Pastoreo.
Las vastas campañas de Buenos-Aires se estienden a la vista en lotananzas que se deslien entre las confusas ilusiones del miraje. Sin montañas i sin árboles, casi por todas partes sin arroyos ni vertientes, fueran un desierto como el Sahará, si el proceso de la creacion no hubiese dado un paso mas, cubriendo la superficie de la tierra de plantas gramineas que la dan en la primavera el aspecto de un onduloso mar de verdura, i en verano el de eriazos áridos, cubiertos de cardales desecados. El misterioso sistema de compensaciones, con que la naturaleza remedia o atenúa sus propios errores, ha hecho un paraiso terrenal, para la creacion bruta, de estos campos tan inhospedables para las artes de la civilizacion. Con mas o ménos profusion, son todos ellos un banquete permanente tendido a los rebaños de vacas, ovejas o caballos. Hemos atravesado las sabanas o praderías que en los Estados-Unidos servian no ha mucho de morada predilecta a las recuas de búfalos salvajes, i recorrido las faldas del Atlas donde el aduar árabe planta sus tiendas, miéntras sus ganados se derraman por sus alrededores, en busca de matorrales espinosos para su sustento, i en ninguno de aquellos parajes se presenta el fenómeno que en las campañas de Santa-Fé i Buenos-Aires, a saber: la tierra cubierta, tapizada esclusivamente de pastos esquisitos, mezcladas sus variedades cual grajeas, sin mezcla de malezas inútiles, pudiendo en algunas partes cegarse a guadaña, con la misma regularidad que mieses cultivadas. La agricultura en esos parajes privilejiados no alcanzaria a producir, a fuerza de sudor i de cuidados, mayor cantidad de forrajes por hectárea, ni el heno, ni el trebol rosado introducirian allí mejora notable. Estas manchas de vejetacion que abrazan muchas leguas son verdaderas viñas del Señor, de que el hombre recoje el fruto; son capitales invertidos por la naturaleza que dan un rédito cierto i permanente.
Desgraciadamente la carencia de aquellos elementos auxiliares de la civilizacion que hemos hecho notar ántes esteriliza a el aprovechamiento de la mitad de estos dones. Si Dios hubiese creado las Pampas de Buenos-Aires para el solaz de toros i caballos, sin duda que todo estaba preparado para su regalo. Alimento abundante para su sustento, lagunas con profusion desparramadas para apagar la sed, estensiones infinitas para correr i holgar. Otras condiciones empero se requieren para hacer de esta fiesta animal una industria en beneficio del hombre. Las divisiones que la propiedad individual requiere no ponen límites al vagar incesante de los brutos, i por tanto hombres han de servir, custodiándolos, de cercas animadas, para mantenerlos bajo el dominio, i en los límites de la propiedad de sus amos. Por falta de algunos matorrales de cierta consistencia, i algunos maderos, en tan vasta estension de país, no hai apriscos para el ganado, i un millon i medio de cabezas de todas marcas, andan mezcladas en las haciendas ajenas, i los que se mantienen en sus propios límites están de catorce años atras alzados. Culpase a la tiranía de Rosas haber causado este daño. Sin negarlo, ocurrenos la fácil esplicacion que de la enfermedad de un hijo, de la pérdida de un caballo se dan los araucanos. El hualiche: esto es el daño que alguien les ha deseado, i entónces el maqui o conjurador es llamado a fin de que descubra al que hizo el maleficio para matarlo. ¿Si hubiera habido árboles, bosques en la campaña de Buenos-Aires, i por tanto cercas, corrales, establos, se habria alzado el ganado? Rosas tomó los hombres que hacen oficio de cercas i corrales, i el ganado se alzó. El mal está solo en que la naturaleza salvaje, animal o vejetal, es incompatible con las exijencias de la propiedad, de la lei i de la civilizacion.
Como el ganado vive de la espontánea produccion de la naturaleza, necesitando una vaca del producto de una hectárea de terreno cultivado[3], cada animal necesita para vivir un año, en el estado de naturaleza, dos, tres, o diez hectáreas de superficie, segun que el espacio de terreno de su estancia esté mas o ménos cubierto de pastos. Resulta de aquí que a poderse fijar con precision el número de hectáreas que en término medio necesita un animal para su mantencion, podria decirse cuántos animales necesita el Estado de Buenos-Aires para estar todo ocupado. En todo caso, de esta difusion del ganado sobre el terreno inculto resulta una estension desmesurada de los campos ocupados por aquella propiedad se-moviente, e incapaz por su naturaleza de defenderse a sí misma, por lo que se necesita sostener un ejército que guarde la orilla de esta pradería, cuya semi-circunferencia tiene mas de seiscientas leguas.
Por consecuencia de la falta de bosque i por tanto de delimitacion de la propiedad, rediles, corrales i establos, es que se mantienen en el estado salvaje los rebaños, no pudiendo esplotarse uno de sus mas valiosos productos, cuales son los variados que da la leche de las vacas.
Si este producto pudiera aprovecharse en las haciendas, a mas de la mayor ganancia del propietario se obtendria la mansedumbre de los rebaños, i con ella la seguridad de los alzados i de los perdidos.
Hemos tenido en el Africa francesa, al pié del Atlas, ocasion de asistir a la hierra del ganado árabe, que debiamos suponer tan arisco como el nuestro, a juzgar por el grado de civilizacion de los amos. Cuál fué nuestra sorpresa al ver el ato de ganado rodeando el hogar donde se calentaban las marcas, i a un árabe tener del hasta asido un novillo miéntras le aplicaba otro de los circunstantes el hierro caliente, al mismo tiempo que otros árabes a pié, i como si se tratase de la trasquila de ovejas, atajaban a los animales que se movian, o fumaban tranquilamente sentados en el suelo sus pipas.
Pero como lo hemos hecho notar ántes, la barbárie de los medios actuales de pastoreo proviene necesariamente de la destitucion natural de bosque, que preste auxilio poco costoso a la industria para las construcciones que han de servir a la sujecion del ganado. Ya se ha visto como de esta limitacion de recursos de la naturaleza resulta el estacionamiento de las poblaciones de campaña lejanas de la costa, careciendo de materias adaptables a la industria. Sucede otro tanto con las campañas, que, consagradas esclusivamente a la crianza del ganado, escluyen de su superficie toda poblacion que no esté afecta al cuidado del ganado, o incluida en los límites de la propiedad de un amo. Este es el fenómeno social mas notable que presenta este sistema. Si todas las estancias tienen, en proporcion del número de sus rebaños, la correspondiente dotacion de peones i mayordomos; si las villas formadas aquí i allí no pueden mantener industrias productivas, para darles medios de vivir, independientes de la posesion de la tierra; i si la campaña no deja lugar a la morada de los hombres por estar consagrada al ganado, resulta que léjos de absorver inmigracion en proporcion de su territorio, llegará un momento en que de la campaña emigren a las costas unas familias, buscando trabajo honrado, i otras espulsadas por las autoridades como holgazanes i cuatreras. Sobre la existencia ya de este mal, vemos en los diarios de Buenos-Aires denuncios i quejas repetidas, pidiendo que se persigan a esos vecinos que, poseyendo solo un rancho, i sin vérseles trabajar, están provistos siempre de carne muerta, de oríjen sospechoso sino del todo criminal.
En las campañas de Córdova, San-Luis i Entre-Rios, es antigua i frecuente atribucion del gobierno i de las justicias espatriar de un punto a otro del territorio las familias pobres que nada poseen, para evitar el robo de ganado. Muchas de las nuevas poblaciones, i aun ciudades, suelen ser verdaderas colonias de mendigos.
El Estado de Buenos-Aires no está pues destinado por la cria del ganado a poblarse de hombres, sino en cierta medida i en cuanto baste a las necesidades de la crianza. Esta industria ganadera, proseguida como hoi se practica, sería por siempre el invencible obstáculo para el engrandecimiento i poblacion indefinida del Estado, que solo en las costas, i para las multíplices ocupaciones del comercio admitiria, poblacion.