XVIII
El "Bar-room."—Su genealogía y trasformaciones.—Voracidad femenina.—"Soda watter."—Dulcerías y sus trasformaciones.—Escenas de mi cuarto.—Un aviso en el "Herald."—Perfiles femeninos.—La Quinta Avenida.—Monumento al general Scott.—Academia de dibujo.—Teatro de Booth.—Iglesia de la Transfiguracion.—Casa de Steward.—Tradicion.—Varios edificios.
Aquí no se conoce el café á nuestra manera. El bar-room tiene su tipo especial.—Nosotros nos figuramos el café, ó de poca fortuna como El Infiernito ó Manrique, ó de cierta elegancia como La Concordia, La Bella Union, La Gran Sociedad y Veroly, hoy El Progreso.
Es decir, mesillas pequeñas, y á su frente, tomadores de chocolate y café con leche, ó jugadores de dominó ó ajedrez, ó politiqueros leyendo periódicos, ó chicos apurando copas, ó solterones haciéndose servir almuerzos ó cenas.
El bar-room-pelon es el expendio de cerveza en todas sus variedades, y por supuesto anunciada competentemente, ya por un monarca trepado sobre un tonel tirado por vigorosos chivos, ya por un pozo brotante de lager bier, que rebosa de espuma.
Un mostrador, unos cuantos vasos, un cajon lleno de trozos de hielo, porque aquí para todo lo que se bebe y se come se usa el hielo, es el componente de la taberna de baja ralea.
Pero ese aparato es pobrísimo; es, como si dijéramos, la infancia del arte.
A la cerveza acompaña el whiskey, al whiskey el rom, y á guisa de bello sexo, coloniza la bebeduría la soda y la limonada, y se ingiere el vino Jerez en la contienda, y jarabes, copas y coptails se miran al espejo, y provocan desde el mármol, entre limones, sus ramitos de yerbabuena.
Vean mis lectores el cuadro al natural de un bar-room, para que se formen exacta idea: