XXII
Con ansia estrema de mirar qué tiene
vuestro pecho escondido allá en su centro,
y ver si a lo de fuera lo de dentro
en aparencia y ser igual conviene,
en él puse la vista; mas detiene5
de vuestra hermosura el duro encuentro
mis ojos, y no pasan tan adentro,
que miren lo que el alma en sí contiene.[365]
Y así, se quedan tristes en la puerta
hecha por mi dolor, con esa mano,10
que aun a su mismo pecho no perdona;[366]
donde vi claro mi esperanza muerta,
y el golpe que os hizo amor en vano
non esservi passato oltra la gonna.[367]