ESCENA PRIMERA
GUBESINDA y después la POLA
Pola
(Dentro.) ¡Gubesinda! ¡Gubesinda! ¡Gubesinda! ¿Ande estás?
Gubesinda
¡Jesús! ¡La Pola!... ¡Entra por aquí, que ando aviando! ¡Entra, mujer, entra!
Pola
(Entrando.) ¿Cómo lo pasas?
Gubesinda
Ya lo ves... tan buena; tú mejor que nunca.
Pola
¡No me lo digas! Que he estao a la muerte. De milagro lo cuento. Qué, ¿no lo has sabío?
Gubesinda
No creí que fuea tanto.
Pola
¡Haste cargo! Con el disgusto que hemos tenío con la chica.
Gubesinda
¡Mira! Yo soy muy prudente y no quería ecirte na, pero ya que eres tú la primera que hablas, hablaré yo tamién, que si tú no sabes callar, menos tengo yo por qué callarme... Y lo que te digo yo es que tan poca vergüenza ties tú como tu chica; pa que te enteres.
Pola
¡Mírate mucho antes de soltar esas expresiones!
Gubesinda
Las que tenéis que mirarse mucho y teníais de haberse mirao más antes, sois vosotras... ¿Pero qué os teníais creío, que nadie estábamos enteraos? ¿Que en el pueblo no se sabe la verdá de too?
Pola
¿Y qué puen decir en el pueblo? Que mi chica y ha tenío una desgracia... No ha sío la primera ni será la última, y si se casa, naide tie que decir naa... Después de too, como muchas y de más alto que ella, y si fueamos a ver, las que más hablan...
Gubesinda
¡Y si las que más tenéis hablao de toas en vuestra vida habéis sío vosotras! Pa al fin y a la postre venir a caer en lo mismo, que no hay como hablar pa que too caiga encima... ¿Qué no tendréis hablao de la Jorja y de la Engracia y de la Ciscla y de toas...?
Pola
En el nombre del Padre... ¡Bendito y alabao! ¿Pero es que de mi hija y hay quien puea decir otro tanto? Es que tú tamién has ido a creerte de más de cuatro, que bien las conozgo y serán las que habrán ido a ecirle al ama lo que haigan querío... Que a eso vengo, a hablarle yo tamién, y que sepa de mi boca la verdá de too.
Gubesinda
¡Mejor te hubieas estao en tu casa! Lo que el ama quie es no verte ni oírte, a ti ni a ninguna... ¡Sinvergonzonas! ¡Desastrás! Que no sé cómo tenéis cara pa presentaros ande ella pisa... ¡Ay, si no fuea una santa, que de puro santa paece boba, como le digo yo y le decimos todos!... ¡Ay, si vosotras tuviáis vergüenza! ¡Y si tuviean vergüenza vuestros maridos, que con eso bastaba aunque no la tuvieais vosotras!
Pola
¡Mira, Gubesinda, que si no mirase y que eres tú la que me lo dices!...
Gubesinda
¡Y tanto como has de mirarte! Y si quies hacerte caso de mí, vuélvete a la Umbría y no te pongas delante del ama, y tu chica menos.
Pola
¡Eso es! Pa consentir y que la Jorja que está más cerca del ama le haga ver lo que no ha sío y el ama se crea de ella más que de nosotras, que esa tie mucha miel y trae engañá a mucha gente.
Gubesinda
Descuida, que ni al ama ni a mí, ni la Jorja ni tú ni ninguna nos traéis engañás, que toas sois lo mismo... ¿Conque dices y que tu hija se casa? Con Francisco, ¿verdad? ¡Si mientras haiga hombres pa too, tan ricamente! ¿Y el amo el padrino... con su buen regalo?
Pola
No hará más que por otros...
Gubesinda
¡Y que la Dominica lo consienta y no coja y se vaya a casa de su padre a estar como una reina, como estaba de moza con too el regalo del mundo!...
Pola
¿Regalo? no sé yo qué le falte; que si ella vino de buena casa el amo no vino desnudo ni descalzo... Y bien enamoricá d’él andaba, que su padre de ella no quería casarla... Y sus padres d’él querían casarle con la Dacia. Y bien supo ella plantarse con tos y buen mozo se llevó y bien orgullosa está ella de habérselo quitao a muchas más principales que andaban desatinás por él.
Gubesinda
¡Así es, desatinás! Que la mujer que no mira más que la presencia del hombre, too le está muy merecío... Y así ha sío con la Dominica. ¿Pa qué le ha servío el buen mozo? Pa las demás.
Pola
Dejará de ser ella su mujer y el ama de su casa.
Gubesinda
¡Buen consuelo! Pa verse siempre rebajá... ¿Y por quién? Por quien no le llega a la suela del zapato por cualquier lao que se mire.
Pola
¿Qué hemos de hacerle? Siempre perdices cansan. ¡El mundo es así y así son los hombres!
Gubesinda
Si yo de los hombres no digo naa... que ellos naa tienen que perder por naa... Pero las mujeres son las que no tenían que ser como son...
Pola
¡Ay, hija! Naide podemos decir que somos de Dios tan y mientras que no nos tiente el demonio.
Gubesinda
¡El demonio! El demonio son las mujeres que no tienen vergüenza, que ellas son las que les tientan a los hombres; que lo tengo muy visto, que los hombres no se propasan a más de lo que las mujeres son consentidoras.
Pola
¡A saber! Como tú eras ya moza cuando el amo aún no andaba...
Gubesinda
¡Que no habrá habío hombres en el mundo hasta que el amo fue mozo! Que en la casa ande yo me crié y he servío toa mi vida, no había cuatro que eran la envidia del mundo, y uno el padre del ama, el tío Aniceto, que si viejo da gloria de verlo, qué no sería cuando era más nuevo como yo le he conocío... Y toos andaban detrás de nosotras como mozos que eran y mozas que éramos... Pero como no habían de casarse ninguno con una pobre... pues algunas teníamos vergüenza...
Pola
Algunas, pero no toas; que en todos los tiempos ha habío de todo...
Gubesinda
¡No me digas! ¡Como esto no se ha visto y cuando una moza se desgraciaba era una vergüenza pa toa la familia!... Pero ahora... ¡Si parece y que lo tienen a gala! Bendito sea Dios que no ha querío darme hijos, pa que alguno hubiá sío hija y hubiea tenío que matarla...
Pola
Por eso puedes hablar y porque nunca te ha faltao que comer.
Gubesinda
¡Que habré ido a robarlo!
Pola
¡Ni yo te digo que así sea! ¡Jesús, mujer, y cómo estás conmigo!
Gubesinda
Con los trabajos del mundo y con la honra del mundo y el comportamiento que toos saben, lo hemos ganao siempre yo y mi marido... No como otros, que lo que sobra de too en sus casas falta de vergüenza... ¡Pa que te enteres!
Pola
¿Qué voy a enterarme? Pa mí lo que me dices como si me lo dijera mi madre.
Gubesinda
Si por algo y hubiea querido serlo es por haberte tullío a puros golpes, a ver si habías andao derecha, como Dios manda.