(SOBRE EL LIBRO VIII).

[(I)] Quizás no faltarán algunos lectores poco versados en la historia de lo filosofía, á quienes parezca que me he extendido demasiado en la explicacion de la idea de lo infinito, considerando estas cuestiones, en la clase de aquellas que sirven mas bien para sutilizar, que para adquirir conocimientos sólidos. Este es un error de mucha gravedad. En todos tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones filosóficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y en nuestra época, apenas hay ninguna que deba merecer mas atencion, si se quieren atajar los progresos del panteismo. No me cansaré de repetir que muchos errores gravísimos dimanan de confusion en las ideas fundamentales; para quien esté bien radicado en el conocimiento de estas, dejarán de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para extraviar, consiste ó en emplear palabras incomprensibles, ó en dar falsas acepciones á las que se pueden comprender. Como quiera, los que creyeren que aquí solo se trata de cavilaciones escolásticas, recuerden que deberán tener por caviladores á los metafísicos mas eminentes antiguos y modernos.