XI

VIVIENDAS, MUEBLAJE Y UTENSILIOS

Se ven varias clases de casas: las hay todas de ladrillo; de idem el piso bajo y de tabla lo demás; de tabla con techumbre de nipa: de caña con techumbre de cogon. Estas últimas se llaman pinag-ong, si la techumbre es cuadrada, ó mejor dicho, si los vértices de sus cuatro triángulos laterales se reunen en un mismo punto; y tinobtóbeng si es de forma cuadrilonga.

Las casas de mampostería son todas de ladrillo, excepto los cimientos que son de piedra; en el agua con que se hace la argamasa de cal y arena, ponen hojas de un árbol denominado sablót (Tetranthera Roxburghii, Nees; Sebifera glutinosa, Lour.) para que sea pegajosa. Y en efecto, resulta sólida la construcción.

La casa de tabla es por lo regular de 12 varas de largo por 6 de ancho y 8 de alto; sus materiales, de madera y caña; su bóveda, de caña-bojo, que labran de la manera siguiente: primero dividen en dos partes dicha caña y la machacan para que se aplane y después las entrelazan como una esterilla y las colocan formando ángulo arriba. El techo es de nipa, cogon y en algunas de caña. El tabique de la parte baja es de caña tejida.

La casa de caña es de 10 varas de largo, por 6 de ancho y 7 de alto; se compone enteramente de cañas; se construye como la anterior, con la diferencia de que es baja y apenas puede entrar rectamente una persona en el zaguan. El techo es de cogon. Al pié de la escalera de éstas hay un pequeño pátio cercado y denominado panaltagan, que sirve para trillar el palay. No se pinta.

La choza (kalapao ó abong) ó casita de campo, es por lo regular de 3 varas en cuadro y 4 de altura y se compone de cogon y caña. Hay algunos que ponen por tabique la caña-dulce seca. Los bajos de la casucha no pasan de una vara de altura. Tampoco se pinta.

Además de las casas, tienen los agamang construcciones cuadradas de materiales lijeros, colocadas sobre cuatro pilares de madera; se elevan una braza del suelo, estando al aire libre el piso bajo; su base es pequeña y se vá ensanchando de abajo arriba para volver á achicarse, semejando á la forma de un polígono de cinco lados inscripto en una circunferencia; y sirven para guardar palay. Los camarines de otra forma se llaman sarosar ó kamalig.

El mueblaje de la casa de piedra se compone de sillas de bejuco y madera, hechas en la misma provincia. El interior está pintado de blanco. Usan lámparas, quinqués, vasos de luz y tinhoy (candil): cuecen en cacerola ó karahay. Usan vasos de cristal, platos, aparadores, roperos, catres, baules, árganas ó cofres de cuero y otras cosas más.

Los muebles de las casas de tabla son pocas sillas, bancos de madera, y de caña dividida y amarrada con bejucos, denominados lankapi (papag). Se pintan algunas por el exterior y aún el interior, pero esto es raro. Guisan en ollas de barro y algunas veces en karahay. Tienen platos y vasos; pero solo los usan en las fiestas: comen en dulang que es una especie de mesa que no pasa de dos palmos de altura; hay también bancos muy bajos para aquella; mesas en que se ponen las imágenes sagradas; roperos, baules, kubéng que es una especie de baul redondo, de caña y no pasa de un palmo de altura, lupao que es como el kubéng de magnitud y tres palmos de altura y sirve para poner sábanas y mosquiteros, según un ilocano del Norte.

En las casas de caña hay pocas sillas, bancos de caña, sillas de idem de forma cuadrada, que no pasan de dos palmos, sin respaldar, Raras son las casas que tengan platos y vasos de agua, y si los tienen, no los usan sinó en días de fiesta; en las demás usan ung̃ot ó tabo. Comen sentadas en cuclillas y alzan el duyog (plato de cáscara de coco) acercando la comida á la boca, principalmente la gente del campo. Tienen mesas en donde se colocan las imágenes sagradas, baules, kubéng y lupao.

Las casuchas y casas rústicas tienen bancos de caña. Guisan en ollas. Sus platos son de la cáscara de coco. Comen sentados en cuclillas. No tienen mesas, sinó solamente baules y kubéng.

Son raras las casas de Ilocos Norte que no tienen gallinero, cuya magnitud no pasa de dos varas en cuadro y su altura 3 y media; le llaman kagab, y kakab en Ilocos Súr.

Los utensilios son cucharones de madera y cáscara de coco, cuchillos grandes, que se llaman badáng, bunéng, immokó etc. según su mayor ó menor dimensión, esteras ó petates; azador, parrilla, latok (platos de madera) etc.

No usan manteles, ni servilletas, sino únicamente en las fiestas.


[1] Es sabido de todos el caso de uno que fuê de Manila, á Ilocos á cobrar cierta cantidad y que en su viaje no llegó á gastar los pocos céntimos que había llevado. [↑]

[2] Historia general de Philipinas, Sampaloc 1788. [↑]

[3] La comarca ilocana se compone de 4 provincias: Ilocos Norte, id. Sur, Union y Abra. [↑]

[4] En mi libro Artículos Varios sobre la etnografía, historia y costumbres de Filipinas, hay dos artículos titulados Il libro dell’ amore y Un tenorio indígena, en los cuales se habla de las costumbres del país sobre amoríos. [↑]

[5] El ilustrado Profesor del Notariado en la Universidad de Sto. Tomás de Manila, D. José Moreno Lacalle que ha sido Alcalde Mayor de Ilocos Norte, me ha asegurado haber entendido en causas criminales sobre el panagtutuyó, ó sibrong, como lo llama el Diccionario del P. Carro. [↑]

[6] Los hotentotes del Africa, los guaranos del Paraguay y los californianos se amputan el dedo pequeño para mostrar dolor por la pérdida de un pariente.—Forster, Viage alrededor del mundo, tomo 1, pág. 435. [↑]

[7] Recientemente se han creado los Gobernadores Civiles en Filipinas, sustituyendo á los Alcaldes Mayores en sus funciones gubernativas. [↑]

[8] Léase aguibit y laglaguipen: entre los dialectos malayos la ge y la gi siempre se pronuncian gue y gui. También solo hay k en los mismos dialectos, y el empleo de la C y de la Q por dicha letra ocasiona no pocos errores ó dificultades gramaticales ó filológicas. [↑]

[9] Véase la pág. 45. [↑]

[10] Los ilocanos suelen entretener á los niños ocultándose la cara con un pañuelo y diciendo al mismo tiempo ¡kololot!, y bajando el pañuelo, les espantan diciendo Baá. Lo repiten varias veces. [↑]

[11] La traducción literal es en frente y de aquí el nombre hispano-filipino de emprentada con que en este país se conocen generalmente dichas serenatas que se dan en frente de las casas. [↑]

[12] Véase mi juguete titulado Il libro dell’ amore, que trae mi folleto «Artículos Varios.» [↑]

CAPÍTULO TERCERO

Materiales folk-lóricos

SOBRE LITERATURA

(Folk-Literature)

Poesías de Doña Leona Florentino[1]

A MAD. ANDZIA WOLSKA

Muy señora mía de toda mi consideración:

Como recuerdos de un ser querido, de mi difunta madre, yo guardaba, como oro en paño las pocas poesías que he conseguido de entre millares que ella había escrito cuando llegaron á mis manos las excitaciones de Vd. para formar una Bibliotheque internationale des Œuvres de Femmes, con motivo de la próxima Exposición Universal de París (1889).

Comprendo que poco ó nada valen estas poesías, especialmente porque están escritas según el gusto y estilo puramente filipinos ó ilocanos, que nada tienen de comun ó conforme con el gusto y arte europeos. Acaso parecerán irrisorios á muchos; pero no á los sábios folk-loristas, filólogos y, sobre todo, á Vd. cuyo objeto, por su carácter internacional, tiende á formar un archivo de gustos y estilos, y mientras más variedad haya, será más rico aquel.

Las presentes composiciones, al menos, podrán servir para conocer las especialidades de la Poética filipina, en general ó de la ilocana en particular, y casi estoy seguro de que también para el objeto que se propone.

Para llenar su segundo objeto de conocer la historia de la instrucción de la mujer, escribiré diferentes capítulos sobre la mujer filipina en los primitivos tiempos; su instrucción por los españoles; y sobre la filipina y la literatura; pero antes de esto, convendrá presentar un esbozo moral y físico de ella, como voy á hacerlo enseguida.

Y por último, daré las poesías de D.a Leona Florentino con su traducción y comentarios, divididas en dos partes: Felicitaciones, y Poesías eróticas, y para que se puedan apreciar bien, dedicaré antes algunos párrafos á la Poética filipina.

Perdóneme Vd., muy ilustrada señora, si por mi natural amor á mi madre (q. e. p. d.), he dado á sus poesías la importancia que acaso realmente no tengan.

Reciba mi entusiasta aplauso á su excelente idea y permítame besar respetuosamente sus piés.

A mi madre

¡Santa mujer! ¡dichosas madre que con inefable amor me estás mirando desde el cielo! dime:

—¿Quién si no tú, me habrá amado más en el mundo?

Me diste á luz al borde del sepulcro. A poco ibas á morir por mí; pero Dios permitió aún que yo creciese con tus caricias y disfrutase de tu amor infinito.

Más … ¡pobre madre y pobre hijo! Cuando moriste, no tuve siquiera el consuelo de recoger tu último suspiro, en el cual iba envuelto mi nombre que invocabas en vano. Yo estaba ausente, precisamente cuando ya jóven, podría y debiera hacer algo por devolverte tantos favores que me habías dispensado.

Íntegra, pues, quedó mi grande deuda contigo y ya ni puedo ni pudiera habértela pagado toda.

Coleccionando y publicando tus poesías, ¿te habré tributado homenaje de gratitud?

Eso no basta; tal vez no te agrade, porque en vida no querías publicar tus escritos.

Sin embargo, madre mía, ya que fuiste siempre muy buena y condescendiente conmigo, perdona y déjame una vez más satisfacer este capricho de tu hijo.