CAPITULO VI.
Señala sueldo el Emperador á la gente de guerra, y hace muchas honras y mercedes á su Capitanes.
Señaló Andronico las pagas segun la diferencia de las armas y ocupacion, cuatro onzas de plata cada mes á los hombres de armas, á los caballos lijeros dos, y lo mismo á los pilotos y gente de mandoneros una onza, y que siempre que llegasen á la costa de alguna Provincia del Imperio, se les diesen cuatro pagas, y cuando quisiesen volver á sus casas juntos, ó divididos, se le librasen dos para el viaje. George Pachimerio Autor Griego, cuyos fragmentos ilustran mucho esta relacion, aunque enemigo grande de los Catalanes, dice, que las pagas de los Catalanes eran doblado mayores que las de los Turcoples, y Massagetas: con que claramente se muestra la estimacion que se hizo de la milicia Catalana y Aragonesa, pues con tan excesiva diferencia la aventajaron á todos los que servian en su Imperio. De las pagas, entretenimientos y ventajas que ofreció á la nobleza y Capitanes, no señalan los Historiadores cosa con particularidad, solo el oficio y dignidad de Megaduque de Roger, y el de Senescal en Corberan de Alet. De donde sospecho que su gusto era el que limitaba sus pagas y sueldo; porque segun adelante veremos, los Generales pedian á su voluntad el dinero, con solo señalar la cantidad, sin que para esto hubiesen de dar cuenta á los contadores, y ministros de la hacienda de Andronico.
Los embajadores volvieron á Sicilia, y hallaron á Roger en Licata donde aguardaba su vuelta, y sabido el buen despacho que traian se fué luego á ver con el Rey, á darle razon del honroso acogimiento que Andronico hizo á sus Embajadores y cuan largo andaba en ofrecerles mercedes. Publicóse la jornada, y los Capitanes recogieron su gente en Mecina, donde la armada se aprestaba, que en pocos dias estuvo en órden para navegar. Era la armada de treinta y seis velas, y entre ellas habia diez y ocho galeras, y cuatro naves gruesas, la mayor parte armadas con dinero del Rey, y de Roger, que para la ejecucion de esta jornada gastó la hacienda que adquirió en las guerras pasadas, y tomó veinte mil ducados de los Genoveses en nombre del Emperador Andronico. Fué mucho ménos el número de la gente de lo que se creyó; por que los dos Berengueres de Entenza, y Rocafort no pudieron juntarse con Roger, ni seguirle, porque difirieron su partida para el siguiente año. Berenguer de Entenza esperaba nuevas compañias de gentes de Cataluña para acrecentar sus fuerzas, y pasar con mayor reputacion. Berenguer de Rocafort se detenia en unos Castillos de Calabria, y reusaba el entregarlos al Rey Cárlos de Nápoles, hasta quedar enteramente satisfecho de lo que se le debia por razon de su sueldo. Roger aunque le falta de estos dos Capitanes le pudiera con justa causa detener, por ser una de las mas principales partes de su ejercito, determinó partirse, y embarcó su gente el dia que tenía aplazado. El Rey, á mas de los navíos y galeras que les dió para su viaje, les mando proveer de vituallas y bastimentos, y el dinero que pudo, un Príncipe que el reinar solo conoció las fatigas y peligros.
Este fué el premio que se dió á la milicia mas invencible y victoriosa de aquella edad, y que sirvió por largos veinte años á tres Reyes, Pedro, Jaime y Fadrique, alcanzando de sus enemigos cinco victorias navales, tres en tierra, sin otros encuentros notables, y sin las expugnaciones de fuertes y grandes pueblos, y otros defendidos con loable obstinacion y valor increíble. Tal era la moderacion de aquellos tiempos, bien diferente de lo que hoy tenemos, pues vemos soldados que apenas han visto al enemigo, cuando ya juzgan por cortas las mayores mercedes.