HABITANTES DEL PERU ANTES DE LA CONQUISTA
Al iniciar el estudio de la materia que forma esta Segunda Parte, debemos indicar, como lo hemos hecho en la Parte Primera, cuáles eran las tribus indianas que, en la época de la conquista española, ocupaban lo que es hoy el territorio del Perú propiamente dicho, tribus que, en aquel tiempo, eran muy numerosas y de las cuales muchas se han extinguido, subsistiendo aún actualmente algunas de ellas.
El número de estas tribus era tan elevado, que no es posible enumerarlas todas, limitándonos tan solo á señalar, en seguida, las principales, por orden alfabético:
AGUARUNAS, de la orilla del Marañón y sus afluentes hasta el Imaza.
AIKEAMBEANAS ó AMAZONAS de la comarca regada por el rio Nhamunda (frontera del Perú con el Brasil), que desemboca en el gran río Amazonas. Era una república de mugeres gobernada por una reina. Los Españoles las denominaron Amazonas, por ser ellas muy adiestradas en los combates; pero en el país se las llamaba Coniapuyares (grandes señoras ó excelentes guerreras).
ARDAS, de la comarca situada entre los ríos Napo y Marañón.
AYMARÁS, de la altiplanicie de los Andes, ó sea, de las estensas mesetas del Collao hasta las comarcas de Arequipa y Paucartambo del Cuzco. Otra parcialidad era del extenso territorio abarcado desde La Paz y Oruro, en Bolivia, hasta los confines de Chile. La civilización de la preincáica familia de los Aymarás, precedió á la de los Quechuas, quienes, después, derrocaron el reino de los Aymarás y adoptaron mucho de su cultura, religión y tradiciones.
CAMPAS ó ANTIS, de la cuenca del Amazonas. Ocupaban las extensas llanuras de la Pampa del Sacramento, del Gran Pajonal y del Cerro de la Sal.
CANAS, de la cordillera del Cuzco.
CARAPACHES, de la Pampa del Sacramento y orillas de los ríos Pachitea, Ucayali y Aguaitía.
CASHIBOS, de las orillas del río Sipiria y cabeceras de los ríos Aguaitía y Pichis, afluentes del Ucayali.
COCAMAS, de los márgenes del río Huallaga.
CONIBOS, de las orillas del Alto y Bajo Ucayali.
CUISMANCUS, de los valles de Supe, Huaura, Chillón, Rimac, Lurín, Chancay y Barranca, cuya capital era Pachacamac.
CHACHAPOYAS, de las riberas del Huallaga y Marañón.
CHANCOS, del valle de Andahuaylas hasta el Nudo de Pasco y valle de Jauja.
CHIMUS, dominaban desde los confines de Chancay hasta el pueblo de Tumbez, abrazando los valles de Pativilca, Santa, Guañape, Trujillo y las poblaciones de Pacasmayo, San Pedro, Sama, Chungala y Paramonga. Esta familia confederada, que formaba un reinado, estaba gobernada por mandatarios llamados Régulos, cuyo gobierno duró algunos siglos, terminando con la definitiva anexión al Imperio de los Incas.
CHINCHAS, que dominaban la extensión de los valles de Cañete, Chincha y Lunahuaná. Formaban una especie de reinado, también gobernado por Régulos, hasta su anexión al Imperio Incáico.
CHONTAQUIROS, de las montañas del Cuzco.
CHUNCHUS ó CHUNCHOS, del valle de Paucartambo, bañado por el río Madre de Dios.
ENCABELLADOS, de las orillas del Putumayo.
HUACHIPAIRIS, de los márgenes de los ríos Tono, Ccoñipata, Qqueros, Pilcopata y Alto Madre de Dios, hasta el estrecho de Ccoñecc.
HUANCAS, de las comarcas de Azángaro, Ancohuallú, Vilcas y Urumarca.
HUANUCOS, de la región de su propio nombre.
HUAYTARÁS, de las orillas de los ríos Mantaro y Mayumarca.
JÍBAROS, de los márgenes del Marañón, entre el Pongo de Manseriche y la desembocadura del río Pastasa y Montañas de Quijos y Canelos.
MACHIGANGAS, de las riberas de los ríos Pilcopata y Teno, hasta el Ucayali.
MAYORUNAS, de la orilla derecha del Ucayali y margen izquierda del Yavarí.
MOENES, de las márgenes del Alto Madre de Dios.
MOXOS, de las orillas del río Mamoré y parte central del Bení, en los confines de Bolivia, del Perú y del Brasil. Esta familia se componía de los Moxos propios, y de las tribus de los Chapacuras, Itenamas, Canichanas, Mobimas, Cayubabas, Pacaguaras é Itenes.
NAHUMEDES, de las orillas del Amazonas, en la frontera del Brasil.
PANOS, de la región bañada por el río Sarayacú, y de las riberas y bosques del Ucayali y del Huallaga.
PIROS, de las orillas del Ucayali.
POCRAS, de la comarca de Quinua, en el valle de Huanchu y alturas de Pumacahua.
PURIS ó PURUS, de las márgenes del río de su mismo nombre.
QUECHUAS, diseminados por los territorios del Ecuador, Perú y Bolivia, hasta la Argentina. La numerosa familia Quechua fué la principal del Imperio de los Incas, y á ella estaban subyugadas las tribus de los Aymarás, Atacamas y Changos: forman en la actualidad, cerca de la mitad de la población de la América Meridional. El Imperio de los Incas llegó á ser el Estado más floreciente de todo el Continente americano, y su civilización sobrepasó la de México. Su gobierno, aunque autocrático, fué á la vez paternal. Nación asombrosamente organizada, sus sabias leyes merecieron la admiración de los historiadores, porque adelantándose á la época, sus monarcas atendieron á la felicidad de cada individuo, á la vez que á la de toda la sociedad, mediante un sistema de gobierno extrictamente socialista.
REMOS, de la comarca bañada por el Ucayali, entre los cerros de Canchahuasy y Cashiboya.
SHIPIBOS, del Bajo Ucayali y embocadura de los ríos Pachitea, Pisques y Aguaitía.
UROS, de las orillas del río Desaguadero é Islas del Lago Titicaca. Existe aún un fragmento de esta familia, que hasta ahora permanece rebelde á los adelantos de la civilización actual.
YUNGAS, de los valles de Trujillo, Zenia, Piura, Catamarca, Lunahuaná y Cajamarca.
YURACARAS, de los bosques de la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes.
YURIMAGUAS, de las orillas del Huallaga y regiones bañadas por el Yurúa.
Y muchas otras tribus cuyos territorios no han sido explorados aún, como las de las selvas del Marañón y del Amazonas, las de la Montaña, las de los Andes, etc.
I
Primitivos habitantes del Perú
Un velo de obscuridad cubre los tiempos primitivos del Perú, como el resto de las demás secciones de América. J. H. Herrera, en su Historia Antigua del Perú, pág. 18, dice: «Las relaciones que adquirieron los primeros investigadores sobre el origen y establecimiento de las diferentes tribus que poblaban el país, están fundadas en fábulas más ó menos absurdas.»[106]
Se ha constatado, según las investigaciones practicadas en estos últimos años, que el territorio del Perú fué habitado, en tiempos antediluvianos, desde las Épocas Paleolítica y Megalítica (llamadas comunmente Edad de Piedra), por aborígenes autóctonos; pues tanto los utensilios de piedra groseramente tallados, como los instrumentos de silex pulimentados, encontrados en diversos lugares del suelo peruano, revelan que ellos pertenecen á esas épocas, y denotan ser de los primitivos aborígenes del Perú, que, en el interior del territorio, formaban tribus dispersas, rudas, salvajes y aún antropófagas, siendo las de la costa exclusivamente pescadoras.
Y es tan evidente que el Perú fué desde los tiempos antediluvianos habitado, que los muchos hallazgos hechos en su suelo, no solamente de utensilios de silex, sino también de esqueletos de animales de aquella época, junto con huesos humanos, atestiguan plenamente que el Hombre existía ya en el Perú en aquellas primitivas épocas, y que, así en la región del Norte como en la del Sud, vivía mezclado con los paquidermos. Cuanto al régimen de vida de esos hombres primitivos, está fuera de duda que en la costa tuvieron por ocupación la pesca y la caza, siendo en el interior del país, nómadas que persiguían á los animales salvajes para sustentarse con su carne, aprovechar sus huesos, pieles y otras partes útiles para su uso personal, y se albergaban en cavernas ó grutas.
Algunos autores pretenden que en el Perú no se ha encontrado aún el hombre fósil, negando así el autóctonismo de la raza peruana; pero este punto es refutable, porque sabido es, que, últimamente, la Comisión Científica de la Universidad de Yale (Estados Unidos de Norte América) ha hecho importantes estudios geológicos en el Sud del Perú, con tal éxito, que entre sus resultados se halla el descubrimiento de huesos interestratificados del Hombre prehistórico, el cual, según suponen esos sabios, son aún anteriores al Período Plioceno ó Glacial. Indudablemente, el descubrimiento de esos huesos es otra prueba de la habitabilidad del Hombre autóctono en el Perú, durante la época antediluviana.
Para tener un conocimiento pleno de la autóctonia del Hombre en el Perú, vamos á sentar una hipótesis que no admite contradicción alguna.
Si en este suelo se han encontrado algunos fósiles de mamíferos antediluvianos, ó sea, de la Epoca Cuaternaria, como el Megatherio, el Mastodonte y el Seclitotherio, y junto á esos fósiles, toscas armas de perdernal y otros objetos rústicos, evidente es, que desde esa Época Neolítica vivía el Hombre mezclado con los animales, pues que, para proveer á su subsistencia y conservación, tenía que luchar con esos paquidermos, porque la carne le servía de alimento, y con las pieles cubría su desnudez. Por consiguiente, es efectivo y fuera de toda duda, que el Hombre en el Perú ha sido autóctono, pues no era posible que en esa primitiva época de la formación del Mundo, hubiera habido inmigraciones á este territorio.
Y también viene al caso, el volver á citar el descubrimiento hecho por Mr. Hutchinson, en la Isla de Chincha, de un ídolo de piedra y algunas vajillas, enterrados en el huano de los pájaros marinos, á más de sesenta piés de la superficie, objetos que, á su juicio, tienen una antigüedad de miles de años.
Para robustecer aún más nuestra afirmación, repetiremos aquí lo que ya hemos dicho en otro lugar de esta obra: "El Hacedor Supremo, en su alta sabiduría, al iniciar su grandiosa obra de la Creación del Mundo, tuvo el propósito de que el Orbe entero fuese habitado, y con este mismo propósito crió en distintos centros de la Tierra, parejas de razas diversas, cual la blanca, la amarilla, la roja, la morena y la negra; no siendo aceptable que Adán y Era sean progenitores de todo el Género Humano, sino únicamente de los descendientes de la secta hebráica."
Otra prueba que también se puede aducir sobre la antiquísima estancia del Hombre en el Perú, son los enormes depósitos conchíferos que se han encontrado en las costas marítimas, como en Supe, Chancay, Ancón, Chala y Arica, entre los cuales halláronse infinidad de huesos y restos de animales de aquellas remotas épocas, como así mismo fragmentos de carbón y capas de ceniza y otros residuos estratificados. Esas enormes capas de residuos, producto de la cocina de aquellos tiempos (kjoekkenmoeddings, como los denominaban los Escandinavos), son otros tantos vestigios de la estancia del Hombre allí, por espacio de largo lapso de tiempo, y del modo de vivir de aquellas ignotas generaciones.
Además, salvo los paquidermos de las Epocas Paleolítica y Neolítica, el Perú presenta sus animales particulares, propios y originarios, que tan solo se encuentran en su territorio, y que vivían junto con el Hombre primitivo. Entre estos animales originarios se cuentan las especies de vicuña, llama, paco, huanaco y alpaca, como también las especies de vizcacha y aña, de la familia de los zorros, y la anta llamado comunmente la gran bestia, animales que no se encuentran en ninguno de los otros Continentes. La existencia de estos cuadrúpedos, que tampoco hay noticia de que hubieran sido encerrados en la Arca de Noé, prueban, evidentemente, que ellos son de la época antediluviana, y que salvarían del Diluvio por voluntad del Hacedor Supremo, propagándose nuevamente después de ese enorme ó colosal cataclismo.
Vislumbrando, bajo otro aspecto, la autóctonia de los peruanos, evidente es, que durante la Epoca Cuaternaria, los habitantes del Continente del Nuevo Mundo no tuvieron contacto alguno con los de los antiguos Hemisferios, razón, también poderosa, para no negar á aquellos la autóctonia que legalmente se les atribuye.
En resúmen, así como está probado que los indígenas primitivos del resto del Continente Americano son autóctonos, consiguientemente lo son los del territorio peruano.
II
Invasiones postdiluvianas al Perú
Con referencia á los primeros tiempos del período postdiluviano, espinosa y ardua tarea es la de resolver el problema de las primeras inmigraciones al Perú, acerca de las cuales no hay nada evidenciado, sino conjeturas más ó menos verosímiles. Se supone, generalmente, que fueron descendientes de la posteridad de Noé. Unos los reputan procedentes de la rama de Cam, fundados en la semejanza de su idolatria y lenguaje; otros los derivan de la rama de Sem, fundándose en la similitud del idioma, idolatría y otras señales muy débiles. Los que más se acercan á la probabilidad, según se cree, son los que los hacen originarios de la rama de Jafet.
Se conjetura que, en época remota, vinieron al Perú sucesivas razas, siendo probable que, primero se establecieran en las costas del Perú, grupos de tribus pescadores, de los cuales nada se sabe con evidencia, cuya estancia constatóse por restos de cerámica y groceros tejidos encontrados en la costa, bajo profundas capas del suelo.
En el interior del país, vagaban hordas de salvajes errantes, que se establecían por algún tiempo en determinados puntos, para en seguida, alejarse á otros parajes, por otro término de tiempo: esas hordas nómades eran esencialmente cazadores, pues se ocupaban en ese ejercicio, por la necesidad de subvenir á su alimentación.
Tiempo después, nuevas invasiones de cultura algo avanzada, arribaron al territorio del Perú y se separaron por diversos lugares, operando en larga y progresiva evolución de los seres, una marcada existencia de pueblos florecientes, que dió lugar á cambios en la civilización de los mismos. Esa época fué caracterizada por la construcción de monumentos monolíticos de bloques de piedra de dimensiones extraordinarias, levantándose, durante ella, las construcciones gigantescas y estupendas de Tiahuanaco[107] (en las cercanías del lago de Titicaca), las de Cuelap (en la provincia de Luya)[108], las de Chavin (en la provincia de Trujillo), las de Huánuco Viejo (en la provincia de este nombre), y algunas otras más en otras provincias. La principal de esas invasiones, fué la Quechua, que se estableció en Tiahuanaco, en la altaplanicie de la laguna de Titicaca, formando un imperio teocrático, que llegó á extender su dominación y lengua hasta la costa, y á tener sojuzgadas las tribus que ocupaban los territorios conocidos hoy por provincias de Cotabambas, Aymarás, Chumbivilcas y Andahuaylas.
Trascurrido algún tiempo, los Collas ó Aymarás arrojaron á los Quechuas de sus dominios de la altaplanicie del Titicaca; teniendo éstos que refugiarse en los valles del Cuzco, principalmente en la región del Urubamba. Con la caída del Imperio de Tiahuanaco y consiguiente pérdida de la influencia de los Quechuas teocráticos, el Perú entró en una anarquía y decadencia general, que dió lugar á que las demás tribus del territorio se constituyeran en gobiernos, unos más civilizados que otros, y regidos todos por jefes denominados Curacas ó Caciques.
En los tiempos preincáicos, las principales de estas nuevas entidades sociales y políticas, eran: