DEDICATORIA
A NINGUNA PERSONA DE TODAS
CUANTAS DIOS CRIÓ EN EL MUNDO
Habiendo considerado que todos dedican sus libros con dos fines, que pocas veces se apartan: el uno, de que la tal persona ayude para la impresión con su bendita limosna; el otro, de que ampare la obra de los murmuradores, y considerando, por haber sido yo murmurador muchos años, que esto no sirve sino de tener dos de quien murmurar: del necio, que se persuade que hay autoridad de que los maldicientes hagan caso, y del presumido, que paga con su dinero esta lisonja, me he determinado a escribille a trochimoche[1] y a dedicarle a tontas y a locas[2], y suceda lo que sucediere[3]. Quien le compra y murmura, primero hace burla de sí, que gastó mal el dinero, que del autor[4], que se le hizo gastar mal. Y digan y hagan lo que quisieren las Mecenas[5], que, como nunca los he visto andar a cachetes con los murmuradores sobre si dijo o no dijo, y los veo muy pacíficos de amparo[6], desmentidos de todas las calumnias que hacen a sus encomendados, sin acordarse del libro del duelo, más he querido atreverme que engañarme. Hagan todos lo que quisieren de mi libro, pues yo he dicho lo que he querido de todos. Adiós, Mecenas, que me despido de dedicatoria[7].
YO
NOTAS:
[1] A trochimoche. Correas, 517: “Á trochimochi; hacer á trochimochi. (Por hacer la cosa mal y sin atención)”. Ídem, 507. La frase, en su sentido propio, la oí a unos chalanes caminando por una vereda entre dos cortijos de Córdoba. Preguntámosles que cómo habían llegado tan presto de donde decían que venían: “Hemos venido á ‘trochimochi’. Esto es, por trochas y atajos. El mochi se añadió al trochi poniendo mo- por tro-, como en tus ni mus, cháncharras máncharras, oste ni moste”. (Cejador, Leng. Cerv., I, 77).
[2] Á tontas y á locas. Corr., 517: “Á tontas y á locas; á tontas y á bobas. (Por necia y simplemente hacer algo)”. Ídem, 507: Súplese maneras.
[3] Suceda lo que sucediere, modismo de proposición concesiva. (Leng. Cerv., I, 265, 20). Quij., 1, 50. “Dude quien dudare”. Ídem, 1, 59: “Sea quien se quisiere”. Ídem, 2, 60: “Lleguen por do llegaren”. Ídem, 2, 3: “Salga lo que saliere”.
[4] Que del autor, primero... que del autor, antes, más bien.
[5] Mecenas, el gran favorecedor de Virgilio y otros poetas.
[6] Pacíficos de amparo, que no se toman trabajo ni guerra por ampararlos. Desmentidos que desmienten. A. Pérez, Viern. dom. I cuar., fol. 247: “En hábito desmentido que nadie los conozca”. Torr., Fil. mor., 13, 4: “Las barbas desmentidas, las muletas disimuladas”. Quiere decir que no salen a las calumnias que se dicen de los libros que se les dedican, que no salen por sus autores. Desmentir era el verbo propio para decirle a uno que miente, en el libro o código del duelo, y así juega aquí de él. Zabaleta, Error, 25: “El hombre noble sabe que es grande mengua el mentir, por esto es tan grande su dolor cuando le desmienten”. F. Aguado, Crist., 20, 3: “Si dice que sí le conoce le debemos desmentir y dalle en la cara con que no dice verdad”.
[7] Me despido de dedicatoria, dejarse de. Gran., Guía, 1, 28, 1: “Tienen por dificultosísima esta empresa y así se despiden della”. Siendo un libro de crítica, comienza Quevedo criticando las dedicatorias de los libros.