Despedida
No está sometido a regla el orden en que deben despedirse los convidados, pero sí la hora, que suele ser la de las diez.
La señora de la casa dará la mano a todos los convidados al despedirse, levantándose de su asiento.
Sería insigne grosería que un convidado se marchase sin hacer un galante cumplido a la dueña de la casa.
La etiqueta no exige que los convidados que se conozcan se despidan formalmente unos de otros. Los amigos que se hallen sentados juntos pueden darse la mano.
Si al salir uno de la sala pasa por delante de un conocido le dará las buenas noches; pero sería de mal gusto atravesar el salón y pasar por delante de los demás para ir a saludarle.
El dueño de la casa estará en la antesala mientras las señoras se ponen el abrigo en el cuarto destinado al objeto; y un pariente o amigo especial de la casa podrá estar conversando con las demás señoras que esperan turno para recoger los suyos.
Los convidados no ofrecen propinas a la servidumbre.