MARIPOSA DE LA SIERRA

¿No eres tú, mariposa,

el alma de estas sierras solitarias,

de sus barrancos hondos

y de sus cumbres bravas?

Para que tú nacieras,

con su varita mágica

a las tormentas de la piedra un día

mandó callar un hada,

y encadenó los montes

para que tú volaras.

¡Anaranjada y negra,

morenita y dorada,

mariposa montés, sobre el romero

plegadas las alillas, o, voltarias,

jugando con el sol, o sobre un rayo

de sol crucificadas!...

¡Mariposa montés y campesina,

mariposa serrana,

nadie ha pintado tu color; tú vives,

tu color y tus alas,

en el aire, en el sol, sobre el romero,

tan libre, tan salada!...

Que Juan Ramón Jiménez

pulse por ti su lira franciscana.

Sierra de Cazorla, Mayo de 1915.