VIAJE CUARTO.

Réstame decir las cosas que ví en el cuarto viaje y por estar ya cansado y además porque este viaje no se realizó segun me lo habia propuesto á causa de una desgracia que nos sucedió en el Atlántico, como tendré ocasion de referirlo, trataré de ser muy breve y conciso. Partimos de este puerto de Lisboa seis naves de conserva con propósito de ir á descubrir una isla hácia el Oriente que se llama Malaca, de la cual se tiene noticia de ser muy rica, y que es como el emporio de todas las naves que vienen del Mar Gangético y del Mar Indico, como Cádiz lo es de todas las naves que pasan de Oriente á Poniente y vice-versa, por la vía de Calcuta y esta Malaca está mas al Occidente que Calcuta y á mayor altura hácia el Mediodia pues sabemos que está á treinta y tres grados del Polo Antártico. Partimos el 10 de Mayo de 1503 y fuimos derecho á las Islas del Cabo Verde, donde hicimos nuestras reparaciones, empleando en ellas trece dias y al fin partimos para nuestro viaje hácia el S. E. Como nuestro Capitan Mayor fuese hombre presuntuoso y terco, quiso ir á reconocer la Sierra Leona, tierra de la Etiopia Austral, contra la voluntad de todos nosotros. Navegando asi, cuando avistamos dicha tierra, fueron tantas las turbonadas y el mal tiempo, que á pesar de haber estado por cuatro dias á vista de ellas, no pudimos atracar, viéndonos obligados á volver á nuestra verdadera navegacion, tomando rumbo S. O. Despues de haber hecho unas trescientas leguas, descubrimos una tierra que vimos ser una isla en medio del mar, de costa alta y solo de dos leguas de largo por una de ancho que no está habitada. En esta isla perdió nuestro Capitan Mayor su nave, dando con ella en un escollo no salvándose sinó la tripulacion. Por órden suya fuí á buscar un surtidero en esta isla, hallándolo bastante bueno é hicimos provision de agua y leña; partimos despues hácia el S. O. porque teniamos una órden del Rey por la cual, cualquiera nave que se perdiese de la flota, fuese á las tierras descubiertas en el viaje pasado. Descubrimos alli un puerto que le pusimos por nombre Bahia de Todos Santos, donde merced al buen tiempo llegamos en diez y siete dias pues dicha isla distaba como unas trescientas leguas.[22] Esperamos dos meses á nuestro Capitan y viendo que no venia, acordamos correr la costa navegando adelante como unas doscientas sesenta leguas, hasta encontrar un puerto donde resolvimos hacer una fortaleza; la hicimos dejando en ella veinticuatro cristianos que habia recogido de la nave Capitana que se perdió. En este puerto estuvimos cinco meses ocupados en construir la fortaleza y en cargar nuestras naves de campeche, no pudiendo continuar la navegacion, porque no teniamos gente y faltaban muchos aparejos, por lo cual resolvimos volvernos á Portugal. Esta tierra está fuera de la Línea Equinoccial diez y ocho grados[23] hácia la parte del Sur y treinta y siete grados de longitud de Lisboa á cuya ciudad llegamos en setenta y siete dias el 18 de Junio de 1504.

Dada en Lisboa á 4 de Setiembre de 1504.

Servidor:

Américo Vespucio.


[III.]

EXTRACTO DE DOS CARTAS

DIRIGIDAS POR AMÉRICO VESPUCIO

A LORENZO DE MEDICI,

RESPECTO A SU TERCER VIAJE,

CON OBSERVACIONES CRÍTICAS SOBRE ELLAS.

A mas de estas dos cartas, parece que Vespucio escribió:—1o La relacion de sus dos primeros viajes, dirigidas al Rey de España, segun dice en el exordio de la carta á Soderini—2o Un folleto titulado "Le Quatro Giornnate" en que minuciosamente relataba sus viajes y sus observaciones astronómicas, de cuyo folleto habla con frecuencia en sus cartas—3o Un cuaderno ó diario de sus dos últimos viajes que dice retenia el Rey de Portugal—4o Una carta dirigida tambien á Lorenzo desde la costa de Guinea, cuando iba para su tercer viaje.—Ninguno de estos cuatro escritos han aparecido hasta la fecha á pesar de los esfuerzos hechos por encontrarlos.

De las dos cartas dirigidas á Lorenzo de Medici, juzgo que fuese la primera la dirigida de la costa de Guinea, por las siguientes palabras de la carta publicada por Francisco Bartolazzi por primera vez en 1789 y cuyo exordio, dice:

"La última escrita á V. M. fué de la costa de Guinea, de un lugar que se dice Cabo Verde, en la cual os instruí del principio de mi viaje y por la presente lo haré de la continuacion y fin de ese mismo viaje."

Nótese que Vespucio dice:—la última escrita á V. M. etc., lo que quiere decir que ya habia escrito su carta referente al primer viaje que publicamos al principio de este Apéndice, y tal vez otra referente al segundo viaje, pero esta no se ha hallado, ni hay datos para creer que existiese, sino la conjetura racional que escribiendo sobre su tercer viaje, debia haber escrito tambien sobre su segundo,—tanto mas, cuanto que este exordio lo concluye can las siguientes palabras:—por lo cual determiné dar á V. M. noticia de esta tierra como lo he hecho siempre respecto de mis anteriores viajes.

Debemos pues deplorar tambien la pérdida de la narracion de su segundo viaje dirigida á Lorenzo de Medici.

Esta carta de que nos ocupamos, principalmente habla de la Zoología, Botánica y Antropología.—Respecto á la Cosmografía no contiene sino lo siguiente:

"Corrimos tanto por estas mares, (rumbo S. S. O.) que entramos en la Zona Tórrida y pasamos la Línea Equinoccial al Sud, hácia el Trópico de Capricornio, hasta que alzaba el polo sobre el horizonte cincuenta grados y navegamos cuatro meses y veintisiete dias, no viendo ya la Osa Mayor ni la Menor y por el contrario muchos cuerpos celestes que no se ven jamás al Setentrion etc., etc."

La otra carta se publicó por el padre Canovai, como la segunda de las halladas con direccion á Lorenzo de Medici; segunda es en efecto, en el órden del hallazgo, pero debe ser la última en el órden cronológico, por las razones siguientes:

En primer lugar Vespucio empieza la carta diciendo que hace poco refirió algo relativo á las partes del mundo donde fué con las naves del Rey de Portugal:

"Ai giorni passati pienamento diede avviso alla S. V. del mio ritorno: e si ben mi ricordo, le racontai di tutte queste parti del mondo nuovo alle qualle io era andato con le caravelle del Serenissimo Re di Portogallo etc." Si esta carta siguiese inmediatamente á las referentes al primer y segundo viaje, no diria que fué con las naves del Rey de Portugal sinó de Castilla.

En segundo lugar, dice Vespucio, en el mismo exordio, que de estas tierras hablará ahora mas minuciosamente, lo que quiere decir que ha hablado ya de ellas mas someramente.

En esta carta ya el navegante Florentino se muestra desengañado de que estas tierras fuesen el confin del Asia:—"Sicché, dice, non senza cagione l'habiamo chiamato Mondo Nuovo, per ché gli antichi tuttí non n'ebbero cognizione alcuna e le cose che sono state nuovamente da noi ritrovate, trapassano la loro openione etc."

Concuerda esta carta con el capítulo tercero de la dirigida á Soderini en todo lo principal, justificándose nuestra opinion de que, si bien esta última carta fué antedatada y alterada, no es apócrifa y que se antedató y alteró solo para hacer creer que Vespucio llegó antes que Colon al Continente Americano, de modo que las alteraciones van desapareciendo á medida que nos alejamos del primer viaje.

Despues de referir la partida de Lisboa en 13 de Mayo de 1501, dato que no aceptamos y que solo aceptariamos si viesemos el original, por las razones expuestas en el capítulo XI, despues de referir la escala en la costa de Guinea, despues de narrar que anduvieron perdido y que hallaron el rumbo gracias á sus observaciones, dice:

"Esta tierra firme (la hallada) empieza mas allá (al Sud) de la Línea Equinoccial, ocho grados hácia el Polo Antártico y tanto navegamos cerca de esa costa que pasamos el Trópico de Capricornio en diez y siete grados y medio hácia dicho Polo y tuvimos el horizonte levantado á cincuenta grados."

Es notable la concordancia de esta carta con las otras aun en este error que ya hemos demostrado.—Es materialmente imposible que hubieren alcanzado los cincuenta grados sin tropezar con las islas de Falkland y sin notar las variaciones del clima frio.—Por otra parte las leguas que se dicen recorridas no dan esa latitud, ni ménos el tiempo empleado en el viaje.

Vespucio arribó en este viaje á ocho grados latitud Sud, esto es cerca de Pernambuco, de allí navegó proximamente trescientas leguas al Sud, donde halló un Cabo, que está vuelto hácia medio dia; trescientas leguas dan quince grados que, sumados á ocho, dan veintitres grados, latitud que corresponde á Cabo Frio; de este cabo, siguió algo la navegacion, pero por mucho que siguiese no podia ser arriba de ciento y tantas leguas, es decir siete grados mas; lo que nos dá una latitud de treinta grados y no cincuenta—es decir la latitud de Porto Alegre, como demostramos en el Capítulo XI.—Un cinco puede confundirse con un tres, al menos es la cifra con que tiene mayor analojía de figurabilidad, y en la escritura antigua mucho mas que en la moderna.

En justificacion citaremos las palabras textuales de Vespucio:

"Fummo adunque tra noi de concorde parere di navigare preso di questa Costa e di non lasciarla mai di vista."

"Navigamo adunque tanto, que giungemno á un certo Capo di questa terra il quale é volto verso mezzo giorno, questo capo, dal luogo dove prima vedemmo terra e lontano forse trecente leghe."

Hasta aqui se combina la razon con los hechos; agrega Vespucio:—"Il capo di questa terra ferma ritrovata che volge verso mezzo giorno ci misse in magior desiderio di cercarla e considerarla diligentemente. Si ché di comune consentimento fu deliberato di cercar questo paese é intender i costumi e gli ordine di quella gente."

"Navigammo adunque presso de la costa quasi seis cientas leguas, bajando con frecuencia en tierra, etc., etc."

¿Como deben entenderse esas seiscientas leguas?

Si del Cabo Frio, es decir de veintitres grados, se navegan seis cientos leguas al sud se llegaria á la latitud cincuenta y tres, es decir á la altura del Estrecho. Pero fijemonos en el sentido preciso de la narracion; es despues de decir que resolvieron navegar adelante del Cabo Frio y de expresar el objeto de esa navegacion que era conocer bien el pais; es despues de concluido ese periodo, que dice, empezando uno nuevo:—"Navigammo adunque preso della costa quasi seis cientas etc." Esto dá á entender que se habla de la suma total de las leguas navegadas desde el punto de llegada; el advervio adunque indica resumen, conclusion, es advervio de modo que quiere decir:—por consiguiente:—y tal advervio no se emplea para enumerar una nueva distancia, sino para reanudarla con otra anterior; esa frase quiere decir: navegamos por consiguiente seiscientas leguas.

En segundo lugar, no dice Vespucio, que esas leguas fuesen medidas exactamente, sino que las calculaba aproximativamente:—Navigammo adunque quasi etc.—Asi pues, desde el grado ocho al veintitres, van trescientas leguas; quedan trescientas mas del cálculo de Vespucio, de las cuales debe deducirse las que se incluyen por error ya que él mismo dice que eran calculadas, aproximativamente y deben deducirse tantas, cuantas demuestra la relacion del clima y del tiempo empleado en este viaje que no duró sino quince meses, segun el final del Capítulo III. de la carta á Soderini, tiempo insuficiente para llegar basta el Estrecho.

Debemos exponer aquí que en esta carta de Vespucio se lee un párrafo que aparentemente se opone á nuestra demostracion.—Ese párrafo es el siguiente:

"Adunque, siccome ho predetto, da Lisbona, donde ci partimmo, la quale é lontana dall' Equinoziale verso tramontona quasi per quaranta gradi, navigammo insino á quel paese che é di lá dall' Equinoziale, cinquanta gradi, i quali somati faranno il número di novanta, il qual número é la quarta parte del grandissimo cercolo, secondo la vera razione del número insegnataci dagli antichi. A tutti é adunque manifesto, noi aver misurato la quarta parte del mondo."

Segun este párrafo parece que el grado cincuenta no ha sido error de copia, sino error de cálculo del mismo Vespucio,—pero la autenticidad de este párrafo es muy poco admisible;—en primer lugar, los grados que aquí aparecen en letras, se leen en cifras en todas las relaciones del navegante florentino; en segundo lugar, no es estilo suyo recapitular en párrafos sucesivos lo demostrado en párrafos anteriores; en tercer lugar, Lisboa no está en los cuarenta grados latitud Norte, sino en treinta y ocho grados y cuarenta minutos: en cuarto lugar, si el mismo Vespucio empieza el párrafo reconociendo que esa latitud no es exacta, no puede concluir diciendo que habia medido la cuarta parte del meridiano exactamente, sinó casi la cuarta parte; y si al arco que midió Vespucio hay que rebajarle cerca de dos grados, de parte de la latitud septentrional.—¿Con cuanta mas razon deberá bajarse el número de grados de parte de la latitud Sud, mucho menos conocida en aquellos tiempos?

En quinto lugar no se ven en esta carta voces españolas ó españolismos, como en las anteriores, porque el editor de este códice, ha reducido el texto á vulgar lengua Toscana, prueba evidente de que ha habido alteraciones en esta edicion.

La mano estúpida de los parciales de Vespucio se ha entrometido desde el siglo XVI á hacer alteraciones en sus escritos y esta oficiosidad indigna de quien pretende escribir la historia, es la que mas ha perjudicado la fama del pobre Américo,—que en este párrafo ha querido decir, sin escribir en letras el número de grados, que ha medido un arco del meridiano, muy cerca del cuadrante ó de los noventa grados.

Por confuso que sea un documento y por mas que quiera alterarsele, siempre queda un rastro que la sana crítica aprovecha, como de la luz extinguida, suele quedar una chispa que basta un soplo para reanimarla.

En este caso, quedó el deficit de la latitud de Lisboa y la palabra—quasi—usada al principio del párrafo y estos rastros, unidos con la combinacion de climas y de tiempo empleado en el viaje, nos han traido sin esfuerzo al descubrimiento de la verdad.

Es pues evidente que Vespucio no navegó sino hasta el grado treinta latitud Sur, á la altura de Porto Alegre y es evidente tambien que desde Lisboa, á treinta y ocho grados, cuarenta minutos hasta este punto, mensuró un arco del meridiano de mas de sesenta y ocho grados—ó casi el cuadrante del mismo.

Tal es nuestra opinion y los que quieran leer todos los textos de las relaciones de Vespucio, pueden consultarlos en la obra del Sr. Varnhagen que se halla en la Biblioteca Provincial de esta Ciudad.