CERÁMICA TOSCA SIN DIBUJOS
Esta clase, la más primitiva de la cerámica antigua, ocupa tres vitrinas en la parte Norte del cuarto, y se divide en cerámica lisa y cerámica rugosa. Esta cerámica tosca, que tiene alguna que otra vez dibujos, procede casi siempre de las ruinas que hay cerca de Wal-pi y del cañón de Keam. Comprende, por lo general, vasijas, tazones y jarros grandes para guisar.
Son generalmente de barro mal preparado y hechos sin más moldes que las manos.
No se conocía la rueda del alfarero. Pulimentaban el exterior con una piedra, con un pedazo de otro jarro, ó con un palo.
Las vasijas mayores sirven indistintamente para guisar y para depósitos. Los primeros se hallan más ó menos ennegrecidos por el fuego. Las que sirven de depósitos se las enterraba en el suelo de trecho en trecho, llenándolas de agua ó alimentos al marchar para alguna expedición, con el fin de hallarlo fresco al volver.
Algunos de los ejemplares de la cerámica tosca lisa tienen incisiones exteriores hechas con la uña del pulgar, con una piedra afilada ó con un palo. También ha existido algunas veces la costumbre de untar de pez la parte exterior del jarro ó vasija. Los ejemplares negros deben su color al humo que se ha producido durante su cocción. Aún se hace hoy esta cerámica tosca, y antiguamente se hacía al mismo tiempo que la cerámica más perfecta. Los indios suelen considerar á la cerámica rugosa como muy antigua. Se encuentra en las ruínas más antiguas, incluso en las de los habitantes de las rocas, y se ve que evidentemente es el primer paso que se dió en la decoración de la cerámica.
El mejor ejemplar es el número 495, en el cual van combinados triángulos y círculos, cosa muy rara en la cerámica antigua. Fué hallado en un cuarto en las ruinas de Si-ka-ki.