CAPITULO IV.

De la burla, que hizo el Predicador mayor del razonamiento del Ex-Provincial, y de lo que passó despues con Fray Gerundio.

Sin cespitar estuvo oyendo Fray Blas el Sermon, que le espetó el Reverendo Padre Ex-Provincial, y á pié firme sufrió la carga cerrada, que le disparó, con una contenencia tal, que qualquiera se persuadiria, que quedaba convencido, persuadido, y trocado ya en otro hombre. Porque, dice la leyenda de la Orden, que le oyó con semblante sereno, con los ojos baxos, con las manos debaxo del Escapulario, con el cuerpo algo inclinado ázia adelante, en postura humilde, aplicando un poco el oído izquierdo, como para no perder sýlaba, sin estornudar, sin escupir, y aun sin sacar la caja, ni tomar un polvo de tabaco en todo el tiempo, que duró la mission. Ya el buen Padre Ex-Provincial se aplaudia interiormente á sí mismo de aquella feliz conquista; ya tenia por mil veces dichosa la hora, en que se havia determinado á hablarle con tanta resolucion y claridad; ya estaba para echarle los brazos al cuello, dándole mil parabienes de que finalmente huviesse abierto los ojos á la luz de la razon; quando vió, que el bueno del Predicador levantó los suyos, le miró con serenidad, sacó las manos debaxo del Escapulario, reclinó el codo derecho sobre el brazo de la silla, refregóse la barba, echó despues mano á la manga, sacó la caja, dió dos golpecitos pausados sobre la tapa, abrióla, tomó un polvo, y, encarando al Ex-Provincial, le dixo muy reposado: Acabó ya V. Paternidad?Sí, ya acabé.Pues, Padre nuestro, óygame V. Paternidad este cuento.

2. «Assistia un loco al Sermon del Juicio universal, que se predicaba en cierta Mission. Estuvo verdaderamente fervoroso y Apostólico el zeloso Missionero, y dexó tan aturdido al auditorio, que, aun despues de acabado el Sermon, por un rato ninguno se rebullia. Aprovechóse el loco de aquel compungido silencio, y, levantando la voz descompassadamente, dixo: Señores, todo esso, que nos acaba de predicar el Padre Missionero de juicio, juicio, y juicio, sin duda que debe de ser assí. Pero nondum venit hora mea, y yo llevo la contraria con el doctíssimo Barradas. Vea V. Paternidad si manda algo para Cevico de la Torre, porque yo parto mañana»; y, sin esperar á mas razones, se levantó de la silla, tomó la puerta, y se fué á su Celda.

3. Esperábale en ella su queridito Fray Gerundio, que, ademas de ser un eterno admirador de las locuras y de los disparates de Fray Blas, cuya sola razon bastaria para que este le estimasse mucho, era, fuera de esso, un Fraylecito rollizo, bien agestado, muy compuestico de andadura, de acciones, y movimientos; por lo qual, no solo se llevaba todos los cariños del Padre Predicador mayor, sino generalmente los de casi todos los Padres graves de la Casa, entre los quales havia una especie de celillos y de competencia, sobre quien le havia de hacer mas cocos. Embiábanle desde la mesa traviesa la fruta, los extraordinarios, y el platillo, quando solo le tenian los Padres gordos, y no los Colegiales y aun por lo mismo era entre estos embidiado, acechado, y mas que medianamente mordido, para lo que daba él mismo poco motivo; ya por lo que se engreía con los alhagos de los Reverendíssimos, ya por las mañuelas y artificios de que se valia para tenerlos mas engaytados, ya finalmente, porque el horror, que tenia al estudio Escolástico, los daba muchas ocasiones de burlarse de él, y de sonrojarle, las quales no las perdian los bellacuelos de los otros Colegiales; pero á Fray Gerundio se le daba muy poco de esso, procurando en todo caso cultivar la predileccion de los mandones del Convento, y entre todos inclinándose mas (aunque con el mayor dissimulo possible) al despejo, al garbo, y á la discrecion del Padre Predicador mayor.

4. Luego, que este entró en la Celda, contó á Fray Gerundio quanto le acababa de passar con nuestro Padre: hízole un resúmen del Sermon, remedó su voz, imitó su postura, pintó sus gestos, glossó sus palabras, y burlóse de todo, tratándole de Carcuezo, de Fray-Zaragüelles, de Hombre de antaño, y de otros apodos semejantes. Finalmente le dixo: Chico, como la Mission duró tanto, tengo gana de cierta cosa, y assí con tu licencia. Retiróse á la alcoba, tiró la cortina, hizo lo que tenia que hacer, y, acabada esta funcion, dixo Fr. Blas á Fr. Gerundio: «Ya sabes, que mañana voy á Cevico de la Torre, á predicar del Patriarcha San Benito, en su Hermita del Otero; es voto de Villa, Pasqua de flores, y hay Romería: y el Sermon es de los de á oncita de oro. Ante todas cosas, tómate essos dulces (y llenóle la manga de los que sacó de una naveta), cerremos la puerta, porque no venga á inquietarnos algun Reverendo Muletilla (y echó la aldaba); siéntate, y oirás uno de los mejores Sermones, que he compuesto en toda mi vida.»

5. «Título y assunto: Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia.» — «Tenga usted, Padre Predicador, le interrumpió luego Fray Gerundio: no diga mas, que solo esso me encanta. Essos retruecanillos, esse palotéo de voces, y esse triquitraque de palabras, con que usted propone casi todos los assuntos de sus Sermones, es cosa, que me embelesa: Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia! Vaya, que no hay mas que decir. A la verdad, yo no entiendo bien lo que quiere significar; pero lo que me suena, me suena, signifique lo que significare, ello es una gran cosa.» — «No quiere decir mas, replicó el Predicador, que lo que dice San Pablo, que la Ciencia de los Santos es la verdadera sabiduría, y que la sabiduría de este mundo es verdadera ignorancia y estulticia

6. — «Con que esso, y no mas quiere decir?» — «Sí.» — «Pero, válgame Dios! quien lo adivinaria? Otro, que no fuera V. Paternidad, diria sencillamente: San Benito supo lo que le convenia saber, é ignoró lo que no importaba ignorar; y de essa manera, aunque lo entenderian todos, pero tambien qualquiera gañan sabria decirlo. Mas esso de proponer una cosa tan comun con el ayrecillo especial, con que la propone V. Paternidad, en el mundo hay quien lo haga con tanta gracia. Y si no, dígalo aquel otro assunto del Sermon, que V. Paternidad predicó al Capítulo dos meses ha, en el dia de las Elecciones particulares: Eleccion de la rectitud, para la rectitud de la Eleccion. Primero que se me olvide el tal assunto, me he de olvidar yo de como me llamo. Pero, ya que hablamos de él, no me explicará V. Paternidad el concepto? porque, á decir la verdad, no le penetré muy bien. A mí, lo que se me ofreció, que querria decir, era que, para que la eleccion fuesse recta, era preciso, que fuesse recta la eleccion; mas esto, claro está, que no lo querria decir V. Paternidad, porque seria una verdad de Pero-Grullo.»

7. — «Calla, simplon, le respondió al punto Fray Blas; pues claro está, que no quise decir otra cosa; y ahí estuvo el chiste, en decir una pero-grullada, de manera que parecia una cosa del otro mundo. Si te acordaras del modo tan claro, tan perspicuo, tan brillante, con que entablé essa proposicion, para introducirme en el discurso, verias mas claro, que el Sol de mediodía, lo que yo quise decir.» — «Como soy Christiano, que ya no me acuerdo (replicó Fr. Gerundio), aunque tengo el Sermon en la Celda, porque al punto le trasladé, como sabe V. Paternidad.» — «Pues yo te lo traheré á la memoria, que bien en ella lo tengo.»

8. — «Concluída la Salutacion, que esse fué vino de otra cuba, dí principio al Sermon con este apóstrophe al Sacramento, que estaba patente: Amorosamente Sabio os ofreceis (Soberano Sacramentado Monarca), Maestro y Director de este Capítulo. Nota de passo la oportunidad de llamar Presidente del Capítulo al Sacramento, y díme si esto se ofrece á qualquiera? Añadí despues: Para la mas acertada rectitud de las Elecciones, ofrece esse Augusto Sacramento vitales luces á los Electores Prelados. Prueba perentoria y terminante: Ego sum panis vitæ. Nota lo de panis vitæ, para las luces vitales. Mas por quanto los Electores eran muchos, y cada uno tenia su vida, buena ó mala, como Dios sabe (que á nosotros no nos toca indagar vidas agenas), y el texto solo hablaba de una vida, vitæ, era menester uno, que hablasse de muchas. Halléle, á pedir de boca, en el Syriaco, que lee: Panis vitarum. Ya tenemos al Sacramento Pan de muchas vidas: pero, por quanto estas vidas podian ser de Choristas, de Sacristanes, de Refitoleros, y de otros muchos Frayles, que no tenian voto en Capítulo, y yo havia menester precisamente un Sacramento, que fuesse pan de las vidas de los Padres Capitulares y Electores; aquí estuvo mi felicidad y mi discurso. Halléle, como lo podia desear, en Zacharías, en Tyrino, en Menochio, y en Lyra; porque el primero llama al Sacramento Frumentum Electorum; el segundo Panem Electorum; el tercero Frumentum Electorum; y el quarto, Frumentum Electorum est Corpus Christi consecratum pane frumenti

9. — «Digo, que V. Paternidad es demonio, ó que tiene familiar (le interrumpió Fray Gerundio, sin poderse contener). Donde diantres fué á encontrar unos textos tan á pelo, tan al intento, y que hablan de pan de Electores, con tanta claridad, que los entenderá el mas zafio Batueco, de los que van á vender miel á la Villa de Bezar? Ahora me acuerdo, que, especialmente quando oí essos textos en el Sermon, me quedé como atorrollado. Es verdad, que, hablando despues acerca de ellos con un Padre Maestro de la Casa, que me quiere mucho, me dexó un poco confuso; porque me dixo claritamente, que todos ellos, en el sentido en que V. Paternidad los entendió, havian sido unos grandíssimos disparates, delatables á la Inquisicion; que assí el Texto como los Intérpretes solo querian decir, que el Pan del Sacramento, ó que el Sacramento era Pan de los Escogidos, que esso, y no otra cosa significaba Electorum; que aplicarlo á los Electores, puramente por el sonido material de la palabra, era un abuso intolerable de la Sagrada Escritura, condenado por el Concilio Tridentino, por los Papas, y por la Inquisicion; que esta havia castigado en Roma á un Predicador, porque en las Honras del Cardenal Cibo havia dicho, que la Carne de Christo en el Sacramento era verdaderamente la carne del Cardenal, probándolo con aquel texto: Caro mea vere est cibus, el qual le havia querido entender aquel loco (assí le llamó el Padre Maestro), ni mas ni ménos, como V. Paternidad havia querido entender el Frumentum Electorum; que, si se permitiera la licencia de usar, ó de abusar de la Sagrada Escritura con essa materialidad, no havria heregía, disparate, torpeza, ni suciedad, que no se pudiesse probar con ella: y de aquí fué ensartando tantas cosas, que me metieron en mucha confusion, y no sé como tuve paciencia para oírlas.»

10. — «Y tú hiciste caso de ellas?» — «No, Padre Predicador, qué caso havia de hacer, si estaba conociendo palpablemente, que todo era embidia; porque el tal Padre Maestro es un hombre indigesto, que no sabe mas, que sus Ergos, su Theología, su Biblia, sus Concilios, sus Santos Padres, y servitor. En sacándole de ahí, no sabe una palabra: ni él ha leído jamas el Theatro de los Dioses, ni á Rabisio Textor, ni á Aulo Gelio, ni á Natal Cómite, ni á Alexandro de Alexandro, ni á Plinio, ni á Picinelo: con que, ya se ve, qué obligacion tiene el pobre á entender de Sermones, ni á saber, como se han de traher, ó como no se han de traher los textos de la Sagrada Escritura? Y, como por otra parte es un triste pelon, que anda con la hortera para tomar una jicarilla, y ve, gracias á Dios, la Celda de V. Paternidad tan abastecida de todo, se pudre á todo podrir, y de aquí proviene, que todo quanto hace V. Paternidad le da en rostro.» — «Dame un abrazo (le dixo al oír esto el Padre Fray Blas), que tú has de ser la honra de la Orden; toma essos quatro bollos de chocolate, para que te remedies en mi ausencia, y vamos adelante con el Sermon Capitular.»

11. — «Otro dia hablarémos de esse Sermon (dixo Fray Gerundio), que ahora, como está V. Paternidad para irse mañana, temo, que no nos ha de quedar tiempo para leer el de San Benito, aunque no sea mas que la Salutacion, y yo estoy rabiando por oírla, porque solo el pensamiento de Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia, me ha excitado una curiosidad, que es un horror.» — «Tienes razon (respondió Fray Blas), y vamos á ella: aquí está el cartapacio sobre la mesa. Ten presente, que estamos en Primavera, que es Pasqua de flores, y que la Hermita del Santo está en el campo, y oye.»

12. «Al celebrado Dios del Regocijo consagraba la Grecia, Esparta, y Thesalia, festivos, solemnes cultos el dia 27 de Marzo: Thessali huic Deo Risui quotannis rem divinam in summa lætitia faciebant, dice Rabisio Textor. Texian verdes guirnaldas, esmaltadas de matizadas flores, ofreciendo una Primavera de gozo al obsequiado Dios del Regocijo:

Vernis intexens floribus arva

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Risibus, et grandes mirata est Roma cachinnos,

dice Lilio Giraldo. Ofrecíase esta Deydad al culto en la figura de un jóven desnudo, coronado de myrto, adornado de alas, y en la frondosidad de un prado ameno: Puer nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi sedebat, dice Vincencio Cartario.»

13. «Has visto entradilla mas florida para un Sermon de Primavera, en Pasqua de Flores, y toda ella no ménos que con autoridad de Cartario, Lilio Giraldo, y Rabisio Textor? Pues aguarda un poco, y escucha la aplicacion. Este es vernal paralelo del esclarecido Patriarcha San Benito, á quien con festivo gozo consagra hoy este Pueblo este solemnizado culto. Qué te parece, Gerundio amigo?» — «Qué me ha de parecer? Lo primero, que V. P. tiene mas en la uña el Kalendario de las fiestas de los Gentiles, que la misma Epacta de la Orden; porque jamas le he visto errar ni siquiera una de aquellas, y mas de una vez le he notado, que no sabia bien el Santo de quien se rezaba aquel dia. Lo segundo, que casi todos los Sermones de V. P. comienzan con una fabulilla tan á pelo y tan al caso, que no parece sino que la fábula se fingió para el mysterio, ó que el mismo Dios fué sacando el mysterio por la idéa de la fábula. Por exemplo: quando se me olvidará á mí aquella crespa entradilla del Sermon de la Concepcion, que oí este año á V. P. y la tomé de memoria, porque no espero oír en mi vida cosa mas adequada al assunto?»

14. «De la rizada espuma del celebrado Egéo, fingió la Ethnicidad fabulosa, fué su idólatra Vénus concebida:

Nuda Cythereis edita fertur aquis,

dice Ovidio. Concibióse de las tres celestiales gracias sociada:

Et Veneris turba ministra fuit,

dice Giraldo; porque no se verificasse instante, en que faltasse alguna gracia á su hermosura. Y en memoria de esta concepcion graciosa, celebraban los Cýclades el dia 8 de Diciembre con solemne alborozado culto: «Hoc tamen die octavo Decembris, festum Conceptionis pulcherrimæ Veneris ingenti jubilo celebratur. No me detengo ahora en reparar la cultura de llamar Ethnicidad á la Religion de los Gentiles, y no Gentilidad, ó Paganismo, que esso lo diria qualquier Gavacho.» — «Y si no la llamé Polytheismo, ó Poly-Deismidad, interrumpió el Padre Predicador, fué por reservar estos dos terminillos para otra ocasion.» — «Digo, que no me detengo en esto, porque con especialidad en esta invencion de voces nuevas y flamantes, alambicadas de la Lengua Latina, es V. P. inimitable; y yo tengo ya apuntadas algunas, para valerme de ellas en ocasion y tiempo, con la seguridad que, aunque no haga mas que hablar en esse estilo, no ha de haver Sermon de Cofradía, que no me busque. Ya sé, que al mar salado siempre le he de llamar, salsuginoso elemento; á la Vara de Aaron, Aaronítica Vara; al contraer el pecado original, traducir el fómes del pecado; Adam futurizado, al decreto de la Creacion de Adam; á su misma creacion, Adamitico fundamento; universal opificio, á la fábrica de todas las criaturas; á la naturaleza ciega, cecuciente naturaleza; y á un deseo ardiente y encendido, ignitas alas del deseo. Este bello, claro, perspicuo, y delicado estilo, déxelo V. P. de mi quenta, y yo salgo por fiador de mí mismo, que, por lo que toca á él, no ha de tener V. P. discípulo, que mas le honre.»

15. «Tampoco quiero detenerme ahora en el reparo de aquella ingeniosa figura, con que V. P. llamó idólatra á Vénus, quando dixo: Fué su idólatra Vénus concebida. Mas de dos ignorantes lo tendrian por necedad, pareciéndoles, que esso queria decir, que Vénus idolatraba en ellos, y no ellos en Vénus, y que V. P. debiera de haver dicho su idolatrada Vénus. Pero, sobre que entónces no constaria el pié de verso heróyco, de que se compone dicha cláusula: Fué su idólatra Vénus concebida, que era á lo que V. P. tiraba; y (quede dicho de passo) esta es una de las gracias, que mas me encantan en el elegante estilo de V. P., la multitud de piés lýricos y heróycos de que consta, que algunas veces me parece que estoy oyendo una relacion, amen de los consonantes; digo, que fuera de este primor faltaria otro, que no advierten, ni son capaces de advertir essos tontos. Esta es aquella figura rhetórica, que se llama... que se llama... válgate Dios! como se llama? que se llama... no sé como; la qual enseñaba á usar el presente por el pretérito, lo activo por lo passivo: y assí decimos, mi amantíssimo amigo, por mi amigo muy amado; recibí la favorecida carta de Vm. por la carta favorecedora; pues lo demas querria decir, que se le hacia favor en recibirla, y no me pareceria mucha modestia, ni mucha política. De la misma manera se puede decir tan lindamente idólatra Vénus, por Vénus idolatrada, como lo sabemos muy bien todos los que tuvimos la dicha de estudiar con el famoso Preceptor de Villaornate, y por esso tengo yo tan en la uña todas las figuras rhetóricas, con sus nombres, pelos, y señales.»

16. «Pero dexándonos de estos pelillos, como iba diciendo de mi cuento, digo, que la fábula de la concepcion de Vénus, para el Mysterio de la Concepcion de María, no parece sino que V. P. mismo la inventó, tan adequada viene, y tan al caso. Digo mas, que, á mi pobre juicio, estuvo de sobra aquella valiente cláusula, con que V. P. la aplicó. Gallardo, aunque fabuloso, paralelo del milagroso obgeto, que termina los regocijados cultos de este dia octavo de Diciembre, en que la Iglesia Cathólica celebra la Concepcion passiva de María, Vénus del Amor Divino, Diosa de la hermosura de la Gracia; porque no havria en todo el Auditorio entendimiento tan zopenco, que no se hiciesse luego cargo de la propiedad del gallardo paralelo, sin el cansancio de la aplicacion. Porque es claro como el agua, que, si Vénus fué madre del Amor, María fué Madre del Amor; si Vénus fué concebida de la espuma del mar, en la nivea espuma de la Gracia fué concebida María del mar de la humana naturaleza, como dixo V. P. un poco mas abaxo; si en la concepcion de Vénus assistieron las tres Gracias, en contraresto á las Gracias, sociaron á María en su Concepcion las horas, siendo las horas y las gracias dos cosas tan parecidas, que es impossible hayga otras dos mas semejantes. Finalmente, si Vénus fué concebida el dia ocho de Diciembre, el dia ocho de Diciembre fué concebida María. Assí que el paralelo no puede ser mas gallardo, por lo que toca á estas quatro propiedades. Y en quanto á la segunda, en que se coteja la espuma del mar Erythréo con la nivea espuma de la Divina Gracia, se encierra en ella una propiedad tan recóndita, que no es fácil se dé en el chiste á quatro paletadas. Porque, si la espuma no es otra cosa que el viento, que se introduce en el agua, ó en qualquiera otro licor, mas ó ménos movido, y agitado del mismo ayre, ó de algun otro agente extraño, como leí pocos dias ha en uno de estos libros, que se usan, y tratan de novedades; es claro como el agua, que la Divina Gracia ha de ser muy espumosa, y precisamente ha de hacer una espuma nivea, que disgregue la vista. Por qué? porque la Divina Gracia se atribuye particularmente al Espíritu Santo: este, ya se sabe, que unas veces es aura suave y apacible, y otras es viento impetuoso, que agitando á la Divina Gracia, é introduciéndose al mismo tiempo en sus divinos poros é intersticios, necessariamente ha de levantar una espuma nivea, como el ampo: y qué cosa mas propia, que el que de esta nivea espuma fuesse concebida la Vénus del Amor Divino? Con que realmente no pudo ser mas gallardo el paralelo

17. «A mí assí me lo pareció, y assí lo defendí tambien contra aquel simplon, beaton, y testarudo de Fray Gonzalo, que estaba junto á mí, y al oírlo hizo muchos gestos, diciéndome despues del Sermon, que aquello le havia escandalizado. Preguntéle, por qué? y me respondió el tontarron, que porque hacer cotejo de la Madre de la Pureza con la madre de la torpeza; de la muger mas limpia con la muger mas sucia; de la Concepcion Immaculada de María con la puerquíssima concepcion de Vénus; de las gracias profanas con la Gracia Divina, y concluir llamando á María Vénus del Divino Amor, Diosa de la hermosura de la Gracia; sobre ser la última proposicion una heregía formal, las demas eran unas blasfemias tan impías, tan sacrílegas, tan indecentes en la boca de un Christiano, quanto mas de un Predicador Apostólico, como V. P. dice que lo es, monstrando su título en toda forma, que á su parecer el Sermon merecia la hoguera; concluyendo con que, si él fuera Prelado, le quitaria á V. P. la licencia de predicar. No sé como Dios me tuvo de su mano, y no le llené de dedos aquella cara compungida; pero contentéme con decirle, que no era la miel para la boca del asno, que no se havian hecho los gallardos paralelos, paralelos gallardos, y volvíle las espaldas.»

18. «Y ya que hablamos de paralelos, volvamos por Dios al vernal paralelo del Sermon de San Benito, donde dexamos la salutacion; que, como unas cosas llaman á otras, y todas las de V. P. me emboban, yo mismo interrumpí la letura, sin poderme remediar. Ya me acuerdo, que la introduccion era del Dios del Regocijo, á quien celebraban los antiguos el dia 27 de Marzo; que le representaban un jóven desnudo y en pelota, como su madre le parió, muy coronado de myrto, y muy adornado de alas, tendido en aquel campo, como si dixéramos, con la panza al Sol: Puer nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi sedebat; y finalmente, que el modo de celebrarle era con grandes risadas, zambra, bulla, y carcajadas:

Et grandes mirata est Roma cachinnos.

Decia despues V. P. este es vernal paralelo del esclarecido Patriarcha San Benito. Pero, ántes de passar mas adelante, dígame V. P. qué quiere decir vernal paralelo, porque confiesso, que no lo entiendo.» — «Ay, bobo! díme, qué significa ver, veris?» — «Ver, veris significa la Primavera, que assí lo dicen los Géneros de Lara, por donde yo estudié.» — «Pues, tonto, vernal paralelo quiere decir paralelo Primaveral, por ser en tiempo de Primavera, en que se celebraba la fiesta del Regocijo, y tambien la de San Benito. Y ves ahí, como de camino está encajada con grande arte y dissimulo la circunstancia de celebrarse esta fiesta en Pasqua de Flores: Vernis intexens floribus arva; que en esso de hacerme cargo de todas las circunstancias, por ridículas que sean, aunque yo lo diga, ninguno me echará la pierna adelante.»

19. — «Ya estoy, dixo Fray Gerundio, en lo que significa vernal paralelo: ahora me falta saber la aplicacion, y en qué se pareció San Benito al Dios del Regocijo, y la fiesta de aquel á la fiesta de este.» — «Ten un poco de paciencia, continuó el Predicador, y presto lo sabrás. Y, en quanto á la omnímoda semejanza de las fiestas, es cosa tan clara, que solo un ciego podrá no distinguirlas, sin que nadie se lo diga; porque, si aquella se celebraba en la Primavera, en la Primavera se celebra esta; si aquella en el dia 27 de Marzo, cavalitamente se celebra esta en el mismo dia; si aquella en el campo, esta en el Otero; si allí havia flores, flores hay aquí; si gente en aquella, gente en esta; y en fin, si aquella havia grandes carcajadas, esta no la va en zaga, pues no se oye otra cosa por aquellos campos, y aun dentro de la misma Hermita, durante el Sermon, si el Predicador tiene un poco de sal, que grandíssimas risadas:

Et grandes mirata est Roma cachinnos.»

— «Ahora digo, respondió Fray Gerundio, que las dos fiestas son tan parecidas una á otra, como un huevo á otro huevo, y ahora tambien descubro yo la clave para aplicar qualquiera cosa, que haya sucedido en el mundo, en el mismo tiempo y en el mismo dia del Sermon, á la fiesta que predicare, sea la que fuere.»

20. «Mas dígame V. Paternidad, como diantres pudo casar á San Benito con el Dios del Regocijo?» — «Con la mayor facilidad del mundo, respondió Fray Blas. No dice la Historia, que, siendo el Santo de solos quince años, se salió de Roma, se fué al Desierto, se escondió entre las mayores asperezas del monte Sublac, se sepultó en una cueba, ó en una profunda cisterna; que allí hizo asperíssima penitencia por espacio de tres años; que padeció crueles tentaciones del Demonio; que se rebolcó en una zarza, hasta dexarla toda ensangrentada; que solo se alimentaba de pan y agua, que de ocho en ocho dias le trahia un Monge, llamado Roman, descolgándoselo por una cuerda, hasta que al cabo de los tres años un buen Clérigo, por Divina revelacion, vino á buscarle, trayéndole vianda para comer, y diciéndole, que la comiesse, porque era dia de Pasqua, lo que el Santo mozo no sabia? Pues, qué cosa mas parecida al Dios del Regocijo, que San Benito en este passage de su vida? Este jóven, aquel niño; este en el campo, aquel en el desierto; este tendido en la yerva, aquel en el pozo; este desnudo, aquel mal vestido; y, quando se rebolcó en la zarza, tan desnudo como su madre le parió; este coronado de flores, aquel cubierto de espinas, y finalmente este celebrando en tiempo de Pasqua, y aquel regalándose en ella con lo que el buen Clérigo le traxo. Mira tú ahora, si pudo venir mas ajustado el vernal paralelo? Porque en lo demas, aunque el Dios del Regocijo fuesse un Dios de tararira, de trisca, de bulla, y de chacota, y San Benito en el desierto fuesse una imágen viva de la mas áspera penitencia, exemplar assombroso de compuncion y de lágrymas; esso para el assunto importa un bledo, porque ni los paralelos, aunque sean vernales, ni las semejanzas, ni las comparaciones han de correr á quatro piés.»

21. Iba Fray Blas á proseguir en la letura de su Sermon, quando llamaron á la puerta de la Celda con tanta fuerza, que se sobresaltó; y, aunque á los principios hizo ánimo de no abrir, como el que llamaba era el Padre Prior, y le dixo en voz alta, que abriesse, que era él el que llamaba, y que bien sabia estaba dentro, no pudo resistirse, y se vió precisado á abrir. Entró en la Celda el Prior, y, encontrando en ella á Fray Gerundio, le dixo con alguna seriedad, qué hacia allí perdiendo tiempo, y por qué no se iba á estudiar? Fray Gerundio le respondió, sin turbarse, que havia venido, de parte de su madre, á dar al Padre Predicador la limosna de tres Missas, para que las mandasse decir en el Altar de San Benito del Otero, porque havia parido un niño quebrado, y el Santo, en aquella Santa Imágen, diz que era prodigioso con los niños, que padecian este trabajo. «Y qué lleva en essa manga?» le preguntó el Prior, notando que abultaba demasiado. Aquí saltó prontamente el Predicador: «Son unos dulces, que le dí yo, para que de mi parte los embie á sus dos primas, las hijas del Familiar de Cojeces,[29] que el otro dia me regalaron con dos pares de calcetas». No satisfizo mucho al Padre Prior una ni otra respuesta; pero, como era buen hombre y nada malicioso, dexólas passar, y contentándose con decir á Fray Gerundio, que tratasse de ser mas aplicado, y de guardar mas la Celda, le embió á ella, y él se quedó con el Padre Predicador mayor tratando el negocio á que iba, de cuyo contenido no se encuentra rastro alguno en el Archivo del Convento, ni en los exactos documentos de donde se ha sacado esta puntualíssima historia; lo que da bien á entender, que no debió ser cosa de importancia, ó, á lo ménos, que no trataron materia alguna, que tenga concernencia con ella.