Y
Y.—Una yerba de Haytí, según Las Casas.
Yaba.—Arbol. (Andira inermis).
Yabacoa.—Río de Santo Domingo, tributario del Ozama.
Yabaque.—Isla cerca de Salvatierra de la Sabána, en Haytí, según Oviedo.
Yabisí.—Arbol.
Yabucoa.—Pueblo de Puerto Rico.
Yabuna.—Planta silvestre.
Yabón.—Río de Santo Domingo, tributario del Yuna.
Yacahiiey.—Cacique de Cuba. Dice Velázquez (1514): “Y de todo lo susodicho fué capitán un indio de la isla Española, criado intérprete del cacique Yacahiiey, que se decía Caguax, el cual ya es muerto”.
Yagua.—La vagina de cada penca de la palma real. Es una especie de cuero vegetal, de cinco pies de largo y un poco más de dos de ancho, á veces; fuerte, impermeable y hebrosa. Cada mes lunar se produce una yagua en la palma. Se utiliza para el techo y hasta como seto en los bohíos de los campesinos de Puerto Rico. Las yaguas de la palma de sierra son más pequeñas y más resistentes.
Yaguasa.—Especie de pato silvestre. Gomara anota yaguana.
Yaguana.—La ranchería del cacique Bojekio en Jaragua, Haytí. Allí fundaron los españoles una villa con el nombre de Vera Paz.
Yaguanabo.—Río de Santo Domingo, en la parte occidental.
Yaguabo.—Puerto de Jamayca, visitado por Colón. Oviedo, libr. XVIII, cap. I.
Yagiieca.—La región boriqueña de Añasco y Mayaguez, donde era régulo el cacique Urayoán. Suponemos, que su ranchería ó yucayeque tenía el mismo nombre.
Yaguatí.—Río de Santo Domingo, tributario del Nizao.
Yahiieca.—Barrio de Ponce, en Puerto Rico.
Yabaque.—La isla Acklin.
Yahutia.—La yautía. Planta que da un tubérculo comestible. Por error escriben dautía. El copista de Las Casas anota yahubía, poniendo una b por una t. Es yajutía; pero en el uso ha perdido la aspiración y decimos hoy yautía.
Yaití.—Arbol. (Excœcaria lucida).
Yahurebo.—Cacique caribeño de Bieque, hermano de Casimax. Este murió en un asalto que dieron los Caribes á San Juan; y aquel en un ataque que dieron los españoles á Vieques.
Yamagua.—Río de Cuba.
Yamagiiey.—Arbol.
Yamasá.—Lugar de Santo Domingo.
Yamocá.—Dos.
Yamocún.—Tres.
Yanique.—Río del territorio de Maguana, en Santo Domingo. Las Casas escribe Xanique.
Yagruma.—Arbol. (Cecropia peltata). Las Casas anota yabruma. Los mexicanos le llamaban ciatotapatl. Los indios de Panamá guaruma. Y los del Perú Yarumba. Herrera se equivoca confundiéndolo con el bambú. Pedro Mártir escribe yaruma.
Yana.—Arbol. (Conocarpus erecta).
Yaque.—Ríos de los territorios Jaragua y Maguana. Lo hay del norte y del sur. Nombre de una de las montañas más altas de Santo Domingo, donde nacen los dos ríos citados. Las Casas escribe Yaqui.
Yaquímo.—Lugar y puerto del cacicazgo de Jaragua.
Yara.—Lugar, sitio. En los vocablos indo-antillanos queda reducido á ya, por polisintetismo.
Yarabí.—Lugar ó sitio reducido, pequeño.
Yarey.—Una variedad de palmera.
Yarí.—Palabra que se encuentra en la frase indo-antillana de una india de Santo Domingo, (conservada la frase por Las Casas), indicando el hallazgo de una pepita de oro. Osama, guajerí, guarinkén caona yarí: oye, señor, ven á ver un sitio de mucho oro. Este yarí, es yara-ri, buen sitio. La idea del oro está íntegra en el vocablo caona.
Yarima.—Lugar de limpieza. El ano. Pedro Mártir, Dec. III, libr. VII, cap. III.
Yaruma.—Véase yagruma.
Yauco.—Pueblo de Puerto Rico.
Yautía.—Véase yahutía.
Yayagua.—Una variedad de piña.
Yayama.—La piña.
Yaya.—Arbol. Así llamaban los indo-antillanos á las bubas. Según el padre R. Breton (1666) también los caribes insulares le llamaban así. Es el pénfigo de la enfermedad constitucional la sífilis; viene á ser una determinación epidérmica de la dolencia. Oviedo, y los que le siguen, cometen el error, de atribuir el origen de esta plaga á Haytí. La había en Europa, antes del descubrimiento de las Indias Occidentales. Dos mil años antes de J. C. los Chinos la tenían. Los africanos también. El origen es prehistórico; y la terrible enfermedad, que ha herido á los tres troncos principales del género humano, se pierde en la noche de los tiempos. En cada raza ha tenido predilecciones morfológicas.
Yayales.—Barrio de Ponce, en Puerto Rico.
Yerén.—Véase Lerén.
Yocahu Vagua Maorocotí.—Dice Las Casas, t. v. pág. 434: “La gente desta isla Española tenía cierta fe é conocimiento de un verdadero é solo Dios... é lo nombraban Yocahu Vagua Maorocotí: no sé lo que por este nombre quisieron significar.” El traductor italiano de fray Román Pane enredó la frase indo-antillana más que el obispo de Chiapa, y anotó: Jocabunagus maorocón (pág. 281, t. 1º, Hist. del Alm. Cristóbal Colón por su hijo Fernando, Madrid, 1892). Bachiller y Morales (Ob. cit. p. 167) consigna: Yocauna-Gua-Maonocon. Nuestra interpretación es Yucajú Bagua Maorocotí. Y la traducimos: Blanca yuca, grande y poderosa como el mar y la montaña. En el artículo sobre la religión de los boriqueños explicamos el polisintetismo de esta frase indígena.
Yocahuguama.—Según Las Casas, nombre de un zemí de Santo Domingo.
Yú.—Radical indo-antillana. Blanco.
Yuca.—El tubérculo de la yucubía, de la cual los indo-antillanos y los indios de Tierra Firme hacían su pan. Dice Las Casas: “Esta labranza (el cultivar la tierra) en el lenguaje de los indios desta ysla se llamaba conuco, la penúltima luenga, é la raíz yuca, luenga la primera sílaba, é la planta yucubía.” En el tupí y en el guaraní, los dos dialectos de la lengua hablada por los indios del Brasil, yuká significa matar. Indudablemente este verbo procede de las propiedades altamente mortíferas del jugo de la yuca brava. (Jatropha manihot.)
Yucayo.—El indio natural de las islas Yucayas, que hoy, por corrupción del vocablo, se llaman Lucayas. Pedro Mártir (Déc. 7ª, libr. I, cap. I) dice: “A todas las llaman con el mismo nombre Yucaías y á sus naturales yucayos.
Yucubía.—La planta que da la yuca.
Yucaba.—Véase batata.
Yuboa.—Río de Santo Domingo.
Yuisa.—La cacica boriqueña Luisa. Una vez bautizada trastrocaron aquel nombre indio en este español, que se le asemeja. Su aduar radicaba en las cercanías del actual río Loiza. Su ranchería ó yucayeque se llamaba Jaymanío, que los cronistas anotan Haymanio. Fué encomendada la cacica Yuisa por Juan Cerón, en 1509, á trabajar con sus naborís, en las granjerías de S. A., que comprendían las riberas del río Toa.
Yuna.—Dice Las Casas: “hay otro río más adelante, yendo hacia Santo Domingo, que se llama Yuna, así los indios lo llamaban.”
Yucayu.—En el mapa de Juan de la Cosa hay una isla con este nombre. Hoy es Pequeña Abaco.
Yumaí.—La isla Cat island, que Colón llamó Fernandina.
Yucayeke.—Pueblo. Las Casas escribe iucaieque.
Yuní.—Río de Utuado en Puerto Rico. Escriben por error Yune.
Ynabón.—Río de Ponce, en Puerto Rico.
Yunque.—La cúspide de la montaña Luquillo, en Puerto Rico; el punto más alto de la sierra, envuelto siempre en nieblas blancas. Así como para esplicar el vocablo Luquillo, han apelado algunos escritores á un indio loco, para sacar el diminutivo español loquillo, así á esta cúspide le han buscado semejanza con un yunque de herrero. Oida la palabra indígena por vez primera, el español poblador procuraba acomodarla á un vocablo castellano; y esta voz era la que tenía que perdurar, porque el conquistador se impone siempre en todo lo que puede. Yunque es corrupción de Yuké, tierra blanca. Como Luquillo es Yukiyu. Una de las montañas más altas de Haytí la llamaban los indios Yaké, que hoy escriben Yaque. Los españoles encontraron también la palabra indígena yuké en Cuba, en Sagua-Baracoa, aplicada á un monte, y la trastrocaron desde luego por la castellana Yunque, como en Puerto Rico.
[1]. Barbados está á 78 millas de San Vicente. Tiene 66 millas cuadradas. Está casi toda circuida de arrecifes de coral, que avanzan hacia el mar cerca de tres millas. Su montaña más alta Mount Hillaby se levanta 1,104 pies sobre el nivel del mar. Predominan en Barbadas los terrenos de formación coralina hasta constituir las seis-séptimas partes de la isla.—J. L. Ohlson.
[2]. Un canal estrecho llamado La Rivière Salée con una anchura de 100 á 400 pies, separa á Tierra Baja, isla volcánica de la calcárea Grande Tierra, que ocupa la parte oriental. Baja Tierra, que ocupa el lado occidental, tiene una extensión de 94,631 hectáreas con el volcán. La Sonfrière que está á 1,870 pies sobre el nivel del mar. La extensión de Grande Tierra es de 65,631 hectáreas.
[3]. Ch. Sainte Claire de Deville. E. Rochefort.
[4]. A. de Lapperent. Traité de geologie. Paris. 1885.
[5]. M. Maury. Phisical Geography of the sea. New York. 1856.
[6]. Snider. La Creation et ses mysteres dévoilés. Paris. 1870.
[7]. Valdés y Aguirre. Apuntes para la historia de Cuba primitiva. Paris. 1859.
[8]. M. Rodríguez Ferrer. Congreso internacional de Americanistas. Madrid. 1881.
[9]. F. de Botella y de Hornos. La Atlántida. Congreso de Americanistas de Madrid. 1881.
[10]. Girard de Rialle. Atlantes. G. de Mortillet. Atlántide. París. 1881.
[11]. Humbold. Cosmos. Tomo 1.
[12]. Se designa el segundo período histórico de la tierra bajo el nombre de devoniano, porque el terreno que corresponde á este período apareció muy netamente y con gran extensión en Devonshire, Inglaterra. L. Figuier. La terre avant le déluge. París. 1863.
[13]. Cia. Observaciones geológicas de una gran parte de la isla de Cuba. Madrid. 1854.
[14]. Martin Duncan, Barret y Woodvart.
[15]. Suess. Antlitz der Erde.
[16]. Suess. Op. cit.
[17]. L. Figuier. La terre avant le déluge. París. 1863.
[18]. Cuvier. Recherches sur les ossemens fossiles. París. 1836.
[19]. Cia. Observaciones geológicas de una gran parte de la isla de Cuba. Madrid. 1854.
[20]. Fernández de Castro. De la existencia de grandes mamíferos fósiles de la isla de Cuba. Habana. 1864. “Considero á Cuba formando parte del Continente, ya fuera que estuviese unida por una lengua de tierra completamente seca, ya por una restinga que permitió el paso de animales que no viven en el agua salada, ni tienen costumbre de hacer nadando travesías marítimas.” Congreso Internacional de Americanistas. Madrid. 1882.
[21]. Pomel. Anales de la Real Academia de la Habana.
[22]. M. Rodríguez Ferrer. Naturaleza y civilización de la grandiosa isla de Cuba. Madrid. 1876.
[23]. Llamado terciario más moderno, ó período sub-apenino, por D’Orbigny y Lyell; y exclusivamente cuaternario ó pos-terciario, por Dana.
[24]. A. de Lapparent. Op. cit.
[25]. Alph. Milne-Edwards. Compt rend. XCII. núm. 8.
[26]. Al. Agassiz. Trans-America. Academy. XI. 1883.
[27]. E. Reclus. La terre.
[28]. Humbold. Ensayo político sobre la isla de Cuba. París. 1840.
[29]. Sir Robert H. Schomburgk. Reseña de los principales puertos y puntos de anclaje de la República Dominicana. Santo Domingo. 1881.
[30]. Entre los 17° 50′ y 18° 30′ de latitud N. y 65° 30′ y 67° 15′ de longitud O. del meridiano de Greenwich.
[31]. J. B. Elie de Beaumont. Notice sur les systèmes de montagnes. París. 1852. Esta ley ha tenido sus contradictores.
[32]. El Yunque, pico más alto de la sierra de Luquillo está á 3,609 pies de altura sobre el nivel del mar, y puede verse á 68 millas de distancia.
Don Julio L. Vizcarrondo (Viaje á la isla de Puerto Rico, el año de 1797, por Ledru y Baudin. Traducción. P. R. 1863, pág. 81.) en una nota da al Yunque 1334 pies de elevación sobre el nivel del mar. Y Pastrana (Catecismo de Geografía de la isla de Puerto Rico, P. R., 1852. pág. 14) anota 1334 varas castellanas. Military Notes on Puerto Rico (Washington Government printing office, 1898, página 12) consigna 1,290 yardas.
[33]. A primera vista parece que la isla de Puerto Rico tiene muchas cordilleras; pero no debe confundirse el eje central de rocas eruptivas primitivas con las montañas calizas del período sedimentoso, que casi todas ellas van á estribarse en la quilla que va de E. á O.
[34]. Las primeras muestras de oro que obtuvo Juan Ponce de León, en 1508, fueron del rio Manatuabón (hoy Maunabo) y del Sibuco. De 1508 á 1536 produjeron los placeres auríferos de Puerto Rico cerca de cuatro millones de pesos. De esa fecha en adelante, no hay datos positivos de esta explotación minera.
[35]. Moreau de Jonnes. Historia física de las Antillas. París. 1822.
[36]. A. Stahl. Los indios borinqueños. Puerto Rico. 1889.
[37]. Lacepède. Histoire naturelle. París. 1860.
[38]. Del latín glossa, lengua; y petra, piedra: lengua de piedra.
[39]. Del latín odontes, dientes; y petra, piedra: dientes de piedra.
[40]. Del griego ichthy, pez: y el latín odontes, dientes: dientes de pez.
[41]. Del latín lamia, pescado cetáceo (Plinio), y odontes, dientes: dientes de lamia. La lamia era un mónstruo fabuloso con rostro de mujer hermosa y cuerpo de dragón. Hoy se aplica el vocablo lamia al tiburón.
[42]. Victor Duruy. Historia de los griegos. Barcelona. 1890.
[43]. Victor Duruy. Historia de los romanos. Barcelona. 1890.
[44]. César. Los comentarios. Trad. de Goya. Madrid. 1882.
[45]. Lafuente. Historia gen. de España. Barcelona. 1888.
[46]. Tácito. Costumbres de los germanos. Trad. de Coloma. Madrid. 1881.
[47]. Thomsen. Ledetrand til Nordisk Oldkyndighed. Traducida al inglés en 1848.
[48]. Gabriel de Mortillet. Le Prehistorique. París. 1881.
[49]. Memoria descriptiva de la primera Exposición pública de la industria, agricultura y bellas artes de la isla de Puerto Rico, redactada por el Secretario de la Real Junta de Comercio, don Andrés Viña. Puerto Rico. 1854.
[50]. Otis T. Mason. Smithsonian Report for 1876. Washington. 1877.
[51]. A. Stahl. Los indios borinqueños. Puerto Rico. 1889.
[52]. Eduardo Neumann. Benefactores y Hombres notables de Puerto Rico. T. 2º. Ponce. 1899. Pág. XXX.
[53]. José Nazario Cancel. Guayanilla y la historia de Puerto Rico. Ponce. 1893.
[54]. C. Coll y Toste. Rep. Hist. de Puerto Rico. San Juan. 1896. pág. 29.
[55]. Cartas. CLVI. Fuentes históricas sobre Colón y América. Pedro Mártir de Angleria, por el Dr. D. Joaquin Torres Asensio. Madrid, 1892. T. 1º pág. 35.
[56]. Relación del oro, é joyas, é otras cosas, que el señor Almirante ha recibo, después que el receptor Sebastián de Olaño partió de esta Isla (La Española) para Castilla. De 10 de Marzo de 1495. Documentos inéditos del Archivo de Indias.
[57]. Archivo de Indias. Documentos inéditos, etc.
[58]. S. Brau. Puerto Rico y su Historia, pág. 132.
[59]. El Dr. Stahl hace de Urayoán y Broyoán dos caciques diferentes cuando es uno solo. Areziba cuando es Arasibo. Supone un cacique Mayagoex que no ha existido. Y á la cacica Luisa la llama Loaiza. Estos son pequeños errores. Lo fundamental es que reconoce que el pueblo boriqueño, en el período colombino, estaba ya asentado, lo cual es cierto. Ob. cit.
[60]. Cayetano Coll y Toste. Colón en Puerto Rico. Disquisiciones histórico-filológicas. Puerto Rico. 1894, pág. 140.
[61]. Javier A. Guridi. Geografía físico-histórica, antigua y moderna de la isla de Santo Domingo. Santo Domingo. 1871, pág. 45. Declarada de texto escolar en la República Dominicana.
[62]. Dr. Agustín Stahl. Los indios borinqueños, P. R. 1889, pág. 41 y 45.
[63]. Raymond Breton. Dictionnaire caraibe-francais. Auxerre. 1665. Pág. 229.
[64]. Rochefort. Hist. nat. et moral des Antilles. Rotterdam. 1655. Pág. 349.
[65]. Pedro Mártir. Década 1ª lib. 2º cap. III. Trad. de Asensio. Madrid 1892.
[66]. Carta dirigida al Cabildo de Sevilla. La hemos publicado íntegra, con anotaciones, en nuestro libro Colón en Puerto Rico. Véase pág. 49.
[67]. El doctor Chanca, ó el copista de su célebre Carta al Cabildo de Sevilla, anota muy mal algunos nombres indígenas. No es Turuqueira sino Sibuqueira y no es Cayre sino Cavrí. Como también consigna Buriquén por Boriquén.
[68]. Ulloa. Noticias Americanas. Entr. XVII. Madrid. 1792 pág. 253.
[69]. Quatrefages. Unité de l’especie humaine. París. 1861. Crania ethnica. París. 1882.
[70]. Linneo. Systema naturæ. ed. 10. 1758.
[71]. Gmelin. Systema nat. ed. 13. Homo. 1766.
[72]. Buffón. Hist. natural. París. 1794. Prichard. Researches into the physical history of Mankind.
[73]. Pownal. New. Collect. of voyages.
[74]. Kant. In the different Races of Men. London. 1775.
[75]. Hunter. Essays and Observations in natural history, etc. London. 1861.
[76]. Blumenbach. De generis humani varietate nativa. 1775.
[77]. Cuvier. Règne animal, ed. 2ª t. 1º, pág. 84. París. 1829.
[78]. Moquin-Tandon. Zoologie. París. 1874.
[79]. Dumeril. Zoologie analytique. París. 1805.
[80]. Malte-Brun. Géographie, etc. París. 1803–7.
[81]. Bory de Saint-Vicent. L’Homme. Essai zoologique sur le genre humaine. París, 1821.
[82]. D’Orbigny. L’homme americaine del’Amerique meridional consideré sous ses rapporte physiologiques et morales. Paris. 1838–39.
[83]. La palabra guariní significa guerra, y el vocablo guariní-ara, guerrero, según el misionero padre Antonio Ruiz [1639] en su Tesoro de la lengua guaraní. Según D’Orbigny, el vocablo caribe es corrupción de galibi. Nosotros creemos, que la silaba ca, de la palabra caribe, ha sustituido á la sílaba gua; y la dicción lí á rí. Como los vocablos siempre están en fermento, sobre todo en las lenguas bárbaras, antes de su fijación, tenemos de guaraní—guariní—guaribí—caribí—caribe. Y en las Antillas menores gualibi—galibi.
[84]. Brasseur de Bourbourg. Histoire des nations civilises de Mexique et de la Amerique central, durant les siecles anteriennes á Cristophe Colomb. Paris. 1857.
[85]. Brasseur de Bourbourg. Popol Vuh. Le livre sacré et les mythes de l’antiquité americaine, avec les livres héroiques et historiques des Quichés. Ouvrage original des indigenes de Guatemala, accompagné de notes philologiques et d’un comentaire sur la mythologie et les migrations des peuples anciens de l’Amerique. etc. París. 1861.
[86]. Retzius. Antropométrica. 1842.
[87]. Virchow. Antropologie Amerika’s. 1877.
[88]. Topinard. Anthropologie. Leipzig. 1887.
[89]. Broca. Races humaines. París. 1878.
[90]. Humbold. Voyage, etc. París. 1799–1804.
[91]. Morton. Inquiry into the Distintive characteristic of the aboriginal Races of America.
[92]. Morton. Crania americana. Philad. 1839.
[93]. Nott. Types of Mankind. Indigenous races of the earth, etc. Philad. 1868.
[94]. Virchow. Clasificación antropológica de los pueblos salvajes antiguos y modernos de América. 1888.
[95]. Dally. Races indigenes de l’Amerique.
[96]. Deniker. Bull. Soc. d’Anthrop. de París. 1889.
[97]. Brinton. Races and Peoples. New York, 1899. p. 99. He aquí la división de este autor 1ª rama: Septentrional: troncos, ártico [esquimales], atlántico [tinez, algonquinos, iroqueses] y pacífico [chinsoks, kolosh]. 2ª rama: Central: troncos, mexicano [nahuas, tarascos], ismiano [maya, chapanecs]. 3ª rama: Meridional: troncos, atlántico [caribes, aruacas, tupís], pacífico [chibchas, quichuas]. Ya en este estudio surge la separación de Caribes y Aruacas que viene en apoyo de nuestra opinión.
[98]. Zaborowski. Amerique Ethnographie. París, 1881.
[99]. Lacerda y Peixoto. Botocudos. Etnología.
[100]. Martius. Beitraege zur Ethnographie und Sprachenkunde Amerikas, zumal Brasiliens. Leipzig, 1866. Este autor divide á los Guaranís en ocho grupos: 1º los Gés ó Craus dispersos del río Pardo y del Gontas hasta el Jurua y el Marañón; 2º los Goyotacas, muy exparcidos; 3º los Crens y los Puris; 4º los Parichis, sobre la meseta que separa las aguas del Tapajoz, el Madeira y el Paraguay; 5º los Guaycurus, que bajando al sur del gran Chaco se ligan al grupo pampeyano; 6º los Gucks sobre el Amazonas y Cayena; 7º los Aruacas de las Guayanas; y 8º los Caribes. Este autor llamó á los indo-antillanos Taini, (Tainos) en cuya idea le ha seguido Bachiller y Morales en su Cuba primitiva. No le vemos fundamento científico á ésto. Los indo-antillanos eran Aruacas y perdida la memoria de su origen deben llamarse siboneyes, haytianos, jamaiquinos y boriqueños, por que en el trascurso del tiempo habían adquirido personalidad propia.
[101]. Ameghino opina, que el hombre pasó de América al Asia. L’homme préhistorique dans La Plata. Rev. d’Anthropologie. 1879. pág. 210. La teoría de una inmigración asiática por el estrecho de Behring y las invasiones amarillas por el Pacífico, tienen en su contra, no haberse encontrado en América rastros de sus artes, animales domésticos, plantas más usuales, usos, costumbres ó religión. Opinamos, que el contacto con los mogoles debió haber sido en una época muy lejana, indudablemente en el período paleolítico, en que estos pueblos no cultivaban el arroz y otros cereales, ni tenían gallináceas, ni ningún animal domesticado. El hombre de la edad de la piedra tallada [el paleolítico] debió haber vivido de un modo igual en toda la tierra.
[102]. Quatrefages. Ob. cit. y Dict. encycl. des sciences med. París. 1875.
[103]. Arazandi y Hoyos Sainz. Lecciones de Antropología. Madrid. 1893. t. 1º pág. 103.
[104]. Girard de Rialle. Caraibes. Paris. 1881.
[105]. Lewis H. Morgan [Smithsoniam Contributions to knowledge. Vol. XVII. Washington 1871] en su Systems of Consanguinity and Affinity of the Human Family, sostiene la unidad de origen de la familia india y propone llamarla la Familia Guanoguaniana [Family Ganowanian]. Esta unidad está probada por el tipo étnico y el polisintetismo en los idiomas indios.
[106]. Oviedo. Hist. gen. y nat. de Indias. Lib. XXIV. cap. III.
[107]. En el lenguaje indo-antillano el vocablo yaya era el nombre dado por los haytianos al pénfigo sifilítico, que hoy se denomina vulgarmente buba. Este vocablo buba es de orígen castellano. Hoy, en Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo se conserva la palabra yaya en un árbol. Los indígenas llamaban iguana á una variedad de lagarto; y todavía conservamos la voz aplicada al reptil. Oviedo y Herrera escriben higuana. Las Casas, Vargas Muchuca y Enciso anotan Iguana. Fernando Colón registra Jiguana. Hoy ha perdido la aspiración de la primera sílaba, ó la han trastocado algunos en s y pronuncian siguana.
[108]. Oviedo. Op. cit.
[109]. Fernando Colón. Historia del Almirante D. Cristóbal Colón.—t. II, pág. 53. Edición matritense. 1892.
[110]. Este espejillo de oro bajo era el guanín, uno de los distintivos de jefe.
[111]. Oviedo. Ob. cit. Libro XXIV. cap. VII.
[112]. Archivo de Indias. Documentos inéditos.
[113]. Ojeda puso á Curazao el nombre de Gigantes: pero no perduró.
[114]. Archivo de Indias. Doc. inéd.
[115]. Archivo de Indias. Doc. inéd.
[116]. Castellanos. Hist. y relación de las cosas acaecidas en Santa Marta, etc. Ed. Rivadeneyra. T. IV. Pág. 258. Oviedo. Ob. cit. t. 2º pág. 132. Restrepo. Aborígenes de Colombia. 1892.
[117]. Sabido es que el color de esta corteza es rojo amarillento. El indígena boriqueño y los demás indo-antillanos, procedentes de tribus Aruacas continentales, habían perdido mucho, con la influencia intertropical de la zona antillana, del fondo rojo fundamental del tronco étnico americano, viniendo á quedar de la color de los canarios, como asevera el Almirante, por dos veces, en su Diario de navegación. “De buenas carnes y de color aceituno como los Canaris” afirma el hijo del gran Ligur en su Hist. de Cristóbal Colón, t. 1º pág. 105. Edición matritense de 1892.
[118]. Se refiere al color de los naturales de las islas Canarias.
[119]. Los antropólogos dividen la forma del cráneo humano en dolicocéfalo [largo] mesaticéfalo [medio] y braquicéfalo [corto].
[120]. El índice de la cara se divide en cameprosópico [larga], mesosema [media] y leptoprosópico [corta].
[121]. El prognatismo es una inclinación particular de la mandíbula superior, que la hace sobresalir. La quijada es antropológicamente ortognática [vertical], mesognática [media] ó prognática [sobresaliente].
[122]. Los ojos se dividen antropológicamente en megasemes [grandes y redondos], mesosemes [medianos] y microsemes [pequeños].
[123]. La nariz se clasifica antropológicamente en leptorrina [estrecha], mesorrina [media] y platirrina [ancha].
[124]. Las Casas dice: “Es cosa de maravilla ver la diligencia é industria que tienen los indios para entallar las cabezas. Las atan y aprietan con vendas de algodón, de tal modo, que las empinan de un palmo grande, quedando hechura y forma de un mortero de barro.—Ob. cit. t. V. pág. 393.
[125]. La concesión era de dos arrobas de peso, pero los Encomenderos abusaban con frecuencia, cargando al indio con mayor cantidad. La mortandad de indígenas en el laboreo de las minas fué más por falta de mantenimiento y cuidados, que por el exceso de trabajo corporal: sobre todo, en aquellas Encomiendas que sus dueños estaban en la Corte y los indios entregados á administradores y capataces ambiciosos y de elástica conciencia.
[126]. El Dr. Chanca, en su carta al Cabildo de Sevilla, relatando el segundo viaje del Almirante, dice: “Estas gentes (los Caribes) saltean en las otras islas é traen las mujeres, que pueden haber, en especial mozas é hermosas, las quales tienen para su servicio, é para tener por mancebas; é traen tantas que en cinquenta casas no parescieron ellos é de las cautivas se vinieron más de veynte mozas... En la nao había diez mujeres de las que se habían tomado en las islas de Caribes; eran las más de ellas de Boriquén.”
[127]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 394.
[128]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 403.
[129]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 428 y 429.
[130]. Fray Iñigo Abbad. Hist. de Puerto Rico, anot. por Acosta. P. R. 1886. pág. 41.
[131]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. pág. 418.
[132]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. pág. 508.
[133]. P. Joseph Gumilla.—Hist. nat. civil y geogr. de las naciones situadas en las riberas del río Orinoco. Barcelona. 1745.
[134]. El censo de almas de Boriquén lo hacen subir algunos cronistas á 600 mil indígenas. Si no es error del copista, que puso 600 en lugar de 60, la cifra la consideramos altamente subida. Para nosotros el máximo es de 80 á 100 mil boriqueños. 18 caciques, á mil personas, por ranchería, hacen 18 mil indígenas. A cada cacique asignamos 5 nitaynos, con sus incipientes aduares de 500 almas, que hacen unos 45 mil, que unidos á los 18 mil de los caciques hacen un total de 63 mil boriqueños. Creemos, pues, que la cifra de 60 mil indígenas para el Boriquén es la más proporcionada y lógica.
[135]. Las Casas.—Ob. cit. t. V. p. 487.
[136]. El nombre de este cacique lo escriben mal los cronistas, poniendo Behechio.
[137]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. pág. 484. Si queremos dar á estos vocablos, como han hecho algunos escritores, el valor real de los nombres, que distinguen á los altos personajes de las monarquías europeas, se cae en ridículo.
[138]. Hoy el río se llama de Guayanilla, habiendo perdido su nombre indígena de Guaynía. No es de extrañar. El Guaorabo se llama hoy Río de Añasco; el Abacoa se conoce por Río Grande de Arecibo; el Toa, en las alturas de la Isla se le llama Río de la Plata; el Baramayá es ahora Portugués; y el Cayrabón es hoy el Espíritu Santo. El Sibuco es Cibuco, el Mabiya, Mabilla, el Coalibina, Culebrinas, el Coayu, Yauco, etc.
[139]. Algunos cronistas caen en el error de anotar que don Cristóbal de Sotomayor vino á Puerto Rico con el título de Gobernador. El joven secretario del rey don Felipe, el Hermoso, vino á las Indias con el virrey don Diego Colón y trajo Cédula real para que se le diera el mejor cacique de Sanct Xoan. Arch. de Indias. Doc. inéd.
[140]. El falcón.—Tinnuculus Dominicensis.
[141]. El uvero de playa.—Cocoloba uvifera.
[142]. El batey.
[143]. La barbacoa.
[144]. Fernando Colón.—Hist. del Almirante don Cristóbal Colón, t. 1º pág. 212. Edición matritense de 1892.
[145]. A. Pigafetta. Primer viaje al rededor del mundo. Madrid. 1889.
[146]. Jones. Antiquities of the Southern Indians.
[147]. Brett. Tribes indian of Guiana.
[148]. Martius. Von dem Rechtszustande under den Ureinwohnern Brasiliens. 1832.
[149]. Zimmer, citado por Duruy. Ob. cit.
[150]. Duruy. Ob. cit.
[151]. Herodoto. Libro 1. CXCVI. Trad. del P. Bartolomé Pou. Madrid. 1878.
[152]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p. 495.
[153]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p. 488.
[154]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p. 406.
[155]. Bixa orellana.
[156]. Genipa americana.
[157]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. pág. 488.
[158]. Stahl.—Ob. cit. p. 182.
[159]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. p. 507.
[160]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. p. 506.
[161]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 501.
[162]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 499.
[163]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 319. Tenemos en Puerto Rico tres arbolitos que dan semillas purgativas: el tau-túa (jatropha gossypifolia); el tártago (jatropha curcas); y don Tomás (jatropha multifida). De estas semillas dástricas sacaba partido el curandero, para purgar sus enfermos, y no del tabaco, como equivocadamente se registra en algunos cronicones que han inducido á error á algunos escritores modernos.
[164]. De donde procede el actual vocablo español enagua.
[165]. Von Thering. Prehistoria de los Indo-Europeos. Madrid. 1896.
[166]. Escritura de fray Román [Pane] del orden de San Gerónimo. Fernando Colón. Hist. del Alm. Don Cristóbal Colón, etc. Madrid. 1892. t. 1º pág. 281.
[167]. V. Duruy. Ob. cit.
[168]. Las Casas, ob. cit. t. v. p. 436.
[169]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p. 436 y 438.
[170]. Dice Gomara en su Hist. de las Indias: Atanse á la frente ídolos chiquitos quando quieren pelear. J. Walter Fewkes. Precolumbian West Indian Amulets. American Anthrop. 1903, ha dedicado á estas figurillas un estudio especial interesante.
[171]. Sir John Lubbock.—Los orígines de la civilización y la condición primitiva del hombre. Trad. de Caso. Madrid. 1888. p. 244.
[172]. Citado por Bachiller y Morales. Cuba primitiva. Habana. 1883, pág. 145. El ilustrado cubano en la misma obra, pág. 301, le da á la raíz indo-antillana hu el valor de alto, elevado. Nosotros creemos que hu, ju y yu es una misma radical: es la vocal u y la aspiración más ó menos manifestada con cualquiera de las tres consonantes, h, j ó y griega. Según Ch. Wiener en su Viaje al río de las Amazonas (1870–1882) los indios llamaban yu-rac á lo blanco.
[173]. Robertson.—Hist. de América, libro IV. En este error le ha seguido el profesor Canestrini, catedrático de la Universidad de Padua, (Antropología, cap. VII. La religiosidad) afirmando: “que los cemís, en las Antillas eran espíritus malos, á quienes acusaban los indios de producir todos los males que afligían á la especie humana.” Charlevoix, [Hist. de l’ isle espagnole au de St. Domingue. París. 1730], indujo á error á Robertson, confundiendo los zemis con los maboyas. Y Lubboch (op. cit. p. 191) copió á Robertson también.
[174]. M. Martius.—Beitrage zur Amerika’s zumal Brasiliens. Leipzig. 1867.
[175]. P. de Yangues.—Principios y reglas de la lengua Cumanagota general en varias naciones que habitan la provincia de Cumaná. Burgos. 1683.
[176]. P. Gily.—Saggio della lengua Tamanaca. Roma. 1780.
[177]. Pedro Mártir de Anglería registra este importante dato. Ed. Asensio. t. 2º p. 399.
[178]. De Brosses.—Sur le culte de Dieux fétiches. París. 1760.
[179]. Refiere el padre Gumilla en su Orinoco Ilustrado, t. II. pág 6. [Nueva ed. de Barcelona, 1791] que los indígenas de las riberas del Orinoco, en sus desgracias ó pesares levantaban los ojos al cielo y exclamaban ¡Acayá! Nosotros vemos, en esta exclamación al Espíritu benéfico, á Yuka-já ó Yuka-jú. Enlace de la unidad mitológica de los Aruacas.
[180]. Lucien Adam.—Grammaire comparèe des dialectes de la famille Caribe. París. 1893.
[181]. A los lectores no versados en Filología, les extrañará que en esta interpretación, únicamente nuestra, de la teogonía indígena, derivemos Yukiyu, de Yucajú, el dios de Haytí, como Ioloc de los Guayanos de Jurakán, espíritu maligno indo-antillano. Con un ejemplo nos explicaremos. El dios de los arios [en los indo-europeos] era Dyaus, la Luz celestial: y de ese vocablo y mito religioso, vino el Zeus de los griegos, el Deus de los latinos, el Dio de los italianos, el Dieu de los franceses y el Dios de los españoles. Y del dios Gutha de los teutones, de orígen desconocido, vino el Guth de los godos, el Gud de los daneses y suecos, el Gott de los germanos, y el God de los sajones é ingleses. Dyu-pater de los arios, el Cielo-padre, es el Dyaush-pita de los mismos arios de las riberas del Penjab, el Theos pater, de los griegos, el Jupiter de los romanos, el Tin de los germanos, y el Padre Celestial de los cristianos. Max Müller: Origen y desarrollo de la religión. Lección IV. Los devas.—Estanislao Sanchez Calvo, en su interesante obra Los nombres de los dioses, Madrid, 1884, pág. 263, dice: “El cielo tiene, por todas partes, el nombre de Dios.”
[182]. Las Casas.—Ob. cit. t. v. p. 500.
[183]. Las Casas. Ob. cit. t. V. pág. 433.
[184]. Las Casas, Ob. cit. t. V. pág. 470.
[185]. A. Stahl. Ob cit. pág. 172. Posteriormente, ha publicado el mismo autor un artículo titulado: La religión de los indios domínicos y borincanos, sosteniendo la misma tesis.—Diario El Boletín Mercantil, del 24 de Septiembre de 1905.
[186]. El señor Brau asegura, en la pág. 9, de su Historia de Puerto Rico, New York, 1904, que los boriquenses “creían en un poder sobrenatural, omnipotente é infinito.” Es todo lo contrario, la idea religiosa del indo-antillano, respecto á la Divinidad, era natural, y no sobrenatural, ligando su dios con la naturaleza, en un animismo difuso: idea vaga y confusa, como muy acertadamente afirma el padre Las Casas, perito en teogonías, al decir, que las gentes de aquesta Isla, y todas las de su circuito, tenían delgado, débil y confuso conocimiento de Dios. Como que el panteismo, que es una religión más adelantada, liga aún la divinidad con la naturaleza y las confunde.
[187]. También cae en error el señor Brau, en su citada Historia, pág. 9, al afirmar, que los boriqueños adoraran como deidades los luminares celestes, por seguir á Pedro Mártir de Anglería en sus primeros informes. También Colón, en las anotaciones de su primer viaje, les negaba equivocadamente secta ó idolatría alguna.
[188]. Pedro Mártir de Anglería. 1ª década, lib. IX., cap. IV.
[189]. Doctor Julio Crévaux. De Cayena á los Andes. Primera parte. Cap. IV. Trad. Montaner y Simón.—Barcelona, 1884, pág. 128.
[190]. Creemos con el padre Raymond Breton, que los indígenas tenían, entre sus amuletos domésticos, dioses y diosas. Dice el ilustre religioso de la orden de Predicadores: “Le nom de Dieu chez nos Insulaires sauvages est du genre commun: parce que chaque Boyé á la sien. Et comme les femmes se mesteut de ce mestier, elles ont aussi les leurs: car les divinités imaginaires de ces gens la suivent leurs sexes”. P. Raymond Breton. Gram, caraibe. Paris. 1877. pág. 9.
[191]. Gabriel de Mortillet. Agriculture. París. 1881. En el cantón de Zurich (Suiza) hay un lugar llamado Robenhausen, rico en depósitos neolíticos. Esta localidad prehistórica está caracterizada por un pulimento avanzado en los instrumentos de piedra. El sabio Mortillet ha dado el nombre de época robenhausiana á una parte del período neolítico.
[192]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p. 307.
[193]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p. 305.
[194]. Alvaro Reinoso. Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haytí. París. 1881.
[195]. Tuvimos un preciosísimo ejemplar de estos guayos, encontrado en Arecibo; haciendo unas escavaciones en una cantera de barro amarillo, en el lugar llamado El Tanque. Lo llevó á Madrid don Fernando de Urréjola, y debe estar en algún museo de aquella ciudad.
[196]. El padre Gumilla (Op. cit.) está de acuerdo, en este punto, con Las Casas; por lo que se ve que los indígenas de las Antillas seguían preparando su pan casabí al igual que sus antepasados los Aruacas de la América Meridional.
[197]. El europeo explotaba ya el trigo en la edad de la piedra pulimentada. Para hacer su pan trituraba el grano sobre una piedra, mediante otra piedra, manejada á mano. Con es a grosera harina hacía galletas, que cocía sobre piedras fuertemente calentadas. Algunos granos de trigo quedaban á medio triturar, y, conservando su película, aparecían en la galleta como incrustados.
[198]. En el período precolombino la islilla Mona estaba muy poblada de indios. Llamaban los naturales á su islilla Amoná. Utilizaban el agua de xagüeyes ó depósitos de piedras, hechos por la misma naturaleza. Los sitios de estas charcas, están hoy muy llenos de cactus; y la islilla no tiene agua potable: falta de que se quejan todos los viajeros que visitan hoy la despoblada islita.
[199]. Las Casas. Ob. cit. t. V. pág. 315.
[200]. Llamada por algunos cronistas chibcha. Gumilla anota chicha. Ob. cit.
[201]. Rodolph Von Ihering.—Prehistoria de los indo-europeos.
[202]. El ilustrado historiador dominicano don José Gabriel García (His. de Santo Domingo, 1893. pág. 14.) cae en el error de anotar que los haytianos tenían el coco, el ñame, el mango, el aguacate, la naranja y el limón, cuando estos frutos fueron traidos á las Antillas después del Descubrimiento. Habrá cocos en el Continente americano del lado del Pacífico; y aguacate en México y otros puntos de Sud América; pero no en las Antillas. El ñame se trajo de Africa; y las naranjas y limones de Andalucía y Canarias. El mangó hace poco tiempo, de las Colonias inglesas.
[203]. Las Casas. Ob. cit. t. V. pág. 505.
[204]. Las Casas. Ob. cit. t. V. pág. 319.
[205]. Ratzel. Las razas humanas. Barcelona. 1889. Ed. Moutaner y Simón, t. 2º p. 38.
[206]. Islilla de la bahía Leogane, que hoy se llama Gonaive, corrupción del vocablo indígena Guanabo.
[207]. Pedro Mártir de Anglería. Ob. cit. t. I. pág. 248.
[208]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 328.
[209]. La palmera real. Oreodoxia regia.
[210]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p 494.
[211]. No hemos podido obtener en el país ninguna de estas puntas de silex para flechas.
[212]. Nos congratulamos de ver quien acepte este estado de relativa civilización. Mr. J. Walter Fewkes (Porto Rican stone collars and tripointed idols. Washington 1904), dice: “Before their discovery the aboriginal inhabitants of the West Indies had developed a culture which was peculiar.... The centers of this peculiar Antillean culture were Porto Rico and Santo Domingo....” Este estudio de Mr. Fewkes es interesantísimo y nos ocuparemos de él en nuestra obra Rectificaciones á la Historia de Puerto Rico.
[213]. El presbítero don J. M. Nazario, en su libro Guayanilla y la Historia de Puerto Rico, Ponce, 1893, pág. VIII, opina que los indios de Puerto Rico, á la que llama Carib, tenían una escritura más perfecta que la de Méjico y el Perú. Error craso. Dice fray Román Pane en el cap. V. de su célebre Escritura: “los endios no tienen escritura ni letras”. Véase la pág. 185 de nuestra obra Colún en Puerto Rico, donde refutamos extensamente, en una nota, este error del ilustrado presbítero Nazario.
[214]. Puso Colón Fernandina á la isla que los indios llamaban Yumaí.
[215]. El erudito cubano don Juan Ignacio de Armas, en su obra La fábula de los Caribes, Habana, 1884, niega que los naturales de las islas de Barlovento fueran antropófagos. En esta opinión le sigue el Dr. Stahl, Ob. cit., pág. 55. Todos los Cronistas están contestes en que lo eran: lo mismo los de auditu, que los de visu. La mitología y la historia nos presentan la antropofagia en todos los pueblos primitivos. Saturno, Tántalo, Thieste y Lycaón son antropófagos, así como los Lestrigones y los Ciclopes. Y Herodoto nos refiere, que fueron canibales los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. El hambre es mala consejera. No es de extrañar que el salvaje aguijoneado por la necesidad de comer pusiera en práctica el axioma de Hegel, el hombre es el lobo del hombre [Homo hominis lupus]. Por supuesto, revistiendo la antropofagia con el carácter de festividad religiosa. Los sacrificios mexicanos y aún el mismo sacrificio de Ifigenia, son el reflejo y reminiscencia de tiempos antropofágicos muy posteriores. Moralmente somos antropófagos, ¿qué tiene de extraño que en la atrasada época de la bestia humana lo fuéramos materialmente?
[216]. Arch. de Indias. Doc. inéd.
[217]. Bernal Diaz del Castillo. Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España. Ed. Rivadeneyra. Madrid 1853. p. 9.
[218]. “Le P. Breton rapporte, dans son dictionnaire caraibe-francais, ce dire des capitaines de la Dominique «que lors de la conquête des eles, le chef caraibe avait exterminé tous les naturals du pays à la réserve des seules femmes qui ont toujours gardé quelque chose de leur langue». Lucien Adam. Introducción á la Grammaire Caraibe, composée par le P. Raymond Breton. París, 1877. pág. XII.
[219]. E. Uricoechea.—Gramática, vocabulario, catecismo y confesionario de la lengua Chibcha, según antiguos manuscritos anónimos é inéditos, aumentados y corregidos. París. 1871.
[220]. E. Uricoechea.—Vocabulario Paez-Castellano, etc., conforme á lo que escribió E. del Castillo; cura de Talaga.—París. 1877.
[221]. L. Bertonio.—Vocabulario de la lengua Aymara. Impreso en la casa de la Comp. de Jesus. Prov. de Chucuito. 1612.
[222]. A. Febres.—Arte de la lengua general del reyno de Chile, etc. Lima. 1765.
[223]. Joseph de Anchieta.—Arte de Grammatica da lingua mais usada na costa do Brasil. Leipzig. 1874. Novamente dado a luz por J. Platzmann.
[224]. Luis Figueira.—Gramatica da lingua do Brasil. Leipzig. 1878. Nov. publ.
[225]. A. Ruiz de Montoya.—Vocabulario y tesoro de la lengua guaraní, ó más bien tupí. Viena. 1876.
[226]. Padre Horacio Carochi.—Arte de la lengua Mexicana, etc. México. 1645.—Alonso de Molina. Vocabulario de la lengua Mexicana y Castellana. México. 1571. Fray Antonio de los Reyes. Arte en lengua Mixteca. México. 1593. Ignacio Paredes. [S. J.] Promptuario Mexicano. México. 1759.
[227]. Juan Ignacio de Armas.—Orígenes del lenguaje criollo.—Habana. 1882.
[228]. Arch. de Indias. Doc. inéd.
[229]. Arch. de Indias. Doc. inéd.
[230]. Pascual de Gayangos. Cartas y Relaciones de Hernán Cortés al Emperador Carlos V. París. 1866. Pág. 196.
[231]. Op. cit., pág. 166.
[232]. Op. cit. pág. 137.
[233]. Op. cit. pág. 255.
[234]. A. H. Keane. Central and South America. 1878. Sayce. Science of Language. 1886. A. H. Keane. Indians Americans. 1903.
[235]. P. Sagot. Vocabulaire Francais—Arrouge. Paris. 1882.
[236]. Hernhutes de Zittau.—Vocabulaire Arrouge—Allemand. Paris. 1882.
[237]. Th. Schulz. Grammaire Arrouge. París. 1882.
[238]. R. Breton. Op. cit.
[239]. Raymond Breton. Op. cit.
[240]. Voyage du Pere Labat aux isles de l’Amerique. La Haye. 1724. En el t. 2° p. 123 dice: “Ils reconnoissent du moins confusement deux principes, l’un bon et l’autre manvais.” J. Ballet. Les Caraibes. Congrés intern. des Americanistes. Nancy. 1875 t. 1° pág. 433.
[241]. Revue des Deux Mondes. S. Champlain.—Voyages et Descouvertry. París. 1620.
[242]. La ou francesa tiene sonido de ú española.
[243]. Ihering.—Prehist. de los indo-europeos. Madrid. 1896.
[244]. Schleicher.—Jahrbücher fur Nationalokonomie.
[245]. Diario de bitácora de Cristóbal Colón del primer viaje.—Anotación del Domingo 16 de Diciembre de 1492.
[246]. Edición de Viena, tipografía imperial y real de la Corte.—1868.
[247]. Pedro Mártir de Anglería. Década II. cap. IV.
[248]. Véanse estas palabras indo-antillanas en el Vocabulario.
[249]. Guayama—Gua-yara-ma: gua, este; yara, sitio; y ma, grande. Este sitio grande.
[250]. Canuy—Canua-ní: canua, canoa; ní, agua. Es decir, canoa y agua. Hoy sintetizamos la idea en el español pasaje.
[251]. Guanajibo—Gua-sabana-ní-abo: gua, he aquí, na, por sabana, llano; ji, por ní, agua; bo por abo, lugar. He aquí un lugar llano con agua. Como si di dijéramos: Buen sitio de labranza. Una de las ideas principales del boriqueño era buscar en la isla buenos sitios donde sembrar sus yucubías y sus ajes y batatas. Así como elegir los lugares de agua abundante para sus baños, después del juego de pelota.
[252]. Según el moderno viajero doctor Crévaux, también los tarumas, trios, rucuyús, apalais y carijonas llaman al agua tuna. Y según Segarra y Juliá (Costa Rica. 1907. pág. 585) los indios guatusos la llaman tí y las otras tribus indígenas de Costa Rica, dí.
[253]. Arístides Rojas.—El padre nuestro en lenguas venezolanas.—Caracas. 1878.
[254]. Fray Matías Ruíz Blanco.—Conversión en Piritú (Colombia) de los indios cumanagotos y palenques. Nueva edición matritense. 1892, pág. 162.
[255]. R. Breton.—Ob. cit., p. 35.
[256]. Lucien Adam. Matériaux pour servir à l’établissement d’une grammaire comparée des dialectes de la famille Caribe. París. 1893, pág. 32.
[257]. Cayetano Coll y Toste. Rep. hist. de Puerto Rico. 1896. pág. 17.
[258]. Arístides Rojas.—Ob. cit.
[259]. Pbro. Rafael Celedón.—Gramática de la lengua koggaba. París. 1886.
[260]. Don Pedro Tomás de Córdova guarda silencio sobre este particular en sus Memorias, porque era un empleado muy adicto á la Monarquía absoluta. Carlos Espinosa fué un general, gobernador de Cádiz y capitán general de Andalucía, muy adicto á los principios liberales. Se distinguió en la guerra de la Independencia y mandó el ejército constitucional de Navarra en 1822. Murió de avanzada edad, en 1850. Juan Díaz Porlier, fué uno de los mártires de la libertad española. Nació en Cartajena de Indias, en 1775. Se halló de guardia marina en Trafalgar. Fué mariscal de campo en la guerra de la Independencia. Combatió el despotismo de Fernando VII de abolir la Constitución. Fué preso. Se sublevó en Septiembre de 1815. Le nombraron presidente de la junta revolucionaria de Galicia. Cayó prisionero y fué ahorcado en la Coruña el 3 de Octubre del mismo año. La tremenda reacción borbónica hizo desaparecer de la topografía de Puerto Rico los nombres de estos tres ilustres generales españoles, salvándose Lacy en un anagrama y quedando el nombre del general Espinosa en un barrio de Vega Alta. Del bravo Porlier no queda recuerdo alguno.
TRANSCRIBER’S NOTESNOTAS DEL TRANSCRIPTOR
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|---|---|---|
| [vi] | de Tierra Firme á una franca paz, como al principio, por que las expediciones | de Tierra Firme á una franca paz, como al principio, porque las expediciones |
| [vi] | Iñigo Abbad.—Facultades mentales del aborigen.—La vida en tribu ó | Íñigo Abbad.—Facultades mentales del aborigen.—La vida en tribu ó |
| [7] | una línea casi regular, que sirva de límite en este | una línea casi regular, que sirva de limite en este |
| [11] | por que el terreno que corresponde á este período apareció muy netamente y con gran extensión en Devonsgire, Inglaterra. L. Figuier. La terre avant le déluge. Paris | porque el terreno que corresponde á este período apareció muy netamente y con gran extensión en Devonshire, Inglaterra. L. Figuier. La terre avant le déluge. París |
| [13] | L. Figuier. La terre avant le deluge. París. 1863 | L. Figuier. La terre avant le déluge. París. 1863 |
| [16] | contemporánea de piedras se produce ámpliamente | contemporánea de piedras se produce ampliamente |
| [16] | estos acinamientos calizos | estos hacinamientos calizos |
| [18] | induce á creer, según la ley geognósica de Elie de | induce á creer, según la ley geognóstica de Elie de |
| [18] | J. B. Elie de Beaumont. Notice sur le systeme des montagnes. París. 1852. Esta ley | J. B. Elie de Beaumont. Notice sur les systèmes de montagnes. París. 1852. Esta ley |
| [19] | Dou Julio L. Vizcarrondo (Viaje á la isla de Puerto Rico, el año de 1797, por Ledru y | Don Julio L. Vizcarrondo (Viaje á la isla de Puerto Rico, el año de 1797, por Ledru y |
| [23] | zonas. Los terrenos compredidos en la zona N. y en | zonas. Los terrenos comprendidos en la zona N. y en |
| [24] | contíguos á la carretera central, en los cortes de | contiguos á la carretera central, en los cortes de |
| [25] | granito desprendidos, han sido producido por la dislocación | granito desprendidos, han sido producidos por la dislocación |
| [25] | antidiluvianos por estos territorios. En un | antediluvianos por estos territorios. En un |
| [36] | Hallado en Bayaney, Hatillo. | Hallada en Bayaney, Hatillo. |
| [39] | descubridor, en estado nómade, á semejanza de las | descubridor, en estado nómada, á semejanza de las |
| [51] | americano. En un principio, creimos que | americano. En un principio, creímos que |
| [53] | El triunfo de los invasores hnbiera sido seguro en | El triunfo de los invasores hubiera sido seguro en |
| [56] | Monquin-Tandon siguió á Cuvier. Dumeriel | Moquin-Tandon siguió á Cuvier. Dumeril |
| [56] | Malte Brun clasificó al hombre en diez y seis | Malte-Brun clasificó al hombre en diez y seis |
| [56] | Cuvier. Reyne animal, ed. 2ª t. 1º, pág. 84. París. 1829 | Cuvier. Règne animal, ed. 2ª t. 1º, pág. 84. París. 1829 |
| [56] | Malte Brum. Geographie, etc. París. 1803–7 | Malte-Brun. Géographie, etc. París. 1803–7 |
| [56] | Bory de Saint-Vicent. L’Homme. Essai zoologique sur le genre humaine. Paris | Bory de Saint-Vicent. L’Homme. Essai zoologique sur le genre humaine. París |
| [61] | clasiflcación de Ulloa, que visto un indio estaban | clasificación de Ulloa, que visto un indio estaban |
| [62] | llarmarse siboneyes, haytianos, jamaiquinos y boriqueños, por que en el trascurso del tiempo | llamarse siboneyes, haytianos, jamaiquinosboriqueños, por que en el trascurso del tiempo |
| [63] | caracteres especia es sostenidos y se origina la subraza | caracteres especiales sostenidos y se origina la subraza |
| [63] | á ser dos razas fundament les y una tercera por | á ser dos razas fundamentales y una tercera por |
| [63] | Todo e to es la influencia del medio ambiente, con | Todo esto es la influencia del medio ambiente, con |
| [65] | en su Systemes of Consanguinity and Affinity of the Human Family, sostiene la unidad | en su Systems of Consanguinity and Affinity of the Human Family, sostiene la unidad |
| [70] | en combatir y hacer frente. Los indios seraín unos | en combatir y hacer frente. Los indios serían unos |
| [70] | españolas, seis de á caballo y cien de á pie. La caballería | españoles, seis de á caballo y cien de á pie. La caballería |
| [71] | de igual modo que lo hacían los indo antillanos | de igual modo que lo hacían los indo-antillanos |
| [81] | de S. A. Los Caribes se los comen é hácenles | de S. M. Los Caribes se los comen é hácenles |
| [82] | rescibir á su conversasión á los chrystianos, ni á los predicadores | recibir á su conversasión á los chrystianos, ni á los predicadores |
| [82] | del dicho Golfo, está otra provincia, que se dise de los Oleros, los quales | del dicho Golfo, está otra provincia, que se dice de los Oleros, los quales |
| [83] | de más arriba hasta lo demás abajo, que no son declaradas por de | de más arriba hasta lo de más abajo, que no son declaradas por de |
| [83] | las dichas tierras é provincias, guerra, ni fuerza, ni violencias, ni extorciones, | las dichas tierras é provincias, guerra, ni fuerza, ni violencias, ni extorsiones; |
| [84] | un sin número de pueblos indígenas con distintas | un sinnúmero de pueblos indígenas con distintas |
| [84] | Archivos de Indias. Doc. inéd | Archivo de Indias. Doc. inéd |
| [88] | sobresalir. La quijada es antropológimente ortognática [vertical] mesognática [media] ó | sobresalir. La quijada es antropológicamente ortognática [vertical] mesognática [media] ó |
| [94] | ni mucho menos; pero, si expresiones de aprecio | ni mucho menos; pero, sí expresiones de aprecio |
| [97] | de Uravoán estaba junto al Guaorabo, en Yagüeca | de Urayoán estaba junto al Guaorabo, en Yagüeca |
| [97] | la de Avmamón en las riberas del Coalibina | la de Aymamón en las riberas del Coalibina |
| [104] | En ellos tendrián también los caciques, bohiques | En ellos tendrían también los caciques, bohiques |
| [106] | magiiey, se le ha agregado el retumbante cuero | magüey, se le ha agregado el retumbante cuero |
| [107] | Estrañará á alguno, que hayamos concedido | Estrañará á algunos, que hayamos concedido |
| [113] | ofrendas. La explicación de ésto es bien sencilla: el | ofrendas. La explicación de esto es bien sencilla: el |
| [113] | V. Durny. Ob. cit. | V. Duruy. Ob. cit. |
| [117] | (Fitolatría) á la bienhechora y mistoriosa planta | (Fitolatría) á la bienhechora y misteriosa planta |
| [125] | Pedro Mártir de Anglería. 1ª decada, lib. IX., cap. IV. | Pedro Mártir de Anglería. 1ª década, lib. IX., cap. IV. |
| [126] | Para los indo-antillanos no todo terrminaba | Para los indo-antillanos no todo terminaba |
| [127] | de continuo y ruje y se encrespa, y los ríos desde la | de continuo y ruge y se encrespa, y los ríos desde la |
| [131] | por el ontrario, de peces en los ríos y ensenadas | por el contrario, de peces en los ríos y ensenadas |
| [139] | están trabajadas ligeramente oblícuas; pero con una | están trabajadas ligeramente oblicuas; pero con una |
| [147] | fermentación, habían de producirse necesamente | fermentación, habían de producirse necesariamente |
| [147] | Puso Colón Fernandina á la isla que los indios llamaban Yumai | Puso Colón Fernandina á la isla que los indios llamaban Yumaí |
| [148] | entre ellos, según como están más cercas ó | entre ellos, según como están más cerca ó |
| [148] | Lestrigones y los Ciclopes. Y Herodoto nos refiere, que fueron canibales los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etiopes. El hambre es mal | Lestrigones y los Ciclopes. Y Herodoto nos refiere, que fueron canibales los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. El hambre es mala |
| [148] | los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etiopes. El hambre es mal consejera. No | los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. El hambre es mala consejera. No |
| [148] | que tiene de extraño que en la atrasada época de la bestia humana lo fuéramos materialmente. | ¿qué tiene de extraño que en la atrasada época de la bestia humana lo fuéramos materialmente? |
| [150] | de la Dominique «que lors de la conquête des êles, le chef caraibe avait exterminé tous les | de la Dominique «que lors de la conquête des eles, le chef caraibe avait exterminé tous les |
| [151] | debemos la Avmara. A los misioneros Vega, Valdivia | debemos la Aymara. A los misioneros Vega, Valdivia |
| [151] | Joseph de Anchieta.—Arte de Grammatica da lingua mais usada nacosta do Brasil | Joseph de Anchieta.—Arte de Grammatica da lingua mais usada na costa do Brasil |
| [152] | que nosotos afirmamos, apoyándonos en el estudio | que nosotros afirmamos, apoyándonos en el estudio |
| [152] | mallorquín y él dialecto catalán, proceden de la lenua | mallorquín y él dialecto catalán, proceden de la lengua |
| [153] | que caney procede cana; maíz se origina en mahizo | que caney procede de cana; maíz se origina en mahizo |
| [153] | relación ó estracto de una carta que escribió el | relación ó extracto de una carta que escribió el |
| [158] | los caños del Delta y en su desagiie en el mar, en | los caños del Delta y en su desagüe en el mar, en |
| [160] | del escritor que lo anota, sufre también cierta variente | del escritor que lo anota, sufre también cierta variante |
| [166] | El lenguaje indo antillano, por lo poco que conservamos | El lenguaje indo-antillano, por lo poco que conservamos |
| [167] | ésto lo hemos recopilado con paciente labor. No | esto lo hemos recopilado con paciente labor. No |
| [167] | sabána, llano; ji, por ní, agua; bo por abo, lugar. He aquí un lugar llano con agua. Como si di dijeramos: Buen sitio de labranza. Una de las ideas principales del boriqueño era buscar en la isla buenos sitios donde sembrar sus yucubías y sus ajes y batatas. Así como elejir | sabana, llano; ji, por ní, agua; bo por abo, lugar. He aquí un lugar llano con agua. Como si di dijéramos: Buen sitio de labranza. Una de las ideas principales del boriqueño era buscar en la isla buenos sitios donde sembrar sus yucubías y sus ajes y batatas. Así como elegir |
| [173] | Espíritu benéfico.—Yukivu; Haytí, Yukajú; Ci. | Espíritu benéfico.—Yukiyu; Haytí, Yukajú; Ci. |
| [175] | Generoso.—Matum. | Generoso.—Matún |
| [175] | nim; Dk. tanka; DD. tcho; Nabajo (apaches) cha | nim; Dk. tanka; DD. tcho; Navajo (apaches) cha |
| [175] | Hilo para canastos.—Biiao. | Hilo para canastos.—Bijao |
| [187] | que Montes de Oca traduce padre, adaptándo | que Montes de Oca traduce padre, adaptando |
| [187] | Nosotros, siguiendo á Lucien Adam, traduciriamos | Nosotros, siguiendo á Lucien Adam, traduciríamos |
| [187] | Lucien Adam. Matériaux pour servir á l’établissement d’ une grammaire comparée | Lucien Adam. Matériaux pour servir à l’établissement d’une grammaire comparée |
| [189] | Ki-umú-e titanvem ubécuvum, santiket ála evéti.—Nuestro | Ki-umú-e titanyem ubécuyum, santiket ála eyéti.—Nuestro |
| [190] | dóminical en tupí-guaraní, sometiéndola á algunas | dominical en tupí-guaraní, sometiéndola á algunas |
| [197] | que nabos comunmente.” El mismoa utor, en el | que nabos comunmente.” El mismo autor, en el |
| [199] | aves llamaban los españoles alcatraces.” En árabe | aves llamaban los españoles alcatraces.” En arabe |
| [199] | para componer arevtos ó ritmos.” Por orden de | para componer areytos ó ritmos.” Por orden de |
| [202] | dos primeras palabras llevan radicales indo-antillanas | dos primeras palabras llevan radicales indo-antillanos |
| [203] | Ateque.—Arbol de Cuba. (Cordia callo cocca). | Ateque.—Arbol de Cuba. (Cordia callococca). |
| [203] | que el aborígen la cultivara. Oviedo (lib. VII | que el aborigen la cultivara. Oviedo (lib. VII |
| [203] | pepo) con la candungo ó marimbo (cucurbita lagenaira | pepo) con la candungo ó marimbo (cucurbita lagenaria |
| [203] | (crecentia cujete). Probablemente, después de importada | (crescentia cujete). Probablemente, después de importada |
| [207] | se denomina punta Maisí. Las Casas anota Bavatiquiri. Corrupción de Bavatikeri. | se denomina punta Maisí. Las Casas anota Bayatiquiri. Corrupción de Bayatikeri. |
| [208] | Bajaraque.—El bohío que tenía mucha extensión | Bajareque.—El bohío que tenía mucha extensión |
| [214] | Terræ Novœ; y así aparece en las obras de Oviedo | Terræ Novæ; y así aparece en las obras de Oviedo |
| [219] | buena como de lino, é ésta llaman cabuva, la penúltima | buena como de lino, é ésta llaman cabuya, la penúltima |
| [219] | la voz cabuva viene de cabo | la voz cabuya viene de cabo |
| [221] | Hay también el Chrvsophvllum oliviforme | Hay también el Chrysophyllum oliviforme |
| [222] | Caiaguala.—Vegetal silvestre. Es el polipodio | Calaguala.—Vegetal silvestre. Es el polipodio |
| [222] | y el Presbítero Ponce de León anotaron Camuv | y el Presbítero Ponce de León anotaron Camuy |
| [222] | tomando la e par una s, han hecho el vocablo | tomando la e por una s, han hecho el vocablo |
| [226] | padre Nazario (Ob. cit.) á seguirles en esta equivocacion | padre Nazario (Ob. cit.) á seguirles en esta equivocación |
| [226] | Sir Walter Ralegh, desde la isla de Trinidad hasta | Sir Walter Raleigh, desde la isla de Trinidad hasta |
| [229] | Ciales.—No es palabra indígena. Nombre de nu | Ciales.—No es palabra indígena. Nombre de un |
| [234] | cuyo monotono grito nocturno es coquí, coquí | cuyo monótono grito nocturno es coquí, coquí |
| [234] | este cú ó kú de la radical tu; pues tu-rey, era | este cú ó kú del radical tu; pues tu-rey, era |
| [234] | Cuaia.—Río de Santo Domingo, tributario del | Cuaja.—Río de Santo Domingo, tributario del |
| [236] | El nombre indígena era cabuva | El nombre indígena era cabuya |
| [237] | Daiabón.—Lugar del cacicazgo de Marien. Las | Dajabón.—Lugar del cacicazgo de Marien. Las |
| [250] | Guaraca del Guavaney, y por último se quedó con | Guaraca del Guayaney, y por último se quedó con |
| [251] | Guavabacán.—Arbol. (Myrica divaricata) | Guayabacán.—Arbol. (Myrica divaricata) |
| [255] | Haití.—Véase Havtí | Haití.—Véase Haytí |
| [262] | su régulo Boiekio. Comprendía á Hanigagía, Yaquino | su régulo Bojekio. Comprendía á Hanigagía, Yaquino |
| [262] | de los sucesos de la conquista de la Nueva Espana | de los sucesos de la conquista de la Nueva España |
| [265] | haze el abrigo una ysleta que tendrá de amplido tres | haze el abrigo una ysleta que tendrá de amplio tres |
| [272] | Manaca.—La palma real. (Oreodoxia regia) | Manaca.—La palma real. (Oreodoxa regia) |
| [274] | Leónen Puerto Rico, cuando visitó, la isla en 1508 | León en Puerto Rico, cuando visitó, la isla en 1508 |
| [278] | también esplica esta frase que hemos citado | también explica esta frase que hemos citado |
| [279] | Nibajo.—Río dominican tributario del Yaque. | Nibajo.—Río dominicano tributario del Yaque. |
| [280] | O.—Radical indo-antillana. Montaña | O.—Radical indo-antillano. Montaña |
| [287] | Semí.—La divinidad tutelar del indo-anttillano | Semí.—La divinidad tutelar del indo-antillano |
| all | Pedro Mártir (Dec. | Pedro Mártir (Déc. |
- Errores tipográficos palpables corregidos silenciosamente; retuvo ortografía y dialecto no estándar.
- Notas a pie de página reindexadas utilizando números y recopiladas al final del último capítulo.