III

Acaso supo, a mi ver,[394]

y por acierto quereros,

quien tal yerro fue a hacer,

como partirse de veros

donde os dejase de ver.

Imposible es que este tal,

pensando que os conocía,

supiese lo que hacía,

cuando su bien y su mal

junto os entregó en un día.

Acertó acaso a hacer

lo que si por conoceros

hiciera, no podía ser

partirse, y con solo veros

dejaros siempre de ver.