ESCENA XV

ROSA, TOÑUELA, JUAN JOSÉ, PACO, ANDRÉS, EL TABERNERO, LOS DOS HOMBRES y LAS DOS MUJERES

Paco.

(Dirigiéndose á Juan José.) ¿Qué es esto, Juan José?

Juan José.

(Con dureza.) Ya lo ve usté. Saco de ahí á Rosa, porque tal es mi gusto; y no creo que haya quien me lo estorbe.

Paco.

¿Te enfadas porque la he convidáo á una copa? Mía es la culpa; la ví al entrar, y la invité de buena manera.

Rosa.

(Á Juan José.) Yo no quería. Fué él quien se empeñó.

Paco.

Me parece á mí que un amigo no ofende convidando á la mujer de otro.

Juan José.

Un amigo, no.

Paco.

Entonces...

Juan José.

Pero, ¿usté es un amigo mío?

Paco.

(Sorprendido.) ¿Qué dices?

Juan José.

Que no es amigo de uno, el que enamora á la mujer que vive con uno y quiere quitársela.

Andrés.

¡Juan José!...

Juan José.

Estoy harto de disimulos.

Paco.

¿Tú dices?

Juan José.

Lo que usté sabe tanto como yo; que Rosa le parece buena para sus entretenimientos, y que yo he debido parecerle á usté muy poca cosa, cuando se atreve á poner en ella los ojos.

Tabernero.

(Á Paco.) No le haga usté caso.

Rosa.

(Como asustada.) ¡Dios mío!

Toñuela.

Tú tienes la culpa.

Paco.

Está loco.

Juan José.

No estoy loco. Hace tiempo que le vengo observando á usté y sabiendo que, con capa de amigo, quiere usté robarme lo que más aprecio en el mundo, lo sé; y como alguna vez teníamos que jugar limpio, hice antes lo que hice, y le hablo á usté como le estoy hablando en este momento.

Andrés.

(Á Juan José.) ¡Ten prudencia!

Paco.

(Á Juan José.) Pues hablas mal y apuras mi paciencia, y te olvidas de quién soy yo.

Juan José.

No me olvido. Usté es mi maestro, el que me da el jornal con que como, y dispone de mí y de estos brazos desde que sale el sol hasta que anochece. ¡Ya ve usté cómo no me olvido! Sin duda por eso, porque me paga usté, ha llegáo á creerse que todo lo mío le pertenece, y no contento con lucirse á costa de mi sangre, quiere usté mandar también aquí dentro y coger lo que aquí dentro vive y llevárselo. ¡Pues eso no, señor Paco, eso no!...

Paco.

(Con cólera.) ¡Mira lo que dices!

Juan José.

Digo, que pobre, pero no tanto. Mi sudor, bueno; mi trabajo, bueno también; de usté son, porque usté los paga. (Cogiendo á Rosa por un brazo y atrayéndola hacia sí.) Pero esto no se paga con dinero; no hay dinero que lo pague en el mundo. Esto es mi vida, mi alma, me pertenece y no lo suelto.

Tabernero.

(Á Juan José.) No armes escándalo en mi casa.

Paco.

(Á Juan José.) Acaba de faltarme, porque se me acaba el aguante. (Avanzando hacia Juan José; los Hombres que acompañan á Paco, hacen ademán de seguirle.)

Andrés.

(Interponiéndose entre los que avanzan.) Quietos, que son dos hombres solos.

Paco.

(Á Juan José.) ¡Conque buscas pelea!

Juan José.

Yo no busco nada. Digo lo que debo decir y me atengo á los resultáos. (Con energía.)

Paco.

(Con ira.) Tentáo estoy de responderte que tienes razón; que la quiero, y que he de poder poco si no te la quito aunque sea delante de tus ojos. (Trata de avanzar hacia Juan José; los que van con él lo detienen.)

Juan José.

(Avanza al mismo tiempo que Paco.) ¡Quitármela!... (Se detiene como reprimiendo su cólera. Á los hombres que detienen á Paco.) No sujetarle. (Á Paco.) Pruebe usté. Á la calle vamos. (Dirigiéndose á Rosa.) Sal delante, y sal tranquila, y ve despacio. Anda.

Toñuela.

Yo iré. (Haciendo ademán de acompañar á Rosa que se dirige al fondo.)

Juan José.

(Á Toñuela.) He dicho que sola. (Á Paco.) Esa mujer es la mía, la que yo quiero; y la quiero pa mí sólo, ¡sólo!... (Rosa abre la puerta del fondo y sale por ella.) ¿Hay quien dice que desea quitármela? ¡Que pruebe!... Sola va. El que la quiera, que salga por ella. ¡Pero no olvide que tiene que salir por esta puerta; (La del fondo.) y que en esta puerta estoy yo!... (La actitud de los actores será la siguiente. Juan José en el fondo. Paco, en primer término, sujeto por los Hombres y las Mujeres que le acompañan. El Tabernero al lado de Paco. Andrés cerca de Juan José. Toñuela junto á Andrés.)

FIN DEL ACTO PRIMERO