XXXI.
"La vega de Granada, vista desde lejos, es una brillante alfombra de verdura, surcada por limpias corrientes y salpicada de bosques donde asoman numerosas casitas blancas como nidos de cisnes."
"Al lado de aquellas casas corren bulliciosos arroyos, en sus puertas anidan pájaros cantores y sobre sus techos pasan enjambres de dorados colibríes."
"En aquel sonriente oasis donde reinan las flores, los torrentes y las aves, vive un pueblo exquisito en sus costumbres, pueblo bizarro y contento, cuyos hijos nacen dotados del noble carácter español y la ferviente sangre de los moros."
"Los hombres allí, por lo común, son altos, morenos y gallardos, portan un traje vistoso parecido al que usan los lidiadores en nuestras plazas de toros."
"Las granadinas, hermosas y elegantes, vestidas de colores muy vivos y cubiertas con la tradicional mantilla blanca, tienen el acento de la pasión y los arranques del genio, cualquiera creería que llevan el sol en sus ojos soberanos."
"Las jóvenes tienen miradas de gacela y donaires inimitables; las niñas parecen mariposas."
"Muchas veces visité la tumba del Gran Capitán y los mausoleos de los reyes Fernando é Isabel, que ofrecen recuerdos inmortales, así como la maravillosa Cartuja donde los himnos de la religión suben al cielo arrebatados por la brisa de la montaña."
"Al dirigir mis solitarios paseos por aquellas sombrías encrucijadas y aquellos aromáticos vergeles tapizados de mirtos, encontraba jóvenes de singular belleza, ligeras, altas y morenas, con ojos que despedían relámpagos."