MAYAGÜEZ.
Los escritores de la ciudad del Oeste en el DIARIO POPULAR[[323]] de aquella ciudad recaban para su pueblo el honor y la gloria de la primera visita del gran marino genovés, fundándose en que la ensenada de Mayagüez está orientada Á PONIENTE como narran los cronistas estaba el surgidero electo por el Almirante al tocar y dar anclaje en Boriquén, y que Aguada, está emplazada al noroeste.
Chanca no fija hacia donde quedaba el fondeadero. Mártir de Anglería prefija el último ángulo occidental de la Isla y Juan de la Cosa lo traza con bastante exactitud en su mapa mundi. Don Fernando Colón anota, en una canal á Occidente, y Las Casas, Herrera y Fray Iñigo consignan al poniente.
El tomar la frase Á PONIENTE, como argumento en favor de los derechos que trata de defender Mayagüez, es en buena discusión una sutileza. Y queda desvanecida, desde luego con esta cita del cronista Oviedo, tomada de su Historia general de Indias:
“Y en la misma costa de Poniente hay otros ríos así como el Aguada é Culebrinas, entre los cuales estuvo ya un pueblo llamado Sotomayor.”
Vése, pues, que los cronistas tomaban por Á PONIENTE, toda la parte occidental, ó el lado de la puesta del sol, sin precisar un cuarto más ó menos al sur ó al norte.
Quien primero interpoló á Mayagüez, en el derrotero seguido por Colón en su segundo viaje, fué don Martín Fernández de Navarrete al glosar la Carta de Diego Alvarez Chanca al Cabildo de Sevilla. Don José Julián de Acosta, al comentar la obra de Fray Iñigo Abbad, prescindió de la opinión del antiguo historiador de Puerto-Rico y siguió los trabajos del académico don Martín, efectuados en 1825. Y Vizcarrondo y Janer en sus COMPENDIOS siguieron á Acosta.
Otto Neussel, en nuestros días, no ha hecho más que calcar los errores de Navarrete respecto á la segunda empresa de Colón. En la conferencia dada en la Sociedad geográfica de Madrid—8 de Marzo de 1892—prueba el conferenciante, haciendo un estudio del primer viaje del Almirante, estar á la altura de los conocimientos modernos en algunos puntos, pero no en otros; se decide por WATLING como la verdadera GUANAHANÍ de los indios ó SAN SALVADOR del Almirante; y elige á JIBARA[[324]] como el puerto de recalada en Cuba, desechando á NIPE[[325]] PUERTO DEL PADRE[[326]] y las MÚCARAS[[327]]. Pero al presentarnos un mapa con las “derrotas que siguió Cristóbal Colón en sus cuatro viajes para descubrir el Nuevo Mundo, según los manuscritos de Fray Bartolomé de las Casas”[[328]], claudica y tropieza en el primer viaje, no tocando en RUM CAY y CONCEPCIÓN; no costeando el noroeste de CAT ISLANG; y recorriendo el suroeste, en vez del nordeste, de XAOMETO. Y en el segundo viaje, no tocando en ANTIGUA; no explorando el archipiélago LAS VÍRGENES; recalando en MAYAGÜEZ; y llamando á la isla BURENQUÉN. Y también presenta otras equivocaciones de bulto al delinear los otros viajes seguidos por el Almirante en el mar de las Antillas. No merece, pues, el señor Otto Neussel ser citado como una autoridad en la cuestión que se debate, porque su estudio de referencia revela que sus investigaciones han sido muy superficiales, respecto á la segunda empresa del Navegante; habiendo profundizado únicamente algunos puntos del primer viaje; pues, hasta en el viaje del Almirante que hemos llamado INTERCOLONIAL ó PARCIAL, mete la flotilla entre las islas de Saona y Santo Domingo, cuando tan sólo se refugió la escuadrilla de Colón á la entrada del canal de Saona. Este hecho histórico queda comprobado con dar una ojeada al mapa de Juan de la Cosa, que une la pequeña isla á la grande y no traza el canal de Saona.
Existiendo en la ensenada de Mayagüez una serie de bajos, que dificulta el anclaje en aquel puerto y expone las naves á zozobrar, por lo que se necesita de práctico hábil para tomar surgidero, dice el DIARIO POPULAR: “¿existirían esos bajos de arena y sus arrecifes, hace 400 años, tales como hoy existen?”
Este argumento es del mismo género que el de la frase Á PONIENTE, una vacilación, una sutileza, batirse en retirada. Aquí ya se prescinde de cronistas y cartógrafos y se entra en suposiciones.
Cuvier[[329]] hablando de los LITÓFITOS dice que en la zona tórrida sus troncos pétreos se entrelazan formando rocas y arrecifes, y elevándose hasta flor de agua, cierran la entrada de los puertos y tienden lazos terribles á los navegantes. Conocido es el trabajo de estos obreros del mar; pero como observa el doctor Hoefer[[330]], estudiando los Viajes de Kotzebue de 1815–1818, el desarrollo de los bancos madrepóricos es en general extremadamente lento. Y el ilustre Dana[[331]] estima el crecimiento de estas masas, por término medio, en tres milímetros anuales. Esto sin contar que los políperos se alejan de los sitios marinos á donde tributa al mar una corriente de agua dulce. Puerto-Rico se compone de un núcleo de carácter granítico, rodeado de terrenos de transición, calcáreos y pirógenos. Y así como las pequeñas islas volcánicas, que se extienden desde Trinidad hasta las Vírgenes, constituyen el último período de los anales físicos del Archipiélago antillano, las masas calcáreas corresponden á períodos más antiguos y prolongados (período terciario). De manera que á excepción del limo arrojado en el puerto por el río Yagüez y esparcido por las marejadas del Oeste, las escolleras y accidentada costa occidental de la Isla y, por lo tanto, la de Mayagüez, así como el submarino piso donde acumulan los políperos su lento trabajo de rocas madrepóricas, son muy anteriores, y CON MUCHO TIEMPO, á la época en que Colón avistó á Boriquén; cuyos aborígenes se encontraban en el estado de sociedad correspondiente á la época de la piedra pulimentada (período contemporáneo).
Ahora bien, el lugar en que radica Mayagüez debe haber sido en pasados tiempos lugar pantanoso ó encharcado, y sin condiciones para establecer un caserío, ateniéndonos á la etimología del vocablo y al estado actual de aquellas costas. No dicen los cronistas, que en aquel sitio hubiera ranchería alguna de indígenas, y por otra parte nos aseveran que el cacique URAYOÁN, el señor de YAGÜECA, vivía á las márgenes del río GUAORABO (río de Añasco), en cuyas aguas se hizo el experimento de la mortalidad de los españoles con el infeliz Salcedo. Lo que prueba que el cacique de la comarca mayagüezana era el régulo URAYOÁN, y que éste no vivía en la costa, sino internado, y probablemente en las cercanías del lugar donde el teniente de Ponce de León, don Luis de Añasco, fundó la aldehuela, que andando el tiempo había de llevar su nombre, y que dista más de una legua del mar[[332]].
Militan, pues, en contra de la tesis sustentada por los escritores de la ciudad del Oeste, las malas condiciones comarcanas de aquella región, la etimología del vocablo, la carencia de cacique propio, y el no asignar los cronistas ya citados ranchería alguna indígena en la playa mayagüezana.
Además, si en ella hubiera existido esa pintoresca aldehuela, descrita por don Fernando Colón, ¿cómo no replegarse á sus cercanías don Cristóbal de Sotomayor al levantarse el poblado de Guánica por la incomodidad de los mosquitos, dada la proximidad de Mayagüez? Por el contrario, los pobladores levantan desilusionados sus viviendas, atraviesan las serranías con múltiples trabajos y van á fundar el nuevo poblado en las inmediaciones de Aguada. Y en estos contornos, á la desembocadura del Culebrinas, nos dice la historia estaba el aduar ó ranchería del cacique AYMAMÓN.
Algunos escritores modernos han opinado, que MAYAGÜEZ fué el nombre de un cacique; pero no descansa esta suposición en ningún cronista. En cambio Oviedo[[333]] dice:
“En la mesma costa de Poniente están Mayagüex é Corigüex, ríos, é más adelante está la punta que llaman el Cabo roxo”.
Oviedo, el más antiguo cronista de Indias, considera, pues, que el vocablo MAYAGÜEZ estaba aplicado á un río, de donde pasó á la comarca que hoy le lleva. Pudiera también del río haber pasado á un jefe indio, y algunos ejemplos podríamos presentar tomados de las crónicas indígenas; pero, en el presente caso, no lo dicen los antiguos escritores, como han tenido, por otra parte, la particularidad de señalarlo cuando ha ocurrido tener un mismo nombre el río y el cacique.
Respecto á escribir el nombre Mayagüez con X al final, hoy transformada en Z, hay que tener en cuenta que los colonizadores habían introducido la corruptela en muchos vocablos indígenas, por lo cual los escritores de aquella época usaron indistintamente las letras X, J, S, Y, Z. Así escribieron COROJ, COROX, COROSO y COROZO, así como JAGUA, YAGUA, XAGUA y SAGUA. Y otras veces sustituían el nombre indio por una palabra castellana. El mismo Oviedo habla de AGUADA y CULEBRINAS, sin citar los vocablos indígenas que fueron reemplazados por estas voces genuinamente españolas.
Escribiendo sobre el río MAYAGUEX de Oviedo, Juan de Laet (1640) y Navarrete (1825) cambian la X por S y anotan MAYAGUES, y Torres Vargas (1646), hablando del mismo río cambia la X en Z y escribe MAYAGÜEZ, cuya ortografía ha prevalecido.
La manía de querer representar con las solas veinte y cuatro letras del alfabeto romano los sonidos extranjeros, que no correspondían á ellos, ha ocasionado estas confusiones, que hoy tocamos de cerca, especialmente con los nombres góticos, árabes é indios. Aún tenemos en nuestros días quien dice MADRIZ por Madrid (de Majerit). La palabra GODOS lleva la D en sustitución á la TH. Los godos llamaban á su país GOTHS LAND, esto es, TIERRA DE GODOS. Los griegos y los romanos la denominaron GOTHIA, que significa lo mismo, y que nosotros pronunciamos GOCIA. La TH, en los nombres de estas gentes, se pronunciaba por los latinos como DZ, al modo de THETA griega ó TH de los ingleses, los cuales todavía escriben y pronuncian GOTHS. Nosotros conservamos la D original y decimos GODOS, pero no olvidamos la Z y las transformamos en C en GOCIA, y pronunciamos fuerte en GOTIA, en GÓTICO, y en GETA, que se tiene por otra desinencia del mismo nombre[[334]]. Y lo mismo ha sucedido al confundir la G con la H; por ejemplo, GERMANIA y HERMANO tienen un mismo origen. Las tribus al norte de los Alpes llamaban HERRMANN al que capitaneaba las tropas; de HERR, jefe, cabeza; y MANN, hombre, es decir, el HOMBRE JEFE. Los romanos, que combatían esas tribus, tomaron el vocablo de los labios de sus enemigos, y transformándolo en GERMANOS, lo aplicaron á aquellos pueblos teutónicos que trataban de avasallar; y por derivación, el de GERMANIA á todo el país. Y decían: UNIDOS COMO LOS HERMANOS; son HERMANS. Y en lenguaje figurado, SUNT FRATES; de donde las voces, HERMANOS, GERMANOS, COFRADES.
Y como ha pasado con los vocablos árabes y godos, ha acontecido con los indo-antillanos.—Tenemos en una Carta del licenciado Alonso de Zuazo á Mr. de Chievres (1518) estas interesantísimas palabras:
“de manera que, como muchos de estos indios estaban acostumbrados á los aires de su tierra y á beber agua de jagüey, que así llaman la balsa de agua llovediza é otras aguas gruesas.”
En la Relación testimoniada del asiento que se ha tomado con el capitán Francisco de Barrionuevo para ir á la paz y quietud de los indios de la sierra del Bahoruco en el distrito de la Audiencia de Santo-Domingo, año de 1533, se lee:
“é por lo que por esperiencia se ha visto en la dicha guerra, que la mucha gente no ha hecho provecho, antes no se han podido sustentar por no haber agua en las dichas sierras, é cuando la hallan en algunos yagüeyes, si hay para diez personas no hay para los demás.”
Como GÜEZ no es raíz en el lenguaje indo-antillano, y GÜEY si lo es; y como los escritores del siglo XVI y XVII, siguiendo los giros latinos, escribían las palabras indistintamente con J ó con Y, al igual que confundían la Q con la C y con la CH, tenemos el vocablo indio JAGÜEY, evolucionado por pronunciación y escritura en YAGÜEY, y después en YAGÜEX, YAGÜES y YAGÜEZ.
La sílaba inicial de Ma-yaguey, es radical en la lengua indígena y le consideramos las acepciones de GRANDE, ABUNDANCIA y también LLANO ó LLANURA. Y así la encontramos, entrañando la idea de GRANDE, en
Ma-cao Gran punta al este de Santo Domingo, y el llano que ocupa el actual Humacao en Puerto-Pico. Ma-mey Fruta y árbol grandes. Ma-cana Grueso bastón de madera, que blandía el indio como arma. Ma-natí Gran pez. Ma-natuabón El gran río de Manatí; uno de los principales de la isla de Puerto-Rico. Ma-boa Árbol silvestre de Cuba. Ma-buya Entre los siboneyes el gran espíritu maligno. Ma-cagua Árbol grande de Cuba. Ma-ja La culebra más grande de Cuba, que crece basta cinco varas. Ma-naca Una de las especies de palmeras.
Llevando en sí la idea de ABUNDANCIA encontramos la raíz MA en las voces indo-antillas:
Ma-jagua Arbusto que crece pródigamente formando boscaje. Ma-najú Planta silvestre generalizada.
Implicando la idea de LLANO hallamos la sílaba inicial MA en
Ma-gua Vasta llanura dominicana, que los españoles llamaron Vega-Real. Ma-rién Departamento de Haytí, del cual era soberano Guacanagarí, el cacique amigo de Colón. Ma-guana Territorio donde el régulo Caonabó tenía su gran cacicazgo. Ma-nacua Comarca de la parte occidental dominicana. Ma-nicarao Llano de Cuba, cuyos indios adjudicó Velázquez á Hernán Cortés, después de la conquista de aquella isla. Ma-unabo Comarca puertorriqueña. Ma-ricao Comarca puertorriqueña.
Pudiéramos multiplicar las citas para confirmar el análisis filológico que hacemos de la radical MA.
Ahora bien, la raíz GÜEY indica AGUA; y por eso la vemos en las palabras asignadas á las plantas MAGÜEY, DONGÜEY, MARUNGÜEY, plantas muy ricas en jugos ó que crecen en lugares húmedos. La palabra JÜEY es corrupción de GÜEY, y está aplicada al cangrejo de lugares pantanosos. En Cuba se conserva el vocablo CAMAGÜEY aplicado á una comarca de aquella Isla abundante en aguas, y en Santo Domingo perdura la voz HIGÜEY, nombre del antiguo cacicazgo que comprendía los ríos Ozama, Yamasá, Guabanimo, Quiabón, Yuma, Yabacoa, Anamuya y otros.
La partícula GÜEY entraña una aglutinación, que se deshace en GUA Í, que equivale á EL AGUA.—GUA, en el lenguaje indo-antillano, ya hemos dicho que corresponde al artículo EL, así como en otras lenguas americanas tiene distinta significación[[335]].
La raíz Í, equivaliendo á AGUA, la encontramos aún en el idioma guaraní, y transformada en UNU, INÍ, WENÍ, ONÍ, NÍ, significando siempre AGUA, en diferentes naciones americanas[[336]]. En la lengua guaraní, PARA equivale á MAR; de donde, PARAÍ, agua de mar; ÍAYÍ, gota de agua; ÍASA, cántaro de agua; ÍABÚ, ruido de agua; ÍYUQUÍ, agua salada[[337]].
Por lo tanto el vocablo MAYAGÜEZ, corrupción de MAYAGÜEY y MAJAGÜEY, es equivalente á GRAN CHARCA DE AGUA, ABUNDANCIA DE AGUA ó LLANURA ANEGADA.
No existe, pues, ni en la Filología, ni en la Geología, ni en la Historia conservada por los cronistas de Indias, ni en el mapa más antiguo del Archipiélago antillano, punto de apoyo alguno para concederle á la playa mayagüezana el honor de la primera visita del Almirante; visita, que indicó por vez primera, don Martín Fernández Navarrete como efectuada en Mayagüez, al glosar equivocadamente la Carta de Diego Alvarez Chanca al Cabildo de Sevilla.