Demanda de audiencia


E

El estilo que ha de caracterizar los escritos de petición de audiencia, siempre ha de corresponder al carácter y posición de aquel a quien se dirijan, debiendo distinguirse por su laconismo; pues tratándose sencillamente de solicitar de una persona que reciba al demandante, no hay que entrar en pormenores, bastando en todo caso una breve indicación del objeto.

Se espera a que el que conceda la audiencia dirija primero la palabra a la persona a quien recibe, porque así se le da una prueba de respeto y consideración, tanto más necesaria cuanto más elevada es la posición de la persona en cuya presencia se está. Igual regla debe observarse en las recepciones, cuidando de no prolongar la audiencia ni la conversación cuando deba tener término, y procurando que en ella jamás se vea charlatanería. En este, como en muchos actos de la vida social, hay que tener en cuenta que la persona que nos recibe se ve obligada a conceder igual favor a muchas otras, y, por lo tanto, la cortesía exige no molestarla.