XXVIII.

"El rector del colegio, compadecido de mi situación, me permitió salir cuando quisiera y pasar las vacaciones fuera de la capital."

"Aunque tuve tanta libertad no puedo dar amplias noticias de aquella hermosa ciudad ni de su valiente pueblo, que todavía estaba ufano por haber causado á Napoleón la primera derrota de las que lo condujeron al destierro."

"Tan sólo conocí los museos, las bibliotecas y el Palacio real."

"El bullicio de las calles me cansaba y en los paseos me aburría."

"Unicamente en los jardines de la Alhambra y en las soledades del Escorial veía correr menos lentas las horas de mi vida."

"En uno ú otro de aquellos maravillosos sitios pasaba el tiempo de las vacaciones."

"Al aproximarse la Semana Santa cerrábanse las cátedras y me dirigía inmediatamente al famoso alcázar de Felipe II."

"Aquella inmensa mole de piedra obscura, que se alza despreciando los siglos al pié de un monte árido y bajo un cielo sombrío, aquel convento en forma de parrilla, que por sus altos muros y sus techos de plomo parece una gran cárcel ó una morada de sombras donde todo duerme bajo el peso del misterio y del olvido, con razón se ha llamado la octava maravilla del mundo, pero es la más triste y la más solemne."