ESCENA PRIMERA
La SOLE, la PURA y PAQUITA LA RAYO. DON MARIANO con PACO EL MALUENDA. JUGADOR 1.º, un CAMARERO. Después JUGADOR 2.º, gente jugando, CRUPIERS.
Al levantarse el telón se ve la mesa de ruleta funcionando, rodeada de gente, hombres y mujeres bien vestidos, que juegan, sentados o de pie. Los crupiers, vestidos de smoking, tiran la bola, cantan los números y las jugadas, pagan y cobran. En la habitación primera, en una mesa próxima al ángulo izquierda, sentadas, la Sole, la Pura y Paquita la Rayo. Beben whisky y fuman. Van vestidas con elegancia y descoco. En la mesa del ángulo de la derecha, don Mariano y Paco el Maluenda toman cerveza. En la mesa primera izquierda, un joven jugador haciendo cálculos sobre un papel. Toma un refresco. Un Mozo con cara de presidiario, vestido con una librea elegante y nueva, sirve a unos y otros. Luego viene el Jugador 2.º
Crupier
Hagan juego, señores.
Uno
Ese duro a impares;
Otro
Diez pesetas encarnao.
Una
Dos pesetas a ese cuadro.
Otro
Tres duros al ocho.
Una
Cinco a caballo.
Crupier
¿Está hecho el juego? (Tira la bola.) No va más. (Pausa.) Diecisiete negro. Pleno, caballo, cuadro. (Se escucha rumor entre los Jugadores. Los crupiers pagan, retiran el dinero que pierde. Siguen jugando.)
Sole
¡El diecisiete negro!... ¡El mío!... ¡Maldita sea su estampa! ¡Qué negrito! ¡Estaba esperando que yo me fuese pa salir!
Pura
Lo que te hacen muchos blancos, hija.
Sole
¡Paece que me tenía miedo el ladrón!
Paquita
¿Y qué es, que te has quedao sin naa?
Sole
Pa que me crezcan telarañas en el bolso naa más. (Lo abre y lo enseña.) Echa una ojeada.
Paquita
El vacío más aterrador.
Sole
El pañuelo, las llaves y el frasco de las sales por si pierdo... el conocimiento y me tengo que agarrar a la postura del señor de al lao.
Paquita
¡Qué fresca eres! (Riendo.)
Sole
¡Quién habló!... Pues a ver pa qué llevas tú los impertinentes, hija.
Crupier
Treinta y tres negro. Caballo, línea, cuadro.
Paquita
¡Otro negro!
Sole
¿No te digo?... Mi suertecita arrastrá. Esta noche me se hace a mí negra hasta la barra e los labios.
Pura
¡Cuando se ponen así las cosas!...
Sole
¡Calla, hija! Sabes mi pasión por los negros; pos mientras yo jugaba, ni uno. Y por fin, harta de perder, ya desesperá, saqué los cinco duros últimos que me quedaban y dije, digo: «Tres a la línea y dos a la calle». Pos como si los hubiá tirao a la calle los cinco; ¡la contraria!
Paquita
Señor, si es que tú ties un prurito con las calles...
Pura
Si de las calles no se saca naa, hija.
Sole
Barro.
Pura
Ni más ni menos.
Sole
Y luego, chiquillas, pa alivio, ¿vosotras habéis visto el ispetorcito ese que han traído?
Paquita
¿A don Antoñito el Modoso?
Pura
¡Camará con el Modoso!... Porque toda la modosidaz es que antes de dar un puntapié hace una reverencia; pero no se sabe si es pa hacer un saludo u pa tomar impulso.
Sole
¡Y qué genio; es una fiera! Mueves, sin querer, una peseta que no sea de tu propiedaz, y te echa una mirada que te mustia hasta las flores del sombrero.
Pura
Lo que es ahora, eso de levantar aquí un muertecito...
Sole
¡Cómo levantarlo, ni incorporarlo siquiera!...
Paquita
Como que yo ya no sé qué hacer con los impertinentes.
Pura
Ni yo con el abanico. ¡Con los duros que me ha ganao este!
Sole
Ya, ya; el gandumbas ese ha metío la sala en un puño.
Pura
¡Paece mentira, una pizca de hombre!
Paquita
¡Porque hay que ver lo ruin!
Sole
Pos ya veis... El otro día, que me había yo hartao de dejar pesetas, por no perderlo too, vi un duro distraído y fui a por él; y cuando pagaban voy y dije, digo: Ese duro de la calle es mío. Y va él y dice: «El duro es de este señor... pero la calle es de too el mundo, conque a ella». Y me señala la puerta.
Pura
¡Qué grosero! ¡No tener consideración ni con las señoras!...
Sole
Que si no me voy al tocador y me hago la distraída, pues que me expulsa; naa más.
Paquita
¡El demonio del gusarapo!...
Sole
Ahora, que yo, aquí pa internosotras, os voy a decir una cosita.
Las dos
¿Tú dirás?
Sole
Que poco puedo, o por estas que a ese ispetor le fascino yo.
Pura
¡Qué quies que te diga!...
Sole
Ya conocéis mis dotes oratorias y de las otras; y a ese le veis, antes de naa, de rodillas y a mis pies.
Pura
Me paece que te falla.
Sole
De rodillitas. Está dicho.
Pura
Te avierto que yo ya le he tanteao. La otra noche le dirigí cuatro miradas como pa pasarse el invierno sin cok, pa ver si podía colar un duro sevillano; pues naa; lo único que logré fue que me dijese: «Preciosidad, ese duro cecea»... Y me lo volvió a meter en el bolso.
Sole
No le hace. Vosotras dejármelo a mí, y yo os juro que la semana que viene ponemos en pie el cementerio del Este. (Se levantan.)
Paquita
¿Le gustarán las gordas?
Sole
Ahí está mi suerte. Si no, me pongo a plan.
Pura
Sí, porque lo que es ahora estás pa racataplán.
Sole
¡Amos a él! ¡Sería el primer menudito que me fallase! Son mi especialidad. Los pesos plumas, que dicen en boxeo. Si lo atonto, os pago dos de Pomery extra. ¡Jurao! (Entran en la sala de juego.)