CAPITULO LV.
Prision del Infante Don Fernando en Negroponte.
Partió el Infante de la Isla de Tarso con Ramon Montaner y mandó que se le entregase á Montaner la mejor galera que fué la que llamaban Española. Con estas cuatro galeras, un leño armado, y una barca de Montaner fueron navegando por la costa de Thracia, y Macedonia, hasta el puerto de Almiro. Lugar del Ducado de Athenas, donde el Infante habia dejado cuatro hombre cuando venia, para hacer bizcocho para cuando se volviese. Halló el Infante que contra la fé y palabra comun le habian tomado el bizcocho, y maltratado los cuatro que lo hacian. Tomo el Infante luego satisfacion del daño que habia recibido, hechando gente en tierra, y saqueando el lugar de Almiro, donde todo se llevó á sangre y fuego.
Después de haber saqueado y satisfecho la pérdida pasada de allí pasaron á la Isla que Montaner llama Espol, yo entiendo que fué la que hoy se llama el Sciro. Saqueó toda la Isla, y combatió el Castillo sin fruto. De allí tómaron el cabo de la Isla de Negroponte, quiso el Infante entrar en la Ciudad, porque cuando vino á Romania estuvo en ella, y fué muy recibido, y festejado. Montaner y los demás capitanes de experiencia le advirtieron, que no convenia poner á riesgo su persona, y la de los que con él iban, despues de haber saqueado los Lugares del Duque de Athenas, con quien los señores de Negroponte tenian confederacion. No dió credito á sus buenos consejos, y usando de su poder absoluto, con evidente peligro entró en la Ciudad, hallaron en el puerto diez galeras de Venecianos que habian venido á instancia de Carlos de Francia, á quien dió el Papa la investidura de los Reinos de Aragon, cuando el Rey Don Pedro ocupó á Sicilia. Trahían un caballero Francés llamado Tibal de Sipoys, para que en nombre de Carlos su príncipe tratáse en Grecia nuevas confederaciones, y amistades, y particularmente de los nuestros, de quien esperaba Carlos su remedio, porque tenia pensamiento de venir en persona por los derechos que pretendía al Imperio, á echar de él al Emperador Andronico. El Infante y ano tuvo lugar de arrepentirse, ni volver atrás, porque fuera dar mayor sospecha; pero antes de desembarcar quiso que le asegurasen, y diesen palabra de no ofendelle. Hicieronlo con mucho gusto al parecer, Tibaldo el primero, y los capitanes de las diez galeras Venecianas, que se llamaban Juan Tarin, y Marco Misot, y los tres señores de Negroponte. Con esto le pareció al Infante que estaba seguro. Saltó en tierra, donde le convidaron para aseguralle más, y quitar á las galeras la mayor defensa que éra el éstar allí su persona, y las de quien siempre le acompañaban que entre ellas fué la de Montaner. Apenas puso el Infante el pie en tierra, cuando las diez galeras Venecianas dieron sobre las del Infante, y el vajel de Montaner, donde acudió mucha gente, porque tenian noticia que habia dentro grandes riquezas. Mataron al entrar, cerca de cuarenta hombres que se quisieron defender, y al mismo tiempo prendieron al Infante, con hasta diez de los más principales que estaban en su compañía. Tibaldo luego libró la persona del Infante, á Micer Juan de Misi, señor de la tercera parte de Negroponte; para que le llevase al Duque de Athenas en nombre de Carlos de Francia, cuya órden se aguardaria para disponer de la persona del Infante. Llevaronle con ocho caballeros, y cuatro escuderos á la Ciudad de Athenas, donde fué entregado al Duque y por su órden con muchas guardas llevado al Castillo de S. Tomer donde quedó prisionero algunos dias.