XVI
No las francesas armas odiosas,[357]
en contra puestas del airado pecho,
ni en los guardados muros con pertrecho
los tiros y saetas ponzoñosas;
no las escaramuzas peligrosas,5
ni aquel fiero ruido contrahecho
de aquel que para Júpiter fue hecho
por manos de Vulcano artificiosas,[358]
pudieron, aunque más yo me ofrecía
a los peligros de la dura guerra,10
quitar un hora sola de mi hado.
Mas infición de aire en solo un día
me quitó al mundo, y me ha en ti sepultado,
Parténope, tan lejos de mi tierra.[359]