Número V.
Las noticias de sensacion de los reaccionarios ultramarinos de Madrid.
Para que se puedan apreciar las especies que se vertian en Madrid sobre la situacion de Puerto-Rico, reproduciremos algunos párrafos tomados al azár de ciertos periódicos.
El Debate del 16 de Setiembre habia escrito:
EL MOTIN DE YABUCOA.
"Cada correo que llega de Puerto-Rico, cada nueva carta que recibimos, nos proporciona una nueva prueba de la situacion estrema, alarmante, desesperada en que la isla se encuentra, gracias á la proteccion oficial que al elemento separatista dispensa el capitan general y el secretario del gobierno superior civil de la Antilla."
"Dos dias solamente han trascurrido entre la llegada á Madrid del correo francés y el inglés, y, sin embargo, ya tenemos que añadir á los gravísimos y trascendentales hechos que referiamos en nuestro número del sábado, otro que viene á confirmar cuán cierto es que Puerto-Rico se pierde, pero se pierde muy aprisa, si no se releva pronto, muy pronto á las autoridades que han provocado tales acontecimientos, dando aliento y osadía con su antipatriótica proteccion, á los más descarados enemigos de la patria."
"En Yabucoa, pueblo del distrito de Guayama, los ultra-reformistas ó separatistas, atacaron á la Guardia civil, trabando un verdadero combate con las fuerzas de esta benemérita institucion, del que resultó, entre otras desgracias dignas de lamentarse, la muerte de uno de los cabecillas que promovieron el motin. ¡Qué hubiera sucedido si los rebeldes hubieran podido deshacer y poner en dispersion al destacamento de la Guardia civil, puede fácilmente considerarse!"
"En la embriaguez de su azaña y dadas las ideas y predicaciones que se han difundido de mes y medio á esta parte por la isla: tenida en cuenta la exaltacion de los insurgentes, que ya se creen seguros del triunfo, que ya se deleitan ante la idea de que nada ha de poder impedirles ahora conseguir sus trainores y descabellados propósitos, no es difícil prever que hubieran vuelto contra el partido español las armas vencedoras de la guardia civil, y empezando por apoderarse, otra vez como en Lares, de los más conocidos y decididos españoles para fusilarles, hubieran concluido, unidos con los negros y separatistas de los pueblos circunvecinos, por levantar el pabellon de la estrella soletaria que se alzó en Lares, y por formar el núcleo de una insurreccion que á manera de la de Cuba, quizás costará despues á España un tesoro y muchas vidas leales si al cabo se conseguiria destruirla, como ya puede asegurarse que moralmente y casi materialmente lo está aquella."
"La providencia, pues, poniendo su poder del lado de la bandera española, ha evitado recientemente en Puerto-Rico los terribles y espantosos acontecimientos que hubieran surgido, á no tener los guardias civiles de Yabucoa la decision y el arrojo suficiente para rechazar la violenta agresion de que fueron objeto, poniendo en dispersion al grupo rebelde, merced al pánico que en ellos produjo la muerte de uno de sus cabecillas."
"Pero ya que la chispa que amenazaba encender la hoguera no prendió; ya que por esta vez la isla de Puerto-Rico, gracias al auxilio de la Providencia, no vió lanzarse á sus campos y á las calles de sus poblaciones una turba desenfrenada contra la madre patria, téngase por cierto que, si no se releva inmediatamente á los señores La Torre y Ayuso, los combustibles, que seguirán hacinados, arderán fácilmente á otra intentona como la de Yabucoa, aunque no alcance en su principio las proporciones que ésta llegó á tener."
"Si continúan la proteccion que en la actualidad se dispensa á los separatistas, y la persecucion sañuda, implacable que al elemento español viene haciéndose, exaltados, envalentonados los insurgentes, levantarán osados y audaces la bandera de los insurrectos de Cuba y el decrépito general carlista de ayer, pero hoy ciertamente radical del más sobresaliente tipo que el gobierno pudiera haber enviado allá y á quien tan antipatrióticamente sostiene con su secretario el antiguo escribiente de Ruiz Zorrilla, será impotente para detener el movimiento. Y entonces veremos á casi todos los que aquí y allí están sosteniendo ante el gobierno la política anti-española que en Puerto-Rico se hace, en el campo de la insurreccion, á la manera que no pocos de ellos estuvieron comprometidos directa ó indirectamente en lo de Lares."
"Puerto-Rico se pierde á ciencia y paciencia de los radicales. Si nuestras constantes advertencias no deciden al gobierno á separar de allá esas desatentadas autoridades, servirán al menos para que el país le exija el dia de mañana la terrible responsabilidad á que se ha hecho acreedor."
Decia La Epoca del 4 de Noviembre:
"Es inconcebible lo que en Puerto-Rico está pasando. Necesario es que lo digan cartas de personas formales para que no creamos ser víctimas de una alucinacion al ver de qué manera aquellas autoridades menosprecian y vejan á los que se honran con el título de españoles."
Una reunion de estos á que asistian personas como los marqueses de la Esperanza y de Casa-Caracena, y el ex-diputado Sr. Diaz Romero, fué disuelta por el corregidor, bajo el ridículo pretesto de que allí se conspiraba.
Los jefes militares de Puerto-Rico han sido todos separados y deportados algunos de ellos, á la manera de lo que se ha hecho con el propietario redactor del Boletin y secretario del comité español, D. Francisco Larroca.
Hablábase del desarme de los voluntarios, para dar las armas á los reformistas y del destierro de las principales personas del partido español. He aquí lo que dice El Debate:
"La insurreccion, pues, y en resúmen, se prepara en Puerto-Rico á conciencia y paciencia del gobierno de Madrid. Los alcaldes y corregidores separatistas están organizando sus huestes, y sus hombres se distinguen ya públicamente poniéndose por distintivo una cinta azul en el sombrero. Se siguen concediendo licencias de armas á los que pagan por ellas 12 pesetas, siquiera sea negro ó separatista, y todo está ya dispuesto para dar el golpe último en favor de la insurreccion, que á decir de los separatistas es ya seguro, publicando en la Gaceta de la isla un decreto mandando entregar las armas en un término perentorio á los voluntarios españoles, con lo que lograrán aquellos laborantes lo que el Sr. Topete les negó con indignacion al rechazar un célebre y conocido Memorandum."
"Este es el estado, el horrible estado en que Puerto-Rico se encuentra. ¡Ah, Sres. Zorrilla, Córdova y Gasset, qué responsabilidad!"
"Nosotros hemos dado á tiempo aun la voz de alarma. El gobierno nos desoye, sin embargo."
"El país juzgará á los que voluntariamente le han arrastrado á tan inmensa vergüenza, poniendo á una de sus más queridas provincias al borde de un abismo, en que solamente la Providencia es ya capáz de evitar se precipite."
A nosotros, en carta de Puerto-Rico, que copiamos, se nos dice lo siguiente:
"Estamos atravesando una situacion política sumamente difícil é insostenible: tenemos acontecimientos de mucha gravedad que comprometan la integridad del territorio."
"Nuestro actual gobernador D. Simon de La Torre no hace mas que política francamente contraria á España. Todos los buenos y leales españoles, tanto insulares como peninsulares, son perseguidos y vejados; muchos han sido encarcelados y otros amenazados con tener que salir de la isla y tener que ir á comer el pan del ostracismo; los voluntarios con ser desarmados, y en cambio formar otra milicia con el nombre de voluntarios de la libertad, que se compondria, si se llegase á verificar, de todo lo más separatista que tiene la isla."
¡Qué inmensa responsabilidad para el gobierno!