XVIII
Si a vuestra voluntad yo soy de cera,
y por sol tengo solo vuestra vista,
la cual a quien no inflama o no conquista
con su mirar, es de sentido fuera;
de do viene una cosa, que si fuera5
menos veces de mí probada y vista,
según parece que a razón resista,
a mi sentido mismo no creyera,
y es, que yo soy de lejos inflamado
de vuestra ardiente vista, y encendido10
tanto, que en vida me sostengo apenas.
Mas si de cerca soy acometido
de vuestros ojos, luego siento helado
cuajárseme la sangre por las venas.