REFRANES FILIPINOS TRADUCIDOS

Los gobernadorcillos son esclavos del pueblo.

—No metas tu cuchara sucia: esta locución equivale á esta otra castellana «no te metas en camisa de once varas.»

—El que fácilmente cree todas las noticias, tiene flojo entendimiento.

—Corta es la vida, como el placer; pero mientras vivamos, hagámosla lo menos triste posible.

—Tanto más se aumenta el número de médicos, cuanto más el de las enfermedades rebeldes á los tratamientos.

—Ninguna enfermedad se cura sin la gracia de Dios: torpe es el que gasta sus dos cuartos en medicinas. (¡Fatalismo puro!)

—A un bofetón, sigue un contra-bofetón.

—Las noticias ofensivas se aumentan y se divulgan fácilmente, al paso que á las buenas sucede todo lo contrario.

—No te fies mucho del prójimo, que hasta tu misma mano derecha hiere á la izquierda.

—Hasta las paredes oyen: por eso seamos comedidos en hablar mal de otros.

—«Dios sabe lo que hace.» Con ejemplar resignación dejan á Dios vengar una ofensa sufrida.

—El agua y el fuego no pueden estar juntos.

—Cuando se hace lo bueno, se opone la envidia y el desprecio.

—El que escupe al Cielo, escupe en su propia cara.

—No sabes decirlo, si no lo has hecho.

—Los peces se cogen por su misma boca.

—El rio que suena es de poco fondo.

—Sí se oyen desprecios é injurias, es que hay envidia.

—Son interesadas todas las mujeres con muy pocas excepciones.

—La riqueza y la hermosura pasan con el tiempo y la virtud con la muerte.

—Un desprecio paga á otro desprecio.

—No hay ciencia ni fuerza humana contra la muerte.

—El rubor y la confusión en una jóven, cuando hablamos con ella, son señales casi infalibles de próxima correspondencia.

—Lo que se consigue con facilidad, con la misma se perderá.

—Vivir es sufrir, porque es amar, y amar es sufrir.

—El dolor intensísimo tiene algo de misterioso, que sólo el corazón acertaría á esplicar, si tuviera lengua.

—El amor es una antorcha, que suele deslumbrar la luz de la razón.

—La avaricia y la envidia suelen ahogar los gritos de la conciencia.

—La envidia asesina, mientras la caridad dá vida.

—Nuestra carne, no es para nosotros sinó para los gusanos.

—La soberbia, avaricia y concupiscencia son tres términos de un silogismo, cuya conclusión es el infierno.

—Los diez mandamientos de la Ley de Dios forman las gradas de la escalera para subir al Cielo; faltando una de ellas, es imposible ir á la Gloria.

—Las palabras injuriosas son como la baba de la vívora, que emponzoñan y matan.

—¿Por qué no os preparais á bien morir, si todos estamos corriendo á la tumba?

—No sirvamos al demonio, que para ello no hemos nacido.

—El hombre peregrina en la tierra y tiene un sólo camino, el que se dirige al sepulcro.

—El propósito de los médicos es combatir una fuerza invencible, la muerte.

—Dícese que el amor y el dinero son los únicos monarcas que rigen en el mundo; pero el honor logra á veces sobreponerse.

—Nadie nació con camisa.

Esto quiere decir que todos los hombres son iguales, y no debe uno despreciar á su prójimo.