ESCENA X

NUMERIANO GALÁN y MENÉNDEZ

Num.

(A Menéndez que está muerto de risa en una silla.) ¡Dios mío!... Ay, Menéndez, ¿pero qué es esto?

Men.

(Señalando la carta que está en el suelo.) Parece un papel.

Num.

No, eso ya lo sé; mi pregunta es abstracta: digo, ¿qué es esto?, ¿qué me pasa a mí?, ¿por qué en vez de Solita sale ese estafermo y me arroja una carta?

Men.

¡Qué sé yo! Ábrala, léale y averígüelo.

Num.

Tienes razón. Veamos. (Coge el papel y empieza a desdoblarlo, tarea dificilísima por los muchos dobleces que trae.) ¡Caramba y decía que sin doblez!... ¿Y qué viene aquí dentro?

Men.

Ella ha dicho que venía su alma.

Num.

Pues es una perra gorda.

Men.

Que la ha metido pa darle impulso al papel.

Num.

Veamos qué trae la perra. (Leyendo.) «Apasionado Galán.»

Men.

¡Atiza!

Num.

¡Yo apasionado! (Lee.) «Después de leída y releída su declaración amorosa...»

Men.

¡Repeine!

Num.

¡¡Pero qué dice esta anciana!! (Lee.) «Y sus entusiastas elogios a mi belleza estética, que solo puedo atribuir a una bondad insólita...» (¡qué tía más esdrújula!) «consultele a mi corazón, pedile consejo a mi hermano como usted indicome...» ¡cuerno! «y mi hermano y mi corazón de consuno, decídenme a aceptar las formales relaciones que usted me ofrenda...» ¡Me ofrenda!... ¡Mi madre!

Men.

¿Pero usted la ha ofrendido?

Num.

¡Yo qué la voy a ofrender, hombre! (Lee.) «¡Ah, Galán! el amor que usted me brinda es una suerte...» ¡Pero Dios mío, si yo no la he brindado ninguna suerte a esta señora! «Es una suerte, porque prendióse en mi alma con tan firmes raíces, que nadie podrá ya arrancarlo; y si quieren hacer la prueba, háganla cuanto antes; ¡ah, Galán! ¿Se lo digo todo en esta carta?... Yo creo que sí.»

Men.

Y yo creo que también.

Num.

«Nada reserveme y sepa que al escribirla entreguele mi alma... Adiós.»

Men.

¿Se ha muerto?

Num.

Se ha vuelto loca. (Lee.) «Suya hasta la ultratumba. Flora de Trevelez.» ¡Pero Dios mío, yo me vuelvo loco!... ¿Pero qué es esto?

Men.

(Señalándole los ojos.) Las ametralladoras.

Num.

¿A qué viene esta carta?... ¿Pero quién le ha dicho a ese pliego de aleluyas que yo la amo? ¿Pero qué es esto?... ¡Dios mío, qué es esto!