XVI.

"No extrañé la presencia de Carolina en la cabecera de mi lecho, pero sí la de su compañera."

"María Luisa en cuanto pudo, me refirió que teniendo noticia de mi enfermedad, iba diariamente á la casa para tomar informes; mas un día el portero, sin duda por ahuyentarla, dijo que había yo muerto; ella en el acto lloró con tanto estrépito, que fué oída por mi madre, quien la mandó subir para persuadirla de lo contrario, permitiéndola verme cuando quisiera."

"Desde entonces ambas niñas permanecieron en la casa, creyéndose comisionadas de velar por mi restablecimiento; la verdad era que pasaban el día divirtiéndose ó disputando á mi lado."

"Frecuentemente cubrían mi cama con los juguetes de Carolina y algunas veces, disgustadas entre sí, permanecían en silencio; pero cuando tenían buen humor, me participaban á porfía sus esperanzas y deseos."

"Carolina pintaba con creyón letras y flores en mi almohada y me refería pasajes de la Biblia; la otra contaba historias de muertos y aparecidos."