Ceremonial

El interesado debe llegar con mucha exactitud a la hora fijada. Nunca se ha de dar ocasión a que el que concede la audiencia pueda repetir la frase de Luis XIV: «He estado a punto de esperar...»

Al entrar en el salón de espera, saluda si hay gente, desde la puerta, y en seguida toma asiento en una butaca o en una silla, según sea señora o caballero, aguardando a que el gentil hombre de servicio pronuncie su nombre en alta voz.

Entonces, saludando a los que quedan en la sala, pasa al salón de audiencia.

Al entrar en él hará una reverencia; a los pocos pasos la segunda, y al acercarse al soberano la tercera, esperando respetuosamente a que este le dirija la palabra.

Terminada la audiencia, se retirará el peticionario, haciendo una reverencia en medio de la sala y otra junto a la puerta.