ESCENA VII

ROSA y JUAN JOSÉ; PACO, muerto.

Rosa.

(Á Juan José con espanto.) ¡Tú! ¿Y Paco?... ¿Qué has hecho de Paco?

Juan José.

(Señalando hacia el fondo, con alegría salvaje.) Ahí lo tienes.

Rosa.

¡En el suelo! (Mirando hacia el fondo.) ¡Muerto!

Juan José.

¡Á la fuerza! ¡De los dos, uno! Le tocó á él.

Rosa.

(Con desesperación.) ¿Le has matáo tú?... ¡Tú has matáo á Paco, asesino!

Juan José.

(Con fiereza.) ¡Asesino, no! Le he matáo, dándole tiempo pa defenderse, de cara; peleando. Como matan los hombres.

Rosa.

(Con espanto.) ¡Oh!...

Juan José.

Y lo he matáo porque ningún hombre, ninguno, te poseéra mientras yo viva, sin que yo lo mate como á ese. (Cogiendo á Rosa por el brazo.)

Rosa.

(En un arranque de energía.) ¿Y de qué te sirve haberle matáo, si era á él, á mi Paco, á quien yo quería?...

Juan José.

(Con estupor.) ¡Á él!... (Suelta el brazo de Rosa)

Rosa.

¡Á él!... ¡Y le vengaré!... (Aprovechando el estupor de Juan José, se dirige al balcón y lo abre.) ¡Socorro!...

Juan José.

(Levanta la cabeza.) ¿Qué haces?... ¿Gritas?... (Se dirige hacia Rosa.)

Rosa.

¡Socorro!...

Juan José.

(Apartando á Rosa del balcón, tapándole la boca con una mano y sujetándola con la otra.) ¡Calla!... ¿Hasta cuándo vas á gozarte en mi perdición? ¡Calla!

Rosa.

¡Soco...! (Haciendo esfuerzos para gritar y desasirse.)

Juan José.

¡Calla! ¡No quieras escaparte! ¡Calla! (Apretando más la boca de Rosa, y sujetándola por la garganta.) ¡No callarás!... (Después de una breve lucha, viendo que Rosa permanece rígida é inmóvil.) ¡Ya era razón que callases y no te movieras! (Suelta á Rosa, que cae muerta en el suelo.) ¡Calla, sí!... (Acercándose á Rosa.) Pero, ¿qué silencio es el suyo?... (Tocando á Rosa, con angustia.) ¿Qué es esto?... (Con espanto.) ¡Esto es la muerte!... (Con desesperación.) ¿Y he sido yo?... ¡Yo! (Entra Andrés por el fondo.)