XXV
932 Después de muy pocos días, tal vez por no dar espera y que alguno no se juera, hicieron citar la gente, pa riunir un contingente y mandar a la frontera.
933 Se puso arisco el gauchaje: la gente está acobardada; salió la partida armada y trujo como perdices unos cuantos infelices que entraron en la voltiada.
934 Decía el ñato con soberbia: "¡Esta es una gente indina! Yo los rodié a la sordina: no pudieron escapar; y llevaba orden de arriar todito lo que camina."
935 Cuando vino el Comendante dijeron: "¡Dios nos asista!" Llegó les clavó la vista (yo estaba haciendome el zonzo); le echó a cada uno un responso y ya lo plantó en la lista.
936 "¡Cuadráte!", Le dijo a un negro. "Te estás haciendo el chiquito, cuando sos el más maldito que se encuentra en todo el pago. Un servicio es el que te hago, y por eso te remito."
A OTRO
937 "Vos no cuidás tu familia ni le das los menesteres; visitás otras mujeres, y es preciso, calavera, que aprendás en la frontera a cumplir con tus deberes."
A OTRO
938 "Vos también sos trabajoso; cuando es preciso votar hay que mandarte llamar y siempre andás medio alzao; sos un desubordinao, y yo te voy a filiar."
A OTRO
939 "¿cuánto tiempo hace que vos andás en este partido? ¿Cuantas veces has venido a la citación del juez? No te he visto ni una vez: has de ser algún perdido."
A OTRO
940 "Este es otro barullero que pasa en la pulpería predicando noche y día y anarquizando a la gente: irás en el contingente por tamaña picardía."
A OTRO
941 "Dende la anterior remesa vos andás medio perdido; la autoridá no ha podido jamás hacerte votar: cuando te mandan llamar te pasás a otro partido."
A OTRO
942 "Vos siempre andas de florcita: no tenés renta ni oficio; no has hecho ningún servicio; no has votado ni una vez. ¡Marchá!… Para que dejés de andar haciendo perjuicio."
A OTRO
943 "Dame vos tu papeleta: yo te la voy a tener. Esta queda en mi poder; despúes la recogerás, y ansí, si te resertás, todos te puedan prender."
A OTRO
944 "Vos, porque sos ecetuao, ya te querés sulevar; no vinistes a votar cuando hubieron eleciones; no te valdrán ececiones: ¡yo te voy a enderezar!"
945 Y a éste por este motivo y a otro por otra razón, toditos, en conclusión, sin que escapara ninguno, jueron pasando uno a uno a juntarse en un rincón.
946 Y allí las pobres hermanas, las madres y las esposas redamaban cariñosas sus lágrimas de dolor; pero gemidos de amor no remedian estas cosas.
947 Nada importa que una madre se desespere o se queje, que un hombre a su mujer deje en el mayor desamparo; hay que callarse, o es claro que lo quiebran por el eje.
948 Dentran despúes a empeñarse con este o aquel vecino; y, como en el masculino, el que menos corre, vuela, deben andar con cautela las pobres, me lo imagino.
949 Muchas al Juez acudieron, por salvar de la jugada; el les hizo una cuerpiada, y, por mostrar su inocencia, les dijo: "Tengan pacencia pues yo no puedo hacer nada."
950 Ante aquella autoridá permanecían suplicantes, y, después de hablar bastante, "Yo me lavo"; dijo el Juez, "Como Pilatos los pies: esto lo hace el Comendante."
951 De ver tanto desamparo el corazón se partía; había madre que salía con dos; tres hijos o más, por delante y por detrás, y las maletas vacías.
952 "¿Dónde irán?", Pensaba yo, "¿a perecer de miseria? Las pobres, si de esta feria hablan mal, tienen razón; pues hay bastante materia para tan justa aflición."