I

EL DÍA DE DIFUNTOS.

Esta fecha, en que el hombre debe elevar al cielo sus más fervientes plegarias en sufragio del alma de los que fueron, es celebrada indebidamente por el zambal.

Las familias acomodadas preparan una mesa suculenta, donde se colocan lechones, otras viandas, dulces etc. La clase media tiene también la suya, en la que abundan el polo, sotanhún, ginatan y otras golosinas.

Estas mesas se preparan para los peregrinos. Así se llaman los piadosos, que recorren todas las casas, donde ha ocurrido alguna defunción, so pretexto de rezar, por el alma del difunto en un altar, que cada casa debe tener puesto ó formado en un compartimento de la casa.

Y digo so pretexto, porque su objeto principal es tragarse lo preparado, pues es creencia entre ellos que si no comen los peregrinos, ningun alivio podrán prestar á las almas los rezos.

Las mesas se ponen para toda la noche.

Cualquiera para el caso puedo ser peregrino en tal ocasión.

Los dueños de la casa obligan á cenar á los peregrinos, aunque éstos hayan cenado en otra casa, estimulando de este modo la glotonería de muchos.

Escusado es consignar aquí, que la mayoría de los visitantes la forman gente maleante y de buen humor, dispuesta á solazarse y hasta á cometer picardihuelas en esa noche para ellos tan deliciosa.

Este día se conoce con el nombre de Fiesta Nati. Y es efectivamente una fiesta para ellos, á juzgar porque se parece más que á otra cosa, al Carnaval.