ESCENA ÚLTIMA
LEONORCITA, luego el POLLO BOTINES, el REQUIÉS y el JARRITAS, de la sala.
Leonor
¡Dios mío!... ¡Vivir, vivir!... ¡Qué amargura!... ¡Lo que cuesta vivir!... ¡Ay, mi papaíto de mi vida!... ¡Tan pusilánime como es el pobre y lo que ha hecho por mí!... ¡Pero él con esos bandidos!... ¡No, no!... (Los ve salir aterrada.) ¡Dios mío!... ¡Ellos!...
Requiés
Bueno; lo primero, vamos a cenar con opiparidaz. ¿No os parece?
Jarritas
No es ninguna memez.
Requiés
Y a los postres les damos a esta gentuza el té... el te reviento.
Jarritas
Es un programa.
Pollo
(Fijándose en Leonor cita.) Hombre, callarse. ¡Qué nena!
Requiés
¡No está mal la moruchita!
Jarritas
Me se hace que es la hija de don Antonio.
Requiés
Mejor que mejor.
Pollo
Aguardarse, que ya tenemos amenidaz femenina pa la orgía.
Requiés
Invítala, de grado o a fuerciori.
Pollo
Ni que decir. Dejarme. (Adelanta.) ¡Apreciada pollita!
Leonor
¿Qué desea?
Pollo
A los pies de usted.
Leonor
(Mira al suelo. Con ingenuidad.) ¿A mis pies, qué?
Pollo
Es saludo.
Leonor
¡Ah! (¿Qué querrán de mí?)
Pollo
¿Usted ha cenao?... Y perdone usté que la interviuvee.
Leonor
No; señor; todavía no.
Pollo
Pues no se preocupe usté, que le han caído tres anfitriones.
Leonor
¿Tres qué?
Pollo
Tres sujetos que se verían muy honraos en que usté cenase con ellos.
Requiés
¿Le gustan a usté las judías con oreja de cerdo?
Leonor
¡Yo no quiero nada con cerdos! Ni con nadie.
Pollo
Esta noche, sí.
Leonor
¡Ni esta noche ni nunca! ¿Por quién me han tomado ustedes?
Pollo
¡Pero no se ponga usté así, fierecita!
Leonor
Me pongo como debo. Y no quiero hablar más con ustedes.
Pollo
De modo que si un hombre, cegao por sus encantos, la cogiese a usté así... (Va a cogerla.)
Leonor
(Aterrada.) ¿Pero qué va usté a hacer?... (Los otros se ríen.)
Pollo
La cogiese a usté así, (La coge.) y la diera un beso. (Se lo da.) ¿El que lo hiciera?...
Leonor
(Gritando angustiada.) ¡Papá!... ¡Papá!... ¡Socorro!
Antonio
(Sale de la Secretaría en mangas de camisa, fiero, erguido, colérico, y al ver a su hija atropellada tan cobardemente, grita con fiereza.) ¡Moriría como vas tú a morir!... ¡Toma, canalla! (Le da un silletazo.)
Pollo
(Cayendo con las manos en la cabeza.) ¡¡Me ha matao!!
Antonio
(Revolviéndose.) ¡Infames! ¡Asesinos!... ¡Mi hija!... ¡Atropellar a mi hija! ¡Ladrones! (Saca la pistola.)
Leonor
(Muerta de espanto.) ¡Por Dios, papá!
Antonio
(Disparando.) Fuera, fuera de aquí. ¡A la calle!
(Tiros, palos, estacazos, patadas. Le disparan. Acomete. Como una fiera salta, ataca, acomete, acorrala, pega... Los matones quedan sobrecogidos ante tal ímpetu, y al fin, en franca fuga, uno se tira por el balcón. Los otros salen por la puerta. Al último le da una patada y se oye a poco un gran ruido de cristales. La gente, desde el principio, se asoma consternada a la puerta de la sala. Marquitos, que ha entrado, sin explicarse aquello, auxilia a don Antonio. Los demás, cuando le ven triunfante, se le acercan entusiasmados.)
Mariano
Pero Antonio ¿qué ha sido?
Sole
¡Los ha echao!
Antonio
Los he echao.
Paco
¿Pero usté solo?
Antonio
¡Solo! ¡Solo! ¡¡Yo solo!!
Paco
¿A los tres?
Antonio
¡A los tres!
Paco
¿Pero cómo?
Antonio
Porque era mi obligación. He cumplido con mi deber. Nada más. (Todavía excitado y enardecido por su fiereza, conserva hasta el final una imponente energía, que hace obedecer a todos ciegamente.) ¡Conque esto se ha acabado! ¡A jugar todo el mundo; pronto!
Todos
Sí, señor. (Se ponen a jugar de nuevo.)
Antonio
¡¡Pronto!! (A Mariano.) Tú, a darme las diez mil pesetas, ¡inmediatamente!
Mariano
Pero...
Antonio
¡Inmediatamente!
Paco
Inmediatamente, que se las ha ganao.
(Vase Mariano.)
Leonor
¡Papá!...
Antonio
¡Tú, a casa con ese!
Marcos
Es que...
Antonio
A casa con esa. A escape.
(Vanse asustados.)
Paco
Yo, por mi parte...
Antonio
Usté, a dar órdenes de que si vuelven esos canallas se me avise.
Paco
Sí, señor.
(Vase.)
Antonio
(Al Mozo.) A ver. Que me sirvan una cena.
Mozo
Volando.
Antonio
Pero una cena para dos.
Mozo
Sí, señor.
(Vase corriendo.)
Antonio
Tú, a cenar conmigo.
Sole
Pero...
Antonio
A cenar conmigo. ¡Fuera todo el mundo! Cerrar ahí. (Cierran.)
Sole
Antonio, eres mi hombre.
Antonio
(Dando palmadas.) A ver, que se me sirva una copa de lo más fuerte que haya... Whisky... A ver, ¡un whisky! — Telón.
FIN DEL ACTO SEGUNDO