DIA 12 DE ABRIL DE 1781.

A las ocho y media de la mañana tiré la última pieza de leva, y me hice á la vela del establecimiento con las expresadas embarcaciones, y viento N bonancible. A las cuatro y media de la tarde llegué á la boca del Rio Negro, remolcando el bergantin con el bote y la chalupa, por estar calma; en cuyo parage dí fondo, á esperar tiempo á propósito para emprender mi navegacion, el que no pude conseguir hasta el 4 de Mayo, en cuyo intérvalo de tiempo tuve lugar de registrar la barra, (el que no habia tenido antes) como á satisfaccion la registré en los dias que el tiempo lo permitia; y no sin muchísima utilidad, pues descubrí por la parte del N una canal, mejor que la que hasta ahora practican los navegantes á este rio por la parte del S.

Esta canal hace fácil y poco arriesgada su navegacion á este rio, su entrada y salida casi con todos vientos, sin atender á otra cosa que á las mareas: lo que no sucedia antes, pues era preciso combinar estas con los vientos, y estos debian ser favorables en el único punto de la pleamar, cuya circunstancia eternizaba las embarcaciones, que fondeadas de la parte de adentro iban á entrar, pues no concurriéndoles en aquel punto de la pleamar viento favorable, permanecian fondeadas afuera. Y aunque á mí nunca esta circunstancia me detuvo, pues casi siempre he entrado con viento contrario, ya se ha visto lo muy cerca que alguno ha estado de perderse, por permanecer afuera fondeados: por lo cual convendria, que los navegantes á este establecimiento se instruyesen bien en la barra de este rio y sus canales, á fin de asegurar sus vidas y los reales intereses; pues solo la falta de practica es la que ocasiona los muchos riesgos y detenciones que continuamente se experimentan.

Parece que contradice lo que llevo dicho, el haber yo estado desde el dia 12 de Abril hasta el 4 de Mayo fondeado en la boca aguardando tiempo oportuno para mi viage: pero no es así, porque yo salgo á un reconocimiento, de cuyo paraje no se sabe otra cosa que lo muy peligroso que es, que precisamente debo salir á tal hora que pueda pasar en el dia los bajos de Punta Rubia; que el viento sea tal que me proporcione de dia esta navegacion, y que lo pueda resistir una embarcacion menor como es la chalupa que llevo conmigo sin exponerla á zozobrar; y que la mar sea á propósito, para que así mismo la pueda resistir, y otras infinitas circunstancias que me es indispensable atender, como conocen los inteligentes en la navegacion: y únicamente el asegurar las comisiones que se me han encargado pudieron á veces detenerme algunos dias fondeado en la boca, pero no los vientos contrarios ni aun las noches, pues he entrado y salido por la barra, sin que uno ni otro me sirviese de estorbo aun antes de descubrir esta canal: pero ahora descubierta, es mucho mas fácil esta navegacion, por lo que se hace preciso que se hagan prácticos en ella todos los que navegan al Rio Negro.

Los vientos que regularmente detienen en la boca de este rio á los que van á salir de él para Buenos Aires, son del tercer cuadrante, y estos son contrarios hasta salir de la barra por la canal del S: pero en saliendo de ella, todos son vientos largos para hacer esta navegacion. Por la canal del N son favorables, pues esta corre con la boca del rio ENE y OSO; y en esta inteligencia, los que mas detenian las embarcaciones antes que se descubriese, son ahora los mas favorables.

Del mismo modo, los vientos que tenian las embarcaciones fondeadas á fuera de la barra, tan expuestas á perderse cuando venian á entrar, eran del primer cuadrante y del cuarto: esto es, desde el ENE hasta el NO, los cuales son asimismo favorables por la expresada canal.

Unicamente solo un temporal, ó los vientos del segundo cuadrante, pueden detener los barcos que salen de Rio Negro para Buenos Aires, fondeados en la boca, por ser estos contrarios á esta navegacion y travesías á la costa; pero la entrada no la pueden estorbar á los inteligentes en las dos canales del S y del N, (á no ser un temporal desecho, que no pueda aguantar) ninguna especie de vientos, sea donde se fuere.

DIA 4 DE MAYO.

A las siete y media de la mañana metí el bote á bordo, y á las ocho y cuarto me hice á la vela con viento ONO medianamente fresco. A las ocho y media estaba á distancia de 100 varas de la punta del N del rio, y seguí gobernando al ENE, á pasar por la canal del N. A las nueve estaba en la menor agua, que fué de dos brazas, y demarqué la punta del N del rio al OSO, distancia de cuatro millas, y seguí á dicho rumbo hasta las nueve y media que goberné al NE, siempre barajando la costa á distancia de media legua, y lo mas separado de ella fué una legua. A las 11 se llamó el viento al S recio, por lo que me fué preciso acortar de vela por esperar la chalupa, y llevarla siempre á mi costado para socorrerla en caso de que no pudiese aguantar. A la una y tres cuartos entré en los bajos de Punta Rubia, sobre los cuales pensé largase la quilla esta embarcacion; pero, ya barándo, ya saliendo, estuve hasta las dos, que doblé la dicha punta y salimos á mas agua, y á este tiempo metí en vuelta del ONO, barajando la costa á distancia de un cable. A las cuatro de la tarde me hallé entre la Isla de las Gamas y tierra firme, en tres brazas de agua, y dí fondo en este sitio por ser abrigado, á fin de hacer aquí algunos reconocimientos. A las cuatro y media eché el bote al agua, y fuí á reconocer el brazo de mar que entra entre la tierra firme y la Península de los Jabalies, por haberme parecido desde el tope laguna. Habiendo llegado á él, probé el agua salada, y por ser ya de noche me volvi á bordo: en este intermedio hice tender la red á los marineros, y se pescaron algunos pejereyes y bacalaos.

DIA 5.

Amaneció con el viento ONO: duró sin que permitiese hacer diligencia alguna, ni salir de á bordo.

DIA 6.

Salí de mañana á reconocer la tierra, y mandé la chalupa á que reconociese una isla que está á la parte del N: todo el dia estuve en tierra y reconocí los dos arroyos, que llevan los nombres de Arroyo Hondo y Arroyo Chico: en el primero hallé cuatro brazas de agua en pleamar, cuyo fondo sigue una milla, arroyo arriba, y es excelente para estar fondeadas dentro de él embarcaciones, pues no puede haber temporales que las incomoden: el segundo es menos hondable, mas angosto y de menos caudal. La tierra es arenisca y sin leña, pero no falta pasto: su calidad es mejor que la del Rio Negro, exceptuando la llanura de este á donde lo bañan las corrientes; hallé rastro fresco de caballos silvestres, como de 70 animales, y abunda de perdices, leones, jabalies y liebres. Se tendió la red y se pescaron pejereyes, sollas y bacalao, pero poco. Al anochecer volví á bordo.

DIA 7.

Al amanecer bajé á tierra á reconocer el campo, á fin de hallar agua dulce, observando la latitud, y la hora de la pleamar: anduve toda la mañana sin que pudiese descubrir agua. Al mediodia observé el sol á la lengua en 40° 32', y la pleamar á la una y tres cuartos de la tarde, y siendo en el Rio Negro en este dia, á las once, tres quintos, se sigue que hay dos cuartos nueve minutos de diferencia de un puerto á otro. Al anochecer me retiré á bordo, y se mataron hoy 17 jabalies, á cuyo tiempo llegó la chalupa de registrar la isla, en la que no halló otra cosa digna de notar que muchas gamas; estando esta circundada de mar por todas partes, y siendo la distancia mas breve á tierra firme de cinco millas, de las cuales trajeron diez muertas.

DIA 8.

A las ocho y tres cuartos de la mañana me hice á la vela en vuelta del ONO, con el viento SO fresco. A las nueve y media viré por avante con vuelta del SSO, por haber dado encima de un bajo: las nueve y treinta y dos minutos viré por causa de otro: á las nueve y cincuenta minutos volví á virar por el mismo motivo, hallándome casi en cima de otro: á las diez volví á virar por lo mismo: las once viré en vuelta de SE, por hallar solo una braza de agua: á las once volví á virar á buscar mas agua; y á las doce dí fondo en 7 brazas, y observé el sol en 40º 25' de latitud, y por descargar el viento por el SO duro, me mantuve dado fondo el resto del dia.

DIA 9.

Amaneció claro, el viento por el O fresco. A las nueve y media me hice á la vela: las diez y cuarto viré en vuelta OSO por haber hallado poco fondo: á las diez 1/4 viré en vuelta del N, por la misma razon: las once 1/4 volví á virar por causa de un bajo, y á las doce y cuarto dí fondo por hallarme cercado de infinitos bajos, en 5 brazas de agua lama, habiendo arreciado tanto el viento, que se hallaron á riesgo de perderse las embarcaciones. Al anochecer abonanzó algo el viento.

DIA 10.

Esta mañana me hice á la vela, continuando mi navegacion y reconocimientos. A las nueve y tres cuartos varé en un desplayado grande, que hace entre tierra firme y los muchos bajos que están sembrados por todo este saco. A las doce y media pude sacar la embarcacion, y volví á hacerme á la vela: las dos y cuarto de la tarde volví á varar, y tan de firme que no fué posible poder sacar el bergantin.

DIA 11.

Seguí siempre con la faena de sacar el bergantin, (que sería prolijidad referir aquí los trabajos y maniobras que se hicieron en esto), el que pude poner en flote á las tres y media de la tarde, á cuyo tiempo me hice á la vela en vuelta del ENE 5º E. A las cuatro dí fondo en 2 brazas de agua, cerca de la Isla de Vaqueriza. Inmediatamente bajé á ella, y la atravesé hasta la parte opuesta que tiene media legua de ancho, y me parece que con tiempos fuertes se anega toda. En ella no he visto animal alguno, ni rastro de ellos: hice tender la red y se tomaron pejereyes, pero grandes y de especial gusto, y á las seis y media de la noche me retiré á bordo.

DIA 12.

Este dia se mantuvo el viento de NO, pero tan fuerte que no permitió hacer operacion alguna.

DIA 13.

Amaneció claro, y el viento al NO recio: mandé 6 marineros descalzos para que reconociesen la isla por la parte del NE, que por ser pantanosa no se puede andar calzado. Luego que caminaron como 2 leguas, tuvieron que volverse por el mucho pantano y arroyos que les estorbaron el seguir adelante: llegaron á bordo á las dos de la tarde: el viento se mantuvo muy fuerte todo el dia, y así anocheció.

DIA 14.

Este dia continuó el viento del NNO tan recio, que ni aun pude salir de á bordo, de cuyo modo anocheció.

DIA 15.

Siguió el tiempo de la misma conformidad.

DIA 16.

Amaneció claro, y el viento al N fresquito, á cuyo tiempo embarqué en la chalupa víveres para ocho dias, y salí con ella dejando fondeado el bergantin en el expresado paraje. Seguí el Arroyo del Baradero, y habiendo llegado á su barra no tuve agua para pasar, por lo que dí fondo y allí pasé la noche.

DIA 17.

A las siete y media de la mañana salí de la expresada barra, y navegué al NNE hasta las doce del dia, que habiéndose llamado el viento á la proa, navegué á remo hasta las tres de la tarde, que desembarqué en la Isla de Bordas, y desde ella observé que rompia la mar por la parte de afuera desde el NE hasta el SE.

En esta isla no hallamos otra cosa que chorlitos, gaviotas y lobos marinos; é inmediato á ella fondeamos la chalupa, y nos quedamos á hacer noche.

DIA 18

A las siete de la mañana salí, dando vuelta por el NNO NO y SO, siempre por el fondo desde 3 palmos á 7, á excepcion de algunos pozos, ó canalizos muy angostos, hasta que llegué á 3 brazas de agua, y 2 y media arrimado á la Isla de Urristi, cuyo sitio es un buen fondeadero abrigado y de buena tenazon. Desde este sitio fuí siguiendo la canal, pero á distancia de media milla dimos sobre bajos, despues de haber varado infinitas veces: arrimamos á la isla para aguardar la bajamar, á ver si en ella descubria algun canalizo por donde seguir; observé la pleamar á la una y un quinto de la tarde, de que se sigue que el dia de la conjuncion ser á las cinco y un quinto. Habiendo bajado al agua, se repartieron los marineros por los desplayados, y el proel de la chalupa pasó hasta la tierra firme desnudo, nadando algunos pozos; el que llegó de noche con la noticia, de que todo el trecho que hay desde la isla á tierra no tiene canal alguna, pero que se habia visto muchas veces casi sumergido en fango. Desde esta isla para el NNE se descubre un laberinto de bajos y juncales, y todo fango intransitable. A las nueve de la noche descargó una turbonada de viento y agua con truenos, y así se mantuvo toda la noche.

DIA 19.

Este dia salí dando vuelta á los bajos, gobernando al SE y SSE, y habiendo navegado 2 y media leguas, goberné al SO, S y SSO, hasta la noche que di fondo en una y media brazas de agua.

DIA 20.

Salí al amanecer para á bordo del bergantin, á fin de traerlo hasta la Isla de Bordas, para aproximarlo mas al Colorado, y seguir de allí con las embarcaciones menores al reconocimiento, y porque me faltaban viveres, y no me era posible con los que tenia seguir adelante el reconocimiento, con solo la chalupa me costó bastante hallar la boca del Arroyo del Baradero pues sobre no tener mas que 15 varas de ancho, no tiene señal alguna por donde se conosca, por ser todo mar al rededor como 3 leguas, y con una y media brazas de agua. A las tres y media de la tarde llegué á bordo del bergantin, que ya estaba inmediato á la barra del arroyo, que así se le habia prevenido al piloto á mi salida. Anocheció lloviendo, y así se mantuvo toda la noche.

DIA 21.

Al amanecer mandé el bote á poner balizas en la barra del arroyo: todo el dia estuvo lloviendo, y el viento al NNE recio.

DIA 22.

Este dia estuvo el viento por el N recio, y por ser contrario no pude salir con el bergantin á la barra.

DIA 23.

Este dia de la misma conformidad estuvo el viento fuerte, y contrario por el ESE, y lloviendo.

DIA 24.

De la misma suerte ha estado lloviendo, y el viento del primer cuadrante recio.

DIA 25.

Amaneció nublado y el viento al SSO, cuyo tiempo me hice á la vela. A las ocho y media varé junto á la primera baliza, y empezé la faena de sacar la embarcacion, habiendo arreciado el S. A mediodia observé el sol en 40° 14' de latitud. A las dos de la tarde salio la embarcacion, y me hice á la vela, y volví inmediatamente á varar: tendí dos espias para salir, y habiéndola puesto á las tres en flote, me hice á la vela y volví á varar á las tres y media, á cuyo tiempo volví á la faena de sacarla. A las cinco conseguí poner el bergantin en la canal, y me amarré á pasar la noche.

DIA 26.

Amaneció claro, y el viento al O recio. A las seis y tres cuartos, me hice á la vela, y á las siete y media varé, y aunque se trabajó muchísimo no fué posible sacar la embarcacion. A las diez fué el bote, y puso 9 balizas en la canal. Al mediodia observé 40° 14'. A las cuatro y media de la tarde sacamos el barco de donde estaba varado, habiendo trabajado todo el dia en esta faena, á cuya hora me hice á la vela, y hice recoger la balizas. A las cinco estaba fuera de la barra. Al anochecer dí fondo en 5 brazas de agua: pasamos la noche con viento del cuarto cuadrante recio, y tanto que me fué preciso meter el bote bordo.

DIA 27.

Amaneció viento del cuarto cuadrante recio; á las doce se llamó al SO. A la una, habiendo algo abonanzado, me hice á la vela, y se me cayó el relox al agua, quedándome sin siquiera una ampolleta para gobierno, y sin relox alguno bordo de ninguna especie. Seguí adelante, gobernando al N 1/4 NO. A las tres dí fondo, y reconociendo que no era buen paraje, zarpé el ancla y me hice á la vela, y navegué por 3-1/2, 4-1/2, 5 y 6 brazas de agua, y dí fondo en 2-1/2, á distancia de una milla de la Isla de Bordas, demorando esta por su medianía al N 1/4 NO.

DIA 28.

Amaneció el viento al OSO fresco, y fui á la Isla de Bordas á observar la latitud, que es de 40° 3'. A las doce y media mandé la mitad de la gente á bordo, por haber arreciado mucho el viento, y fué tanto que no pudo volver el bote en busca mia, ni de la demas gente. Siguió siempre el temporal, y me quedé en la isla esta noche, habiendo sido preciso á bordo dar fondo á la esperanza.

DIA 29.

Amaneció el viento al SO recio. A las nueve de la mañana, habiendo disminuido un poco, vino el bote, y me fuí á bordo. A las diez mandé el bote á llevar víveres á la chalupa, que estaba fondeada de la parte del N de la isla, y le era imposible venir á bordo. A las cuatro de la tarde llegó el bote á bordo: anocheció con el viento al SSE fresco.

DIA 30.

Amaneció con el viento por el N fresco, y á las ocho atracó la chalupa bordo, y le hice embarcar ocho dias de víveres. A las cuatro de la tarde me hice á la vela para mejorar de fondeadero, y por ser la canal angosta y viento contrario, varé dos veces, y con una hora de noche dí fondo en 4 brazas de agua.

DIA 31.

Este dia estuvo el viento por el NO duro, por lo que me mantuve fondeado, y se le pusieron á la chalupa baileos nuevos por estar los otros inservibles.

DIA 1.º DE JUNIO.

A las ocho de la mañana me hice á la vela con viento SO fresco, y goberné al N 1/4 NE hasta que hallé 5 brazas de agua de la parte del NE de la Isla de Bordas, que por haber visto reventar la mar y bajos por todas partes, dí fondo en dicho sitio hasta reconocerlos. A la una de la tarde mandé la chalupa con el piloto á la Punta de los Lobos, para que registrase los bajos, y viese si habia sitio á donde echar el caballo en tierra, á fin de reconocer la boca del Colorado por considerarme ya muy cerca de su desague. Al ponerse el sol tendí la ancla grande, por haberse puesto el horizonte de mal semblante. Al anochecer entró el viento por SO á ráfagas muy fuerte con granizo, y mandé izar un farol al tope mayor, para que le sirviese de guia á la chalupa. A las seis llegó la chalupa á bordo, con la noticia de haber hallado cerca de la Punta de los Lobos 5 brazas de agua.

DIA 2.

A las ocho de la mañana zarpé las anclas, y me hice á la vela para la Punta de los Lobos. A las nueve y media tocó el barco, y fué arrastrando como dos cuadras, hasta que cayó en 5 brazas. A las diez y media dí fondo en 5 brazas de agua, inmediato á la expresada punta, habiendo navegado en vuelta de N 1/4 NE. A las cuatro y media de la tarde volvi á hacerme á la vela, para mejorar de fondeadero, y navegué al NO 1/4 O una milla, y á las cinco dí fondo en 4 brazas fango, y aseguré la embarcacion con los mejores cables. Anocheció de mal semblante, y á las tres de la mañana se achuvascó el tiempo, y descargó por el OSO una turbunada de viento que parecia huracan, y duró hasta las cinco, que se llamó al SO algo mas benigno.

DIA 3.

Amaneció el viento al SO recio, á cuyo tiempo mandé 3 hombres á que reconociesen la tierra, y que siguiesen lo posible al NNO, pues allí considero el desague del Colorado. A las ocho registré la aguada, y visto la poca que tenia por la mucha que se habia vaciado por la inutilidad de la vacijeria podrida, hice cerrar la caldera del mate, y dí órden que se diese de beber una sola vez á los animales media racion, y que la gente bebiese por un cañon de fusíl, y mandé la chalupa á un arroyuelo de agua salada para su seguridad, pues inmediata al bergantin está expuesta á irse á pique. Todo el dia se mantuvo el viento al SO duro, y anocheció de la misma conformidad, sin que los tres que fueron á reconocer hubiesen parecido.

DIA 4.

Me embarqué de mañana en el bote, y fuí á reconocer la ensenada: entré por un arrojo y lo seguí como dos leguas, hasta que no hallando agua para el bote, por esparcirse esta en diversos arroyos muy pantanosos de fango, di vuelta y pude desembarcar, aunque con fango á la rodilla. Subí á un cerrito, en el que hallé paja cortadera y apio, y desde él divisé, aunque confusamente, dos árboles, que se me figuraron dos sauces, junto á los cuales habia yo bebido agua el año pasado, en el viage que por tierra hice al Colorado: y aunque estaban como 4 leguas de distancia, le dije al contra-maestre que estaba conmigo que me acompañase, y siguiésemos hácia los dichos árboles. Habiendo caminado como una legua, y siempre por puro pantano, nos hallamos cercados de arroyos sin poder pasar adelante: dí vuelta y vine por el arroyo á donde estaba refugiada la chalupa, y la hallé varada, sin que fuese posible en la pleamar echarla al agua. Aquí hallé los tres hombres que fueron al reconocimiento, los cuales de ningun modo pudieron transitar este terreno, lleno de fango pantanoso, arroyos y maleza; al anochecer volví á bordo.

DIA 5.

Amaneció lloviendo con el viento NO duro. A las doce del dia, habiendo algo aplacado, mandé en el bote 18 hombres á que pusiesen la chalupa en flote, y con ellos el contra-maestre, para que abriesen pozos en el Cerrito del Apio, por ver si se sacaba agua dulce. A las tres de la tarde llegó el bote con 10 hombres, y los restantes se quedaron abriendo dichos pozos: volvió á reciar el viento tanto, que no fué posible mandar el bote en busca de la gente á tierra, el que me fué preciso meter á bordo porque no se fuera á pique. Siguió el temporal toda la noche.

DIA 6.

A las ocho de la mañana eché el bote al agua, y lo mandè en busca de la gente á tierra, y de todos ellos solo el contra-maestre y un marinero pudieron pasar el pantano para embarcarse en él, y los restantes, temiendo quedar ahogados en el fango, no se determinaron á pasar el pantano que mediaba entre ellos y el bote: los dos marineros, Eusebio Gonzalez y Manuel Alcain, al amanecer volvieron á emprender la descubierta del Rio Colorado, á los cuales les habia yo dado la señal de los dos árboles mencionados arriba. A las once y cuarto llegó el bote á bordo, y me hice á la vela, aproximándome mas al Colorado, aunque con viento por la proa. A las dos dí fondo en 3 brazas de agua, 3 millas al O de donde estaba fondeado, y á este tiempo llegó la chalupa á bordo y trajo los dos que habian ido al reconocimiento, los que no pudieron llegar los árboles expresados, por los infinitos arroyos de agua salada y pantanos. Al anochecer tuve que meter el bote á bordo, por el mucho viento y marejada.

DIA 7.

Al amanecer aseguré la embarcacion con las mejores amarras que tenia. A las ocho mandé la chalupa que fuese en la vuelta del E á reconocer, y yo me embarqué en el bote y salí de la vuelta del O con cinco dias de viveres, estando el tiempo mas bonancible, á fin de hallar parage á donde desembarcar en tierra firme; pues considero que el Colorado está muy cerca, y pudiendo llegar á tierra, precisamente lo hallaré, ó á lo menos conoceré en la calidad del campo, á que distancia me hallo de él, por haberlo ya transitado. A las diez llegué á la boca de una canal que sigue al NO, entré por ella y seguí siempre, y tenia mas caudal, pues de esta salen innumerables canales. A las doce llegué á donde se dividia en dos iguales, y viendo en la que seguia al NE unas tominas que estaban por ella, así por esto, como por seguir mejor rumbo que la otra, determiné seguirla. A las dos de la tarde desembarcamos en tierra, pero de la parte de adentro habia un arroyo pantanoso: este lo pasó el contra-maestre con 3 marineros, y siguieron hácia los árboles. Yo que esperaba que bajase el agua para pasar, probé en este intermedio el agua y la hallé casi dulce, y no quedándome la menor duda que por allí desaguaba el Colorado, ó á lo menos alguna porcion de él, tiré algunos tiros llamando al contra-maestre y marineros, los que volvieron, habiendo bebido agua dulce en el dicho rio. Nos embarcamos, y seguimos aguas arriba, hasta la noche que nos acampamos en la orilla, bebimos agua dulce con alguna mezcla de salada, como la de la mar.

DIA 8.

Al amanecer volví á buscar el bergantin, que me tenia con bastante cuidado el tenerlo fondeado afuera, dejando el reconocimiento del rio principal para despues de tenerlo asegurado adentro. A las doce llegué á bordo, y le hice señal á la chalupa de que viniese á bordo, que habia ido á cortar leña, la que llegó á la una de la tarde. Pasamos aquí el resto del dia y la noche, por estar el viento contrario.

DIA 9.

Amaneció el viento al E bonancible y lloviendo, y empezé la faena de llevar las anclas. A las siete y media me hice á la vela para el Colorado. A las once del dia llegué á la Horqueta de las Tominas, y por ser aquí contrario el viento, dí fondo á esperar viento favorable. Pasamos el resto del dia y la noche con el viento por el E fresco y lloviendo.

DIA 10.

Este dia se mantuvo lloviendo, y el viento al ENE recio, por lo que no fué posible salir de este sitio.

DIA 11.

Amaneciò con el viento al S bonancible, y tuve que esperar la bajamar para poder hacerme la vela y navegar, pues de marea crecida en este paraje no es posible. A las diez y media zarpé, y me puse en derrota para el Colorado. A las doce y media quedé varado de la parte de adentro de la Punta de los Zaramagullones, y mandè el bote balizar la entrada, que tenia á este tiempo muy poca agua. A las cinco de la tarde puse la chalupa y bote al remolque por la proa, y con toda vela, por estar casi calma, procuré entrar. A las seis de la noche volví á varar, por lo que fué preciso tender espia para sacar la embarcacion, y egecutado, mandé poner faroles en las balizas, que por ser la noche obscura no se veian, y volví á tentar la entrada que conseguì á las ocho de la noche, en cuyo sitio dí fondo, dejar para mañana el saber cual sea el principal Colorado, pues sé que estoy en su entrada.

DIA 12.

Este dia mandé la chalupa con el piloto buscar el río principal, y yo salí asimismo con el bote por ser tantos los canales que hay, no es fácil hallar el principal. A las dos de la tarde ya estaba cerciorado cual era el rio principal, y lo seguì aguas arriba hasta la Isla de Lobos. A las cuatro y media de la tarde dí vuelta y llegué á bordo á las siete de la noche, y no pareciò la chalupa.

DIA 13.

Al amanecer hice señal á la chalupa para que viniese á bordo. A las siete y media zarpé el ancla, y con el bote al remolque y la cisga seguì con el bergantin el rio aguas arriba, y las doce quedamos varados. A este tiempo mandé la gente tierra pegar fuego al pajonal y carrizal que tiene este rio en sus márgenes, pues si estando el tiempo algo seco peg ran fuego los indios ù otros cualesquiera, estando la maciega en el estado de hoy, precisamente se quemarian las embarcaciones que estuviesen ancladas en èl: por lo que debe el que entre, tener cuidado de limpiar y quemar la dicha maciega. A las diez de la noche puse la embarcacion en flote.

DIA 14.

Este dia tuve la felicidad de colocar el bergantin en el principal brazo del Colorado, y á donde no llega el agua salada, y salì á tierra con los marineros á pegar fuego á la maciega, así por el motivo dicho arriba, como para que, vièndolo los indios, vengan donde estoy, para por medio de ellos dar parte al Señor D. Francisco de Viedma de mi entrada en este rio: pues me tiene con bastante cuidado, el que dicho Señor tendrá de esta noticia, así por ser la estacion en que salí á este reconocimiento la mas rígida del año, como por ser esta navegacion hasta ahora ignorada de todos; y saber de cierto por informe y diario mio, que le presenté á mi llegada del viage que hice por tierra, costeando la mar este rio, por el mes de Mayo del año próximo pasado, que esta costa est llena de infinitos bajos; cuyas circunstancias, juntas con 42 dias que há que salí del Rio Negro, le ocasionar n bastante indisplicencia.

DIA 15.

Bajè tierra con la gente pegar fuego, siguiendo los reconocimientos de la calidad del terreno, y á la noche volví bordo.

DIA 16.

Al amanecer me embarquè en la chalupa, y seguí reconociendo el rio aguas arriba, dejando òrden al piloto para que asimismo mudase el bergantin una legua mas arriba, siempre que tuviese viento favorable, por ser este mejor parage; navegué todo el dia, bajando varias veces tierra, por reconocer la calidad de ella. A la noche me acampè en una isla del rio, habiendo pegado fuego en toda su orilla.

DIA 17.

Seguì rio arriba, haciendo las mismas diligencias que el dia de ayer, hasta que llegué una isla de sauces, donde me habia acampado el año pasado: allì hice noche.

DIA 18.

Este dia al amanecer me puse la vela para bordo del bergantin, con el cuidado de si llegasen indios. A las cuatro de la tarde lleguè bordo, y hallé una carta del Señor D. Francisco de Viedma que habia entregado al piloto un indio, que con otros 4 habia llegado bordo el dia de ayer: y aunque el piloto los agasajò bastante y los regaló, no quisieron quedarse por no haberme hallado; pero quedaron en volver para llevar la respuesta de dicha carta, fecha 14 de Mayo; y el bergantin lo hallé ya en el paraje que al piloto le habia prevenido.

DIA 19.

Este dia eché la vacijeria en tierra, el caballo (que hasta ahora no habia hallado paraje para desembarcarlo), y todos los ùtiles de á bordo, á fin de limpiar la embarcacion, y achicarle el agua: y asimismo eché en tierra anclas y cables, y monté la artillerìa y bajè tierra cerciorarme bien de su calidad, la que ciertamente supera cuanto he visto en la Costa Patagónica, y creo compite con los mejores parages, cuyo juicio hice el año pasado, y expuse en el diario citado arriba: pero no siendo esto de mi profesion, suspendo lo que pudiera decir en el asunto, por no errar; dejándolo los inteligentes en la agricultura (aunque esta no me es totalmente desconocida). Luego que llegué bordo, que fuè bien cerca de noche, llegaron un cerrito, por la parte del N, como de 50 60 indios: inmediatamente mandé el bote y la chalupa á que condujesen algunos, y trajeron 5, y una mulata lenguaraz: entre ellos venia el que habia conducido la carta del Super-Intendente, los que agasajè y regalé con aguardiente, (la mitad agua del Colorado) poleadas y bizcocho; y aunque los quise despachar para el Rio Negro, respondiendo por medio de ellos dicho Señor, y d ndole cuenta de mi arribo á este rio, no pude conseguirlo, porque decian quieren pasar aquì el dia de mañana, para que descansen sus caballos. A las ocho de la noche los eché en tierra.

DIA 20.

Este dia se les diò de comer á los indios, y se les regaló aguardiente, tabaco, y bizcocho para de noche.

DIA 21.

Esta mañana se les diò de comer á los indios, y le entregué al que trajo la carta otras, para que llevase al Rio Negro al Señor D. Francisco de Viedma, d ndole noticia de mi arribo: asi para que hiciesen esta diligencia como por la buena armonía, fueron todos regalados con aguardiente, porotos, bizcocho, harina y abalorios, y las doce del dia se pusieron en camino para sus toldos, y el que llevaba la carta dice que en derechura pasará al Rio Negro entregarla.

DIA 22.

Este dia se trabajó en limpiar el barco y la vacijeria, y llenarla de agua.

DIA 23.

Fuí á reconocer por tierra la costa de la mar. A las cuatro de la tarde llegué bordo, y al mismo tiempo llegaron 3 indios del cacique Calpisquis, los que se quedaron esta noche: se les diò de comer y aguardiente.

DIA 24.

A las ocho de la mañana se fueron los indios expresados, y las cinco de la tarde volvieron con tres chinas, que dicen habian dejado al resguardo de los caballos que traian para vender: se les obsequiò de la misma suerte que el dia de ayer.

DIA 25.

A las ocho de la mañana vinieron los indios á que les comprase los caballos, de lo que me escusè, esforz ndolos á que fuesen á venderlos al establecimiento del Rio Negro; pero no fuè posible porque dicen tienen los caballos cansados, y que est lejos, por cuyo motivo querian volverse. En esta suposicion se les regalò aguardiente, harina, bizcochos, porotos y abalorios. A las cuatro de la tarde se fueron.

DIA 26.

Este dia, ya un poco restablecido el caballo de lo que se habia enflaquecido en la navegacion, me fuì en él por la costa del mar como seis leguas. A las dos de la tarde dí vuelta, y llegué de noche bordo.

DIA 27.

Este dia estuve bordo, haciendo componer algunas cosas pertenecientes á su aparejo.

DIA 28.

A mediodia llegó bordo el cacique Uzel, con 18 indios y la lenguaráz mulata; y porque este es el que pára ahora en el Colorado, y ser el cacique mas inmediato á nosotros, lo regalé mucho, como tambien á todos los indios que le acompañaban.

DIA 29.

Este dia se les dió de comer los indios, y se les regalò con aguardiente, harina, bizcocho y porotos, y se fueron las cuatro de la tarde gustosos, pero esta noche me robaron un caballo que habia comprado; tal es la fidelidad de estos b rbaros.

DIA 30.

Este dia permanecí á bordo, aguardando respuesta del Rio Negro, pues ya tiene el indio que llevó la carta sobrado tiempo para haber vuelto.