IV

EL «LITAO» Y LA SIRENA.

Probablemente Litao fué el anito del mar y de los ríos, y nó la Sirena: la idea de ésta fué introducida en Filipinas por los españoles[12]; lo cual confirman las mismas tradiciones ilocanas, y además la sirena es nombre español, y no tiene equivalente en ilocano.

La sirena, al decir de los ilocanos, era al principio una niña hermosa; vivía con su madre en un tugurio, asentado en las orillas de un río, cuyas aguas bañaban el zaguan de la referida casucha; un día en que estaban cosiendo ellas, cayó la aguja de la niña y ésta intentó bajar á buscarla; pero su madre se opuso á ello, diciendo á su hija dejase ya el objeto perdido, pues temía que el litao (deidad varon de las aguas) la raptase con sus encantamentos ó poderes sobrenaturales. Sin embargo, la niña, viendo su aguja en el fondo del agua cristalina, se bajó furtivamente, cuando su madre estaba distraida y apenas puso sus lindísimos piés en el líquido, éste la tragó produciendo muy grandes burbujas. Desde entonces quedó dotada del poder de encantar ó hacer cuanto guste. La sirena de los ilocanos es muy diferente de la sirena de la tradición española, según la describe una colaboradora del Folk-Lore Andaluz, y creo que muchos de los caracteres de la ilocana, proceden del antiguo anito, llamado Litao.

Este ha perdido su importancia desde que la sirena se ha introducido en las preocupaciones ilocanas, y hoy está casi olvidado del todo, Litao. Este, según he oido en Vígan, es un varon pequeño, que vive en las ramas de las cañas, que se encuentran en las riberas de los ríos; es el marido de la sirena, y él fué quién la dió el poder sobrenatural que tiene.

¡Qué curiosa combinación de fábulas ó consejas, la española é ilocana! Los Agustinos Buzeta y Bravo dicen que «como los filipinos no creen posible vivir sin muger, á cada Dios dan también una diosa.»

Los ilocanos dicen que la sirena vive en un magnífico palacio de oro (¿domus aurea?) submarino ó que está debajo del agua de un río. Es creencia bastante comun en Vígan que en el horno, que según me aseguran, está dentro del río hácia la parte Norte del Palacio Episcopal, vive la reina de las aguas.

En toda la comarca ilocana ninguno (hasta los indígenas ilustrados) he oido que se haya atrevido á gritar ó hablar de la sirena estando en un río. Temen que salga á matarles.

La sirena siempre lleva desplegada sobre las espaldas una exhuberante cabellera, cuyas extremidades las arrastra en el suelo.

Ella suele ir al pueblo á cazar víctimas humanas; se presenta en forma de mujer hermosísima é invita á ir al río con pretextos y halagos; y allí ya, el agua la ayuda en su empresa con una súbita crecida ó con descomunales remolinos y burbujas, como dicen. Y con sus uñas fenomenalmente largas, mata á su víctima; pero si ésta no tiene antigua culpa á la sirena, como por ejemplo, si no ha hablado mal de ella, le perdona la vida y allí agasaja con manjares exquisitos, regalándole prendas valiosas y contándole su pasado.

Cuéntase que una mujer fué llevada á su magnifica morada por un cetáceo, y al llegar, éste la presentó á su augusta soberana, quien le había confiado aquella órden.

Apareció la sirena y se mostró sobremanera afable, diciéndole que nada temiese, que no iba á ser asesinada por su bondad y virtudes extraordinarias. Y en efecto, la sirena la trató como una amiga ó hermana y no la hizo nada desagradable, sinó al contrario.

La cautiva tuvo vivas ansias de ver á su familia y pidió permiso á la sirena. Ésta se lo concedió con órden de volver, so pena de morir ahogada. La ingrata ya no regresó y temerosa de su culpa, no quiso bañarse nunca en ningun río ó mar; pero se lavó en una artesa y murió ahogada en ella.

A veces, dicen, se vé á la sirena detrás del carro de la Virgen en las procesiones; anda majestuosa, grave y con los ojos fijos en el suelo.

Cuando sale del fondo del agua, ésta se divide en dos muros dándola paso, como á un Moisés, que pasa con los piés enjutos.

La sirena tiene por sirvientes á los peces; es hermosísima en toda la plenitud del pensamiento, pero tiene el olor desagradable de los pescados podridos. En su cabellera está el quid encantador, el poder preternatural. Si alguien puede arrancarle una hebra, á él pasará la virtud de encantar ú omnipotencia; Su cabellera es poderosa como una red metálica con que envuelve y arrastra á su víctima.

A pesar de estar en el fondo de su babilónica habitación, puede oir todas las conversaciones sobre ella.

Si me tomara la molestia de contar sus hazañas, llenaría muchas páginas. Citaré solo una muy curiosa.

Cundía la noticia en 185 … de que la sirena prestaba febril actividad á sus cazas (en Ilocos nadie muere ahogado que no sea por la dichosa sirena) y que todas las madrugadas aparecía al Norte de la Catedral de Vigan. Varios jóvenes acordaron ir á cogerla (¡qué valientes! iban á jugar con fuego …. sobrenatural): la empresa era atrevida, pero en fin la llevaron á cabo.

Llegó, la hora de la cita; la sirena, en efecto, estaba ¡qué horror! habrá sabido los propósitos de sus adversarios y salió á su encuentro. Los jóvenes avanzaban y retrocedían con los pelos erizados; más por un esfuerzo lograron acercarse á la sirena y conseguir la captura de la soberana de las aguas … ¡supuesta! Era una soltera, que estaba esperando á su amante.

V.

EL PANANGYATANG Y EL CAIMAN.

Morga[13] y Colin dicen que los filipinos adoraban, en la época de la Conquista del país por los españoles, al caiman llamándole nono y le rogaban no les hiciese ningun mal, dándole algo de lo que traían en el barco, y que los pescadores arrojaban como primicias los primeros pescados, que sacaban de su red, y de lo contrario, no entrarían otros peces en ella. Esta preocupación existe hasta el día en Ilocos y según el Catecismo ilocano del P. Lopez (que estuvo en Ilocos á principios del siglo XVII) se llama panangyatang: pero en aquellas provincias no se encuentra este anfibio. Probablemente el P. Colin se había equivocado al aseverar que los filipinos llamaban al caiman nono, porque esta palabra es tagala, y significa abuelo y espectro, y tanto los ilocanos como los tagalos llaman buaya al caiman. Parece ser exacto que en los puntos de Filipinas donde hay caimanes, arrojen morisqueta á estos y otros objetos supersticiosos, como las rocas de formas singulares, á fin de que el viaje sea próspero.

VI.

EL «PUGÓT.»

Los ilocanos temen al Pugót que toma diversas formas; unas veces la de un gato con ojos de fuego, que creciendo, se metamorfosea en perro siniestro y aumentando más y más su bulto, se transforma en un gigante negro de horripilantes dimensiones. Figúrese el lector que sentado en el alfeizar de la ventana de una casa de 18 metros de altura, sus piés tocan en el suelo y dice el vulgo que el Pugót gasta cigarros de grandísimo tamaño.

Los naturales de Vigan aseguran que allá por los años 1865 á 67 cayó una lluvia de piedra sobre una casa durante algunas noches y como se atribuyera á incógnitos pillastres, se rodeó la casa y sus alrededores de agentes de policía, cuya presencia no impidió la continuación de la tirada de piedras y lo más curioso era que, según se dice, no dañaban las piedras á quien tocaban, á pesar de que al parecer eran tiradas con fuerza.

Según la versión ilocana, el Pugót (algunos españoles lo llaman cafre) se alberga en las habitaciones desocupadas, en las casas en construcción ó en las ruinas de un antiguo edificio. Por esto opino que el Pugót es uno de los anitos caseros de la antigüedad.

VII.

OTROS SERES Y OBJETOS VENERADOS.

Los ilocanos temen mucho á una ave fabulosa, invisible llamada kumao, que según el vulgo, roba cosas y personas.

—El ilocano detiene sus pasos, cuando encuentra una culebra ó estornuda, como los tinguianes.

—Dicen los ilocanos que el canto de la lagartija anuncia la llegada de alguna visita, y los ahullidos de los perros, la presencia de un espectro.

—El raton dá ó cambia los dientes, de modo que cuando les cae alguno, lo arrojan al tejado del escusado, suplicando al raton lo cambie, y cuidando de no reir, cuando miran al monte Gosing (mellado) de Ilocos Súr, so pena, dicen, de que no crecerá el diente caido. ¿Podemos, pues, opinar que el raton fué el anito de los dientes?

—La lechuza, según el vulgo ilocano, anuncia alguna muerte, como el pájaro salaksak y la mariposa negra; pero esta preocupación parece la han introducido los españoles.

—Si mal no recuerdo, en la vía fluvial de Ilocos Súr al Abra, hay algunas piedras tradicionales, en cuyo obsequio tiran los viajeros, morisqueta.

Pasando las aguas de Zambales en mayo de 1880 á bordo del vapor Rómulus en dirección á Manila, á indicación de mis paisanos, nos arrodillamos juntos para rezar delante de un peñasco en forma de horno, y me dijeron que si no cumpliamos con aquella obligación, habíamos de enfermar continuamente en Manila. En vista de todo esto, debe ser cierto, que los ilocanos adoraron en promontorios y peñascos.

Tanbién veneraron á ciertos árboles, entre ellos el Bagao, según los PP. Buzeta y Bravo. Hasta ahora temen al árbol llamado tigbeg, pero si respetan este árbol, no es porque de suyo es sagrado, sino porque so cree morada del consabido mangmangkik.

VIII.

SABEISMO Y ASTROLOGÍA.

Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento de Apo (Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto[14]. Se observan aquí dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonía ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.

Según el P. Villaverde en su Informe publicado en el Correo Sino-Annamita en 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.

Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de música puramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en el jardin del cielo (¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cinco cuerdas, que los ilocanos llamaban kotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reía uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos físicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eran sus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citado dal-lot (canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandíbula batiente?

Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor había escrito, refiriéndose á la astronomía china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»

Los astros fugaces venían á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que se mudan de lugar y se llaman layáp los aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuando pasa el layáp (cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo el babató (piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamado Dongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿Es Dongguial una especie de Cupido? En la nomenclatura de dioses filipinos, que trae el Diccionario de Buzeta y Bravo, se encuentra uno ó una, (no se sabe), llamada Sehat, palabra ilocana que significa hermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas á Venus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamara Sehat?

IX.

DIOSAS.

En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamados maibangbang̃on además de los amigos de los sangkabagi. Los maibangbang̃on dicen estar inspirados en sueños por una vieja. También dice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»[15]. Por lo tanto, además de los anitos varones, hubo también diosas ó anitos mujeres, una de las cuales probablemente se llamaba Aran, nombre de la esposa de Angng̃aló (Adan fabuloso de los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.[16]

Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento de Apo (señor) al oro[17], plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.

X.

PSICOLOGÍA.

Yo creo que los ilocanos conocieron una especie de alma porque hasta ahora dicen que hay una cosa incorporal, llamada karkarmá innata al hombre; pero que se la puede perder en los bosques y jardines, y el hombre que la pierde se queda sin razón (ya sabemos que hombre sin alma es hombre sin razón) y como loco ó maniático, callado, como si estuviera pensando en una cosa muy profunda, no habiendo nada que le distraiga: abstraido. Y el que pierda su alma ó karkarmá, no tiene sombra, de modo que el karkarmá parece ser la misma sombra del hombre.

Los ilocanos cuando se retiran de un bosque ó campo exclaman: intayón, intayón (vámonos, vámonos), llamando á su karkarmá, para evitar que éste se distraiga, se quede en aquel sitio y se pierda. Cuando uno se queda loco meditabundo ó maniático, creen los ilocanos que ha perdido su karkarmá y sus parientes acuden á los curanderos, para que éstos lleven al loco á los lugares por donde haya andado y allí gritan ¡intayon, intayon!, con objeto de que el karkarmá extraviado vuelva al cuerpo del que lo ha perdido.

Hay otra razón para creer que los antiguos ilocanos conocieron una especie de alma. Es indudable que las supersticiosas creencias de los ilocanos, de hoy, que no fueron introducidas por los españoles y asiáticos, son heredadas de los antiguos ilocanos, sus ascendientes. Pues bien, hay en el día una preocupación ilocana de que los espectros (no quiero decir almas según las ideas cristianas; el alma del Catolicismo tiene nombre en el idioma ilocano, que es kararua) de los difuntos al tercero y noveno día de su muerte, visitan su casa y todos los lugares por donde hayan estado en vida. Los ahullidos de los perros, anuncian la presencia de un invisible espectro y para verlo, debemos poner legañas de perro en nuestros ojos. Este espectro se llama al-aliá, arariá y anioa-ás, en ilocano.

Además, los ilocanos aseguran que las almas de los difuntos suelen entrar en el cuerpo de algún vivo y que allí se las oye hablar con su propia voz. Me han dicho algunos campesinos que una mujer sin causa alguna cayó desvanecida, tiritando como si sintiera frío. Los presentes comprendieron que era un alma que se introdujo en el cuerpo y que deseaba hacer algún encargo: por eso, se apresuraron á cubrir con un lambong (velo de negro brillante) á la atacada, y empezaron, á hacer preguntas al alma ó almas (porque eran muchas las que entraron) y éstas contestaron con voces iguales á las que tenían en vida. Dejo á los lectores el adivinar si aquella pícara atacada, merecía palos ó era ventrílocua, ó si la credulidad de los campesinos les engañó.

De estas supersticiosas preocupaciones muy comunes en Ilocos, se deduce que los ilocanos conocieron una especie de alma, pero grosera ó absurda, esto es, que además de ser espiritual, era susceptible de caracteres materiales como la voz, su visibilidad en algunas ocasiones etc.

XI.

GINGINAMMUL Ó BABATÓ.

Son estas unas piedrecitas á las que los ilocanos atribuyen virtudes milagrosas. Su hallazgo es imposible, porque según la preocupación ilocana, se encuentran en donde no hay posibilidad de hallarlas. Se llaman babató en Ilocos Norte y ginginammul[18] en Ilocos Súr.

El corazón ó fruta embrionaria del plátano echa una piedra, que metamorfosea en un Samson al que tuviere la dicha de encontrarla. Para poseerla, debe uno situarse en su tronco por la noche, esperando que en forma de fuego la arroje la flor del plátano, al inclinarse al suelo; pero el que desee poseerla, debe armarse de valor, para hacer frente á los diablos, que indefectiblemente aparecerán á arrebatarle la piedra, y si la presencia de los demonios le infunde miedo, se volverá loco. El hombre meterá en su boca la piedra, que teniendo él, nunca se le vencerá.

—El limon tiene tambien una piedrecita milagrosa, la cual suele encontrarse en las grietas de la cáscara. El poseedor de la piedra será amado y disputado por las mujeres.

La piedra del limón es redonda y pequeñita con una mancha negra en medio, como el ojo de un pescadito. Así lo dicen, como si hubieran visto alguna.

—Las habas tienen tambien su babató, el cual aleja al poseedor de los peligros y enemigos, moviéndose cuando estamos cerca de alguna contingencia.

—El que consiga el babató del tabtabá (especie de lama), adquirirá la especial virtud de penetrar en los lugares más impenetrables, v. g. un cuarto cerrado.

—El huevo de la garza hace invisible á su poseedor.

—El babató de la anguila hace que su poseedor no pueda ser sujeto con ligaduras, pues se evade siempre que quiera.

XII.

TAGIROOT[19]

Se llaman así las yerbas amatorias, en ilocano; gayuma en tagalo.

El que adquiera la flor de la yerba llamada en ilocano pakó, será rico y amado frenéticamente por las mujeres. Parece que esta yerba no es florífera. Nos recuerda la encantadora carissia de los antiguos, a que se atribuye igual virtud.

—El que pueda adquirir la flor del kanónong, que dá el tamarindo,[20] será admirado en las peleas y guerras, pues los proyectiles no le hieren y el que intente descargarle puñetazos, garrotazos ó apedrearle, tendrá los brazos inmóviles y extendidos. En una palabra, será del todo invulnerable; pero como se ve, es imposible que un árbol produzca flores de otro de diferente especie.

Las yerbas amatorias se encuentran en el día del Viernes Santo, según los ilocanos.

—Si en el lugar, donde se enlazan las ramas de varios árboles, se encuentra una flor y debajo de ésta, allá en el suelo y en línea vertical, se halla una yerba, ésta será la deseada. A más de ella, se debe buscar otras dos de diferentes colores y con las mismas condiciones.

Las tres yerbas se ponen en un cañuto lleno de aceite de coco, que servirá de alimento á las yerbas. Con éstas se consigue el caso singular de que las mujeres se enamoren del dichoso poseedor.

—Si la yerba es la llamada aribobó, su virtud de atraer será mayor que en otro caso, pues basta pensar en enamorarnos de cierta jóven, para que ésta, por mas virtuosa que sea, llegue á declararnos su amor.

—En mi niñez tuve un amigo tinguian. Era el famoso capitan Aquino, que envenenó á muchos chiquillos. El me vendió en dos cuartos unas raices que se parecían á cabellos crespos, aseverándome, que tenían el poder de conquistar corazones.

«Para eso, me dijo, ponlas en un frasquito lleno de aceite, para que no mueran; mójalas con tu lengua antes de aplicarlas á la mujer, que te agrade. Y cuidado con comunicar este secreto á otro, porque perderían su virtud.»

Á pesar de este encargo, se lo dije á nuestros criados, los cuales me aconsejaron arrojarlas, diciéndo que el tinguian trataba de envenenarme.

No hubo tan mala intención: los chiquillos de mi amistad me las pidieron y aplicaron á una vendedora de golosinas, que …. la emprendió con ellos á bofetadas.

—El humo de cigarrillo, rociado con aceite de coco que tiene un solo ojo, tambien atrae el amor de las babbalasang. Llaman ojos de coco los ilocanos, los agujeros, que tienen las frutas de dicha palma en la parte superior.

XIII.

CURANDEROS TEOMANIACOS, ADIVINOS ETC.

Los ilocanos tienen curanderos supersticiosos, denominados maibangbang̃on, mang̃o-odon y amigos de los sangkabagí; á los llamados mannuma (tauak en tagalo) que dicen haber nacido en un mismo día que una culebra y por esta sola circunstancia son respetados y temidos por los reptiles y tienen poder para curar por medio de piedras milagrosas las mordeduras de las culebras y son obedecidos cuando llaman con un silbido á todos los reptiles del lugar donde ocurra la desgracia; y además, nosotros los ilocanos tenemos á los adivinos llamados mammadlés ó mannilao.

Para averiguar quién ha encontrado ó hurtado un objeto perdido, se hace mascar arroz á aquellos, sobre quienes recaigan sospechas. Y mascado ya, que lo arrojen. El que haya mascado arroz, que ha salido amarillo, será el autor del hurto.

—Hay otras muchas maneras de averiguar quién es el ladron de las cosas perdidas. Se escriben separadamente los nombres de los sospechosos en varios papelitos. Estos se ponen en una olla de agua hirviente; se enciende una vela bendita y se rezan unos credos. Al final de estas ceremonias, se examinan los papelitos, en los cuales desaparecerán los nombres escritos, excepto el del ladron.[21]

—En Ilocos abundan taos que dicen saber adivinar quién es el ladron y el lugar donde se encuentran las cosas perdidas.

Parece probable que no hubo en Ilocos Mangasalat, pues allí se dice que las yerbas, piedras ú otros objetos amatorios no se confeccionan ó se hacen, sino que por su naturaleza misma son maravillosos, á diferencia de lo que la historia de Filipinas dice del Mangasalat.

XIV.

COSMOGONÍA

Tenemos los indígenas una tradición, que en ninguna crónica hallé escrita y que sin embargo ningun ilocano ignora; según ella, en un principio, ó sea antes de la creación del cielo, de la tierra y del mar (no digo del hombre, pues según dicha tradición, el hombre existió antes que el cielo etc.) había un gigante llamado Angng̃aló—¿sería el citado por los PP. Buzeta y Bravo?—de formidables proporciones. Figúrese el lector que de pié tocaba su cabeza en el cielo y con un paso venía de Vígan á Manila, es decir, salvando cosa de setenta y una leguas.

Angng̃aló cavó el suelo que antes era plano, y las tierras que extrajo son hoy los montes, siendo las colinas las tierras que caían de los agujeros que formaban sus dedos mal unidos.

Hecho un abismo, alivió su vejiga y formó los océanos y los mares; pero no por eso sus aguas fueron saladas como la orina. Angng̃aló tenía una mujer nombrada Aran, de la cual tuvo tres hijas. Estas trataban de venir á Manila, para traer sal y rogaron á su padre las trasportase. Angng̃aló accedió á ello; pero estando en medio del mar cayeron con sus cargas al agua y desde entonces el mar se quedó salado.

Angng̃aló fué tambien el que colocó la bóveda del cielo,[22] el sol y las estrellas.

Los ilocanos del campo todo lo materializan, efecto quizás de su escasa penetración, por manera que para ellos el cielo no es mas que esa bóveda azul y cóncava que nos cubre. Se figuran que la tierra no es esférica, al igual de los antiguos geógrafos; es una circunferencia plana sobre cuyos límites se levanta el cielo; y para ellos, es de extensión muchísimo mayor que la real, de modo que para que uno pudiera llegar á sus límites ó á los piés del cielo, necesitaria, desde que nace hasta su vejez, correr sin cesar en dirección al horizonte.

Según esta tradición, pues, Angng̃aló y Aran fueron los primeros hombres, y quizás los padres de los demás, como Adan y Eva; pero debemos advertir que en esta tradición no se menciona la creación del hombre, y que los ilocanos cuando quieren decir que aún no había nacido Fulano en tal tiempo, expresan con esta frase metafórica: estaba aún en el otro lado del mar, que viene á ser el Asia, lo cual parece indicar que según creencia antigua, los hombres vienen del extrangero como el trozo de caña arrojada por las olas á los piés del milano, de que salieron los primeros hombres, según otra tradición antigua de Filipinas, que mentan algunos historiadores. En Ilocos, cuando uno dice en broma no haber nacido de mujer, le contestan:—Entonces has salido de un trozo de caña.

En el monte de piedra, Bangbang, que hay en la bocana del Abra, hay una huella muy grande al parecer de hombre, y otra, según dicen, en la cumbre del Bul-lagao, Ilocos, ó en Cagayan, que se atribuyen á Angng̃aló.[23] Lo cual nos recuerda la tradicional y fabulosa Bota del Mandarín, que hay cerca de Fochow, más arriba de los puertos de Mingan. Angng̃aló dejó estas huellas al subir al cielo.

En Abra hay un gran subterráneo que dicen ser de Aran, y cuyo agujero llega á Cagayan, según la conseja, cual un tonel.

Angng̃aló fué el Criador; según la tradición ilocana, pero de órden de un Dios cuyo nombre se ignora, y no hay noticia de que fuera objeto del culto de los ilocanos, lo cual es incomprensible, puesto que según todas las demás religiones de que tengo conocimiento, todo Criador del Universo es Dios, y es acorde la creencia de que sólo la omnipotencia de un Dios es capaz de obrar tantas maravillas como las que encierra la creación.

¿O es que la actual conseja ilocana es aborto de un contubernio de ideas religiosas, de las puramente ilocanas y de las extrañas, quizás las chinas, introducidas después de la conquista?

Angng̃aló, por ser gigante (los mandayas de Mindanao hablan también de un gigante llamado Tagamaling) se asemeja al Atlas ú Océano filipino de los PP. Buzeta y Bravo.

Como en la conseja ilocana citada, no se menciona la filiación de Aran y Angng̃aló, éstos pudieron haber sido los mismos hombres, que salieran de dos cañutos expresados por el P. Colin.[24] Y por último, hemos visto que las consejas relativas á las huellas de Angng̃aló son semejantes á las chinas.

He aquí lo que sobre ésto me escribe el sábio Blumentritt:

«Mi muy querido amigo: acabo de recibir su muy, muy interesante artículo sobre la cosmogonía ilocana[25]. No solo las Visayas sino tambien otros pueblos de la raza malaya, dicen que los primeros hombres salieron de un trozo de caña ó bambú. Así los indígenas de las Islas de Mentawei (O. de Sumatra), los naturales de la parte SE. de Borneo (Pasir), los de Holontalo y los alfuros de la Minahassa (Célebes septentrional), los indígenas de la isla Kabroeang ó Abotean (grupo Talaur entre Célebes y Filipinas), cuentan que el primer hombre fué Hoera Boelauro (Hura Bulao). Este cortó en el monte un bejuco ó rotang, y en este bejuco halló á un hombre y una muger, de quienes proceden dichos insulares. Según la conseja, los reyes de los alfuros de la isla de Ceram traen su orígen de árboles «Waringi» (especie de balete) y otros de un cocotero. Algunas tribus de los indígenas de Amboyna ó Ambueno descienden de trozos de bambú, otras de caimanes ó anguilas. Hay tribus de alfuros de Ceram que cuentan los primeros hombres deben su existencia á la cópula del cielo y de la tierra, y los temblores son las tentativas de la tierra para restablecer dicho statu quo anterior. La misma leyenda (muchas veces solo en rudimentos) se encuentra en otros paises malayos. Los javaneses piden ó pidieron al Bopo-Koso (Padre Cielo) y á la Ibu Pratiswi (madre tierra).

«Huellas de dioses, demonios y gigantes, como las de Angng̃aló, se encuentran en todo el mundo y buscamos los etnólogos las leyendas que se refieren á ellas, así es que mucho agradecemos á usted su artículo, que traduciré al aleman y so publicará en una Revista científica de Austria ó de Alemania, probablemente el mes de Junio próximo. En las cercanías de Leitmeritz hay también en una piedra huellas (pero de manos) del diablo, llamadas Teufelspratze (Teufel = diablo, y Pratze = mano grande de un gigante ó pata de león ó tigre).

XV.

CONSEJAS METEOROLÓGICAS

Según mis paisanos, el rayo ó el trueno (casi son una misma cosa para ellos) es un cerdo que sale de la tierra en tiempo de tormentas. Una persona respetable y fidedigna (no digo ilustrada), me aseguró bajo palabra de honor que en una tormenta vió salir cerca del tronco de cierto árbol un cerdo blanco, que convirtiéndose en fuego ¡horror! tronó y desapareció.

En Ilocos Norte se dice que el rayo al principio es cerdo ó gallo blanco, y asegura un tao haber visto con sus propios ojos (?) un gallo blanco antes de haber descargado una chispa eléctrica sobre el tribunal del pueblo de Sarrat; el cual gallo, corriendo velozmente se convirtió en rayo, que luego redujo á cenizas el referido tribunal.

Y ¿cómo se esplica esto? ¿Una descarga eléctrica habrá quizás abrasado, reducido á cenizas y hecho desaparecer de un modo horroroso el gallo? Muchos meteorólogos aseveran que el rayo puede reducir á pavesas á su víctima; pero los ilocanos cuentan que el rayo absorve solo los sesos de sus víctimas animales, fundándose ellos en que los muertos por una descarga eléctrica no presentan otra lesión que algunos agujeros en la cabeza, y no tienen sesos.

Los ilocanos temen más al trueno que al rayo, y narran que es peligroso comer al tiempo de estallar una tormenta, porque puede que el trueno hambriento venga á arrebatarles la comida. Asimismo es peligroso para ellos montar en cualquier animal cornígero; usar alhajas de valor como oro, plata y brillantes (por esta creencia se suele encontrar en los campos muchas veces alhajas de valor, que sus dueños arrojan mientras dura la tormenta), estar debajo de los árboles y tener en la mano espejos, vidrios, cristales y metales relucientes.

Según los ilocanos, el rayo respeta el agua y teme las hojas de la caña de azúcar, y así, un hombre que esté debajo del agua ó metido en la espesura de un caña-dulzal, queda libre del rayo. Y dicen que las hojas de la caña de azúcar hieren al rayo.

Los de Ilocos Norte suelen vendar su cabeza, cuando descarga una tormenta, con palmas de coco, benditas el Domingo de Ramos, para evitar el peligro.

Es creencia entre los ilocanos que el fuego producido por el rayo y por la centella, no se puede apagar con agua, sino con vinagre. Por esto, cuando se quemó la Casa-Gobierno de Abra, todas las casas de Bangued sufrieron carencia absoluta de vinagre.

Digamos entre paréntesis que los ilocanos extraen el vinagre de la caña-dulce á diferencia de los peninsulares, que lo sacan de las uvas. El vinagre ilocano es de la clase superior que se conoce en Filipinas, y es mas fuerte que el que viene de Europa y América.

Algunas viejas ilocanas aseguran que el trueno no es mas que el ruido producido por el coche de Dios, cuando sale.

Los ilocanos atribuyen al relámpago la aparición del hongo.

Decir que fulano es «rayo» ó «víctima del rayo», es un insulto para los ilocanos y tagalos.

Las personas que por casualidad no mueran, al descargar cerca de ellos una chispa eléctrica y pierden por algunos momentos el conocimiento, dícese que solo han recibido el hedor del rayo.

—Es malo señalar con el dedo el arco-iris, pues el dedo se acortará.

—Si en el día de S. Lorenzo sopla un viento fuerte creen los ilocanos que el mártir de la parrilla está despierto, y en otro caso aseveran que está dormido.

—El fuego de San Telmo extravía á los caminantes. Aparece como si estuviese cerca y si nos aprocsimamos á él, creyendo que es luz de una casa, se aleja insensiblemente. Si en una noche nos extraviamos, debemos desnudarnos la camisa y luego volver á vestirla pero puesta revéz.

Con esto se evita el extravío, que según los ilocanos, es obra del diablo.

XVI.

PREOCUPACIONES ZOOGRÁFICAS.

El perro que mame leche humana será feroz.

—Cuando una perra pare por primera vez, cogen los cachorros y les dan de comer, y durante la comida tocan un tambor, á fin de que sepan ladrar, y les hacen tragar un escorpion, para que sean valientes. Esto se hace en Ilocos Norte.

—En Ilocos Sur, los cachorros de perra primeriza los tiran al rio, porque dicen que son buisit (termino chino que quiere decir falto de suerte buena) y acarrean á los dueños desventuras.

Los ilocanos no fuman, cuando van á pedir un perro, á fin de que no sepa cazar gallos, y al regresar á su casa después de haber conseguido algún can, dan un pellizco á cualquiera de los que encuentren en ella, sin advertencia alguna, á fin de que el perro muerda calladito.

—Tambien se prohibe fumar, cuando van á comprar vacas, á fin de que éstas no muerdan sus amarraduras.

Asimismo prohiben mascar buyo y fumar, cuando van á comprar cerdo, porque éste no mate los gallos de la casa. Y cuando llegan á la suya despues de la compra, comen y beben mucho con objeto de que el animal adquirido coma y engorde.

—Lo mismo hacen cuando van á comprar ó pedir algun gato, y luego suben á los árboles las viejas, para que el gato sepa subir y buscar ratones.

—Cuando el cerdo se sienta frente á la escalera, está maldiciendo á su dueño, y para evitar contratiempos, persiguen al animal.

—Es bueno ir á cazar el día del Viernes Santo, porque los venados son en ese día muy mansos y fáciles de coger.

—Cuando canta la lagartija ó alutiit, como llaman en nuestra tierra, llegan visitas.

—Los ratones, cucarachas y otras alimañas, que los ilocanos encuentran en las urnas de imágenes sagradas, se cree que son juguetes de Dios. Por ésto, los simples temen matarlos.

—Los ilocanos cuídanse mucho de que ninguna rana vaya á echar huevos en las tinajas de agua de beber, porque dicen que se vuelve venenosa.

—Los indígenas dicen que los gallos (no gallinas) ponen algunas veces un huevo pequeño que contiene escorpion. Esta creencia está muy generalizada aún en Europa.

—Cuando la gallina ya acabó de empollar, la sacan con las crías de la pollinera y pellizcan á los presentes, á fin de que la gallina sea brava y pueda defender á sus crias de las aves de rapiña.

—Cuando en el crepúsculo vespertino los gallos se recogen en los árboles y uno de ellos canta y nadie le contesta, dicen que este gallo maldice á su dueño y suelen en Ilocos Norte matarle enseguida, á fin de que la maldición no llegue á cumplirse.

—En la citada provincia es creencia que el gallo que tararea bajito, maldice á sus dueños, así que, cuando sucede esto, le persiguen con un palo ó sin él á fin de que no prosiga.

Cuando el buho (kul-laao en ilocano), canta alrededor de la casa, indica que los que viven en ella están cercanos á enfermar.

—Cuando algún pájaro entra por el día en una casa, temen cogerle, creyendo que los que lo hicieran, enfermarían: lo único que hacen los que viven en la casa, es cuidar de ver en qué habitaciones entra, pues creen que el que habita en aquella, en donde penetre, morirá. Esta señal, dicen, es infalible, especialmente si son pajaritos.

—Cuando un pájaro pasa, casi tocándola, por encima de nuestra cabeza y vá á posarse á un árbol muerto, anuncia la próxima defunción de algún deudo.

—La mariposa que revolotea á nuestro alrededor ó entra en la casa, es señal de que en otro lugar habrá muerto un pariente.

—La luciérnaga es la luz ó el candil del espíritu maligno.

XVII.

OTRAS SUPERSTICIONES.

El que quiera ver algún demonio debe rezar el Credo al dar las ocho de la noche y al pronunciar la resurreccion de la carne, incline su cabeza hasta casi tocar la tierra y verá entre sus piés la mar de espíritus malignos.

—Se prohibe barrer en el crepúsculo vespertino, para evitar se toque á algún ser invisible ó que éste se manche, en cuyo caso el ofendido se venga causándonos enfermedades.

—El que tiene remolino en la frente, sufrirá vientos contrarios, cuando navegue.

—El que sueña algún suceso, espera otro real contrario al que vió en sueños, como por ejemplo. Si se sueña que un enfermo ha muerto, éste no morirá.

—Es malo silbar por la noche, porque acuden fantasmas.

—El que zurza alguna ropa, de que está vestido, y no se la quite antes de hacerlo, ya nunca podrá desnudársela. Como observareis, se diferencia esta superstición ilocana de la análoga malabonesa.

—El que se muerde la lengua, sepa que de él se está hablando en otra parte.

—Cuando los de Ilocos Norte arrojan ceniza, exclaman: ¡Jesús, María y Josef! apartaos amigos, que voy á arrojar ceniza, porque temen tocar á algún espíritu maligno ó sea el consabido sangsangkabagí.

—El hijo que pone las manos en sus padres, será desgraciado y maldito.

—Cuando un ilocano está gravemente enfermo, es asistido por varios amigos ó deudos durante toda la noche, turnando; y si uno de los que están de turno, se queda dormido ó tiene muchas ganas de dormir, el paciente morirá.

—Los ilocanos para hacer el basi, vino que extraen de la caña-dulce, encierran el líquido después de preparado en una tinaja para su fermentación, y cuando después de un año abren la tinaja, prohiben ver en el acto el contenido, pués cuentan que de lo contrario se vuelve vinagre el basi. También prohiben ver, cuando abren por primera vez la tinaja, el bagon en conserva, porque, dicen, se corromperá.

—Es de mal agüero la caída de un hombre desde una casa en construcción y los ilocanos suelen deshacer lo empezado, si ocurre este suceso.

—Cuando los solteros sueñan con una soltera, dán una vuelta á la almohada, á fin de que la soltera sueñe también con ellos.

—Será sordo, cuando llegue á grande, el niño que tenga por juguete algún pudunan (este vocablo ilocano no tiene equivalente en castellano, es un cañuto sin nudos, en el cual enrollan hilo de algodon ó seda.)

—Es malo morder, ni por cariño, el cuello de los niños, pues cuando queden grandecitos, si les cojemos en brazos, inconscientemente los soltaremos por su travesura.

—Al niño que coma sesos, le saldrán temprano canas.

—La niña ó el niño que tiene algunas rayas, entre las ordinarias de los dedos, tendrá hijos ilegítimos, cuando crezca.

—En las épocas aciagas del cólera, los ilocanos niéganse á contestar al que llame á la puerta de sus casas, y creen que el que llama es el Sr ……… cólera.

—Los ilocanos narran que es pesado dormir á la puesta del sol, especialmente para los enfermos, y que con ello se agrava la enfermedad. Por ésto prohiben acostarse á los dolientes.

—El que duerma en la cocina, se casará con una anciana.

—Las viejas del Norte prohiben apoyar la cara en las manos y llevar éstas en la cabeza, porque tales actitudes parecen indicar que uno reniega de su vida.

—Los ilocanos dicen que tantos sean los sonidos del canto del chacon, cuantas son los años de vida que hasta entonces lleva.

Gracias al difunto D. Pastor Velazquez, Presbítero indígena, que con celo perseguia á los supersticiosos; desaparecieron en Vigan muchas preocupaciones, que en otros pueblos ilocanos aún se conservan.

—En el pueblo de San Vicente, Ilocos Sur. abundan escultores que tallan imágenes de Santos, que por su fealdad solo se asemejan á esos cuadros religiosos procedentes de China.

Y vá una anécdota interesante:

En una sementera del pueblo de Bantay, denominada Anannam, había un escultor, llamado Severino Marzan. Este labró un Crucifijo con un bolo ó machete. Los amigos de Severino decían que el referido Crucifijo era milagroso, á juzgar porque cada vez que iban á visitarla, cambiaba de rostro.

¿A que obedecían aquellas admirables mudanzas? ¡Personas de mi completa confianza lo atestiguaban!…..

Pues nada, en las horas, en que el famoso Severino se encontraba en su casa, observaba que el Crucifijo era imperfecto, y casi todos los días arreglaba con su bolo las imperfecciones, que, según notaba él, se multiplicaban cada vez más.

Sí; en Ilocos abundan escultores de esta ralea y por ende imágenes estrámboticas. Y cuando vivia el citado padre Pastor, mandaba quemarlas. Esta acción le valió por parte de la gente baja de Ilocos afirmaciones supersticiosas. Desgraciadamente el padre Pastor padeció de la enfermedad que tanto atormentó al pacientísimo Job y hé aquí que los escultores la atribuyeron á dicha acción para ellos cruel é indigna.

—Ninguno pase por encima de los chiquillos, á fin de que éstos no sean desgraciados.

—No midas al chiquillo, si deseas que se desarrolle.

—Ni le des coscorron, á fin de que no se vuelva tonto.

—Para que las criaturas tengan narices aguileñas, tócalas el paladar.

—Será bravo el chiquitín cuando llegue á ser grande, si tiene en la coronilla dos remolinos. Si tiene uno sólo y muy en medio, será cura.

—Cuando abundan mangas (frutas), el sembrado de palay es pobre y escaso.

—Es malo no recoger el petate, al levantarse de la cama, porque el dueño vivirá achacoso.

—El que duerme teniendo por cabecera el Sur ó Este, se levantará enfermo.

—El que afila bolos por la noche y no se pone salakot (especie de sombrero), sufrirá quebradura ó hérnia.

—El que silba por la noche será raquítico. Esto os en Ilocos Norte; en Vigan se cree, como hemos visto, que llama á su alrededor espíritus malignos.

—Es malo manifestar nuestra sorpresa, cuando en una fuente vemos formarse algún pez ó cosa parecida, porque nuestra boca en castigo sufrirá una deformidad.

—También es malo tirar piedras ú otro objeto ó señalar con el dedo á los árboles en lugares retirados, porque á veces los espíritus malos nos castigan teniendo el brazo extendido que señale ó arroje, sin poderse doblar.

—Asimismo es funesto bañarse en los ríos antes de despuntar el sol ó cuando aún no ha amanecido, porque en esas horas todavía están bañándose los sangkabagí, y si vamos á turbarles, antes de regresar á nuestras casas, sentiríamos dolores en el cuerpo, se nos lo hinchará, tendremos horrorosas erupciones cutáneas é indefectiblemente hemos de morir.

—Cuando los ilocanos solo ya de noche se acuerdan de la ropa que hayan expuesto al sol, no las recogen y esperan que el del siguiente día la caliente otra vez, porque los sangkabagí se la han vestido y prohiben que se use antes de que los rayos solares la purifiquen, ó se lave. El vestir ropa no purificada produce enfermedades mortales, entre otras la de malos embarazos, si se trata de mugeres. Esto es en Ilocos Norte, y en Ilocos Súr, se funda la prohibición en que no se deben usar trajes que hayan recibido el rocío de la noche.

—De los malos embarazos ó sea la enfermedad que consiste en la hinchazon del vientre, nacerá Anticristo.

—Cuando soñamos que nos cae algún diente, ó sentimos picor en el recto, es señal de que morirá pronto algún pariente.

—Es nuncio de buena suerte en la lotería y otros juegos el soñar que muchos pescados entran en nuestras redes.

—Si soñamos encontrar mucho dinero, padeceremos de herpes, y para evitarlo, debemos untar con aceite nuestro cuerpo.

—Cuando soñamos comer baduya ú otra golosina, pronto sentiremos dolor de vientre, y para alejar el mal futuro, al despertarnos, hemos de mojar con saliva nuestro dedo pulgar, y hacer cruces con él sobre la garganta y el vientre.

—Además de las viejas mitológicas, de que hablamos anteriormente, hay otra pequeña que despierta á algún favorecido suyo, diciéndole:—Búscame un gallo blanco con patas amarillas, cerdo blanco con patas negras y perro blanco, los cuales deben ser unigénitos, y si los encuentras, vete á cavar para recoger una tinaja llena de monedas de plata de á peso en tal lugar, alrededor de cierto árbol, y si la hallares, no tengas miedo, aunque haya un ser sobrenatural en forma de europeo que la custodie; pero una vez ya adquirida, no te alegres tanto.—Y en efecto, si se cumplen todos los encargos de la vieja, se consigue dicha tinaja.

—En Vigan he oido en un árbol sonidos, acaso el canto de la cantárida; pero me aseguraron los palurdos que eran sonidos de la guitarra del kaibaan.

—Si conseguimos encerrar con un sombrero ó cosa así el remolino de viento, cuando esté ya en calma, se halla en medio un babató, que nos da agilidad extraordinaria, sin que nadie nos pueda alcanzar cuando corremos.

XVIII

CRÍMENES FOLK-LORÍSTICOS.—ANTING-ANTING

Asi se llama en Filipinas el amuleto, que ora nos libra de peligros, ora nos dá poderes maravillosos. Es propio de los bandidos, los cuales se sirven de él de buena fé ó acaso para rodearse de prestigio ante la gente menuda, quien por el anting-anting les teme casi tanto como á seres sobrenaturales. Hay muchas clases de amuletos: unos consisten en pieles de fetos humanos, con que los bandidos se cubren el pecho, creyéndose así invulnerables; otros son libritos impresos ó manuscritos como p. ej. la Oración del Testamento que fué hallado en el Santo Sepulcro de N. S. J., de la que un malhechor me proporcionó una copia manuscrita.

Mas adelante hablaremos de otras clases de anting-anting; y aquí nos limitaremos á copiar algunos párrafos de una correspondencia de Vigan (Ilocos Sur), fechada en 19 de Julio de 1885 y publicada en La Oceania Española, y cumplimos con ello nuestro deber de folk-lorista, de mentar las relaciones de ciertas causas criminales con el Folk-Lore.

Dice la carta:

«Hace algún tiempo que una cuadrilla de gente non sancta viene merodeando por estos alrededores y en algunos pueblos, ya asaltando algunas casas que se hallan en despoblado, ó á algunos pobres viandantes ó carretoneros que se arriesgan á seguir su camino de noche; pero de pocos dias á esta parte se han propuesto llamar la atención con algunas fechorías más notables, cuando una muerte en Magsing̃al y otra en Sta. María.

Dos veces salió la Guardia civil á perseguirles en los sitios donde se decía que han sentado sus reales; pero no ha logrado verles el bulto.

Esta partida está capitaneada por un tal Estéban Sales, de quien se cuentan por estos naturales tantas hazañas bandoléricas, gracias á su anting-anting. Pero el mártes á media noche unos cuantos hombres que se cree pertenecían á esta partida, se apostaron cerca de un puente en el pueblo de Santa María, é intentaron apoderarse de una cantidad bastante considerable que el pueblo de Sta. Lucía remitía á esta cabecera, y eran más de dos mil pesos recaudados por el primer tercio de cédula personal é impuesto provincial; pero gracias á una precaución del conductor que pidió en Candon tres guardias para escoltar el carreton en que iba el caudal, no lograron su objeto, antes bien cayó en manos de los guardias el que hacía de jefe Fabian Ramos, escapado de la cárcel, y los demás se dieron á precipitada fuga.

Uno de los guardias fué herido en una mano al querer arrebatar un puñal que el malhechor llevaba, y éste á su vez quedó herido en una oreja. Dicen que llevaba puesta una cota hecha con pequeñas piezas cuadrilongas de carey y asta de carabao, unidas por medio de anillitas de alambre, y efectivamente, era un recurso defensivo que podía librarle de unos cuantos machetazos. Se encontraron también en él dos objetos, que según persona que los vió, parecian un garbanzo y una abichuela, y eran anting-anting, con los cuales se creía invulnerable. De todos modos, es una aprehensión importante.

Parece ser que esas preocupaciones son muchas veces la causa de que esos desgraciados se entreguen á una vida de peligros, pues creyendo poseer esos dones maravillosos, se engrien y buscan ocasiones de probar con esas aventuras que son hombres valerosos.»

XIX

FOLK-LORE DEL MAR

Como ya está admitido que todo lo supersticioso debe pertenecer á la Mitología ó á religiones, ya extinguidas ó no, vamos á incluir en este capítulo, todas las supersticiones de que tengamos conocimiento, dejando solamente para los siguientes las que se relacionen con ciertas costumbres y la medicina, que se consignarán en sus respectivos lugares.

Este artículo sirve para contestar el cuestionario de Mr. Paul Sébillot, el autor de Les contes des marins, manifestándole lo que sabemos en Filipinas sobre el Folk-Lore del mar, siguiendo el órden de su citado interrogatorio.

La parte del mar cercana á la playa se llama baybay en ilocano, y dagat en tagalo; y la lejana, taao en el primero, y kalautan nang dagat en el segundo.

Adivinanzas sobre el mar: No recuerdo ninguna de Ilocos; pero los tagalos conservan las siguientes:

1) Bibingka nang hari

Hindi mahati-hati.

Traducción: Bibingka (golosina del país que remeda la forma de una torta, la que, según el vulgo filipino, la tiene tambien el mar) de rey, (que) no se puede dividir.

2) Baboy sa Marigondon

Hangang dito gumugulong.

Versión: Cerdo de Marigondon, (que) hasta aquí llega rodando:—La ola.

Probervio:

Kung ang dagat ay mababao

Ay maugong.

Traducción: Si la mar es de poca profundidad, es ruidosa, lo cual significa que mientras uno más charla, sabe menos.

La marea: El flujo y reflujo se llaman atab y ugut en ilocano. En Ilocos atribuyen al crecimiento y decrecimiento de la luna este fenómeno. El reflujo influye favorablemente en los dolientes, y vice-versa el flujo.

Es malo arrojar excremento en el mar, mostrar el trasero á él, y gritar, porque nos traga, si lo hacemos.

La mar es sagrada, y todo el que muera ahogado en ella, irá al cielo.

La causa de las olas es el viento.

El agua del mar cura la sarna y la tuberculosis.

Ya hemos indicado en la pág. 52 la causa de la salazon del mar.

Cuando una culebra llegue á tener proporciones extraordinarias, se dirije al mar acompañada de muchas más pequeñas, que van á despedirla, y ya en la playa, se vuelve la primera á las demás, las saluda con una inclinación de cabeza y luego se lanza al mar yendo á parar á la isla imaginaria de las culebras, á donde vá á morir. Dicen los ilocanos que una nave tocó en esta isla y la tripulación encontró muchos culebrones momificados ó convertidos en piedra ó madera.

Ya hemos visto que en Zambales hay un peñasco tradicional que tiene la forma de un horno.

Diz que un pueblo de Ilocos Norte por su excesivo orgullo fué tragado por las olas y convertido en el lago que hoy se conoce con el nombre de Nalbuan (tragado por el mar). Los habitantes eran tan vanidosos que cuando uno estrenaba algún vestido, todos los demás le imitaban. En castigo de Dios, sus habitantes se convirtieron en peces, por lo cual, segun la conseja, los que se hallan en dicho lago se ven con aretes. La maldición divina es causa de que sea completamente inútil, y se han frustrado todos los exfuerzos de los Gobernadores de aquella provincia para convertirlo en puerto, uniéndolo con la mar por medio de un canal.

Una campana de la iglesia de San Francisco de Manila fué hallada flotando en la bahía de esta ciudad, y todas las órdenes religiosas hicieron grandes exfuerzos para sacarla á tierra; pero no lo consiguieron por su gran peso á pesar de su pequeñez y sólo cuando fueron los PP. Menores se dejó llevar con admirable facilidad. Según la conseja, esta campana suena, sin tocarla.

En el mar, no muy lejos del Corregidor, según el vulgo, se suelen ver dentro del agua algunos edificios encantados ó de hadas, que detienen los buques, si no se les arroja algún tributo de morisqueta ó arroz cocido.

El arco-iris, si aparece en Oriente, es señal de que no prosigue la lluvia que haya empezado á caer ó amaga; si en Occidente, anuncia temporal; y si alrededor de la luna, predice vientos secos.

El viento, según los ilocanos, nace de ciertos cañaverales solitarios del Abra.

La rosa de vientos de los ilocanos se reduce á los puntos cardinales, ó sean: Amián (viento del Norte), Puyupuy ó Laud (Oeste), Abagat (Sur), y Dugudug ó Daya ó sea el que se cree proceder de la Bocana del Abra, llevando fiebres en sus alas.

Es más completa la siguiente de los tagalos, que he formado en Manila, y supongo haber dejado de recoger algunos datos.

Cuando los peces lumbá-lumbá (tag. é iloc.) siguen la dirección del buque, es presagio de viaje próspero; pero si saltan en dirección opuesta, anuncian vientos contrarios.

En Vigan he visto representar una comedia, en la que estaban personificados los cuatro elementos.

A veces, de noche se oyen en la tierra los repiques de campana del cielo, y el que tiene la dicha de escucharlos, tendrá larga vida.

Los ilocanos dicen que el sol zambulle en el mar, porque viviendo ellos en costas, parecen verlo así.

XX.

SUPERSTICIONES ILOCANAS QUE SE ENCUENTRAN EN EUROPA

Aprovechando los materiales folk-lóricos recogidos en Andalucía por D. Alejandro Guichot[26] y D. Luis Montoto[27], en Madrid por D. Eugenio de Olavarría y Huarte[28], en Cataluña por D. José Perez Ballesteros[29], en Asturias por D. Luis Giner Arivau[30], en Portugal por Consiglieri Pedroso en su Tradiçoes populares portuguezas, y otros autores, he formado la siguiente lista de supersticiones, que supongo hayan introducido los españoles en los pasados siglos, lo que no sería extraño, puesto que en los primeros días de la dominación española, estaban en boga en la Península las creencias más absurdas.

En la Biblioteca de las tradiciones españolas, hay un curioso trabajo folk-lórico del autor de la Historia de D. Pedro I de Castilla, D. José María Montoto, que es una versión del libro V. del «Hormiguero» del P. Nyder con interesantes adiciones del traductor, en el cual se habla extensamente de los maleficios y demonios, según los sábios de pasadas centurias.

Ahora bien, casi todas las creencias ó noticias que contiene dicha obra fueron introducidas en Filipinas, y para probar este aserto, vendría aquí como de perlas mi largo juguete literario intitulado El Diablo en Filipinas, según rezan nuestras crónicas; pero para evitar repeticiones, remito á los lectores á mi humilde libro Artículos Varios sobre etnografía, historia y costumbres de Filipinas, que interesará á los folk-loristas, aunque me esté mal el decirlo.

—Los gallos en llegando á viejo, ó estando siete años en alguna casa pone un huevo del que nace cierto lagarto verde que mata al dueño de la casa; ó una serpiente que si mira primero al dueño, éste morirá; pero si se adelanta en mirarla, ella es la que fina, según los portugueses[31] y franceses[32]. Del huevo nace el basilisco, según los italianos[33] é ingleses[34], y también en el centro de Europa[35]. El P. Feijóo dice que «es verdad que el gallo, en su última vejez, pone un huevo.» Los gallegos é ilocanos están acordes en que es un escorpión el contenido del huevo.

—En Castilla como en Ilocos, se tiran los dientes caidos al tejado, para que nazcan otros.

—Según las andaluzas, las cualidades personales del sacerdote que bautiza, han de influir en la suerte del bautizado. Algo de esto creen las ilocanas; pero atribuyen especialmente á la madrina ó padrino esa influencia.

—Los ilocanos creen en la superstición madrileña de que si el niño enferma, cuando esté próximo á morirse, debe recibir la bendición de su madrina, pues si no, sufrirá mucho; y que todo niño que fallece, guarda una silla en el cielo á su madrina.

—Si al recibir el agua del bautismo, la criatura llora, será impresionable, y si no, será de temple sufrido, segun los andaluces; y al decir de los ilocanos llegará á grande ó morirá, según haya llorado ó no.

—Las nubes bajan al mar para recojer agua.

—En mi citado trabajo El Diablo en Filipinas, se menciona un caso de un temporal producido por el demonio, lo cual recuerda los nubeiros de Asturias.

—Los castellanos y tagalos dicen que los gatos son muy duros para morir, porque tienen siete vidas. Según los ilocanos son nueve las vidas del gato.

—Los andaluces untan con aceite los piés del gato, que desean trasladar de una casa á otra, para que de ésta no se escape. Los ilocanos lo meten en un saco para conseguir el mismo objeto.

—Es señal de viento correr mucho los gatos, dicen los gallegos, y los filipinos sustituyen por dichos animales las cucarachas.

—Cuando el gato se lava la cara, anuncia lluvia, según los gallegos, y al decir de los ilocanos, llueve, si bañamos á dicho animal.

—Los portugueses creen que «cuando un gallo canta cuatro veces antes de media noche es presagio de muerte». Los de Vigan dicen que cuando el gallo se asusta por la noche y grita es señal de que algún pariente ó amigo ha muerto.

—Los ilocanos cuando bostezan, hacen una cruz sobre los labios, no para que no entre el demonio, según creencia española, sino para no ser atacado de cólera. Cuentan que en las épocas de epidemia, muchos mueren al bostezar.

—El refrán castellano dice: «A quien madruga, el día (ó Dios) le ayuda.» Los ilocanos afirman que es bueno madrugar, porque el Papa bendice al mundo por la madrugada.

—Lo que nos pasa el día de Año nuevo, se repite en todo el año. Así creen los castellanos é ilocanos.

—El ninon crú (lignum crucis) se encuentra entre las ricas ilocanas y llaman «Cruz verdadera de Jerusalem ó pedazo de la cruz, donde murió crucificado el Redentor.» Las ilocanas como las andaluzas, creen que la cruz crece echando espigas.

—Los peninsulares dicen: «Tirar el pan al suelo, ó quemarlo, es pecado.» Los ilocanos creen que si desperdician la morisqueta, sufrirán hambre.

—Es malo fingirse muerto, porque Dios suele hacer que el que lo imite fallezca verdaderamente.

—No conviene cruzar miradas con el que tenga mal de ojo porque nos contagiamos.

—Dormir con la cabecera de la cama al Este es malo para los ilocanos. Para los peninsulares (españoles y portugueses) es bueno. El Sur es mala cabecera, para ambos: peninsulares é ilocanos.

—Para que las visitas no se prolonguen mucho, los ilocanos ponen sal en sus sillas (las de las visitas). Los españoles colocan una escoba puesta verticalmente, detrás de la puerta; los portugueses un zapato ó banco en el mismo sitio, ó echan sal á la lumbre.

—Es creencia vulgar en la Península que algunas personas, nacidas con privilegios especiales, tienen en la niña del ojo singulares figuras. Los ilocanos creen que los asesinos tienen una niña del ojo puesta al revés, esto es, cabeza abajo y piés arriba.

—«Estirándose mucho, cuando se duerme, crece el cuerpo» dicen los castellanos. Los ilocanos creen crecer siempre que se estiren.

—«Por cada cana que se arranque de la cabeza salen siete,» así aseguran los castellanos. Los ilocanos también aseguran que si se arrancan las canas, se multiplican.

El que se baña ron agua de Mayo, se le curarán los sarpullidos[36], dicen los ilocanos. Los andaluces creen que el agua de Mayo hace crecer el cabello, por eso los muchachos de aquellas provincias cuando atraviesan la calle, van descubiertos para que la lluvia les moje el cabello, cantando á la vez estos versos.

Agua de Mayo

Crece el pelo:

¿Quién te lo ha dicho,

Mis dos luceros?

—En viernes te cortarás las uñas para que no tengas dolor de muelas. Así se dice en España; pero los ilocanos y tagalos cuentan que es malo cortarlas en ese dia, porque «está el diablo cortándoselas tambien,» añaden los portugueses.

—«De los esposos, muere primero aquel que tenga la oreja mas pequeña.»

Así creen los españoles. Los ilocanos aseveran que los que tienen oreja pequeña, tienen vida corta, y vice-versa.

—En España está bastante generalizado contar cosas ridículas sobre los antojos. En Ilocos es creencia que el niño debe tomar el color ó forma del objeto con que se antojen las preñadas.

—Los españoles y portugueses observan para averiguar el sexo del feto con que pié acostumbra la preñada á subir primero una escalera; si el derecho será niña, y si el izquierdo, niño. Los ilocanos observan cuando la preñada se levanta de la cama, que pié levanta primero al andar; según sea el derecho ó izquierdo, será varón ó mujer el que nazca.

—«El niño que nace de pié (en ilocano se llama súni es dichoso;»—dicen los castellanos. Los de Ilocos creen que tiene el tal niño la virtud de hacer pasar la espina que se clava en la garganta del que come pescado, con solo sobar lijeramente aquella parte, ó con invocar el paciente el nombre del súni.

—Cuando los niños recien nacidos miran al techo y se ríen es que ven angelitos, afirman los andaluces. Los ilocanos creen que en ésto, los niños se sonrien, porque se les aparece su ángel de la guarda.

—Para quitar el hipo á una persona, conviene que beba siete buches de agua, según los portugueses. Tambien los ilocanos beben agua.

—Es señal de muerte el que el enfermo manifieste deseos de vestirse y empieze á arreglar su cama. Los ilocanos tienen otra señal muy parecida, que es cuando el paciente se limpia las uñas.

—Los ilocanos y españoles rezan un padre nuestro, en sufragio del alma del que en sueños se les aparece, para que no vuelva á hacerlo.

Los aparecidos—según el vulgo de Ilocos y Asturias—sólo se aparecen á los que sean capaces de resistir las emociones que su presencia ha de causar: á veces solo se anuncian por la voz, como ocurre por conducto de los maluganan, de que hablamos en la pág. 46; y en otros casos—aunque son los menos—revisten formas de animales, como el alma de un tal Insó (Lorenzo) Manangkonq, que murió en Vigan, y que después volvió en forma de perro tísico al mundo para sufrir una pena impuesta por el Eterno. Los asturianos cuentan que el alma en pena se despide dando una bofetada á la persona que cumple lo que el difunto la mandó; y los ilocanos atribuyen á pellizcos de almas el cardenal con que algunas personas suelen amanecer sin haber recibido golpe, ó lo han recibido sin sentirlo.

—La bruja, tal como la pinta el citado Arivau, es ni más ni menos que mangkukulam de los tagalos, tambien muger que tiene pacto con el demonio, y si apaleamos á los que ataque invisiblemente, ella es la que sufre los golpes, como ocurriera al zapito le la conseja asturiana.

Pero en Ilocos llaman bruja á un ser fabuloso, muy parecido al asuang de los demás filipinos, el cual, como la bruja de los españoles, tiene horror á la sal, y vaga por la noche desde las doce ó antes.

—En Inglaterra, España y este archipiélago, los ahullidos de perro anuncian muertes ú otras desgracias.

—Don José Perez Ballesteros en el Folk-Lore gallego escribe:—«En Filipinas comer en un plato en el que haya comido un perro chino, quita el ahogo ó fatiga.» No he oido confirmada esta noticia.

—En Ilocos, como en la Península, está muy generalizada la creencia de que S. Antonio de Padua hace aparecer los objetos perdidos, por lo que los ilocanos encienden á él velas, cuando desean encontrar alguna cosa.

—Los Katatao-an se aparecen á veces en forma de sudarios extendidos en los campos, lo cual recuerda á las Xanas ó lavanderas nocturnas.

—Cuando son muy agudos los cuernos de la luna nueva, predicen desgracias.

—Se lava la cara el sol, cuando llueve, brillando éste.

XXI

LOS DUENDES

El duende es uno de los séres mitológicos introducidos en Filipinas por los españoles, á juzgar porque hasta su nombre exótico se conserva y no tiene equivalente en ilocano. Sin embargo, me parece cierto lo que dicen varios autores relativo á que en el Folk-Lore Universal se observa que todos los pueblos tienen idea de demonios-niños ó sea el duende. Éste se parece al diaño burlón de los asturianos y catalanes; á los brownies de Irlanda, los enanos de Bretaña, los sátiros de la mitología pagana, el kaibaan de los ilocanos y al tianak de los tagalos.

El duende en Filipinas está modificado, atribuyéndosele algunas de las fabulosas cualidades del Kaibaan ó otros anitos del país, como el enamorarse de las mujeres humanas, tirar piedrecitas, hacer bromas pesadas etc.

En Vigan he visto á una muchacha de 15 á 16 años de edad, al parecer simplota; decía ella haber encontrado en unos sotos criaturas tan pequeñas como muñecos, y que sin embargo, andaban, dándose á conocer como que eran ya hechos unos hombres. Les recogió en su tapis, especie de delantal, y desaparecieron internándose en su cuerpo.

Desde éste, hablaban y contestaban á los que les preguntasen el paradero de objetos perdidos, y quién los haya robado.

Me presenté á la muchacha, para hacer algunas preguntas á las famosas criaturas que llamaban duendes, y ella, como su familia, me contestaron que no eran ciertas mis noticias sobre este particular, temiendo que las autoridades eclesiásticas llegasen á saber su picardía.

Mas después, aparentando yo creer en los duendes, y con dinero, conseguí que me descubriesen su secreto.

Una vieja de la familia me presentó la muchacha de los duendes; ésta se sentó delante de mí, y entonces la vieja llamó:

—¡Ciriaco, oh Ciriaco!

Como nadie contestaba, volvió á llamar. Entonces oí una especie de silbido, apenas perceptible, que al parecer partía del interior de la muchacha, la cual no despegó sus labios.

Aquella repuso.

—¡Ah! ¿qué estabais haciendo?

La contestación fué otro silbido.

—¿Lo has entendido?—me preguntó la vieja

—No.

—Pues decía estar dormido.

Y así ella continuó preguntando, é interpretando á su manera los silbidos.

Sospechábase que dentro de la nariz de la muchacha había cera ó cosa así, con la que se pudiera producir dichos sonidos con la respiración.

XXII

CALENDARIO POPULAR Y FIESTAS CRISTIANAS

Hé aquí la segunda parte del presente capítulo: en la primera consignamos los restos de una Religión inculta y prehistórica (no extinguida), que por la gran antigüedad y el atraso que revela, ha descendido á la categoría de Mitología, es decir, patraña ó invención, sancionada por la ignorancia de los antiguos y por el tiempo más ó menos largo en que fué creida.

Ahora, pasamos á hablar del Cristianismo, que también ya vá pareciendo incompatible con el progreso intelectual del día, á los que pretenden monopolizar el amor á la luz de la inteligencia y á la libertad del pensamiento.

Lunes: este día y el sábado, muchos en Manila acuden á comprar á las tiendas chínicas por ser baratos los artículos, pues los chinos se conforman con ganar poco estos días, por cerrar sus cuentas con sus principales. En Ilocos, se cree que el lunes es buisit ó falto de suerte, y que se presentan pocos compradores, por lo cual las verduleras del campo no son exigentes.

—Lo que acaece este día, se repite en toda la semana.

Martes: Nada.

Miércoles: Idem.

Jueves: Por la noche, hay serenata frente á las Casas Reales de las cabeceras, como los domingos.

Viernes: es buisit, ó de mal agüero, y es malo cortarse las uñas.

Sábado: Si no sale el sol, la lluvia se prolonga.

Domingo: Misa, desde las 4 de la madrugada hasta las ocho, en que se celebra la llamada Mayor (cantada,) á la que asiste el pedáneo, acompañado de los cabezas de barangay, tenientes de justicia, alguaciles y de su banda de música, y es de saber que casi todos los pueblos ilocanos cuentan con una, sostenida á expensas de la principalía, de modo que tiene el carácter de municipal, á diferencia de las bandas de Manila, que pertenecen á particulares.

El órden que se guarda en el camino, es diferente del que siguen los tagalos: rompe la marcha la banda en hileras de 4 ó 5; detrás siguen dos lilas de alguaciles, tenientes, cabezas y ex-gobernadorcillos, cerrando ó cortando estas líneas paralelas otra más corta, en cuyo centro van el gobernadorcillo, á la derecha de éste el teniente 1.° y el teniente 2.° á la izquierda.

En Ilocos se distinguen los subalternos de los gobernadorcillos por los bastones de color que llevan, siendo verde el de los tenientes y encarnado el de los alguaciles.

A las ocho, ó poco antes de esta hora, los gobernadorcillos de Vigan, acompañados de sus subalternos y una banda de música, se dirigen á la Casa-Real, para acompañar al Alcalde á la Iglesia, donde se canta una misa solemne.

Después de ésta, los gobernadorcillos van á conducir al Jefe de la provincia á su morada. Algunas veces pasan por el palacio episcopal á saludar al Iltmo. Sr. Obispo y otras autoridades eclesiásticas.

En otros pueblos, se dirigen al convento parroquial para saludar y besar la mano al Cura Párroco. Este les agasaja con tabacos y bebidas. Y después van al municipio para recibir órdenes del pedáneo local.

En la cabecera de Ilocos Norte vá la principalía, después de saludar al Párroco, á la casa del Gobernador de la provincia, á recibir órdenes.

En dicha provincia, á eso de las diez, según un amigo mío, el gobernadorcillo baja del tribunal, dirigiéndose al grupo de kailianes y cabezas de barangay, que le espera alrededor del edificio; lo cual anuncian cuatro tambores y una flauta tocando el Pasabet, con que suelen anunciar la llegada de las personas de alguna autoridad.

El gobernadorcillo se sienta, apenas llega, y empieza á comunicar al pueblo las órdenes de carácter general que haya recibido de sus Superiores.

Por lo regular esta reunión se acaba á las once, en cuya hora los kailianes van á la casa de sus cabezas de barangay para asistir á otra junta popular llamada purók.

En esta reunión el cabeza comunica á su vez las disposiciones de sus superiores á sus tributantes.

La asistencia al purók es obligatoria, incurriendo el que falte a la hora determinada, en la pena convenida por todos. Hay un auxiliar del cabeza llamado panglakayen, además del primogénito. El panglakayen es el encargado de poner en órden al barangay, y de ejecutar las penas convenidas por los que lo componen.

El cabeza de barangay suele utilizar á sus tributantes, quienes le ayudan á construir su casa y siempre que haya menester de sus brazos; y le regalan gallinas, frutas, etc. espontáneamente ó no.

Los cabezas acuden al tribunal ó casa municipal al toque del bombo; como los músicos; y cuando el gobernadorcillo quiere llamarles, manda tocarlo en tres ó más lugares céntricos de la población, siendo diferente el toque de llamada á los cabezas, del de los músicos.

Las disposiciones superiores se promulgan en Ilocos Norte por medio de bandillos, que deben hacer un número de cabezas y tenientes de gobernadorcillos, precedidos de una banda de música.

Los ilocanos del Norte van á misa vestidos de chaqueta con los faldones de la camisa fuera, con la cabeza descubierta y descalzos, á diferencia de cuando van al campo y hace sol, que entonces usan sandalias y salakot.

XXIII

AÑO NUEVO.—PASCUA DE REYES.—FIESTA DE VIGAN

Baró á tao-en (nuevo año):—Lo que nos sucede este día, se repetirá en todo el año.

Los ilocanos, especialmente las ilocanas, visitan bien vestidos á sus amigos y parientes en las Pascuas, y si no el 25, 26 ó 27 de Diciembre, lo aplazan para el año nuevo ó la Pascua de Reyes. Este día es alegre en Ilocos.

Pascua de Reyes.—Ni la gente sale al campo muy de mañana para esperar á los Magos, ni los niños colocan sus zapatos en las ventanas.

Pascua de Reyes es en Ilocos Pascua de españoles. Por lo cual, los principales (especie de nobleza) de ambos gremios de Vigan, en masa, acompañados de sus señoras y de sus bandas de música, van á felicitar por las Pascuas á las autoridades españolas de la provincia, tales son: el Gobernador, el Prelado diocesano, el Provisor, el Administrador de H. P., el Cura Párroco y los Superiores del Seminario. Andan á paso lento, tocando danza la música. Lo mismo se practica en otros pueblos.

Fiesta de Vigan. Se celebra en el día de la conversión del apóstol San Pablo, patrón tutelar de la Ciudad Fernandina, con grandes y ostentosas funciones en su Iglesia Catedral.

En la víspera, á las doce del día, y después del toque del Angelus, repican tres veces las campanas, alternando con la música que toca paso-doble, lo cual también tiene lugar en las vísperas de otros días festivos extraordinarios. Por la tarde, frente á la casa del hermano mayor, suele haber juegos populares como cucañas, juego de anillo etc. Por la noche, paseo de música é iluminación general.

Desde las primeras horas de la mañana del último día del novenario, se oyen atronadores disparos de versos[37] y repiques de campanas.

De los pueblos inmediatos acuden muchos vecinos á Vigan para completar la alegría de los fernandinos.

Después del Evangelio se pronuncia un sermón, siendo el exordio en castellano y la exposición y confirmación en ilocano. Al predicador se le pagan seis pesos.

En el Evangelio, sermón, sanctus y consagración, se hacen varios disparos de bombas y versos.

Si hay comedia, á las nueve de la mañana se representa alguna parte de ella, pues las ilocanas suelen durar tres ó más días.

Y si nó, juegos de anillo ó de karahay[38] frente á la casa del hermano mayor.

Por la tarde, á las seis, sale de la Iglesia una procesión, por lo regular lucida, sacándose en ella, entre otras imágenes sagradas, la del Apóstol de las gentes que lo representan de pié, pues es de advertir que la imágen, del Santo en su tradicional conversión, ó sea montado á caballo, rarísimas veces se saca en procesión, porque es preocupación entre los fernandinos que llueve siempre que salga, interrumpiéndose por ésto el curso de aquella.

A las ocho de la noche entra la procesión en la Iglesia, pues allí recorre solo determinadas calles y no como en los arrabales y otros pueblos de Manila en que la pasean por todas las de la población y no acaba su trayecto sinó algunas veces á altas horas de la noche. La procesión siempre pasa por frente de la casa del hermano mayor, dó se levanta un bonito arco (además de otros en varias partes), á veces con un corazon grande de cartón de caprichosas formas, el cual, al pasar la imágen del Santo por debajo, se abre dando paso á un niño vestido de ángel que desciende á depositar perfumadas flores en sus plantas.

En las demás procesiones, la repetida imágen de San Pablo vá delante de todas las demás, pero en ésta ocupa el último lugar.

Allí no se señalan las calles de la carrera con anuncios impresos, como se hace en Manila, sino por medio de un fiscalillo que con campanilla en mano, recorre durante la mañana de la fiesta, las calles por donde luego ha de pasar la procesión.

Los fernandinos guardan ceremonias especiales para elegir hermanos mayores de las fiestas más celebradas de Vigan.

El Párroco de la ciudad visita á las personas más pudientes y les ofrece la hermandad.

Aceptada ésta, se reunen en junta los principales de los gremios de Mestizos y Naturales, en medio del templo después de la misa mayor.

Les preside el C. Párroco, quien de antemano, les advierte el nombre del que haya aceptado la hermandad, y acto seguido pregunta á los gobernadorcillos que vienen á representar á sus respectivos gremios, por el elegido de ellos. Regularmente nombran al que lo ha aceptado.

Después de las ceremonias de ritual, el Párroco entrega al electo hermano mayor, que debe estar allí presente ó representado por otro, la imágen de S. Pablo, que á su vez irá dando de besar á los individuos de la junta. En esto las campanas tocan al vuelo y Birót (el organista) toca las más chillonas piezas de su repertorio.

En seguida, el nuevo hermano mayor se lleva la imágen á su casa, hácia donde le acompañan en procesión los principales con las bandas de música de sus gremios, siendo de advertir que la de los mestizos, en ésta como en las demás procesiones, siempre vá delante y la de naturales después de la comitiva que es el lugar de preferencia.

Estas ceremonias deben tener lugar en un domingo del novenario.

Todos los gastos de Iglesia ocasionados por el novenario, son costeados por el hermano mayor á diferencia del de la Naval, en que los gastos de vela corren á cuenta de la Iglesia.

XXIV

LA CANDELARIA.—CUARESMA.—EL «TOKTOK».

La Candelaria, (2 de Febrero).—Los ilocanos llevan velas á la Iglesia, pira bendecir.

Estas candelas benditas ó perdon, se encienden cuando estalla una tormenta y rezan trisagio; se colocan en las manos de los moribundos, y sirven para ahuyentar á los diablos. Se adornan con tiras de papel colorado para distinguirse de las demás.

Miércoles de ceniza.—Empieza la cuaresma. Los niños de las escuelas oficiales de instrucción primaria, van á la Iglesia en filas de á dos, precedidos de su indispensable cruz, para ponerse ceniza en la frente. Esta señal, dicen, les imposibilita moralmente á tomar carne en toda la cuaresma.

Desde este día, empiezan las canturias de la Pasión, música del canto llano. En Ilocos se emplea una sola música; y cada uno la canta, en su casa sin formar concierto como hacen los tagalos. Éstos suelen por las noches leer la Pasión en las ermitas ó visitas, dos ó tres mugeres se ponen de rodillas con las manos apoyadas en el altar; una de ellas empieza entonando alguna estrofa, la segunda contesta con la siguiente, canta luego la tercera otros versos. y después vuelve á empezar la primera, ya sabiendo, ya bajando el tono. Y todo esto es presenciado con respetuoso silencio por el público que se sienta en los bancos de la iglesia. Después pasan á la sacristía á tomar té ó la cena, preparada por el que organizó la fiesta, y entran á cantar otras mugeres. Tambien se hacen conciertos análogos en las casas, agasajando con una cena á los amigos que acudan.

Otras veces, toman la Pasión como objeto de distracción, y cantando, la representan con todos sus detalles, empezando por amarrar bien al inocente que haya aceptado el papel de Cristo, y acabando por abofetear, azotar, desnudarle, etc.

Viernes de cuaresma.—Ninguno, absolutamente ninguno, come carne en Ilocos. Por la tarde, desde las dos pasadas hasta las cinco, acuden las ilocanas á rezar las estaciones dentro de la Iglesia, recorriendo en grupos de 3, 4, 5 ó más los pasos colocados en las columnas, en cuyo acto prescinden del manto (velo negro y bruñido que les cubre desde la cabeza hasta los piés, arrastrando cola á diferencia del lambong de las tagalas, que solo llega poco más abajo de la cintura), que casi siempre usan al ir al templo.

Fuera de éste, en las plazas que suele haber en sus alrededores, grandes cruces de madera señalan los pasos, y van á rezar delante de ellas á eso de las tres y media, los alumnos de las escuelas municipales de instrucción primaria, de ambos sexos, formando cada escuela un grupo.

Entre cuatro y cinco, sale del templo en procesión el Nazareno, acompañado de unos doscientos devotos, y recorren rezando los mismos pasos.

El Viernes de Dolores, ó sea la festividad de la Vírgen de esta advocación, á la imágen del Nazareno, se agregan las de la Virgen y del evangelista San Juan.

Durante la cuaresma, tiene lugar en los mercados nocturnos el juego de toktok, que consiste en el choque de dos huevos, perdiendo el suyo el dueño del que reviente. El extremo agudo del huevo se llama siko (codo), y el opuesto, que es más blando, kolo del parecido castellano. Los jugadores gritan siko ó kolo, según la parte del huevo, con que quieran jugar; si se encuentran dos que llaman sikos, se cambian los huevos para reconocerlos, porque suele haber embirriados ó embreados. Expliquémonos: por medio de agujeros practicados con una aguja, chupan la yema y la clara del huevo, y una vez vacío, introducen en él, y ¡con qué paciencia! brea amasada con rocío ú otro aguardiente, (habiendo no poco de superstición en esto), que endurezca la cáscara. Por eso antes de jugar los examinan, mirando la luz al través de la cáscara, y si ven en ésta algo negro que no se parezca á yema, los rechazan. El exámen tiene otro objeto, y es el de ver si ya está roto el huevo, porque al cambiárselos para el reconocimiento, suelen trocarse verdaderamente para los efectos del juego, y de aquí que esta clase de jugada se llame trocada ó torkada, come dicen en Ilocos.

Los ilocanos no conocen el Carnaval; los tagalos tienen una especie de tal, y es el domingo que llaman de la Paz, ó sea el anterior al miércoles de ceniza. Para despedirse, dicen, de la carne, matan lechones y comen mucho de aquella.

El Domingo de Ramos, los muchachos, y los que no lo son, llevan á la Iglesia muchas palmas de coco, y algunos ramos de oliva. Las primeras van adornadas con pajaritos, culebras, estrellas, piñas y otras figuras, todas hechas de dicha palma. Después, la palma bendita se coloca en las ventanas para precaverse de los malos vientos, y las usan en zahumerio para desinfectar las casas.

Por la noche, se sacan en procesión muchas imágenes de Santos y judíos, y recorren las estaciones ó altares situados en las principales calles de la población.

En varias estaciones hay enramadas, de las que cuelgan toda clase de frutas y en un lado, hay altar, donde se entonan los trenos de Jeremías. Esto es en Vigan. En otros pueblos, tiene lugar la estación general, que así se llama, otro día, para que no coincidan.

El martes santo, procesión.

El miércoles empiezan las Tinieblas, en que hay necesidad de colocar vigilantes en las puertas de la Iglesia, para que los muchachos no introduzcan piedras con que golpear los confesionarios y bancos.

El jueves santo, después de las ceremonias del día, ya no suena la campana hasta el sábado sino la matraca, á no ser á las tres de la tarde del viernes, en que toca á muerto. Por la noche, procesión. El jueves y viernes santo, se establece el mercado en la plaza de la Catedral de Vigan. Todo el día, bajo un sol que abrasa, no cesa, la gente de recorrer los pasos rezando las estaciones en una plaza de la Iglesia, lo que también hacen otros dentro de ésta.

El viernes santo, además de las ceremonias rituales, suele haber en Vigan sermón de Siete Palabras, si hay quien paga predicador. Por la noche procesión, á la que asisten vestidas de luto entre otros, las solteras de buena familia, las cuales sólo se ven en esta procesión y en la de las hijas de María.

—En viernes santo se dejan cazar fácilmente y abundan venados y javalíes en los bosques.

—Los tagalos creen que es malo meter ruido y correr, porque se mueve la cabeza del Señor.

El sábado santo, al echarse al vuelo las campanas, los ilocanos sacuden los árboles y plantas, para que sean lozanos.

El Domingo de Pascua, el pasabét ó encuentro tiene lugar en una plaza de la ciudad bajo, un arco triunfal, del que desciende un ángel que quita á la Virgen el velo de luto.

Y á la retirada, se quema á Judas en efigie ó sea un figurón relleno de bombas.

—S. José es patron de los casados y de los moribundos.

—S. Vicente Ferrer, abogado de los niños enfermizos.

—8. Juan de Dios, de los enfermos.

—Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de las parturientes.

XXV

FLORES Y CRUCES DE MAYO

Flores de Mayo. El primero de este mes empieza en Vigan la fiesta de una Asociación de solteras, tituladas Hijas de María, las cuales adornan el altar con flores artificiales, oyen misa á eso de las seis de la mañana, y las cinco de la tarde van á rezar rosario y recitar oraciones a la Madre del Amor Hermoso, habiendo sermón los domingos. Después, un coro de bellas muchachas cantan la Letanía, y las designadas (unas seis ú ocho jóvenes) suben las gradas del presbiterio para entregar cada cual una palma de flores artificiales ó naturales y una bandeja llena de naturales. Dos monaguillos las reciban y colocan las palmas en los floreros, del altar preparados ad hoc, y esparcen delante de éste el contenido de las bandejas. El 31 de Mayo terminan las Flores: entonces hay misa solemne con sermón por la mañana y por la tarde lucídísima procesión que recorre las plazas de la Iglesia, asistiendo como alumbrantes verdadero bouquet de lindas babbalasang (solteras).

En el trayecto de la procesión se levantan bonitos arcos, y una vez entrada aquella, se encienden fuegos artificiales ó elevan caprichosos globos de papel que van á perderse en el espacio.

En Manila no llama la atención la manera de que se celebran las Flores, y sí las procesiones nocturnas llamadas Cruces de Mayo, que se prolongan hasta agosto.

Varias jóvenes ó sus padres acuerdan celebrar katapúsan ó banquete, y por sí y ante sí sin necesidad del auxilio del cura párroco ni de la Iglesia, improvisan en cualquier sitio una capillita ó altar bien adornado y frente á él, como cimborio, una enramada de la cual cuelgan muchas frutas y otros comestibles, como pellejos de cerdo etc. confundiéndose las sandías, mangas, sinigüelas (ciruelas), plátanos, makupa, pepino, lanka, kamanchile, kasoy, melón, santol, coco y camote; con pañuelos, biscochos, escobas, cucharones de olla, bilaos, sombreros, ampao, gatos vivos, pellejo de cerdo cocido, gallos, lechon y una ó varias ollas llenas de culebras de mar, de sangre ú otro líquido de olor no muy grato, para chasquear á la gente.

El bitin, que así se llama, remeda mal la forma de un arco triunfal, y tanto éste como la fachada del altar suelen adornarse con follaje ó tela blanca abullonada, con banderolas y otros trapos encarnados.

Se procuran una ó dos bandas de música, y naturalmente la hija del que costea los gastos, ha de ser la heroina de la fiesta y representará en la procesión el papel de Sta. Elena. Y si no es presentable ó bonita que digamos, se busca alguna que lo sea. La tarde señalada se reunen una docena, ó más, de jóvenes y jovencitas bien ataviadas con flores en la cabellera. La Elena es la mejor vestida y ostenta un largo velo blanco á guisa de manto real con una diadema en la cabeza, y lleva en las manos una Cruz. A su lado vá el Rey Constantino, que representa un muchacho vestido de capitán general con una corona y manto, y el obispo S. Macario resucitado en otro mocosuelo, con su mitra, báculo y todo. Van precedidos de dos filas de alumbrantes, los arrapiezos del vecindario, llevando faroles de papel; siguen luego lindas muchachas, y cierra la comitiva una banda de música. Después de la procesión, las invitadas toman la cena, á veces se canta y baila; pero el principal motivo de los regocijos es la repartición de los comestibles de la enramada. Cuando tocan á ello, una turba de rapazuelos la asalta y allí fué Arcadia: ¡qué de gritería y de arrebatiñas y de pisotones! Ya aquella tiembla con la acometida, y con el peso de tantos que se esfuerzan en arrancar los objetos, el Bitin vacila,… y se hunde aplastando á los hambrientos que estan debajo. Sin embargo, el hundimiento no ha causado ninguna desgracia, y la algazara, en vez de cesar, sube de punto. Y los musiqueros, casi reventando de tanto soplar y soplar, completan la animación. A todo ésto, aumentad los efectos de aquella olla, de que hablamos anteriormente, al reventar delante del altar, y los chillidos de los animales colgados.

Y como cualquier hijo de vecino puede hacer su Cruz de Mayo, casi todas las noches se vé en las calles de Manila procesiones de esta clase, hasta Agosto, y es natural que según los recursos de cada cual, lo celebre con mayor ó menor lujo. Y á veces representan en plena calle un simulacro de la Invención de la Sta. Cruz y declaman en tagalo la Elena, Constantino y el Obispo, cavando en varios puntos para encontrarla, y cuando hallan las de los tres crucificados en el Calvario, las acercan á una señora que finge estar enferma, y sana momentáneamente al darse con la verdadera del Redentor. Es el tibag que llaman.

En Ilocos no se conocen estas procesiones, y en Vigan la Invención se celebra en la capilla del cementerio con un novenario y procesión.

XXVI

CORPUS.—FESTIVIDAD BE VARIOS SANTOS.—KIRING.

Corpus. La procesión recorre el pátio ó la plaza de la Iglesia. Las calles del trayecto se entoldan con velas de buque ú otras telas, y en cuatro, esquinas se levantan altares.

24 de Junio. En el día de S. Juan Bautista, los ilocanos se creen con perfecto derecho para bañar á cualquier transeunte, por lo cual uno que va bien vestido ó sudando ó enfermo, suele recibir sin consideración una mojadura cuando menos lo piensa, y bueno si es con agua pura.

Este día bajan al río á bañarse y allí por distracción se echan mútuamente agua en la cara con una sola mano y lo hacen con tanta destreza, que seguramente se ahogaría alguno de los contendientes, si no pusiese piés en polvorosa el menos hábil.

Los pillastres del vecindario llevan lavativas de bambú ó grandes cañutos, y se sitúan en los puentes ú otros puntos de tránsito, para bañar con gran algazara á los que por allí pasen.

Diz que un gobernadorcillo del pueblo de Santa fué bañado por los pilletes que estaban en el puente del gremio de Mestizos de Vigan, mojándose con todos los pliegos oficiales que llevaba, y habiéndose quejado ante el Gobernador de la provincia, le contestó que las costumbres de cada localidad son siempre dignas de respeto, y que la culpa fué suya por haber pasado el puente, sabiendo que era habitual bañar á los transeuntes.

Animados por esta tradición ó conseja, los bromistas casi no respetan á nadie.

Varias familias acomodadas van á hacer bencomer (bien comer) en el rio: invitan á sus amigos á bañar juntos, mugeres y hombres, y después, comen en una orilla, siendo de pescado casi todos los platos.

—S. Antonio de Padua, abogado para encontrar, objetos perdidos.

—Sta. Ana, presunta, madre de María Santísima (véase pág. 44).

Acertijo:—Baláy ni Sta. Ana.

Saan á makita.

La casa de Sta. Ana no se puede mirar:—el sol.

—S. Lorenzo, véase pág. 58.

—S. Roque, abogado contra la peste. En las épocas de epidemia se saca en procesión. En Noviembre de 1888, si mal no recuerdo, como contra la voluntad del gobernadorcillo de Aring̃ay los vecinos llevaron en procesión la imágen del Santo y las de otros dos, mandó aquel llevarlas al calabozo del tribunal y al tercer día murió repentinamente, según se dice, en castigo de esta profanación.

—S. Miguel Arcángel, hermano menor de Lucifer; por tener más virtudes, éste le envidiaba y diariamente fastidiaba sin motivo alguno hasta que un día, exasperado S. Miguel, embistió con él y le pisoteó.

—S. Agustín, patron contra la langosta, un día se dijo:—Si las piedras pueden llevar las Iglesias (se refiere á las que están debajo de los cimientos). ¿porqué no he de poder hacer lo mismo? Y dicho y hecho, metió sus manos debajo de los cimientos de una Iglesia, y héla ya aquí en ellas, según el cuento ilocano.

—S. Ramon Nonnato, abogado de las parturientes.

Kiring: es una división del año que los ilocanos primitivos tenían, y según el Vocabulario hispano-ilocano de Fr. Andrés Carro, reproducción perfeccionada de la obra del P. Lopez, que estuvo en Ilocos á principios del siglo XVII, correspondía al espacio de tiempo que comienza de fines de Octubre á Noviembre. Pero, al menos actualmente, me parece que el Kiring no dura más que dos ó tres días, y cae en el día de S. Lorenzo, (Setiembre). Se llama asi, porque en este tiempo revolotea el fabuloso pajarito de este nombre, y según la conseja, muere el que se baña en esos días.

XXVII

LA NAVAL.—CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS.

La Naval. Esta festividad se celebra con semejantes solemnidades á las de la Conversión de S. Pablo que dejamos reseñadas.

En el día de la Vírgen del Rosario, se hacen las elecciones de hermanos mayores ó sea el llamado pasukát.

Este día se conoce por los ilocanos con el nombre de Naval de naturales.

Por la noche hay procesión, pasando por frente á la casa del nuevo hermano mayor. La Virgen ostenta esta noche media gala.

El novenario comienza en la víspera de este día.

A los que predican en las tardes del novenario se pagan tres pesos, siendo de advertir que éstos siendo del clero secular deben subir al púlpito con la estola puesta, a diferencia de los predicadores de Manila que van sin ella. En otros años, estas pláticas se confiaban, previa licencia del Prelado Diocesano, á los seminaristas ordenados in sacris, los que cumplian su cometido con la estola puesta á guisa de banda. Las pláticas se dicen en ilocano.

La Naval de mestizos, de mayor solemnidad, se celebra al final del novenario. Entonces la Virgen ostenta sus más lujosos vestidos.

Antes de este día hay tríduo con manifiesto de S. D. M.

Las funciones de Iglesia son solemnes, y los regocijos del pueblo fastuosos.

Comedias, si las hay; juegos de karahay, de anillo, comilonas y bailes.

Por la noche, procesión que pasa frente á la casa del hermano mayor saliente, el héroe de la fiesta ó quien la celebra pomposamente en su casa, costeando los gastos de Iglesia, de los fuegos artificiales, de los juegos populares, etc.

En algunos años se levantó una tribuna frente á la casa del Hermano mayor. Esta tribuna remeda la forma de un castillo, donde aparece un centinela que da la voz de ¡quien vive! al pasar el carro de la Virgen, la cual entonces se para.

El soldado después de repetirlo tres veces sin conseguir contestación, dispara tres tiros, y observando que su adversario sale incólume, se postra reconociendo en él á Nuestra Señora, y acto seguido la saluda con la siguiente loa, ú otra.

«Dios te salve Virgen pura;

De los astros eres brillo,

De los campos bello lirio …

La luz de la clara luna.

Se hallan en tu entendimiento

Tesoro divino y bello,

Dones, riquezas del cielo …

Y la claridad de Febo.

Eres María, la rosa

Cuyo embriagador perfume

Tiene el Eterno afan dulce

De aspirar allá en la Gloria.

Tus virtudes se asemejan

En número á las estrellas,

Más en altura, en grandeza

Y en pudor escedes á ellas.

Verdor eres de las selvas,

De los trinos el objeto

Del ruiseñor mas parlero …

¡O deliciosa azucena!

De pasiones la borrasca

En mar anchuroso encuentra

La muy frágil nave nuestra,

Quitándonos la esperanza.

¡Iris de paz y bonanza!

A nuestra vista apareces,

Para anunciarnos alegre

La tempestad sosegada.»

Ahora sigue la Naval del alma (ti kararua) ó sea la Conmemoración de los fieles difuntos, que tambien se celebra con un novenario.

Los ilocanos no colocan coronas en las tumbas de sus parientes finados ni las iluminan; pero llevan velas á un gran catafalco que se coloca en medio de los templos, y los campesinos arroz, huevos, sinuman etc., cuyo producto, una vez vendidos, parece que se aplica á misas en sufragio de las almas de los difuntos.

Los rústicos creen, al llevar los comestibles, que sirven para alimentar á las almas de sus parientes. En algunos pueblos se llevan á la Iglesia hasta guisados.

XXVIII

LA CONCEPCIÓN.—LAS PASCUAS.

La Concepción, patrona de los estudiantes del seminario de Vigan. Cuando estaban los Paulistas al frente de dicho establecimiento, se celebraba en grande esta festividad: los estudiantes, vestidos de marinos ó cosa así, daban en la víspera un paseo que podríamos llamar de antorchas, si en vez de éstas, no llevasen faroles de papel. Iban acompañados de una banda de música y paraban delante de los cuadros de la Vírgen que algunas casas ponían de manifiesto en las ventanas, para entonar el canto religioso Juro seguir, Dios mio.

La fachada del seminario, adornada con banderolas y arcos de telas abullonadas, se iluminaba profusamente. Delante de ella, daba serenata una ó dos bandas de música y se elevaban globos aerostáticos de papel.

Al día siguiente, misa, sermón, comunión general de los escolares y procesión.

Ahora las hijas de María rivalizan á los estudiantes en celebrar mejor esta, festividad, pues reconocen asimismo como Patrona á María Inmaculada.

Las Pascuas: Empieza la animación con las Misas de Aguinaldo. Un cuarto de hora antes de las cuatro de la madrugada, un repique general de campanas interrumpe el tranquilo sueño de los ilocanos, é inmenso gentío acude en tropel a la Iglesia del pueblo para oir la misa de aguinaldo. El templo de Vigan se ilumina en esta sola ocasión con arañas de papel.

Después de la misa, grupos de lindas jóvenes, acompañadas de sus pretendientes (tambien los hay de un sólo sexo), recorren las calles de la ciudad, iluminadas en varias partes por cilíndricos hornillos de barro, del tamaño de un plato pequeño, donde se cuece la golosina ilocana llamada bibingka.

Los transeuntes que rebosan de alegría, se acercan á estos hornillos para comprar lo que allí se confecciona, y la bibingkera para atender á tantos consumidores aventa con su paypay (abanico) de bambú que recuerda la forma de un guión de Iglesia y á cada momento levanta la tapadera con su carga de brasas, para ver si ya está sazonada la bibingka, y si vé que falta calor debajo, mete más leña por allí. En Ilocos no se usa el carbon como combustible, sino en las fraguas.

Cuando ya cada cual tiene su bibingka en la mano, comiendo en plena calle, sin necesidad de mesa ni de cubiertos, se dirigen á la próxima colina de Mira, situada al SO. de Vigan, desde la cual se descubren la población, las fértiles huertas y campiñas de los alrededores, la mar, el pueblo vecino de Bantay y los montes de Abra. Y si nó, á los amenos jardines de S. Julian, Ayusan, Kotta, etc. ó á tomar baños en las aguas del manso Abra.

Antes de salir el sol, cuando la aurora ya llena de resplandores la faz de la tierra, entonces son de ver hermosas pollitas con sus camisas de franela de varios colores y con su pañuelo casi tan grande como un abrigo, liado al cuello y tendido sombre el hombro derecho; y sobre las espaldas un haz de finos y negros cabellos. Ya se retiran alegres á sus casas llevando flores en las manos ó en la cabellera, y al rededor de ellas algunos galanes, llevando cada cual una caña-dulce con sus punzantes hojas, que no parecen sino como signos de elección por parte de sus bellas compañeras, cual nueva vara de S. José.

Y por las noches, los niños y muchachos del vecindario arrastran por las calles encendidos conejos de papel con ruedas, y la población se ilumina con faroles de papel, de múltiples figuras, como de estrellas, buques, culebras, hombres, mujeres etc., etc.

En la Noche-Buena, la alegría aumenta. Unos preparan con dulce afan el sinuman ó golosina que se ha de dar á los chicuelos y mendigantes, que acudan á pedir algún aguinaldo; otros terminan ó hacen las primeras pruebas de algún farol á veces de mecanismo curioso, como p. ej., el que se requiera para despertar la hilaridad de los transeuntes, presentándoles la figura de una culebra que acomete á un chino, el cual se defiende con un palo.

Varias bandas de música, alguna orquesta ó comparsa de jóvenes, vestidos de marinos, recorre la población ó dá serenatas tocando y cantando frente á las casas en demanda de algún aguinaldo.

La animación se prolonga hasta el amanecer, cuidando de tomar el tradicional arroz-caldo y otros sabrosos platos, con que apagar el hambre que han tenido por la abstinencia del día anterior, porque es de saber que los ilocanos son católicos hasta el fanatismo.

En la Noche-Buena se abre en Vigan al público el Arbol de Navidad, el Belen de doña Pateria, que es bastante bueno y no hay ningún vecino que durante las Pascuas no vaya á visitarlo.

A la mañana siguiente, después de la misa, circula por las calles mucha gente: los campesinos visitan las casas de los ricos recibiendo por aguinaldo algún tabaco, sinuman, cuartos ó vino.

Lo mismo hace la orquesta de la Iglesia, yendo á las casas á repetir los villancicos, que cantara la noche anterior en el coro.

Y la clase acomodada visita personalmente á sus amigos y conocimientos. En las provincias ilocanas todavía no se emplean para estos casos las tarjetas, á no ser los estudiantes que envían á sus padres ó alguna tía, parienta ó novia una andanada de versos en ilocano ó castellano, pero arreglados según la especial poética filipina, que veremos en su lugar. Pero cuidado que el papel es lujoso, y las letras góticas, á veces doradas.

Las bromas del día de Inocentes no se conocen en Ilocos.

[Illustration]


[1] Traducida al aleman bajo el título de Die religiösen Anschauungen der Ilocanen. Wien 1888. [↑]

[2] Además de un Dios superior, llamado Bathala (acaso Boni ó Cabunian entre los ilocanos), los filipinos adoraban en dioses secundarios que venían á ser unos patronos tutelares como los del politeismo griego. [↑]

[3] Historia general de Philipinas, 1788. [↑]

[4] Los PP. Buzeta y Bravo citan en su Diccionario como uno de los dioses filipinos á Tatao. Si se han equivocado, al escribirlo, se confirma mi opinión de que el actual Katatao-an de los ilocanos, es anito antiguo. [↑]

[5] Léase sangcabaguí. [↑]

[6] Compárese ésto con lo que escribe Concepción del Tigbalan. [↑]

[7] Esta preocupación indudablemente fué añadida por los españoles á las puramente ilocanas. Hay una conseja, según la cual los Jesuitas poseen libritos milagrosos. [↑]

[8] “Y además de los sacrificios ofrecían comidas á los Anitos.” Colin, pág. 63. Lavor evangélica, Madrid 1663. [↑]

[9] Los tagalos ofrecen también viandas sin sal al Matandá sa punsó, viejo fabuloso que creen vive en los montones de tierra, que forma el anay. [↑]

[10] Algunos de los amuletos antiguos de los filipinos, están sustituidos por el signo de la Redención. [↑]

[11] Tabo: tazon de cáscara de coco. [↑]

[12] Más adelante encontraremos una larga lista de supersticiones ilocanas, que pertenecen á España y Portugal. [↑]

[13] Sucesos de Filipinas. Mexico 1609. [↑]

[14] Esta conseja trae á las mientes á la fabulosa vieja adivina de los Iroqueses (salvajes de la América del Norte), que fué trasportada á la luna, donde está tejiendo sin cesar, hasta la eternidad. [↑]

[15] Los gaddanes dan á su Dios Amanobay como esposa á Dalingay; las rancherías de Ilamut y los altabanes creen que Buhan es esposa del dios Kabiga: y los ifugaos y muchos igorrotes, dicen que su dios Cabunian tiene cuatro hijos. [↑]

[16] Historia de China, Roma 1585. [↑]

[17] Buzeta y Bravo citan como anito á Balitok. Esta palabra significa oro en ilocano. [↑]

[18] Léase guinguinammul. [↑]

[19] Léase taguiroot. [↑]

[20] Tamarindus índica. [↑]

[21] Los ilocanos á la llegada de los primeros españoles tenían escritura propia. [↑]

[22] En algo se parece Angng̃aló al gigante Bore de los adoradores de Odin. Los hijos de Bore arrastraron el cadáver de éste cuando murió, al medio del abismo, y de él hicieron la tierra, de su sangre el agua y el mar, las montañas sus huesos, las piedras sus dientes, su cráneo la bóveda celeste sostenida por cuatro enanos. [↑]

[23] Los tagalos dicen que también hay huellas semejantes en los montes de Mariveles y S. Mateo. [↑]

[24] Mova pretende que los primeros hombres se llamaban Silalaque y Sibabae; pero nos parece que esto es invención suya ó de quien le ha proporcionado la especie; dichos nombres son voces tagalas, que significan el hombre y la muger que expresan los sexos, pero no son nombres propios. [↑]

[25] Se refiere al que publiqué en 26 de Marzo de 1888 con el título de Tradiciones filipinas sobre la creación del mundo en el Comercio con el pseudónimo de Deloserre. [↑]

[26] El Folk-Lore Andaluz. [↑]

[27] Costumbres populares andaluzas. [↑]

[28] El Folk-Lore de Madrid. [↑]

[29] Folk-Lore Gallego. [↑]

[30] Folk-Lore de Asturias. [↑]

[31] Tradiçoes populares portuguezas, de Consiglieri Pedroso. [↑]

[32] Faune populaire de la France, de Rolland. [↑]

[33] Credenze ed usi popolari siciliani, de Castelli. [↑]

[34] Notes on the Folk-Lore of the North-East of Scotland, de W. Gregor. [↑]

[35] Grand dictionaire encyclopédique du XIX siécle por P. Larouse. [↑]

[36] Los europeos padecen habitualmente una erupción conocida con el nombre de sarpullido, que consiste en una multitud de papulillas rojas, efecto de la inflamación de los mamelones cutáneos y que produce una sensación semejante á la picadura de muchos alfileres. Los niños y las personas robustas, que sudan con más abundancia, la adquieren en todas las épocas de fuertes calores, que corresponden á los meses de marzo, abril y mayo. El sarpullido, á pesar de su molestia, es un síntoma favorable, pues se observa muchas veces como fenómeno crítico en las enfermedades, y las personas que más lo padecen, suelen ser las que gozan de mejor salud. La sarna del país y herpes son para el europeo enfermedades crónicas, cuya habitual adquisición puede atraer le consecuencias de más ó menos bulto.—A. Codorniu y Nieto, en su libro Topografía médica. Madrid 1857. [↑]

[37] Especie de culebrina de poco calibre para hacer salvas. [↑]

[38] El juego de karahay consiste en pegar á la parte carbonizada de una cacerola, monedas de plata y los que optan á sacarlas lo hacen con sus dientes sin agarrar la cacerola pendiente de una cuerda. Sus delicias se reducen a ver caras con carbon y como se escapa á lo mejor aquella. [↑]

CAPÍTULO SEGUNDO

Materiales folk-lóricos

SOBRE TIPOS, COSTUMBRES Y USOS

(Folk-Wont)