asegurarse de la verdad por medio del raciocinio. Así que la Lógica es instrumento de que se pueden valer las demas Artes para asegurarse de la verdad en los discursos que se hacen en ellas; mas ninguno es científico porque sea Lógico: y yerran los que con el estudio solo de la Lógica se creen aptos para disputar, discernir, y juzgar de las verdades de las demas Ciencias. Ciceron cayó en este defecto, porque hace á la Lógica facultad de discurrir, difinir, dividir, y juzgar[a]; lo qual es tan ageno de ella, que en manera ninguna le pertenece. La autoridad de Ciceron para la eloqüencia es muy grande; mas no así para la Filosofía, porque en esta anduvo vago: tuvo mas erudicion que solidéz; y sus noticias son, no para que nadie se haga Filósofo, sino para adornar, quando le convenga, los discursos de Filosofía. En la antigüedad ya hubo algunos que hicieron este juicio, y entre los modernos hay contiendas sobre este mismo asunto[c]; y quando no hubiera otra autoridad para confirmarlo que la de San Agustin, era muy bastante, porque el que lea este Santo Doctor, si no está ciegamente apasionado, ha de confesar que supo mas Filosofía que todos los Gentiles[d]. Esto se toca aquí, porque hoy reyna una general preocupacion á favor de los Escritores Griegos, y Romanos; los quales, aunque conocemos, y confesamos que en algunos puntos de literatura fueron aventajados, unos en unas cosas, y otros en otras, con todo no han de tenerse por Maestros inconcusos de las Artes y Ciencias, debiendo nosotros hacer con ellos lo que ellos hicieron con sus mayores, que fué mirarlos con respeto, como primeros Maestros; pero no seguirlos, sino quando daban pruebas suficientes de la verdad. Los que hacen profesion de las humanidades (llámanse así los estudios de las lenguas y del buen gusto) son los que dan mas aumento á esta preocupacion, porque estos por lo comun se internan poco en la Filosofía, y en las Facultades serias, se emboban, y se enagenan con las palabras, frases, y modos de hablar de los Autores Griegos, y Romanos; y como estos mezclaron en sus escritos alguna doctrina Filosófica, y sentencias Morales, Políticas, &c. embebecidos con esto, se creen entendedores de todas las Artes; y muchos de ellos llegan al desvarío de pensar, que en la inteligencia de esas cosas consiste toda la ciencia; y con una cita de Ciceron, de Lucrecio, de Juvenal, ú otro Escritor semejante, quieren decidir la qüestion mas ardua de la Filosofía. Pero las lenguas no son las ciencias, sino los conductos por donde se camina á ellas: y las demas cosas de humanidad son adornos que dan pulidéz á las Artes; mas no son, ni consiste en ellos la sabiduría. Si uno ha de juzgar de una obra de Física, no le sirven las lenguas, ni las humanidades, sino el estar bien instruido en las obras y leyes de la naturaleza, averiguadas por la observacion, y sabidas por la experiencia. Lo mismo sucede en el Jurisconsulto, Teólogo, &c. Por lo que toca á la Lógica, haciendo de ella buen uso, sirve para todas las Ciencias, porque en todas puede reducir á raciocinio los argumentos con que se intentan probar las cosas, ver lo que se puede demonstrar, y lo que queda en términos de opinable, y conocer los sofismas para desenredarlos.
[Nota a: Sequitur tertiò quae per omnes partes sapientiae manat & funditur, quae rem definit, genera dispartit, sequentia adjungit, perfecta concludit, vera & falsa dijudicat, disserendi ratio & scientia: ex qua cum summa utilitas existit ad res ponderandas, tùm maximè ingenua delectatio, & digna sapientia. Cicer. Tuscul. lib. 5. cap. 25. pag. 477.]
[Nota b: Véase Luis Vives de Caus. corrup. art. lib. 4. pag. 394.
Edicion de Basilea 1550.]
[Nota c: Brukero His. Philos. tom. 2. p. 49.]
[Nota d: S. August. Confess. lib. 3. cap. 4. p. 90. & lib. 1. contra Académicos, cap. 2, tom. 1. pag. 253. & de Civit. Dei, lib. 4. cap. 30. tom. 7. pag. 110.]
[3] De lo dicho se deducen el objeto, y fin de la Lógica. El sugeto ó materia en que se emplea esta Arte (que es lo que comunmente llaman objeto) es el silogismo ó raciocinio, y qualquiera otra especie de argumento que se puede reducir á él. El fin de la Lógica es asegurarse de la verdad, y descubrirla por medio de los silogismos, enlazados unos con otros, hasta llegar á las verdades fundamentales y primitivas; en cuyo término, quedando convencido el entendimiento, sosiega y queda satisfecho. Así que el conocer la verdad de las premisas de los silogismos no es de la Lógica, sino de las Ciencias á quienes ellas pertenecen: y quando se niega una premisa, de qualquiera facultad que sea, lo que hace el Lógico es probarla por otras verdades, con las quales se vea el enlace de la que se niega, hasta llegar á los primeros principios. Lo mismo que se hace quando se niega, se debe practicar quando se afirma, si se quiera impugnar la afirmacion. De aquí se deduce, que el exâmen de las verdades científicas pertenece á las Ciencias: y á la Lógica solo le toca ordenarlas en silogismos, para descubrir la conexîon, ó inconexîon que tienen entre sí, y con los principios fundamentales de cada Facultad. Entendido esto, se echa de ver quanto distan de la verdadera sabiduría los que no han estudiado otra cosa que la Lógica. En el tiempo presente se componen unas Lógicas que hablan de todo, en todo se meten, no hay cosa que no censuren, ni Ciencia de que no hagan crítica, porque el gusto dominante es hablar en todas las Ciencias sin entenderlas; pero el que quiere verdaderamente saber, ha de estudiar, y profesar las Artes, mirándolas en sí mismas, y con atencion á los principios fundamentales de cada una de ellas, valiéndose de la Lógica para asegurarse de la verdad, desenredar los sofismas, y distinguir lo opinable de lo demonstrativo. Por haberse abandonado esta manera de estudios, es tan grande el número de los semisabios, que, no teniendo mas que noticias superficiales de las Ciencias, creen entenderlas todas.
[4] Dirán contra esto, que el señalar este objeto, y fin de la Lógica es reducirla á términos muy estrechos: que los Estoicos y Peripatéticos le dieron mayor extension, y esto mismo es lo que hacen los modernos. Es cierto que los Estoicos hicieron á la Lógica Arte de juzgar de las cosas, y mezclaron con ella lo que pertenece á otras Ciencias. No han quedado escritos de Zenon, Príncipe de los Estoicos, ni de Chrysippo su discípulo, los quales se cree haber sido grandes Lógicos; pero por lo que leemos en Laercio, Sexto Empírico, Plutarchô, Ciceron, y otros antiguos, bien que lo que trahen no son mas que pequeños fragmentos, venimos á conocer, que los Estoicos confundieron los asuntos de la Metafísica y Animástica (llámase así la parte de la Filosofía que trata de Anima) con la Lógica; y como su principal aplicacion la pusieron en la Moral, siendo muy diminutos en lo demas, por eso no se han de tener por norma en los estudios Lógicos. Séneca, sin embargo de haber sido Estoico[a], reprehende muchas veces la Dialéctica de estos Filósofos. Fuera de esto, los que estan versados en los Autores propuestos, facilmente conocerán, que fué vicio general de los Estoicos amontonar, tomando de los demas Filósofos muchas cosas para formar su especial sistema. Aristóteles, Príncipe de los Peripatéticos, tuvo por objeto de la Lógica el modo de saber, que se consigue por el argumento; y como todas las maneras de argüir se refunden en una, que es el sylogismo, por eso la Lógica de Aristóteles mira como sugeto y materia suya al raciocinio. Todo sylogismo, á qualquiera materia que se aplique, ó demuestra la cosa, ó la hace probable, ó la enreda, por donde ó es demonstrativo, ó opinable, ó sofistico. Aristóteles en los libros que se intitulan Analíticos primeros trata del sylogismo en general, explicando quantas propiedades y circunstancias debe tener para estar bien formado. En los Analíticos posteriores trató del Sylogismo demonstrativo con admirable doctrina. En los ocho libros de los Tópicos, que quiere decir de los lugares de donde se toman los argumentos, explicó los sylogismos probables, descubriendo y declarando quantas maneras puede tener el entendimiento humano para discurrir de las cosas con probabilidad. En el libro de los Elenchôs trató de los sofismas, poniendo á descubierto todas las maneras artificiosas de engañar con los raciocinios. Mas viendo este grande Filósofo, que para formar esta obra eran precisos algunos materiales, como son las nociones simples, que llama Términos, en los quales se incluye el nombre y verbo: y nociones compuestas que llama proposiciones, en las quales se incluyen las difiniciones y divisiones para explicar estas cosas puso como introduccion el libro de las Cathegorías y el de Enuntiatione, que otros dicen de Interpretatione, en Griego [Griego: Peri Ermeneias], esto es, de la formacion de las proposiciones.
[Nota a: Véase Séneca epist. 82. pag. 544. y epist. 48. pag. 464. edic. de Justo Lipsio de 1605.]
[Nota b: Véase Ciceron Academ. lib. 2. cap. 6. pag. 13. Bruckero Hist. Philos. tom. 1. p. 903. Gassend. Logic. cap. 6. tom. 1. p. 49.]
[5] El que quiera saber Lógica, lo conseguirá leyendo todos estos libros de Aristóteles en él mismo, y se admirará de ver dos cosas: la una el ingenio, penetracion, y solidéz de este Filósofo: la otra el que á vista de cosas tan claras, ciertas, y fixas, como en estos libros se manifiestan, haya quien se atreva á despreciarlos, ó para introducir en su lugar cosas vanas, ó para mantener un riguroso scepticismo. No por eso tenemos á Aristóteles por Escritor indefectible, y de suma autoridad: sabemos muy bien, que como hombre cometió sus defectos, que, descubre en bastante número en los libros citados de Aristóteles nuestro Luis Vives[a], bien que en esto mismo se excedió un poco este excelente Crítico, como lo verémos á su tiempo. Lo que hizo Aristóteles hago yo, siguiendo su exemplo, en esta Lógica; porque ademas de tratar de todas las clases de raciocinios, explico tambien las nociones simples y compuestas: muestro los errores que se mezclan en ellas, tomando algunas cosas, aunque pocas, de la Metafísica, y algunas mas de la Animástica, por la conexîon y enlace de todas las Artes, y la necesidad de valernos de las verdades mas simples, puesto que unas ilustran á otras, guardando el orden de no tomar de otras Ciencias mas que lo preciso para hacer mas patente y comprehensible el modo de saber por el raciocinio, como objeto de la Lógica. Si los modernos en sus Lógicas guardasen este estilo, no los culparíamos; pero como tratando muy de paso de lo que propiamente toca á la Lógica, se extravían á la erudicion, á la crítica, al modo de escribir los libros, á las reglas del buen gusto, y á otras innumerables cosas que no pertenecen á la Lógica, sino á otras Ciencias, por eso con el estudio moderno de las Lógicas no tanto se forman verdaderos Lógicos, como hombres dispuestos á hablar de todas las Ciencias sin hacer profesion de ellas.
[Nota a: Vives de Caus. corr. artium, lib. 3.]
[6] Algunos distinguen la Lógica propiamente tal de la Dialéctica. Ni Platon, ni Aristóteles usaron de la voz Lógica, tomada como nombre substantivo: alguna vez se encuentra en ellos como adjetivo; pero sí usaron de la voz Dialéctica. Introdúxose la voz Lógica, como significativa de una Ciencia particular, por los Griegos posteriores, y la adoptaron los Autores Latinos, por donde se ha hecho tan general su uso, que es indispensable valernos de ella. Entiéndese, pues, por Lógica el Arte que enseña los preceptos de raciocinar, y por Dialéctica el Arte de disputar con raciocinios probables. Diferéncianse estas dos cosas como el todo y la parte, pues la Lógica es el todo, que incluye toda suerte de raciocinios, y la Dialéctica es una parte de ella, en quanto se ocupa en los sylogismos disputables. Tambien se suele dividir la Lógica en docente y utente. Llámase docente la que enseña y establece los preceptos; y utente la que los pone en práctica. En la realidad nadie puede ser científico en ninguna profesion sin la Lógica utente, ó lo que es lo mismo, sin poner en exercicio las reglas de esta Arte; porque exceptuando las verdades primitivas, en lo demas ninguno se puede dar por asegurado de la verdad sin la Lógica. El modo como se ha de usar en las demas Artes no es dándolas principios, porque eso es propio de cada Facultad, sino reduciendo las verdades, que se descubren, á nociones universales, divisiones, y difiniciones, con las quales se puedan formar silogismos demonstrativos en las verdades descubiertas, y probables en las que todavía no constan del todo. Pondré un exemplo en la Física, y de allí se podrá trasladar á las demas Ciencias. En los cuerpos físicos observamos por la aplicacion de los sentidos, que hay una cosa comun que llamamos materia: hay otra que de nuevo sobreviene y caracteriza la cosa, la qual llaman forma: á estas acompañan ciertas maneras de sér, que hacen impresion transitoria en nuestros sentidos, como que unas veces estan en la materia y forma, y otras veces se desaparecen, como el calor, frio, blanco, negro, &c. á las quales llaman qualidades, porque por ellas se califican las cosas. Tambien se observa, que los cuerpos compuestos de estas tres cosas, materia, forma y qualidades, encierran en sí una facultad, virtud, ó potencia de obrar, con la qual producen las operaciones que les son propias, entre las quales se cuenta el movimiento especial y determinado con que cada uno de ellos las exercita, y á esta potencia llaman naturaleza. Lo que en esto sucede lo conoce el entendimiento por observacion, no por Lógica. Quando por repetidas observaciones se ha llegado á formar aquel seguro conocimiento que se tiene de las cosas, al qual llaman experiencia, entra la Lógica formando máxîmas universales y particulares, para que por ellas se puedan sujetar las verdades adquiridas por observacion al exâmen de los raciocinios. Forma, pues la nocion general: todo cuerpo físico consta de materia y forma; toda qualidad se puede recibir y separar de los cuerpos: en todos los cuerpos hay una fuerza de obrar, que es su naturaleza. De estos principios generales se desciende á los particulares, exâminando por la observacion ante todas cosas, qual es la materia y forma de cada cuerpo, qué qualidades le son propias, mas arrimadas ó advenedizas, con qué leyes, orden, tiempos, y ocasiones obra la naturaleza de cada uno; y asegurado de esto el entendimiento por la experiencia, coloca con la Lógica en clases los cuerpos, y así los divide y separa sin equivocarlos. Como todas las cosas tienen atributos comunes con que se parecen unas á otras, y particulares con que se distinguen, la Lógica juntando en una nocion los comunes forma el género, y conociendo los que son especiales hace la diferencia. De este modo forma las difiniciones para que se sepa su esencia, reconoce sus qualidades comunes, distinguiéndolas de las singulares, todo con el fin de asegurarse de la verdad, y poder llegar á la demonstracion. He dicho de las singulares, porque en cada cuerpo hay una individual particularidad (los Griegos la llamaban Idiosincrasia) que está sujeta á la observacion, y por ella la llegamos á entender, mas no á la Lógica, ni se puede demonstrar; y por eso se dice bien, que de los singulares no hay Ciencia. La particular virtud que tienen las cantáridas de irse á la vexiga: la de la tarántula de hacer baylar: la de algunos hombres á quienes el gusto del melon hace vomitar, y otras muchas cosas á este modo, son singularidades, que alcanza la observacion, y ninguna Lógica puede reducir á reglas. Los que leyendo á Aristóteles en sí mismo, vean el artificio con que en su Física usa de la Lógica, no lo aprobarán todo; pero tampoco reprobarán, como suele hacerse con poco conocimiento, la admirable perspicacia de este Filósofo en las cosas físicas. Todo esto se trata con extension en lo interior de esta Obra: aquí se propone solo lo que es conducente á preparar el ánimo del Lector para entender con mas facilidad lo que en ella se enseña.
[7] Resta ahora para el entero conocimiento de lo que escribimos en esta Lógica dar una breve noticia de la Lógica antigua y moderna, y mostrar la utilidad que se puede sacar de los Autores principales que las han tratado. Los Griegos, como fundadores de esta Arte conviene leerlos, aunque con la reserva de no dexarse impresionar de sus máxîmas; porque hablando en general es certísimo, ni lo puede negar ninguno que se entere de ellas, que entre algunas cosas muy buenas mezclaron muchas otras vanísimas. Son pocos los escritos Lógicos que han quedado de los Griegos antiguos: las mas de las noticias las tenemos por Diógenes Laercio, Sexto Empírico, y Plutarco, que siendo muy inferiores en el tiempo, no nos dexan del todo asegurados de la doctrina de aquellos Filósofos. Los que leyendo una cosa en estos Griegos, ó en los Autores Latinos mas calificados, como Ciceron, Lucrecio, &c. se la creen por sola la autoridad de estos insignes Escritores, ó son preocupados ó poco Lógicos. De Platon y Aristóteles nos han quedado bastantes escritos para poder formar concepto de su Filosofía. Platon no escribió de propósito de la Lógica, dando preceptos de ella, solo sí habla de la Dialéctica, y en algunas ocasiones culpa á los que abusan de ella, como se vé en su Diálogo [Griego: Sophista] Sophista, y en el Protágoras, y en el Euthydemus. Aristóteles no solo trató de propósito de la Lógica en los libros que arriba hemos propuesto, sino que si se juntan sus reglas y preceptos con los fragmentos de los Estoicos y otros Griegos, que por el general consentimiento de sus discípulos sabemos que fueron de ellos, me atrevo á asegurar que, en tanto como quieren lucir los modernos de siglo y medio á esta parte, no se halla en ellos una sola máxîma propia de la Lógica, que no se encuentre ya en los antiguos. Los Romanos despues que dieron entrada á los Griegos y con ellos á las Artes, cultivaron mucho la Retórica, Historia, Poesía; mas no la Lógica, ni la Física, ni otras partes de la Filosofía. La Éthica en quanto conducía á la formacion de las Leyes para su gobierno, y la policía para su bien estar, tambien la cultivaron bastante; pero de los demas estudios Filosóficos no se cuidaron mucho. Aun los Escritores del siglo de Augusto (que llaman siglo de oro) si bien se miran, son pocos los asuntos filosóficos que mezclan en sus Obras. Lucrecio, que escribió de propósito de Filosofía, escogió el peor de todos los sistemas Griegos que fué el de Epicuro, dorando con la elegancia y pureza de su lenguage las impiedades y errores mas enormes. Conviene tomar á estos Escritores por norma para la Historia, Poesía, Eloqüencia, y estas Artes gramaticales: conviene tambien observar su gobierno y policía para tomar lo que sea bueno, puesto que en estas cosas mezclaron algunas otras que no se deben recibir; pero para la Lógica y demas partes de la Filosofía no son de gran consideracion. En los primeros siglos de la Iglesia conviene distinguir la Lógica de los Gentiles de la de los Christianos: aquellos estaban divididos en varias sectas, de suerte que se volvieron á renovar la de Pytágoras, Platon, Aristóteles, como saben los que estan instruidos en la Historia filosófica: estos hicieron poco caso de la Lógica de los Filósofos, porque siendo su conato el de instruirse á sí y á los demas en las verdades de la Religion Christiana, se cuidaban muy poco de la Filosofía Gentílica, gobernándose por el exemplo del Apostol, que dice, que su doctrina y predicacion no consiste en persuasiones de la humana sabiduría, sino en las luces indefectibles de Dios. Así que los Padres de los primeros siglos fueron Eclécticos, tomando de todos los Filósofos lo que hallaron razonable y á propósito para ilustrar la doctrina revelada; y viendo que los Gentiles para oponerse á los Christianos abusaban de la Lógica de Aristóteles, hicieron tambien contra ella varias invectivas, que recayendo sobre el abuso, estan muy bien fundadas, como lo he mostrado con extension en mi Discurso de la aplicacion de la Filosofía á los asuntos de Religion.
[8] Con la entrada de los Bárbaros en estos Reynos, y la destruccion del Imperio Romano, se acabaron en el Occidenta las Lógicas de los Griegos, y tambien se fueron perdiendo las demas Artes, no dominando otra cosa que el espíritu guerrero y la barbarie. En el siglo séptimo (siglo de ficciones por haberse en él entregado muchos á fingir libros de todas clases) por ser muy grande y bien fundada la fama de San Agustin, y haber dicho este Santo Doctor en sus Confesiones, que habia escrito una Dialéctica, no faltó quien tomando su respetable nombre publicase una Dialéctica, la qual domino siglos enteros en los Estudios. Los Padres de San Mauro en la famosa edicion que han hecho de las Obras de San Agustin, han impreso esta Dialéctica en el tomo primero, poniéndola, como lo merece, entre los apócrifos, atribuidos á este Santo Padre. Desde ese tiempo hasta que se fundó la Escuela de París, que fué la madre de todas las otras, se hallaban los Estudios solo en el Clero, porque estaban reducidos á la enseñanza que se daba en algunas Iglesias Catedrales, y en los Monasterios, por donde somos deudores al Clero, y por la mayor parte á los Religiosos, de habernos conservado el estudio de las Artes y Ciencias, así divinas como humanas, en siglos tan obscuros y tan incultos. Despues, siendo tan grande la dominacion de los Moros dedicados al estudio de Aristóteles, entre los quales se señaló el Español Averroes, de quien hemos hecho crítica en el Discurso del Mecanismo, por la comunicacion que tenian con los Christianos, fué facil que en general reynase una misma Filosofía. Así que en los Estudios públicos se dió entrada á la Filosofía de Aristóteles. La comunicacion de estudios entre los Christianos y los Árabes es uno de los puntos mas intrincados y mas dignos de averiguarse en la Historia Literaria. En otro escrito pienso aclarar este asunto, segun lo permite la escasez de noticias de aquellos tiempos. A los principios se recibió la Lógica Aristotélica y demas partes de su Filosofía con harta templanza, pues se contentaban con aprender el texto de Aristóteles y el comentario de Averroes. Andando el tiempo se fué viciando la Dialéctica de manera, que la fueron reduciendo á un infinito número de qüestiones pueriles, arbitrarias, y de ninguna substancia sostenidas con el título de sutilezas. PEDRO HISPANO el antiguo, Religioso Dominico, reduxo á compendio los libros Lógicos de Aristóteles, y los intituló Súmulas en el siglo décimotercio. Viciaron esta obra con tantos comentarios impertinentes algunos Escritores de aquel tiempo, que con ser ella reducida, no alcanzaban dos años para instuirse la juventud en la Dialéctica. Esto obligó á otro PEDRO HISPANO mas moderno, Clérigo y Teólogo insigne, á enmendar las Súmulas, cuya obra ilustró con Comentarios muy buenos y muy breves nuestro PEDRO CIRUELO, natural de Daròca y Canónigo de Salamanca, uno de los hombres mas bien instruidos en todo género de buenas letras, que tuvo el siglo décimosexto. Estas Súmulas con el Comentario de Ciruelo, son excelentes, y por ellas puede qualquiera instruirse en lo principal de la Lógica de Aristóteles, y entender muy bien el texto de este Filósofo. Nada de esto bastó para contener la sofistería de los Dialécticos de las Escuelas, pues cada dia iba creciendo con nuevas cavilaciones. Los Quodlibetos, el incipit desinit, el argumento de asinus super ab asino, y otras monstruosidades de los siglos trece y catorce, junto con las escandalosas reyertas de los Realistas y Nominales, volvieron de todo punto despreciable la Lógica Escolástica. Por los años de 1315 floreció el famoso FRANCISCO MAYRÓ, Religioso Franciscano, discípulo de Escoto, y, segun la costumbre de aquellos tiempos de poner títulos pomposos á los literatos insignes, conocido con el nombre de Doctor iluminado. Este introduxo en las Escuelas de París la costumbre, que aun hoy se mantiene en todas partes, de defender conclusiones públicas. Poníase los Viernes de cada semana en el Verano, desde salir el Sol hasta ponerse, en un lugar público, dispuesto á responder á quantos argumentos quisiesen hacerle los concurrentes, sin comer, ni beber, ni descansar en todo el dia. Este estilo, que tenia mucho de bárbaro, y de que han quedado siglos enteros vestigios harto claros en algunas Universidades, agradó á las gentes de aquel tiempo, hechas á oír disputar sin término, y sofisticar sin límites. Es increible quánto se acrecentó con esto la contienda entre los Dialécticos, quántas qüestiones vanas se aumentaron, quánto se corrompió la Lógica. No es esto condenar el estilo de defender conclusiones públicas, porque el método de las Escuelas de disputar en forma sylogística no lo tenemos por malo, como se prueba en esta Obra tratando del método, sino dar á entender, que se han introducido con este motivo abusos intolerables en el método Escolástico, que purificado y libre de los excesos, es muy á propósito para el exâmen de la verdad. Así que conviene distinguir en las Escuelas las materias que se tratan, del método de disputar. Entre las materias es cierto que se tratan cosas vanísimas y asuntos aereos mezclados con otros que pueden ser útiles, porque no todo lo de las Escuelas es malo: el método, como hemos dicho, si se guardan las reglas que sobre él hemos puesto en esta Lógica, le tenemos por él mas acomodado al adelantamiento de las Artes y Ciencias. En los siglos décimoquinto y décimosexto con la renovacion de las letras parece que habian de mejorarse estos Estudios; mas no fué así, porque en tiempo de Luis Vives estaban muy dominantes estas inepcias, como se ve en la grandísima impugnacion que hizo de ellas en sus libros de las Causas de la corrupcion de las Artes. Nuestro Cano dice: "¿Quién habrá que pueda tolerar las disputas de los universales, de la analogía de los nombres, de lo primero que se conoce, del principio de individuacion (así lo intitula), de la distincion entre la quantidad y la cosa en que se halla, de lo máxîmo y mínimo, de la intension y remision, de las proporciones y grados, y de otras seiscientas á este modo, que yo sin ser de ingenio muy tardo, con haber gastado no poco tiempo y diligencia en entenderlas, no las he podido comprehender? Estaría corrido de decir que no lo entiendo, si lo entendieran aquellos mismos que tratan de estas cosas[a]." Todavía en los tiempos siguientes se aumentaron las qüestiones Escolásticas en tanto número, que si Cano las volviera á ver habia de quedarse atónito. Hanse formado despues dos partidos tan opuestos entre sí, que basta que en qualquiera qüestion afirme el uno una cosa para que la niegue el otro; y así se ve que no han dexado nada estable, ni hay cosa ninguna que no la hayan reducido á qüestiones de partido puramente contenciosas é interminables.
[Nota a: Cano de Loc. Theol. lib. 9. cap. 7. pag. 297. edicion de
Salamanca.]
[9] Estos desórdenes de la Filosofía Escolástica han traido la mudanza que en los Estudios Filosóficos han hecho los modernos. Como hoy estan en tanto séquito sus Lógicas, es preciso manifestar aquí el valor de ellas, y para esto es necesario sentar primero dos cosas: la una, qué adelantamientos han hecho en la Lógica (el exâminar esto en las demas partes de la Filosofía se reserva para otra obra): la otra, que muchos de los Lógicos modernos trasladan á la Religion las imperfecciones de la Lógica Escolástica, y á veces toman de ahí motivo para hacer desprecio de las cosas mas sagradas sin considerar que la Religion Christiana tiene sus principios y verdades fundamentales independientes de toda Lógica, y que esta, aun siendo la mejor, solo puede servir para ilustrar el entendimiento enseñándole á cautivarse en obsequio de la Fe. Para esto segundo he compuesto el Discurso que va al fin de esta Lógica: aquí voy á descubrir quánto pueden aprovechar las Lógicas de los modernos. Para mayor claridad conviene entre estos distinguir los principales Autores, que entre los mismos modernos se tienen por originales, de los que no han hecho otra cosa en la substancia que seguir las pisadas de estos. Entre los primeros contamos á Bacon de Verulamio, Cartesio, Gasendo, Mallebranche, y Lock. En los segundos entran el Arte de pensar, L'Clerc, Wolfio, Purchot, Corsino, Brixîa, el Genuense, Vernei, y otros de esta clase. Antes de hablar de los fundadores del Modernismo prevengo, que yo los miro como Escritores dignos de respeto y merecedores de que se guarde con ellos la cortesía que deseaba Quintiliano quando dixo de tantis viris modestè pronuntiandum[a]; pero habiendo sido hombres expuestos á defectos é imperfecciones, hay lugar tratándose del exámen de la verdad, en cuya posesion tiene tanto interes el género humano, como que es heredamiento que le viene del Cielo, para averiguar la realidad y solidéz de sus máxîmas, á fin de aprovecharnos de las bien fundadas, y desechar las que no lo estuviesen. Así que, dexando en su valor las personas, hablarémos con libertad de sus opiniones.
[Nota a: Quinct. Inst. Orat. lib. 10. c. 1. t. 2. p. 885. edic. de
Leyden de 1720.]
[10] FRANCISCO BACON, Conde de Verulamio, gran Chancillér de Inglaterra, á los principios del siglo decimoséptimo se manifestó al público como reformador de la Filosofía. Publicó muchas Obras, entre las quales son dos las mas señaladas, es á saber: los nueve libros de la Dignidad y aumento de las Ciencias: y los dos del Nuevo órgano. Publicó tambien la Historia de la vida y de la muerte: la Selva de las Selvas, ó Historia natural en diez centurias: un tratado que intitula Sermones fideles, ó interiora rerum: un libro de Sapientia veterum: la Historia del Reynado de Henrique Séptimo, Rey de Inglaterra, y algunas otras cosas de menor consideracion. No se puede negar que en todo el conjunto de estas Obras hay algunas cosas preciosas, y otras muchas que no lo son tanto; pero juntas descubren un ingenio perspicaz, una imaginacion fecunda, un juicio regular con mucho amor á las novedades, y algun espíritu de singularidad. De Lógica no hizo tratado ninguno; solo sí manifestó muchas veces la poca solidéz y firmeza de la Dialéctica de las Escuelas. Del sylogismo dice[a]: que pudiendo ser util en la Ética, Política, en las Leyes, y aun en la Teología, no aprovecha para las cosas físicas, donde no se ha de convencer con argumentos, sino con obras de la naturaleza. Por esto aprobó la induccion, no la de los comunes Dialécticos, sino la bien correcta y purificada. Mas siendo cierto que toda induccion es un sylogismo encubierto, que facilmente se puede reducir á sylogismo claro, se ha de tener por de poca consideracion esta mudanza. No sé con qué fundamento, quando hace Gasendo enumeracion de las Lógicas antiguas y modernas hasta su tiempo, puso un capítulo de la Lógica de Verulamio, pues la doctrina que allí propone no pertenece á la Lógica, sino á la Física, Metafísica, y otras partes de la Filosofía, de las quales se valía Verulamio, segun los asuntos que trataba. No hay que hacer mencion aquí de este mismo estilo guardado por Vernei, conocido con el nombre de Barbadiño, en la enumeracion de las Lógicas modernas, pues en esto no hizo otra cosa que copiar á Gasendo. En la obra de Augmentis scientiarum muestra los defectos que se cometen en la profesion de las Artes, propone algunos medios para adelantarlas, y manifiesta los estorbos que han tenido las Ciencias para su acrecentamiento. Este mismo asunto habia tratado antes nuestro Español Luis Vives en sus dos tratados de Causis corruptarum artium, y de tradendis disciplinis, con la diferencia que Vives estuvo íntimamente instruido en todas las partes de la Filosofía y demas Facultades que trata; pero Verulamio no tenia una instruccion tan fundamental, porque confunde los asuntos de una Ciencia con los de otra con mucha freqüencia, haciendo tantas particiones y miembros en ellas, que ademas de no convenirles todas las divisiones, sirven de mucha confusion. Los principales argumentos y pruebas del atraso de las Artes que trae Verulamio, los puso Vives de manera, que si se cotejan estos dos Escritores, se verá que Vives fué el original de Verulamio. En el Novum organum, obra que destina Verulamio á los aumentos y perfeccion de la Física, se propone el designio de mostrar, que en el exámen de la naturaleza se ha de proceder por el camino de la observacion, como fundamento de los conocimientos bien reglados, que haciéndolo al contrario, queriendo aplicar las nociones mentales á la naturaleza, se yerra el camino. Esta máxîma certísima, que es el fundamento de su Obra, compuesta de ciento y ochenta y dos Aforismos, se comprueba con varios argumentos, que conspiran á hacer los Físicos experimentales, y apartarlos de los sistemas. ARISTÓTELES, no una vez sola, sino muchas, enseñó esto mismo, porque quería que la experiencia fuese el fundamento del exámen de la naturaleza; pero añadía que este exámen no merece el nombre de ciencia, hasta que las cosas averiguadas por la observacion fuesen reducidas á clases generales por las nociones del entendimiento, con las quales se pudiesen difinir, dividir, y demostrar, á lo qual llamaba Ciencia. A la verdad, si bien se mira, el primer método puede hacer físicos empíricos: el segundo racionales. Lo que se debe alabar en Verulamio es, que habiéndose puesto en las Escuelas todo el cuidado en valerse de las nociones mentales para las cosas físicas, mostró que no era este el camino verdadero de adelantar en el estudio de la naturaleza, en el qual no se dará paso seguro, si no va adelante de todo la observacion. Todos alaban mucho la Historia de Henrique séptimo que escribió Verulamio, porque fué Palaciego; experimentó varias fortunas, y penetró los designios de su Corte. No se celebran tanto los demas tratados, porque la Historia de los Vientos, la de la vida y la muerte, lo del fluxo y refluxo del mar, ademas de contener algunas credulidades de cosas mal averiguadas, muestran que no reduxo á la práctica con toda exâctitud los Aforismos de su Nuevo órgano. En el tratado que intitula interiora rerum escribió muchas máxîmas de Ética, Política, y Económica, sacando algunas de ellas de MIGUEL DE MONTAÑA, y NICOLAS MAQUIABELO; bien que las adornó con lo que le habia sugerido su propria meditacion. No ha parecido bien á algunos hombres doctos que VERULAMIO quitase de la Física la averiguacion de las causas finales, siendo indubitable que bien comprehendidas aprovechan mucho para entender la naturaleza[c]. Tambien han reparado, que el estilo es obscuro, bien que á esto puede ayudar el que habiendo escrito su Obra en Lengua nativa, se valió de un Preceptor Gramático que la pusiese en Latin. La multitud de vocablos nuevos que introduxo en sus escritos (cosa que primero reprehendió en Aristóteles)[d], tampoco ha agradado á los que desean la perspicuidad. Llamó Idolos á las falacias y preocupaciones del entendimiento, y dividiéndolas en varios géneros las llama Idola tribus, Idola specus, Idola fori, Idola theatri, cuyas explicaciones repite en diversos tratados con mucha extension[e]; de donde ha nacido, que Verulamio es uno de aquellos Autores, que todos los alaban, y muy pocos los leen. Entre estas imperfecciones es de celebrar la diligencia y meditacion profunda con que descubrió algunos caminos que se podian tomar para adelantar las Artes, entre los quales es muy acertado el intento de mantener en las letras la antigüedad, procurando unir con ella lo que haya de sólido y bien fundado en los Estudios modernos[f]. Tambien lo es el ánimo que se propuso de no formar sistema alguno; pues dado que tenia por cosa facil renovar los antiguos, ó formar nuevos, con todo se abstuvo por no tenerlo por útil, contentándose con proponer los medios de adquirir la verdad[g]. Si los que se precian de discípulos suyos siguieran tan bellas máxîmas, no fueran con ostentacion de Filósofos los mayores corrompedores de la Filosofía. Finalmente, aunque con la letura de Verulamio no se puede aprender Ciencia ninguna, porque de ninguna trata de propósito, con todo es recomendable por la mucha variedad de observaciones que contiene sobre las Artes; bien que pide para sacar fruto que se lea de espacio y meditando, para poder penetrar en todos los asuntos la mente de este Escritor. Los elogios desmedidos y genéricos que le ha dado Feyjoó[a], me han hecho sospechar que le habria leido poco, pudiéndolos sacar de los Diarios Extrangeros, y otros libritos donde se encuentran. El afecto que tenia Feyjoó á las cosas modernas, y la costumbre de escribir en muchísimos asuntos sin consultar los originales, me han excitado estas sospechas.
[Nota a: De Augm. scient. lib. 5. cap. 2. p. 124. edic. de Lipsia de 1694.]
[Nota b: Véase Morhof. Polyhist. lib. 2 part. 2. capit. 23. tom. 2. pagin. 381. & capit. 20. tom. 2. pagin. 364.]
[Nota c: Véase Bruckero Hist. Philos. period. 3. part. 2. lib. 1. cap. 4. tom. 5. pag. 105.]
[Nota d: De Augm. scient. lib. 3. cap. 4. pag. 79.]
[Nota e: De Augm. scient. lib. 5. cap. 4. pag. 139 Novum organum, aphor. 52. y sig. pag. 286.]
[Nota f: De Augm. scient. lib. 3. cap. 4. pag. 79.]
[Nota g: Novum organum, lib.. 116.]
[Nota h: Theat. Critic. tom. 4. disc. 7. §. 14.]
[11] Poco tiempo despues de Verulamio empezó á florecer CARTESIO, que es sin disputa el que traxo mayor mudanza que otro ninguno á las cosas de la Filosofía. Era Cartesio Soldado de profesion, su ingenio agudo, penetrante, la imaginacion fecundísima, el ánimo sumamente libre é inclinado á las cosas filosóficas. Si á todas estas dotes hubiera añadido un buen juicio, y una constante aplicacion en instruirse con el estudio, hubiera podido igualarse con los mas aventajados Filósofos de la antigüedad. Sus escritos principales son: las Meditaciones, la disertacion del Método, el tratado de las Pasiones, y los Principios de la Filosofía. Como tuvo varios contradictores respondió á algunas objeciones que le hicieron, y escribió Cartas á hombres doctos, en que declaró algunas cosas de las que habia escrito en estos tratados. Como mi instituto aquí no es tratar de propósito de la vida y escritos de los hombres de letras, sino solo poner lo que ha contribuido á las mayores mutaciones que se han hecho en la Lógica, por eso brevemente insinuaré las mudanzas que Cartesio ocasionó en ella y en algunas otras partes de la Filosofía, sacándolo de lo que él mismo dice en sus propias Obras. Es preciso advertir aquí, que no se puede dar un paso seguro en el juicio que se hace de los Autores, si no se tiene presente el caracter del siglo en que vivieron, porque es tanta la influencia que este tiene en los hombres de letras, que arrastra á sus estilos los mayores ingenios. Con dificultad se encuentran hombres tan amantes de la verdad, que por ella desprecien su propia gloria, su estimacion y sus conveniencias; y como estas cosas en cada siglo dependen de cierto rumbo, estilo, y dominacion de estudios que hacen su caracter, de ahí nace que allá se vayan no solo el vulgo de los literatos, sino tambien muchos de los que pueden levantarse en su modo de filosofar mas allá que el comun de ellos. Nuestros Españoles, entre los quales son muy señalados LUIS VIVES, PEDRO CIRUELO, y GASPAR CARDILLO DE VILLALPANDO, mucho antes que VERULAMIO escribieron contra la Filosofía de las Escuelas, mostrando su insubsistencia y poca solidéz. Despues hizo lo mismo Verulamio, cuya doctrina, aunque derivada de nuestras gentes, es la que conmovió los ánimos para desamparar la Filosofía Escolástica, y por varios caminos hallar otra nueva con la regla de no ir á buscarla en los antiguos, los quales por lo comun tenian en gran desprecio. Confundíase entonces la Filosofía de las Escuelas, llamada Aristotélica, con la verdadera doctrina de Aristóteles, por donde envolvian las dos cosas en igual desprecio, y dieron los Escritores mas famosos en hablar mal de Aristóteles, creyendo que ese era el modo de acabar con la Filosofía Escolástica. A los principios del siglo décimoseptimo, en que los escritos de Verulamio estaban ya bien esparcidos, no habia hombre de buen ingenio que no se picase de fundar por sí una Filosofía, y se entregaron con tanta licencia á introducir cosas nuevas, que no hay monstruosidad ni extravagancia, que con título de Inventos y nuevos sistemas no se haya publicado y recibido.
[12] Refiere Cartesio sus estudios, viages, y el modo que tuvo en fundar su Filosofía con mucha extension al principio de su Disertacion del Método; y dando por inútiles los conocimientos que adquirió en sus peregrinaciones, y quanto le podian sugerir los Autores de qualquiera clase que fuesen, se resolvió á ser Autor original de la Filosofía, estableciendo la máxîma, que mejor lo puede hacer eso un hombre solo de buenas luces que muchos juntos. Con esto formó dos famosos sistemas: uno físico para explicar las obras de la naturaleza corporea: otro intelectual para mostrar las del entendimiento. El sistema físico, aunque por la corriente del siglo fué primero aceptado y defendido de la mayor parte de los Filósofos, tuvo despues tales impugnadores, que junto esto con su insubsistencia, le han dexado caer del todo. En el sistema intelectual ha sucedido al contrario; porque sin embargo de que Cartesio, poco instruido en la Filosofía antigua, confundió las nociones mentales pertenecientes á la Metafísica con las de la Animástica, y estas con las de la Lógica, la mayor parte de los Escritores de Lógica en estos tiempos guardan la misma confusion, mezclando indiferentemente los principios de las Artes, y queriendo que á título de Lógica se sepan todas, sin cuidar despues de instruirse de cada una de ellas. De la Lógica no escribió de propósito, solo sí hablando de la de las Escuelas dixo: "Que las formas de los sylogismos y casi todos sus preceptos, no tanto aprovechan para averiguar las cosas que ignoramos, como para exponer á los demas las que ya sabemos, ó, como lo hace la Arte de Lulio, para hablar mucho y sin tino lo que no sabemos[a]." Para suplir la muchedumbre de preceptos, de que suponia llena la Lógica, determinó establecer quatro reglas como suficientes para gobernar su entendimiento con el firme propósito de no desampararlas en toda la vida. La primera regla es: No tener jamas por verdadero sino lo que llegase á conocer que lo era con toda certeza y evidencia. La segunda: Que las dudas que se ofreciese exáminar habia de dividirlas en tantas partes quantas juzgase convenientes para resolverlas con mas comodidad. La tercera: Colocar los pensamientos con orden para la averiguacion de la verdad, empezando por las cosas mas simples y mas fáciles de entender, para caminar como por grados al conocimiento de las mas difíciles y mas compuestas. La última: En el exámen de los medios para alcanzar la verdad, y en la averiguacion de las partes de las dificultades señalar perfectamente cada una de las cosas, poner la mira en todas, de manera que pudiera estar cierto de no haber omitido nada_ . A estas reglas se reduce toda la Lógica de Cartesio, las quales sin duda ninguna fueron propuestas por Aristóteles, no todas en la Lógica, porque no todas pertenecen á ella, sino parte en los Analíticos postreros, quando trata de la demostracion, parte en la Metafísica, y alguna vez en la Física. Añadió Cartesio á estas reglas de su Lógica otras máxîmas notables, como que antes de filosofar de una cosa, aunque sea la mas cierta y evidente, debe el entendimiento empezar dudando de ella, de modo que pide se dude por un poco de tiempo de la exîstencia de Dios, y de uno mismo, para buscar con estas dudas un principio fixo, que es este: Yo pienso: luego exîsto [c]. Dexo las innumerables impugnaciones que esto ha tenido, y solo advierto, que esta máxîma ha renovado en nuestros dias un scepticismo peligrosísimo. Era otra máxîma Cartesiana la ninguna fé que se ha de dar á los sentidos con el título de que estos pueden engañarnos [d]. De esta han nacido tantos sistemas de Física tan extravagantes y ridículos, de que estamos hoy oprimidos, porque abandonada la observacion, y entregados los hombres á lo que se les presenta en su entendimiento, han tomado por obras de la naturaleza los desórdenes de su fantasía. Fué Cartesio el que introduxo las Ideas para significar las nociones mentales, con tal variedad en la significacion de la voz Idea, que unas veces la toma por solo las representaciones de la imaginativa, otras veces por toda especie de conocimiento [e]. De este estilo Cartesiano ha nacido la ruidosa é impertinente qüestion de las ideas innatas; y como Cartesio escribió en Frances, y sus Obras al principio fueron generalmente recibidas, la universal introduccion de la lengua Francesa ha hecho que con suma confusion de los actos mentales se expliquen todas las operaciones del entendimiento por la voz Ideas. Se ha seguido tambien el inconveniente de trastornar la comunicacion filosófica de los modernos con los antiguos, porque estos para explicar las cosas intelectuales no se valieron de la voz Ideas. Las ideas de Platon sobre ser confusísimas no tienen conexîon ninguna con las Cartesianas. FEYJOÓ lo ha dicho muy bien en estas palabras: "Otros muchos robos literarios (dice) imputaron á Descartes algunos enemigos suyos, entre los quales se cuenta, que todo lo que dixo de las ideas lo tomó de Platon. Pero valga la verdad: no hay ni aun rastro de semejanza entre lo que el antiguo Griego y el moderno Frances escribieron sobre esta materia[f]." Tambien fué máxîma Cartesiana el que los brutos son puras máquinas, lo que dixo tambien del hombre, aunque admitia alma racional puro espíritu. El daño que esta máxîma ha traido á la Religion, renovando el Materialismo, y á la Física, pretendiendo que las operaciones del cuerpo humano todas se pueden hacer por las afecciones mecánicas[g], es increible, como lo he mostrado en el Discurso del Mecanismo. El exceso (el buen uso le alabaré siempre) con que se aplican hoy las Matemáticas á las Ciencias, tambien ha venido de Cartesio. Tuvo este mucha inclinacion á la Geometría, embebecido de sus demostraciones: colocó la esencia de la materia en la extension; y siendo la quantidad el objeto de las Matemáticas, le fué facil trasladarlas á toda la Física, pues en toda la naturaleza no admitia mas que materia y afecciones mecánicas. Así que, el aplicar las Matemáticas á las cosas quando se tiene por objeto la quantidad de ellas, es del caso: el usar de estas Ciencias, queriéndolas trasladar á las innumerables cosas de la naturaleza, que ni dependen, ni estan necesariamente conexâs con la quantidad, es desquiciarlas, apartándolas de su instituto: cosa que tambien he tratado en el citado Discurso del Mecanismo. De lo dicho se deduce, que pocos literatos se cobijan hoy con el nombre de Cartesio, pero que los mas no siguen otra Lógica que la suya. ¡Oxalá, que como se le sujetan en lo que pudieran omitir sin hacerles falta, lo hicieran tambien en la piedad con que se subordinó á las verdades reveladas! "Hemos de fixar en nuestra memoria (dice) como regla inviolable, que las cosas que Dios nos ha revelado se han de creer como las mas ciertas; y aunque la luz de la razon, aun la mas clara y evidente, pareciese sugerirnos cosa distinta, debemos sujetar nuestra creencia á sola la autoridad divina mas que á nuestro propio juicio[h]::: y teniendo por cosa averiguada, que las verdades que Dios ha revelado exceden la capacidad del ingenio humano, temiera caer en el crimen de temerario, si intentase llevarlas al exámen de mi flaca razon."
[Nota a: Dissert. de Meth. pag. 11. edic. de Amsterd. de 1656.]
[Nota b: Cartes. loc. cit. pag. 12.]
[Nota c: Princip. Philos, p. 1. pag. 2.]
[Nota d: Princip. Philos. p. 2. pag. 25.]
[Nota e: Princip. Philos. p. 1. pagin. 5. & respons. ad object. secundam pagin. 85.]
[Nota f: Theat. Critic. disc. 12. §. 4. numer. 11.]
[Nota g: Dissert. de Meth. pagin. 35. y siguient.]
[Nota h: Princ. Philos. p. 1. n. 66. pag. 23..]
[Nota i: Dissert. de Meth. pag. 5..]
[13] Al mismo tiempo que Cartesio, vivía PEDRO GASENDO, que en algunas cosas discordaban, y se escribieron algunas cartas principalmente sobre las meditaciones Cartesianas, que no agradaban en todo á Gasendo. Fué este tambien Frances, Eclesiástico, y Canónigo de la Iglesia de Diñe en Provenza. Escribió muchas Obras y todas muy eruditas, porque era incomparablemente superior á Verulamio y á Cartesio en el conocimiento de la antigüedad y en la erudicion. Hablarémos de dos solamense que hacen á nuestro propósito. La una tiene este título: Exercitationes paradoxicae adversus Aristoteleos. El designio de esta Obra es mostrar primero la insuficiencia, liviandad, y poca subsistencia de la Filosofía Aristotélica de las Escuelas, despues cargar contra Aristóteles, contra sus Escritos, y contra su doctrina. Escribió estas Exercitaciones hallándose descontento de la Filosofía, y cobrando ánimo con lo que leyó en Luis Vives, en Charron, en Ramo, y Pico Mirandulano, segun él mismo lo refiere [a]; bien que yo añadiría á Verulamio aunque no le nombra, porque veo que en su Lógica trata de él con extension, y alaba mucho sus maneras de pensar, las quales, como hemos visto, tiraban á destruir la Filosofía Aristotélica, y introducir la libertad filosófica. La fuerza del siglo, que estaba en su vigor, arrebató á Gasendo, que era mozo quando escribió estas Exercitaciones, y le hizo prorrumpir en expresiones, que desaprobaba despues quando era viejo . Esta Obra de Gasendo no añade casi nada á lo que habian dicho los que tomó por maestros: solo se distingue en que la escribió en tiempo mas libre, y en que ya se habia perdido el miedo á los Aristotélicos. En el Libro primero, Exercitacion tercera, trae á la larga el lugar de Luis Vives sobre la mala traduccion que Averroes hizo del texto de Aristóteles, y quien haya leido atentamente lo de corrupta Dialéctica de Luis Vives, poco hallará que aprender en esta Obra de Gasendo, en la qual añadió innumerables cavilaciones, ya reprehendiendo el método Aristotélico, ya buscando con ansia contradicciones: cosa que qualquiera puede hacer con los Escritores mas acreditados del mundo. Ha tenido varios impugnadores de este tratado, entre los quales es digno de verse FACCIOLATO, que con su acostumbrada moderacion manifiesta algunas equivocaciones de Gasendo [c]. Hizo este profesion de Scéptico y Pyrrhónico, no queriendo que lo tuviesen por Dogmático [d]. En aquel tiempo sucedió á muchos hombres de buen ingenio lo mismo que á una tropa de gentes, que en una noche obscura se convienen en dexar un camino, porque todos le tienen por poco á propósito para llevarlos adonde van; pero ignorando por donde han de ir, cada uno toma el suyo, y todos se apartan igualmente de la senda que los conduciria al término deseado. Ya Gasendo en edad mas madura resolvió dexar el scepticismo y tomar partido; y no pudiéndolo hacer en Aristóteles, ni en Cartesio, porque al uno le habia impugnado fuertemente, y del otro no gustaba, echó por el medio y se acogió á EPICURO, á quien tomó por Xefe de su doctrina, sucediéndole lo que á otros muchos que han hallado gran facilidad en derribar las Artes, y poco acierto en reedificarlas. ¿Quién hay que no sepa los enormísimos errores de Epicuro, así en lo Físico como en lo Moral? Quiso Gasendo enmendarlos, como algunos dicen, christianizándolos; pero es tan imposible componer el epicurismo con la Religion Christiana como juntar la luz con las tinieblas. Lo que ha logrado Gasendo con sus trabajos es abrir el camino á los Deistas y Naturalistas de estos tiempos, que sin nombrarle no siguen otras máxîmas que las impiedades de Epicuro. Gasendo estuvo muy lejos de pensar esto, porque fué piísimo, de gran candor, y defensor acérrimo de la Religion Christiana; pero el deseo de gloria, el amor á la novedad en un tiempo en que no se tenia por hombre de provecho el que no inventase alguna cosa nueva, fué motivo de su extravío y extravagante resolucion de promover la Filosofía de Epicuro. Lo menos disonante que trabajó fué la Lógica. Antes de tratar de esta Arte pone reducidas á compendio las Lógicas de Zenon, de Euclides, de Platon, de Aristóteles, de los Estoicos, de Epicuro, de Raymundo Lulio, de Pedro Ramo, de Verulamio, y de Cartesio: explica el origen de la Lógica, trata de la verdad, de su criterio: esto es, del juicio que se ha de hacer de ella, del modo con que la han impugnado los Scépticos y la han defendido los Dogmáticos; con otras advertencias, propuesto todo con buen estilo y erudicion exquisita, de modo que este es el manantial donde han bebido las Lógicas mas modernas, copiando la erudicion, como que sus Autores se muestran inteligentes en las Lógicas de los antiguos, sin haberse tomado el trabajo de leerlas en sus fuentes. Poco ha de costar á los curiosos hacer el cotejo de lo que traen Corsini, el Genuense, y Vernei acerca de esto en los preliminares de sus Lógicas. Quando llega el caso de establecer Gasendo sus Instituciones Lógicas, las divide en quatro partes, es á saber: de la simple imaginacion, proposicion sylogismo, y método. Trata de cada una de ellas sentando ciertos cánones como reglas fixas, á los quales añade explicaciones para su inteligencia. No desamparó del todo aquí el Epicurismo, aunque se extendió mucho mas que Epicuro, á quien los mismos antiguos no tuvieron por Lógico. Algunas cosas buenas hay en esta Lógica de Gasendo: pero por la misma novedad que quiso darle, confundió los asuntos de manera, que atribuye á la imaginacion algunas operaciones del ingenio, y confunde lo que es de la Metafísica (este es vicio general de los modernos), y otras Ciencias con la Lógica. Es digno de notarse lo que dice de Aristóteles y su Lógica: "No puede negarse que el método de bien ordenar los pensamientos se debe á Aristóteles: justicia que se le debe hacer por haber inventado y publicado el Arte de, los sylogismos. Ninguno antes habia observado ni enseñado, que la necesidad de la conclusion depende de la union de los extremos de las premisas con el medio, quando es afirmativa, ó en la desunion si es negativa::: Así que Aristóteles fué el único, que sucediendo á Platon y á otros, tomó á su cargo la diligencia, digna de su saber, de separar las cosas que propiamente perteneciesen á la Lógica, y con ciertas reglas y Fórmulas reducirlas á Arte [e]."
[Nota a: Praefat. in Exercit. Paradox. oper. tom. 3. pag. 99.]
[Nota b: Véase Morhof. Polyhist. tom. 2. lib. 1. cap. 12. pag. 67.]
[Nota c: Acroas. I. pag. 6. & Acroas. II. pag. 138.]
[Nota d: In Praefatione citata, página 99.]
[Nota e: Gassend. Logic. lib. 2. cap. 6. pag. 88.]
[14] NICOLAS MALLEBRANCHE poco despues de Gasendo empezó á darse á conocer como uno de los mas esclarecidos modernos. Fué Presbítero del Oratorio en Francia: escribió varias Obras, entre las quales la mas notable es la Inquisicion de la verdad. Trata en ella al principio de los sentidos y imaginacion: despues del entendimiento puro: de allí pasa al método, y concluye con ilustraciones de las materias de estos tratados, y respondiendo á las objeciones que se le habian hecho. Los entretenimientos metafísicos vienen á coincidir con esta Obra. Mallebranche fué Cartesiano puro, y en el entusiasmo filosófico, y la ficcion excedió á Cartesio. Con su mucha meditacion propuso algunas máxîmas que pueden ser útiles á un Filósofo Ecléctico, y por ellas se ve, que si Mallebranche sin atarse á sistema ninguno, leida la antigüedad, quitada la preocupacion, que la tuvo muy grande, contra Aristóteles, y la que mantuvo á favor de Cartesio, se hubiera dedicado á la Filosofía, acaso habria adelantado en ella con aprovechamiento del público. Mas ahora lo que ha sucedido es, que de la extravagancia de sus sistemas han tomado motivo algunos modernos para errar en la Filosofía y en la Religion; porque si bien se mira, los sectarios del tiempo presente son una casta de Eclécticos de mala condicion, pues andan tomando de todos los modernos, y de los antiguos, que coinciden con ellos, quanto les hace al caso para hacer una junta de errores; al reves de los buenos Eclécticos, que entresacando las doctrinas de todos los Filósofos, procuran hacer una junta de verdades. Mallebranche apocó la verdad, que se puede alcanzar con los sentidos, tanto, que persigue á los que se valen de la experiencia[a], en lo qual hizo mucho perjuicio á la Física, abriendo el camino para que cada uno se formase un sistema intelectual á su gusto para entender la naturaleza; bien que el desprecio que hace de los sistemas y la pintura de los sistemáticos, y sus preocupaciones, son dignas de leerse. Estas desigualdades, que se notan en Mallebranche y otros tales, vienen de que son vagos en la Filosofía, y á veces es la razon la que gobierna la pluma, y por lo comun es el entusiasmo. Quiso probar que nosotros vemos las cosas externas en Dios[c], porque estamos unidos muy estrechamente con él: pensamiento extravagante, que traxo mucha turbacion entre los literatos, y dió motivo á que tomase cuerpo el vanísimo sistema de aquellos que no admiten verdadera existencia de los cuerpos [d], cosa que he propuesto, é impugnado en mi Física [e]. Ni en estas, ni en otro ningun entusiasmo de los muchos que trae Mallebranche dixo cosa nueva, porque todo se halla en la antigüedad con mas, ó menos expresion, como lo ha demostrado poco ha el anónimo Ingles, Autor de las Inquisiciones del origen de los descubrimientos atribuidos á los modernos, Obra muy á propósito para conocer que es muy poco lo que han adelantado los modernos sobre lo que habian establecido los antiguos. Tambien promovió Mallebranche el sistema Cartesiano de las causas ocasionales, en que á todas las criaturas se les quita la virtud de causas eficientes, dexando la eficacia de obrar solo en Dios[f]. En mi Física he impugnado este sistema, porque es asidero á varias suertes de Sectarios para mantener sus errores contra la Religion. LEIBNITZ confiesa[g], que hay pocos pasos que dar del sistema de las causas ocasionales de Mallebranche á su Harmonía praestabilita, la qual es otra extravagancia, que he impugnado extensamente en mi Filosofía Moral. De Lógica no ha escrito nada Mallebranche; y con suma impropiedad los últimos Escritores de Lógicas trasladan á ellas sus máxîmas que pertenecen todas á la Metafísica, Animástica, y Teología: vicio que resplandece mucho en el Genuense que tiene por Lógica la Obra de Mallebranche de que aquí tratamos[h]. Entre los mismos modernos ha tenido muchos y fuertes impugnadores, de modo que ya hoy entre los verdaderos Filósofos no hallan apoyo los entusiasmos de Mallebranche.
[Nota a: Recherc. de la verité, tom. 1. lìb. 2. part. 2. chap. 8. pag. 434. edic. de París de 1735.]
[Nota b: Loco citato, cap. 7. pag. 426.]
[Nota c: Tom. 2. lib. 3. part. 2. cap. 6. pag. 95. y sig.]
[Nota d: Tom. 3. lib. 6. p. 2. c. 6. pag. 222.]
[Nota e: Trat. 2. cap. 4. num. 51. y sig.]
[Nota f: Tom. 3. lib. 6. part. 2. cap. 3. pag. 111. y sig.]
[Nota g: Oper. tom. 5. pag. 13. edic. de Ginebra de 1768.]
[Nota h: Art. Logic. proleg. §. 41. pag. 17. edic. de 1766.]
[15] Es preciso aquí dar razon del exámen del entendimiento humano de LOCK, aunque esta no es obra de Lógica, sino Animástica y Metafísica; y estan equivocados los que quieren reducir á Lógica los escritos que tratan de propósito de las operaciones del entendimiento, de las quales solo el raciocinio es objeto de esta Arte. Los demas actos intelectuales todos pertenecen á la Animástica, haciendo parte de esta Ciencia; bien que por razon de los objetos en que se emplean se traslada algunos á la Metafísica. El confundir entre sí estas cosas hace al poco adelantamiento que hoy reyna en estas partes tan principales de la Filosofía. Tan lejos está esta Obra de Lock de pertenecer á la Lógica, que parece haberse escrito contra ella; porque no habiendo propuesto mas que un capítulo del raciocinio, casi todo él se emplea en hacer desprecio de los sylogismos y de su uso[a]. Es reparable en este capítulo lo que trae Lock acerca de Aristóteles, porque despues de haberle satirizado habla así: "No digo yo esto para disminuir en manera ninguna la autoridad de Aristóteles, á quien tengo por uno de los hombres mas grandes de la antigüedad, y con quien pocos se han igualado en extension, sutileza, y penetracion de entendimiento, y en la solidez de juicio: asimismo, con haber inventado el pequeño sistema de las formas de argüir, por donde se puede ver que la conclusion de un sylogismo es recta y bien fundada, ha hecho un gran servicio á los sabios contra aquellos que no tenian vergüenza de negarlo todo; y convengo sin dificultad que todos los buenos razonamientos se pueden reducir á las formas sylogísticas." Es cierto que hay en esta Obra de Lock muchas cosas buenas mezcladas con otras que no lo son, de suerte que se puede comparar á una Oficina donde se despachan al igual el veneno y la triaca. Débese alabar la frente que hizo á los Cartesianos, á sus ideas innatas, y á sus cavilaciones mentales, renovando el principio de las Escuelas tomado de Aristóteles: Nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in sensu. Tambien debe estimarse el otro ramo de conocimiento fuera del que se toma de los sentidos, el qual consiste en la reflexîon; pues estas cosas bien entendidas, que son el fundamento de toda la doctrina de Lock, ilustran mucho una materia tan obscura, como es la de las operaciones del entendimiento. En la explicacion de estas máxîmas trae este Autor reflexîones profundas, bellas, y útiles á quien sepa hacer de ellas buen uso; pero mezcla otras, que no pueden adoptarse sin faltar á la Filosofía y á la Religion. De esto ha nacido el que Lock tuviese muchos contradictores, entre los quales es muy señalado Leibnitz, que gustaba de algunas cosas de esta Obra, y le desagradaban muchas: es verdad que se convenian en algunas opiniones, y se oponian en otras. El Padre GERDIL BARNABITA escribió un tomo para probar la inmaterialidad del alma contra Lock; y si no hubiera adoptado para esto el sistema Cartesiano, ni hecho el empeño de defender á Mallebranche, su Obra fuera digna de mayor estimacion. Algunos han querido que Lock fuese Autor original, como que lo que hay en su Obra del entendimiento humano no se halla en otra parte[c]; pero el Anónimo Ingles, que antes hemos citado, demuestra que los fundamentos principales de la doctrina de Lock están en los Filósofos antiguos, especialmente en Aristóteles y en los Estoicos[d]. Como quiera que sea, el que esté bien versado en la antigüedad, no hallará novedades en la doctrina de Lock, sí solo mayor ilustracion en algunos puntos, y por eso es recomendable su letura, con tal que se procuren evitar los errores que pueden nacer de ella. De la pesadez de estilo, de las molestas repeticiones de una cosa misma, de lo difuso en cosas claras, de la falta de exemplos en las obscuras, y otros defectos á este modo, que se notan en la Obra de Lock, no hablamos aquí, porque no pertenecen á nuestro asunto: solo advertimos que en materias de Religion, y en lo que se toca de la inmaterialidad del alma ha escrito segun su preocupacion, no segun los principios de una buena Animástica.
[Nota a: Lib. 4. cap. 17. pag. 557. edic. de Amsterd. de 1742.]
[Nota b: Lock loc. citat. pag. 560.]
[Nota c: Bruckero Hist. Philos. tom. 5. pag. 609.]
[Nota d: Tom 1. cap. 1. pag. 18. y sig.]
[16] Aunque todos estos fundadores de la Filosofía moderna hablaron de la Lógica, convenidos en vituperar la de las Escuelas, con todo ninguno de ellos (salvo lo poco que hay en Gasendo) escribió Lógica de propósito. Mr. ARNAUD, ya fuese solo, ó ayudado de sus compañeros de Puerto-Real, poco mas de la mitad del siglo pasado, publicó una Lógica con el título: Arte de pensar, que como halló los ánimos dispuestos á despreciar la antigüedad y á recibir qualesquiera novedades por una parte, y por otra este libro les alhagaba el gusto, fué generalmente recibido con grande aceptacion, tanto que en breve se hicieron muchas ediciones, se trasladó á la lengua Latina, y los que escribieron Cursos Filosóficos no pusieron en ellos otra Lógica que esta, con solas algunas mutaciones, que mas sirven de adorno que de alterar la sustancia. Como esta Lógica está tambien traducida en Castellano, y todo el mundo tiene noticia de ella, no hay necesidad que yo explique por menor lo que contiene; solo sí juzgo conveniente poner algunas advertencias sobre ella, para que nadie se entregue á su letura sin el debido discernimiento. El Arte de pensar es una Lógica puramente Cartesiana, mas Metafísica que Lógica, llena de exemplos de Moral, Física, Teología y otras Ciencias; de manera, que es menester primero entender á estas que leer este libro, porque si no es de este modo, los exemplos que se toman de estas Artes se tuercen al Cartesianismo con perjuicio de la verdad. Síguese de esto otro inconveniente, que aquí se hacen las demas Ciencias servir á la Lógica, quando esta Arte se ha establecido para servir á las otras, y por eso es transcendental á todas las Artes y Ciencias. Los continuos defectos que con estudio procura descubrir en Aristóteles, aunque no siempre lo hace con toda exâctitud, producen dos malos efectos: el uno retraer á los Lectores de la lectura de este Filósofo, sin la qual no puede haber perfecta Lógica: el otro atraher los ánimos á la Filosofía Cartesiana, que en todas sus partes, así en lo físico, como en lo intelectual, es sistemática y poco apreciable. El desprecio que hace de las categorías Aristotélicas[a]: el poner la esencia del cuerpo en la extension: el tener por obscuras las nociones de las qualidades sensibles, como calor, frio, &c.[c]: el ponerse como inventor del modo de conocer la bondad de todos los sylogismos[d], y otras muchas cosas á este modo, no solo son agenas de la verdad, sino perjudiciales á las ciencias respectivas á que pertenecen, como lo conocerán los que estén debidamente instruidos en estas cosas, y fuera facil mostrarlo si correspondiese á nuestro asunto. El Autor del Arte de pensar ha puesto al principio de su libro dos Discursos: el uno para manifestar que la extension de noticias de su Lógica es necesaria para que esta Arte no sea esteril, como era hasta aquí, y dexar el entendimiento ilustrado con ellas. Pero estos fines generales no se han de lograr con la Lógica, cuyo destino no es ese, sino con el estudio bien fundado de las Ciencias. El otro Discurso es para responder á las objeciones, y en especial á la que se le hizo del mal uso de los exemplos. En la realidad no satisface á este reparo el Autor de esta Lógica, ni ha podido estorbar que despues de sus respuestas continuasen en impugnarla algunos Escritores inteligentes[e]. Solo resta poner lo que dice en favor de Aristóteles en este Discurso[f] despues de haberle hollado extremadamente en su Lógica: "Es cierto (dice) que Aristóteles en la realidad es de un entendimiento muy vasto y muy extendido, que descubre en los asuntos que trata un gran número de conexîones y conseqüencias … y sin embargo de la confusion que se halla en sus Analíticos, debemos confesar, que casi todo quanto sabemos de reglas de Lógica es tomado de allí." Esta confesion es legítima, porque lo que hay en el Arte de pensar, que pertenezca verdaderamente á la Lógica, todo está en Aristóteles: lo demas que se lleva la mayor parte, y pudiera haberse excusado, es de Cartesio, y de algunos sectarios suyos.
[Nota a: Part. 1. cap. 3. pág. 59. edic. de la Haya de 1700.]
[Nota b: Cap. 7. pág. 76.]
[Nota c: Cap. 9. pág. 93.]
[Nota d: Part. 3. cap. 10. pág. 308.]
[Nota e: Véase Amort Philos. Polling. pág. 546. y siguient. edic. de
Augus. de 1730. Bruckero tom. 5. pág. 588.]
[Nota f: Pág. 31. y 32.]
[17] Como el Arte de pensar agradó tanto á los Filósofos, los que despues han escrito Cursos de Filosofía, por la mayor parte no han hecho otra cosa que copiarle, sin otra diferencia que mudar en algunos puntos el orden, algunos exemplos, y los adornos del estilo, erudicion, y otros tales, que cada uno los ha puesto segun su estudio é inteligencia. Este es el juicio que ha de hacerse de la Lógica de PURCHOT, CORSINI, BRIXIA, y otras muchas de que estamos hoy inundados, de las quales, dado que se puede tomar alguna cosa, se ha de considerar como original el Arte de pensar. De la Lógica de HEINECCIO no hago mencion, pues por su nimia brevedad, demasiada division de asuntos, extravío á materias que no son de Lógica, poco fundamento para radicarse en los principios, y no añadir cosa ninguna á los Escritores propuestos, no debe mirarse como á propósito para la instruccion, sino como un compendio de noticias literarias, que le importe á uno volverlas á la memoria despues que las ha sabido. ¿Quién creyera que CLERICO (Le-Clerc) no habia de hacer otra cosa en su Lógica que copiar en lo principal el Arte de pensar, y añadir algunas cosas de Mallebranche y de Cartesio? Lo que se debe notar en la Lógica de Clerico es, que los mas de los exemplos los toma de la Teología, y como era sectario de los Socinianos, con mucha maña procura introducir con título de Lógica los errores de su secta, de los quales está llena, y es bien lo adviertan los lectores para no dexarse sorprender de estos engaños. Gloríase de ser el único que ha hallado el modo de conocer la bondad de los sylogismos sin las reglas, que comunmente se trahen para eso[a]. La novedad que intenta introducir se reduce á aclarar bien los vocablos, y á entender lo que contienen las premisas y la conclusion. Lo de los vocablos lo trató Aristóteles con tanta extension, que en la enumeracion de los sofismas puso una buena parte de ellos en las voces, ponderando la necesidad que hay de aclararlas, para que se sepa el sentido en que se toman en qualquiera argumento. El entender las verdades que encierran las proposiciones de un silogismo no toca á la Lógica, sino á las demas Ciencias, á quienes pertenece el asunto respectivo de cada proposicion. Así que por la Lógica no sabemos si hemos de negar ó conceder las proposiciones del sylogismo, porque ese conocimiento nos viene de otras Artes; le toca solo ver si la formacion del sylogismo es conforme á las reglas que muestran su buena constitucion, no debiéndose confundir la ciencia con el modo de saber. Fué Clérico contencioso, satisfecho, despreciador de los hombres mas grandes, sin reparar en atribuirles lo que no dixeron, ó torcerlo á sus designios, como lo hizo con San Agustin y San Gerónimo, y se echa de ver en las contiendas que tuvo con GUILLERMO CAVE, PEDRO BAYLE, y otros Filósofos de su tiempo. Como este Escritor fué erudito, harto versado en la antigüedad, y no poco instruido en las cosas de los modernos, ha dado á sus escritos unos adornos que atraen á los que se paran en la superficie de las cosas sin sondearlas.
[Nota a: Ratio vero solvendorum sine regulis syllogismorum, ea simplicissima licet atque ex ratiocinationis natura petita, à nemine, qualis hic describitur, quem equidem norim, tradita fuerat. Cleric. Oper. Philos. tom. 1. praefat. edic. de Amst. de 1722.]
[Nota b: Logic, part. 4. c. 5. t. 1. pág. 215.]
[18] Con dificultad se hallará obra de Lógica mas extensa que la de WOLFIO. Este Escritor, siempre prolixo, ha hecho con título de Lógica un volumen que encierra innumerables cosas, porque trata en el Discurso Preliminar de la Filosofía y todas sus partes: despues en lo interior de la obra, ademas de lo que puede tocar á la Lógica, trata con extension muchísimos puntos de Metafísica, Animástica, y mixtos de estas Ciencias con la Etica y Teología. Algunas cosas buenas hay en esta obra, que no tanto pertenecen á la Lógica como á otras Artes; y con haberse propuesto el designio de exponer en el Discurso Preliminar el fin que se proponia en su obra, para eso solo ha empleado ciento y sesenta y ocho párrafos, sin contar los escolios que van al pie de ellos. De esto se puede inferir qué será lo demas. El método que usa es el geométrico, que no tiene lugar en todas las partes de la Filosofía por los inconvenientes que explicamos en esta obra, hablando del método. Pero como veo que hoy se hace gala de aplicar el método geométrico á todas las cosas, entre las quales hay muchas que no le admiten bien, no puedo escusar de proponer aquí las palabras de Mr. ALEMBERG, cuya autoridad los aficionados á lo moderno no dexarán de recibir con aprobacion. "Sería, dice, el mayor de los errores el imaginar que la esencia de las demonstraciones consista en la forma geométrica (que solo es accesoria y como la corteza) con una lista de difiniciones, axîomas, proposiciones, y corolarios. Esta forma es tan poco esencial á la prueba de las verdades Matemáticas, que muchos Geómetras modernos la han abandonado como inutil. Con todo eso, hallando algunos Filósofos este aparato como á propósito para engañar (sin duda porque los habia engañado á ellos mismos), le han aplicado indiferentemente á todas suertes de asuntos: han creido que raciocinar de esta forma era ajustado; pero han mostrado por sus errores, que en las manos de un espíritu falso, ó de mala fé, esta exterioridad matemática no es otra cosa que un medio de engañarse mas facilmente á sí mismo y á los otros. Se han llegado á poner figuras de Geometría en los tratados del alma: se ha reducido á teoremas el inexplicable enigma de la accion de Dios sobre las criaturas: se ha profanado el nombre de demonstracion en un asunto donde aun los términos de conjetura y de verosimilitud serían casi temerarios. Así que no es menester mas que echar los ojos sobre proposiciones tan orgullosamente calificadas para descubrir engaño tan grosero, para quitar la máscara al Sofista revestido de Geómetra, y para convencerse, que los títulos son señal tan equívoca del mérito de las obras como del mérito de los hombres[a]". Para mayor desengaño del abuso que se hace hoy del método geométrico, aplicándolo á las Ciencias en que no conviene, es menester oír al mismo Wolfio, que es uno de los que le han seguido con extremado teson en todas materias. "Por lo que pertenece á SPINOSA (dice) la que llama Ethica suya la dispuso segun el método recibido de los Geómetras con difiniciones, axîomas, proposiciones, y demonstraciones; pero no se sigue de esto que haya procedido con método filosófico, explicando suficientemente los términos de cada difinicion, y no usando en las demonstraciones de otros principios que los que estuviesen bastantemente probados, y guardando la forma genuina de las demonstraciones, como era necesario para filosofar con buen método". Este lugar de Wolfio sirve á un mismo tiempo para conocer el engañoso modo que tuvo Spinosa de propalar su atheismo, y para desengañarnos de que los escritos filosóficos que llevan los aparatos de los Geómetras no han de ser recibidos sin exâmen, puesto que la verdad no se sujeta á estas apariencias.
[Nota a: Elemens de Philosof. n. 5. tom. 4. p. 40. edic. de Amsterd. de 1764.]
[Nota b: Logic. Disc. prelimin. §. 167. in schol. p. 64. edic. de
Verona de 1735.]
[19] Es preciso decir alguna cosa de la Lógica de ANTONIO GENUENSE por andar hoy en manos de todos. Este Escritor es de varia leccion, y en todos los asuntos que trata la introduce, no siempre con la perspicuidad que es necesaria, porque le es comun amontonar noticias de Autores antiguos y modernos en cada materia sin el discernimiento, que han de menester los Lectores para tomar partido. Es tambien sumamente apasionado por los Filósofos modernos, porque continuamente está declamando contra la Filosofía antigua, y celebrando los Autores de la nueva. El método geométrico, que usa en su Metafísica, está sujeto á todas las imperfecciones que hemos notado en el párrafo antecedente, y estamos ciertos que ninguno se instruirá bien en los fundamentos de la Filosofía por la obra del Genuense: á los que ya estén instruidos, les servirá de entretenimiento filosófico su letura por la variedad de especies que lograrán con ella. Esto es aquí de paso: en otra obra darémos con mas extension la crítica de los escritos filosóficos del Genuense. En la Lógica le sucede lo mismo que á Wolfio, porque difiniéndola Arte que aumenta, forma, y rige la razon y el juicio en el estudio de la sabiduría[a], se vé precisado á meter en la Lógica todas las Ciencias, pues que todas aumentan, forman, y gobiernan el juicio y la razon. Efectivamente en su Lógica trata de todo, especialmente de la crítica, y la mayor parte de los asuntos pertenecen á otras Artes, de suerte que sin el conocimiento de ellas no sirve esta Lógica, y lo que en ella se trae para las Ciencias no son mas que piezas sueltas para formar hombres que hablen de todo con poca solidez y profundidad. Lo cierto es, que lo que hay de Lógica en esta obra es muy poco; pero lo que en monton hay de otras Ciencias es muchísimo. Es verdad que ha mostrado no gustar mucho de Wolfio, especialmente por no haber este juntado la Crítica con la Lógica, y por haberse atado demasiadamente á Leibnitz; pero el que coteje la Lógica del Genuense y la de Wolfio verá, que en la abundancia de asuntos, materias, y orden de tratados, tienen mucha semejanza y conformidad. Hablando de la Filosofía Ecléctica dice, que es la mas principal para los Teólogos[c]. Mas conviene advertir que el Eclecticismo es necesario en la Filosofía y demas Ciencias humanas; pero de la Teología debe apartarse siempre, porque los certísimos principios de la escritura y tradicion, en que ha de fundarse, no dan lugar al Teólogo, como tal, para hacerse Ecléctico. Hablando de la Teología Gentílica y de las fuentes de donde ha de tomarse[d], cita entre los antiguos Padres á Clemente Alexandrino, Eusebio, Arnobio, Lactancio, y San Agustin, advirtiendo que no siempre hablan como Filósofos, sino alguna vez como Oradores, y que deben leerse con esa advertencia. Al mismo tiempo alaba sumamente para esto á Vosio, Burnet, y otros tales, sin ponerles nota ninguna; y quisiera yo que esto se hubiera hecho al rebes, porque quien haya leido á Clemente Alexandrino, á Lactancio, y á San Agustin sobre la Teología de los Gentiles, conocerá que son originales de estos modernos, y que es muy grande la ventaja que les llevan en estos asuntos. Del mismo modo me disuena la alabanza que hace del Espíritu de las leyes, que dice ser obra que excede con grandes ventajas á todos los sistemas políticos[e], porque demas de ser muy pomposa, debiera ir acompañada de los grandísimos defectos que hay en ella, para que los Lectores se aprovechasen de lo bueno y evitasen lo malo. De Lactancio dice que hizo burla de los Antípodas, y que por eso ahora los niños se rien de él[f]. A mí me parece, que si los niños se rien de Lactancio, los prudentes le disculpan. Es digno de notarse lo que dice de los Escritores de Metafísica, es á saber, que con trabajo se hallará un Metafísico que haya evitado, ó el fanatismo, ó el materialismo[g]. Esta advertencia por esta mano es muy apreciable por la aficion que este Autor tiene á los modernos, cuyos tratados de Metafísica no se pueden leer sin esa cautela. Tambien es digno de notarse lo que trae en estas palabras: "En el presente siglo (dice) basta en una conclusion de Física citar á NEWTON, para que sin otro motivo se tenga por verdadera. Así sucedió en otro tiempo, que las inepcias de algunos sabios, de las quales DIÓGENES LAERCIO ha llenado sus libros, se alabasen. De aquí nace tambien, que un poco de erudicion en los nobles y en las matronas se levanta hasta el Cielo, quando en otros fuera ignorancia…. Los libros de la otra parte de los montes son recibidos de los nuestros á ojos cerrados, como si el entendimiento y la razon se hubiesen ido á estár entre los Franceses y los Ingleses, y nosotros hubiéramos quedado brutos[h]". Muy del caso fuera que los nuestros, como lo hacen en otras cosas, creyeran en esto al Genuense.
[Nota a: Ars Logico-Critic. Proleg. §. 9. pag. 3. edic. de 1766.]
[Nota b: Logic. Prolegom. §. 48. y 49. pag. 20. y lib. 2. cap. 5. §. 1. en la nota pag. 92.]
[Nota c: Logic. lib. 1. c. 6. §. 16. pag. 69.]
[Nota d: Logic. lib. 2. c. 5. §. 9. pag. 95.]
[Nota e: Logic. lib. 2. c. 1. §. 4. pag. 104.]
[Nota f: Logic. lib. 3. c. 1. §. 7. pag. 145.]
[Nota g: Logic. lib. 2. c. 5. §. 4. pag. 93.]
[Nota h: Logic. lib. 2. c. 3. §. 4. pag. 86.]
[20] LUIS ANTONIO VERNEI, conocido entre los literatos con el nombre de Barbadinho, ha hecho su Lógica en seis libros, en la qual sigue las pisadas del Genuense, con quien tenia comunicacion[a], de manera que en el método, asuntos, materias, y modo de tratarlas, son muy semejantes, bien que con la diferencia que el Genuense muestra estár mas instruido en la antigüedad, que Vernei. Nada nuevo hay en esta Lógica voluminosa; y aunque en ella se tratan materias de todas las Artes, siendo así que es poquísimo lo que hay de verdadera Lógica, no hubo otro trabajo que el de copiar á otros modernos que han hecho lo mismo. La erudicion es mucha, pero acinada, y con señas de no haberse sacado de los originales, por donde es tumultuaria, desordenada, y de ningun modo á propósito para instruir con fundamento á los Lectores; pero sí acomodada para llenarles la cabeza de varias especies, y hacer que parezcan sabios sin serlo. Sobre todo es intolerable el desprecio que hace de los antiguos, y la ciega deferencia á los modernos. En la Dedicatoria al Rey de Portugal dice: Que los modernos á lo menos son iguales, alguna vez superiores á los antiguos, porque ¿quién hay entre estos que en las Ciencias mas sérias nos haya dexado otra cosa que principios rudos y desordenados? Pasa despues á hacer comparaciones entre la Lógica de Aristóteles y la de Gasendo, del Arte de pensar, Du-Hamel, Regis, y otros semejantes modernos, hallando sumos defectos en aquel, y grandes perfecciones en estos, y concluye: "Aunque todos se quejen he de decir que solo el librito de la Lógica de Heineccio, ó de Wolfio, si se atiende al orden, perspicuidad y utilidad de las cosas, excede en grande manera las Bibliotecas de Aristóteles, Teofrasto, y Chrisippo". Si Vernei probase lo que afirma, hiciéramos aprecio de esta y otras muchas cosas semejantes, que en tono de magisterio dexa sentadas; pero como el decir y no probar es voluntariedad, dexamos esas expresiones para que las estimen y las sigan los que se precian de discípulos suyos, apreciando mas su Lógica que las máxîmas Bibliotecas de los Escolásticos. Despues que Vernei en la prefacion de la edicion primera de su Lógica[c] ha manifestado los defectos que hay en las Lógicas que salen en el presente siglo y en las del pasado, sienta como máxîma aprobada por el consentimiento de hombres doctísimos, que los principales documentos de la Lógica conviene introducirlos en los entendimientos tiernos, no por los Maestros en las Escuelas, sino por las amas en la cuna[d]. Parécese á este consejo la advertencia que nos dá sobre Erasmo, Huecio, Scaligero, Vosio, Salmasio, Grocio y otros Escritores semejantes, los quales coloca en la clase de pedantes[e]. Dexo los desprecios de Aristóteles, continuados y repetidos en esta obra, porque estoy en la inteligencia, que con la aversion que tiene Vernei á la antigüedad, no le ha leido, y se echa de ver en la poca exâctitud con que refiere sus opiniones. Quando trata del uso que se ha de hacer de la Lógica, despues de haber encargado el exercicio en el Arte de pensar, en Purchot, Rohault, Mallebranche, amonestando que no se gaste el tiempo en los escritos de los Escolásticos, porque de estos se puede leer uno, ú otro quando no hay otra cosa que hacer, para sacar la utilidad de notar sus errores mas claros, dice, que se lea la Historia, especialmente lo que Clérico en su Arte Crítica ha dicho de Quinto Curcio, ó algunos Historiadores Portugueses, como Osorio, Maffei, Faria, ó Rodriguez Costa; y no contento con esto, para mayor exercicio en la Lógica, aconseja, que se lean las Oraciones de Ciceron, Perpiñan, Paleario, y otros semejantes, prometiendo que el que lo hiciere así ha de superar á los demas en muchos grados[f]. Fuera largo notar otras particularidades de esta obra, y acaso saldríamos de nuestro instituto; lo que no puedo omitir es, que merece alabanza en advertir á los jóvenes "que muchos de los Autores que propone, como que han ilustrado la Lógica, son hereges, y que no los han de leer, sino segun lo que prescriben las leyes, y entonces con cautela: que no nos hace falta su letura, porque quanto bueno hay en ellos lo han puesto los Católicos en sus escritos[g]". Tambien es digno de notarse, que este Escritor no gustaba del estilo matemático aplicado á otras Artes, y por este motivo reprehende á Wolfio, sentando que su lenguage es inutil para instruir á los jóvenes[h]. Culpa tambien á Leibnitz, porque sentaba que la Filosofía no podia tener las luces que necesita sin los principios de la Matemática, suponiendo que esto nacia de la preocupacion y demasiado amor á esta Ciencia, por donde asegura que Gravesande, Keil, Wolfio y otros tales, que siguen el riguroso método geométrico, no son á propósito para los principiantes[j].
[Nota a: De re Lógica, lib. 1. c. 7. pag. 33.]
[Nota b: Nostra haec Logica quamvis morosis censoribus copiosa videatur, si rerum ordinem & praecepta consideramus, brevis sit … si praecepta ab exemplis separentur, facilè apparebit, quàm paucis praeceptis contineantur innumerae res gravissimae quae hic traduntur, pag. 24.]
[Nota c: P. 20. edic. de Valencia de 1768.]
[Nota d: Verè ac summo doctissimorum hominum consensu hoc dico: praecipua Logices decreta non à praeceptoribus in schola, sed à nutricibus in cunabulis teneris mentibus instillari oportere, p. 21.]
[Nota e: De re Logica, lib. 6. cap. 1. §. IX. in nota, pag. 292.]
[Nota f: De re Logica, lib. 6. c. 5. p. 335.]
[Nota g: De re Logica, lib. 1. capit. 7. pag. 33.]
[Nota h: Lib. 1. cap. 7. pag. 31.]
[Nota i: Logic. lib. 1. pág. 32.]
[Nota j: De re Logica, lib. 6. c. 5. p. 335.]
[21] Resta ahora informar á los lectores brevemente de lo que hemos hecho en esta Obrita. Se imprimió la primera vez mi Lógica año 1747; y no habiendo cesado yo en los 23 años que han pasado hasta ahora de estudiar, y meditar, segun lo han permitido mi salud y mis ocupaciones: habiendo puesto mi principal estudio en los originales, sin los quales entiendo que ninguno llega á saber nada con fundamento, con las noticias que de nuevo he adquirido, me ha parecido preciso para hacer la segunda impresion de esta Lógica el enmendarla y añadirla, quitándole todo lo que pudiese ser sistemático, y dando cuenta de lo que cada dia se anda escribiendo en tantas Lógicas como se publican. Considerando al mismo tiempo que la única y verdadera Lógica es la de Aristóteles, he procurado hacer el principal fondo de la mia Aristotélico, siguiendo la doctrina que este gran Filósofo propuso en los libros Lógicos que antes hemos manifestado. Siguiendo tambien su exemplo me he valido de algunas cosas de la Metafísica, de la Animástica, y de otras partes de la Filosofía; pero con la moderacion de no traer mas que lo preciso para la Lógica. Estoy en la firme persuasion, que es muy poco lo que en la substancia han adelantado los modernos sobre los antiguos en la Lógica. Lo mas que han hecho es aclarar algunos puntos, y darles mayor luz y hermosura; y como mi máxîma constante en los estudios es, que se ha de estudiar la antigüedad en sí misma, y que de los modernos se ha de tomar lo que hubiesen adelantado de nuevo quando lo hayan hecho; y quando no, lo que sirve á poner mas en claro é ilustrar lo que enseñaron los antiguos, eso mismo es lo que he procurado hacer en esta Lógica, enderezándolo todo á la gloria de Dios, y bien de las gentes.
Nisi utile est quod facimus, stulta est gloria. Phaedr. Fabul. lib. 3. Fab. XVII. vers. 12.