XXXIV.

"En Granada el barrio del Albaicín es la primitiva ciudad de los musulmanes, el cadáver disecado de la vieja capital morisca, la sombra del islamismo que se ha retirado al pié de la montaña llorando como lloró el rey Boabdil al despedirse de su patria."

"En el orden moral, esas familias de gitanos pueden considerarse como los restos putrefactos de aquel pueblo culto, sabio, fanático y valiente, al que le fué preciso morir envenenado por la molicie de sus costumbres y el fatalismo de su religión."

"Los gitanos apenas reconocen al gobierno español, no le piden derechos ni le pagan contribuciones, son chalanes, mendigos y agoreros; ejercen el comercio por avaricia y la mendicidad como profesión lucrativa."

"Los hombres, altivos y apasionados, tienen fama de ladrones y las mujeres son bellas, pero siempre andan sucias y mal vestidas."

"En aquel laberinto de calles donde me perdí varias veces, conversaba con ancianas casi desnudas, muchachos harapientos y jóvenes graciosas."

"Las mujeres me dirigían miradas indagadoras, los niños se agrupaban en mi derredor y todos me podían cualquiera cosa."

"Yo les daba lo que podía y ellos entonces me decían la buenaventura."

"En honor de la verdad declaro que nada tuve que sentir de aquellas turbas y jamás volví á ver á mi bella desconocida por la que tampoco me atreví á preguntar."