Invitaciones

Se extienden siempre en nombre de ambos cónyuges.

La invitación a un superior y a las personas muy respetables se hace por visita; a los iguales y a los inferiores por escrito.

Cuando se va a visitar a un amigo para invitarle, si está en compañía de un pariente o amigo, hay que convidar a este también, pues lo contrario sería ofender a entrambos.

El reparto de las invitaciones es tarea que incumbe a la señora de la casa.

No es costumbre social invitar a más de dos individuos de la misma familia.

Los hijos de las personas invitadas no suelen acompañar a sus padres en los banquetes.

Al hacer las invitaciones debe ponerse cuidado en convidar a tantos caballeros como señoras hayan de asistir a él.

Para los grandes banquetes las invitaciones deben hacerse por lo menos ocho días antes.

El que recibe una invitación a una comida, debe manifestar cuanto antes si acepta o no. Lo contrario sería falta de urbanidad, porque la familia que convida quedaría en la duda de si el invitado asistirá o no, y más tarde se encontraría en la imposibilidad de llenar la vacante convenientemente: si un invitado se excusa con oportunidad, cabe convidar a otra persona; mas si la excusa fue tardía, no debe reemplazarse la vacante sino con un amigo íntimo.

No debe retardarse más de dos días la respuesta a este género de invitaciones; pero si el invitado no la da espontáneamente, no debe pedírsele.