ESCENA ÚLTIMA.

Hay un rato de silencio; los truenos resuenan más fuertes que nunca, crecen los relámpagos, y se oye cantar á lo lejos el Miserere á la comunidad, que se acerca lentamente.

Voz dentro.

Aquí, aquí; ¡qué horror!

(Don Álvaro vuelve en sí, y luego huye hácia la montaña.—Sale el P. Guardian con la comunidad, que queda asombrada.)

Guardian.

¡Dios mio!... ¡sangre derramada! ¡Cadáveres!... ¡La mujer penitente!

Frailes.

¡Una mujer!... ¡Cielos!

Guardian.

¡Padre Rafael!

D. Álvaro.

(Desde un risco, con sonrisa diabólica, todo convulso, dice:) Busca, imbécil, al P. Rafael... Yo soy un enviado del infierno; soy el demonio exterminador... Huid, miserables.

Todos.

¡Jesus, Jesus!

D. Álvaro.

Infierno, abre tu boca y trágame. Húndase el cielo, perezca la raza humana; exterminio, destruccion...

(Sube á lo más alto del monte, y precipita.)

Guardian
y frailes.

(Aterrados y en actitudes diversas.) ¡Misericordia, Señor! ¡Misericordia!

FIN DEL DRAMA.

NOTAS. Los trajes son los que se usaban á mediados del siglo pasado.

Si no hubiese bastantes actores, puede uno mismo ejecutar dos ó tres de los personajes subalternos que solo figuran en distintas jornadas.

Si por la mala disposicion de nuestros escenarios no se pudiese cambiar á la vista la decoracion de la segunda jornada, se echará momentáneamente un telon supletorio que represente una áspera montaña de noche.

Este drama se estrenó en Madrid en el Teatro del Príncipe la noche del dia 22 de Marzo de 1835, desempeñando los principales papeles la Señora Doña Concepcion Rodriguez, y los Señores Luna, Romeas, Lopez, etc.