CAPITULO II.

IDEA GENERAL DE SUIZA.

Configuracion orográfica.—Hidrografía.—Historia de los
Suizos.—Instituciones políticas.—Division general del país.

La descripcion social y pintoresca de un país es incomprensible cuando no se posee la idea general de su configuracion y aspecto, de su historia, sus instituciones fundamentales y su division administrativa. Digamos, pues, con la mayor concision posible, ántes de comenzar la narracion de nuestras impresiones, lo que es Suiza como territorio y nacion.

Nada mas difícil que determinar con absoluta precision, siguiendo un sistema, el aspecto múltiple de ese admirable país, cuyos rasgos, de prodigiosa variedad, rechazan toda clasificacion rigorosamente metódica. Suiza es un aparente cáos de formaciones geológicas, orográficas é hidrográficas en que todo interesa y admira, todo tiene su carácter particular, y sinembargo todo se combina y multiplica maravillosamente. No hay dos valles, dos alti-planicies, colinas, montañas, picos colosales, gargantas, páramos, desfiladeros, rios, lagos ó nevados que se parezcan totalmente entre sí, entre innumerables formaciones análogas.

Imaginad por un momento un inmenso grupo ú archipiélago terrestre compuesto de jardines lucientes de verdura y abismos de concavidad insondable y aterradora; de alegres huertos y rocas desnudas, formidables y sombrías que los dominan; de lujosos plantíos entrecortados por habitaciones campestres de imponderable gracia, al pié de coronas y guirnaldas seculares de negros pinos y abetos, ciñendo los ásperos relieves y las concavidades abruptas de cerros que parecen gigantes evocados en una pesadilla; de ciudades risueñas, industriosas y activas, donde abundan los bellos monumentos del arte y de la ciencia, y rústicos y solitarios caseríos encuadrados ó perdidos en las profundidades de las selvas. Suponed ese archipiélago de mil formas en contraste, rodeado, cortado por laberintos de mil direcciones y por innumerables lagos azules y dormidos; mil cascadas caprichosas que se precipitan sobre los valles de lo alto de rocas tajadas y estupendas, en brillantes remolinos entre cuyas espumas vagan las gasas tornasoladas del arco íris; rios saltadores ó de pérfida mansedumbre, de color gris al pié de los nevados y de un azul trasparente en las regiones bajas; bancos inmensos de hielo, ondulosos y resplandecientes de blancura, que parecen mares mediterráneos de cristal trepados sobre las montañas en momentos de grandes cataclismos, donde imperan el silencio, la soledad y la tristeza; vastas alfombras de verdura, frescas y matizadas de mil flores y tintas diversas, y en derredor barreras colosales de granito y caliza, en cuyas cimas se cierne el águila imperial ó saltan el ciervo de enorme cornamenta y el gamo fugitivo por encima de los abismos;—barreras que encierran tantas hermosuras, escondiéndolas á la vista del viajero que no penetra hasta el fondo mismo del laberinto. Suponed todo eso, repito, y tendreis apénas una idea muy vaga de las maravillas que contiene Suiza.

El habitante de Colombia que no ha viajado en Europa, no tiene idea de las formas de este continente, con solo imaginar valles y llanuras, lagos y rios, bosques y praderas, montañas y mares. El aspecto de los paisajes es absolutamente distinto, aun en zonas análogas por su latitud ó elevacion, como es distinta la composicion geológica de los dos continentes en su corteza exterior. En los Andes la hermosura principal está en la grandiosidad del conjunto,—de los vastos panoramas, las inmensas selvas ó pampas, mas ó ménos desiertas ó salvajes, que parecen océanos interiores, en contraste con estupendas cordilleras que siguen la coordinacion general de un sistema. Allí los pormenores son poco severos, los relieves poco acentuados (permítaseme el neologismo) y el espectáculo de la naturaleza tiene cierta uniformidad imponente, á veces monótona, que agrada mas de léjos que de cerca.

En los Alpes y las montañas que corresponden á su sistema irregular y trunco, la grandiosidad está mas en los pormenores que en el conjunto; en el contraste de lo natural y social, que produce variedades infinitas; en la severa estructura de las rocas abruptas, las hoyas y ramblas estrechas y profundas, los abismos insondables, los picos desnudos en forma de agujas, las neveras fascinadoras y llenas de piélagos (de muy diversa composicion que las colombianas), la multiplicidad de los lagos, y sobre todo la estrechez de los horizontes.

En Colombia se registra desde cualquier altura algun ancho valle, algun vasto anfiteatro de faldas sin violento declive, alguna selva inmensa, algun largo cordon de montañas en direccion regular, alguna pampa en cuyo horizonte luminoso y sin límites se pierde la mirada como en el Océano. En Europa todos los horizontes continentales, excepto los que es extienden hácia el bajo Danubio, son reducidos, y en cada panorama lo inmenso está reemplazado por todo lo que es saliente, condensado y enérgico. El mundo colombiano es un mundo de grandes rasgos y formas, de síntesis topográfica; el europeo, es un mundo de pormenores ó análisis.

Aunque pudiera decirse que Suiza no tiene en realidad sino dos formas generales,—las montañas y las planicies, mas ó ménos interrumpidas,—es exacta la division que se hace del país en tres sistemas topográficos que se enlazan entre sí: la zona de los Alpes, la de las Planicies y la del Jura; la primera oriental, la segunda central y la tercera occidental. Las tres zonas giran en una direccion generalmente paralela de sur á norte. Pero es de notar una curiosa diferencia: miéntras que las mayores alturas de los Alpes se hallan al sur, de modo que sus grupos y eslabones van decreciendo á medida que se acercan al norte, hácia el lago superior de Constanza, las cadenas regulares del Jura, derivadas de los Alpes saboyardos, son mas bajas al sur y se elevan a proporcion que se acercan al Rin en la direccion norte.

Partiendo límites con Francia al sur, por la Saboya septentrional, y al este, por los departamentos del Jura; con el gran ducado de Báden y los reinos de Wurtemberg y Baviera, al norte y nordeste; con Austria, por el Tirol, al este, y con Italia al sud-sudeste,—el territorio suizo mide 41,170 kilómetros cuadrados de superficie, 384 kil. de longitud extrema (del este al oeste) y 200 kil. de latitud, de sur á norte. La hoya ó cuenca multiforme de Suiza está determinada por los Alpes y el Jura, montañas que, enlazadas al sur de Ginebra, no obstante la ruptura del Ródano, describen dos cuerdas irregulares, idealmente paralelas, cuyos extremos reposan al Norte, en cuanto á Suiza, en Schaffhouse y la punta superior del lago de Constanza, encerrando así todo el país.

Suponed dos ondas sólidas encadenadas, la una colosal, que al descender produce una vasta hoya sinuosa ó quebrada en mil pliegues, y vuelve á levantarse adelante para reproducir su forma general en otra onda mucho menor, que al descender á su turno se disuelve en una serie de planos inclinados y llanuras, tal es la estructura de Suiza. La grande onda es la cadena de los Alpes que va descendiendo de oriente á poniente, como de sur á norte, en escalones despedazados y rugosos, para descansar en una hoya intermediaria, region de planicies y bajas montañas. En seguida el terreno se levanta de nuevo hácia el occidente, tambien en escalones, forma las cadenas del Jura, y al llegar á los puntos culminantes desciende sobre Francia, en anfiteatros y planos inclinados, para perderse en los valles del Doubs y el Ain.

Los dos sistemas de montañas difieren en todo. En los Alpes no hay ni paralelismo de cadenas ni enlace alguno de formas regulares ó sostenidas. Es una serie de seis grupos colosales ligados por ramificaciones tortuosas, despedazadas y revueltas, cuyos innumerables estribos y contrafuertes se desprenden en todas direcciones. De ahí provienen numerosos sistemas hidrográficos enteramente distintos y aun opuestos, que corresponden á las hoyas del Rin, el Danubio, el Po y el Ródano. En los Alpes el granito es el elemento casi único de las formaciones geológicas, y así como en la orografía falta la regularidad de formas y direcciones, en la estructura de las rocas son rarísimas las estratificaciones regulares y horizontales. Allí se encuentran los terribles ventisqueros, los páramos desiertos y sombríos, las neveras perpetuas de movimiento misterioso, tan vastas y grandiosas que algunas miden hasta 18 leguas de longitud en varias direcciones, abarcando mas de la décima parte de la superficie del país. Las elevaciones son generalmente muy considerables, contándose muchas de 3, 4 y 4,500 metros sobre el nivel del mar. En esas cimas reina el invierno perpetuo, con mas rigor que en los polos; el hombre está proscrito de allí; la vegetacion ofrece la mas variada escala de gradaciones que es posible en la zona templada del hemisferio boreal.

Es de los Alpes suizos que surgen casi todos los grandes rios de Europa, llevando la fecundidad y el movimiento á las comarcas mas opuestas. El solo grupo complicado y maravilloso que, por un sistema de enlaces, se extiende desde el extremo oriental del San-Gotardo hasta las alturas de Sidelhorit (pasando por Matthorn y Gries, Diechterhorn y Grimsel), da orígen á los siguientes rios que toman las mas opuestas direcciones:

Al sur, el Tesino, el Maggia y el Tosa y Toccia, que llevan sus aguas al lago Mayor y constituyen luego el caudal principal del Po.

Al sud-oeste, el Ródano, que va á llenar la cuenca magnífica del lago Leman ó de Ginebra, y sigue su curso por Francia hasta el golfo de Lyon.

Al oeste, el Aar ó Aare, que despues de ensancharse en los lagos de Brienz y Thun y bañar á Berna y Solera (Soleure ó Solothurn) desemboca en el Rin, entre Schaffhouse y Basilea.

Al norte, el Reuss, rio que alimenta al lago de los Cuatro-Cantones (ó de Lucerna), se escapa de esa cuenca en medio de la ciudad de ese nombre y va á engrosar el Aar, no léjos de la confluencia del Limmat.

En fin, al nordeste, las fuentes del Rin, llamadas Rin superior y medio.

No debe olvidarse que el canton suizo de los Grisones le envia al
Danubio superior su mas importante afluente, el Inn.

Así, pues, de los Alpes de Suiza nomas surgen las aguas principales que, por el Danubio, el Rin, el Ródano y el Po, llevan los aluviones del corazon de Europa hasta las hoyas lejanísimas del mar Negro y el del Norte, el Mediterráneo y el Adriático.

Las montañas del Jura tienen otro carácter. De ellas no surge ningún sistema hidrográfico importante; las neveras perpetuas faltan en sus cimas absolutamente; las formaciones de caliza reemplazan á las de granito; los grupos desordenados, complicados y muy abruptos no existen, sino que en su lugar giran tres cadenas de montañas paralelas y de extension desigual: dos de ellas de 15 leguas cada una, y de 18 la que llega hasta Schaffhouse. La mas alta cima del Jura no excede de una elevacion de 1,720 metros sobre el nivel del mar, y el espesor total de las tres cadenas no pasa de 55 kilómetros; miéntras que los Alpes tienen un espesor de 112 á 285 kilómetros. Por último, la vegetacion del Jura es mucho ménos variada, por el hecho de ser sus zonas ménos numerosas y elevadas.

La region intermediaria ó de la baja Suiza (formada principalmente por los cantones de Vaud, Friburgo, Berna, Solera, Lucerna, Zug, Zuric, Argovia y Turgovia) se compone, como he dicho, de planicies ondulosas, vallecitos estrechos y poco profundos, planos inclinados y colinas, con una elevacion sobre el nivel del mar que varía entre 250 y 390 metros, y algunas montañas cuya altura no excede da 975. Toda esa risueña y pintoresca region está muy poblada y cultivada, y tiene por marco, de un lado la línea occidental de los lagos Leman, de Neuchâtel y de Biena y del bajo Aar,—del otro la línea oriental que, partiendo del mismo lago Leman y terminando en el superior de Constanza, gira por los de Thun, Brienz, Lucerna, Zug y Zuric.

Puesto que he mencionado algunos lagos, diré algo mas sobre el conjunto de los que tiene Suiza. El territorio de la Confederacion contiene, en totalidad ó en parte, 18 lagos de primer órden (aunque muy desiguales en extension), 9 de segundo órden y mas de 60 de tercero, es decir casi microscópicos relativamente á los primeros. Casi todos los de primera clase son navegados por buques de vapor y barcas veleras; algunos solo son surcados por barquichuelos ó canoas de remo insignificantes; el mayor número carece de toda navegacion. La gran multitud de lagos de tercer órden se halla en los laberintos encumbrados de los Alpes, en las cabeceras de los rios ó al pié de las neveras. En cuanto á los de primero y segundo órden mas importantes, se hallan distribuidos así:

En la hoya central del Ródano, el de Leman, el mas considerable de todos.

En las hoyas cuyas aguas recoge el Tesino italiano, los lagos Mayor y de Lugano.

En el curso del Rin, los pequeños de Sils, Siva-Plana y Moriz, y los dos de Constanza, de los cuales el superior es el segundo de la Confederacion.

En la region occidental, al pié del Jura, los de Neuchâtel, Biena y Morat.

En la hoya del Aar central, los de Brienz y Thun.

En las del Reuss y el Limmat y las planicies comarcanas, los de Lucerna, Wallenstadt, Zug, Zuric, Baldeg, Sempach, Hallveil, Greiffen, Pfoeffikon, Egeri, Lowez y Sarnen.

De toda esa multitud de lagos, admirablemente bellos, cinco son internacionales: el de Leman, que demarca límites con Francia (á virtud de la anexin de Saboya); los de Lugano y Mayor, que ligan á Suiza con Italia; el de Constanza superior, límite respecto de Austria, Baviera, Wurtemberg, y el gran-ducado de Báden, y el de Constanza inferior (Unter-See) respecto del mismo Báden. Los demas lagos le pertenecen exclusivamente á la Confederacion.

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La circunstancia de hallarse Suiza en la zona templada, al mismo tiempo que posee tan altas montañas de la mas variada configuracion, le da la singular ventaja de tener, durante la primavera, el verano y el otoño, tres elementos de variedad climatérica y consiguientemente de vegetacion, industrias, costumbres, etc. Las estaciones producidas á virtud de la latitud y las evoluciones del globo, son constantemente modificadas en Suiza, mas que en ningún otro país de Europa, por la influencia de las alturas y la exposicion de los lugares. De ese modo, el territorio suizo tiene tres temperaturas simultáneas de primer órden, determinadas por el sol, la altura atmosférica y las corrientes de aire que descienden de las heladas montañas por los boquerones ó gargantas estrechas.

Con excepcion de los frutos vegetales exclusivos á la zona tórrida, en Suiza crecen al aire libre todas las plantas que pueden vivir desde la zona baja de las viñas hasta las regiones del polo boreal. He visto florecer en plena tierra, en las márgenes del lago Leman, naranjos, granados y otros árboles frutales y arbustos que se ostenian con abundancia en Italia y España. No es, pues, extraño que Suiza sea tan pintoresca, ofreciendo los mas variados paisajes de topografía y vegetacion, desde el profundo valle y la ondulosa planicie hasta las agujas graníticas, negras y completamente abruptas, y las cúpulas de nieves eternas que se pierden en los abismos de la atmósfera, casi jamas holladas por el hombre.

Así, en los valles del Ródano, el Rin y sus afluentes y el Tesino, lo mismo que en las riberas de los lagos de la region central (particularmente en los de Leman, Neuchâtel, Zuric y Constanza) las viñas constituyen la base principal de la agricultura. A 200 ó 300 metros mas arriba, en las planicies montuosas y quebradas, los campos están cubiertos de legumbres, cereales, granos y hortalizas de todas clases, y árboles frutales en mucha abundancia, como el manzano, el peral, el albaricoque y el ciruelo. Se sube un poco mas y aparecen los bosques de hayas ó variedades de encinas, los matorrales interminables de avellanos silvestres y muchos otros árboles frutales resistentes, como el cerezo. Las legumbres escasean ó faltan, los trigos no medran, reemplazados por el heno; todo va cambiando de aspecto. En otra zona superpuesta no viven sino las coníferas, es decir los pinos y abetos en increíble variedad de especies, y las malezas ásperas. Mas arriba desaparecen esos pabellones sombríos de las altas montañas, dejando el campo casi exclusivamente á las gramíneas enanas, que se extienden hácia las cimas de las faldas en inmensas y tupidas alfombras. Encima está la region de los helechos enanos, líquenes y musgos de tintas pálidas ó sombrías. Por último, toda vegetacion desaparece, la vida termina bajo todas sus formas risueñas, las aguas se coagulan ó se filtran para perderse en los abismos subterráneos, y no quedan sino, desiertos de granito y mares de hielo, donde solo se siente el grito estridente del águila ó el mugido aterrador del huracan…. En aquellas alturas el sol mismo pierde frecuentemente su esplendor; la soledad de un eterno invierno impera sobre abismos insondables, que guardan en sus concavidades el misterio admirable de la fisiología del globo.

Esa gran variedad de temperaturas y producciones simultáneas de la flora suiza, ha hecho nacer naturalmente muchos órdenes de industrias y costumbres, escalonados desde el fondo de los valles hasta las mas altas eminencias habitables. Así, hácia las márgenes de los lagos y rios encuentra el viajero activas ciudades fabricantes, manufactureras y comerciales, como Ginebra, Losana y Vevey, Neuchâtel, Lucerna, Zuric, Basilea y Schaffhouse, y numerosísimos cultivadores de viñas y bateleros. En la region inmediata superior halla las bellas artes, las obras de mano delicadas, tales como los trabajos de relojería, escultura en madera, porcelanas, sombreros de paja, encajes y bordados, en Chaux-de-Fonds, Berna, Friburgo, San-Gall, Appenzell, etc. Mas arriba recorre la zona de los pintorescos chalets, de las queserías, las praderas cubiertas de ganados, la vida y las costumbres apacibles del pastor. Por último, en la region mas elevada, el fabricante y el batelero, el comerciante y el artista, el agricultor y el pastor han desaparecido totalmente; allí solo se ve al Inglés extravagante que hace excursiones á los nevados, ó al cazador de ciervos y gamuzas, rey de las soledades que despierta con las detonaciones de su fusil los ecos de los abismos, y sorprende en su voluptuosa somnolencia al águila posada sobre los conos graníticos.

Abajo, los trenes y los buques de vapor lanzan sus silbidos estridentes, en los ferrocarriles que surcan los valles y planicies y sobre las ondas azules de los lagos. Mas arriba no encontrais sino las diligencias y sillas de posta, cuyos conductores de curioso uniforme hacen resonar la voz aguda de sus clarines por carreteras ondulosas que giran al traves de los bosques, ya trepando sobre las altas colinas, ya descendiendo hasta el fondo de las ramblas. Subis algunas centenas mas de metros, y por entre selvas seculares de abetos, pinos y avellanos silvestres, seguis fragosos caminos, tan bien conservados como es posible, caballero en algun caballo ó macho gigantesco, de constitucion férrea, que os conduce á paso lento y seguro por los senderos mas dificiles basta los bancos de hielo. Mas arriba solo existen las sendas imperceptibles, los surcos variables de los torrentes y de los derrumbes del invierno, que sigue el cazador en sus audaces excursiones. Por último, si quereis marchar sobre el lomo brillante y resbaloso de las neveras, exponiendo la vida por un capricho de turista, necesitareis saltar sobre grietas profundas de cristal, y trepar cuidadosamente por escalones que vuestro guia va practicando en el hielo á golpes de pico ú hacha. ¡Qué de transiciones y variedades físicas y sociales entre la region de los ferrocarriles y la de las neveras,—entre el ingeniero y el cazador salvaje! Toda la distancia que média entre una civilizacion muy avanzada y la ausencia completa de la vida!…

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La Confederacion suiza ó helvética es un pueblo formado por la aglomeracion de muchas razas ó derivaciones de razas constituidas sucesivamente en Estados ó entidades que, gozando de soberanía propia, se han ido aliando en nacionalidad compleja, sin perder en manera alguna sus tradiciones y su personalidad política y social. Ese orígen contrasta evidentemente con el de todas las naciones de Europa, cuya unidad ha resultado de una serie de conquistas ó absorciones. De ahí la especialidad del tipo suizo, donde todo tiene el sello de la vida local ó de la independencia y la variedad dentro de la unidad federativa. Sin pretender resumir la historia complicadísima de ese país, que ha sufrido la influencia de muchas ó muy distintas invasiones y dominaciones (romanas, italianas, sarracenas, francesas, alemanas, saboyardas y aun británicas), indicaré rápidamente los episodios generales de primer órden; reservando los pormenores mas curiosos para la página que corresponda á cada canton en particular.

La primera época hasta donde alcanza la historia con alguna precision respecto de los habitantes que los Romanos denominaron Helvecios ó Helvetos, ofrece apénas un enjambre de tribus bárbaras, de carácter áspero y ruda constitucion física, diseminadas en las montañas y planicies desde la orilla setentrional del lago Leman hasta la márgen izquierda del Rin central, y desde las alturas alpestres de los Grisones ó Rhetianos hasta las faldas del Jura vertientes del lado del Franco-condado meridional. Ocupando un territorio intermediario de razas y civilizaciones invasoras, los Suizos sufrieron sucesivamente tres dominaciones extranjeras de primer órden: la del imperio romano,—conquista comenzada 60 años ántes de la era cristiana, y completada por César;—la del imperio franco, que terminó en el siglo IX, poco despues de la muerte de Carlomagno,—y la de los Alemanes y la casa austríaca de Habsbourg, dominacion comenzada á sacudir por la liga de la independencia que inició Guillermo Tell al principio del siglo XIV.

Así, puede decirse que la historia de Suiza se resume en tres grandes épocas. La primera fué de barbarie, de tribus libres que se llamaron Ambronos, Tigurios, Tuginios y Verbigenos, en el centro, el oeste y el norte; Allobroges del lado de Ginebra; Rhetianos en los Alpes orientales, etc. La segunda época, que César inauguró con la gran batalla de Autun (ó Bibracte), fué de conquista, romana durante cinco siglos, continuada luego por los Francos y Germanos durante siete y medio siglos mas. El país se llama entónces Helvecia y recibe poderosamente la infusion del feudalismo. La tercera fué la época federal y de independencia, inaugurada por Guillermo Tell y los cantones de Urí, Schwyz y Unterwalden, coligados para sacudir la dominacion de los Habsbourg representada por el odioso Gessler. Es entónces que el país toma el nombre de Suiza (Schweiz), derivado del de los Schweizer ó habitantes del canton de Schwyz.

En la primera época falta todo lazo de union entre las tribus. En la segunda, despues de los progresos introducidos por la civilizacion romana, el feudalismo hace surgir por todas partes obispos, abades, condes, bailios y señores que dominan porciones de territorio y ciudades libres importantes y privilegiadas. Todas esas porciones rinden vasallaje sucesivamente á los emperadores francos y soberanos alemanes, y la política de los grandes vasallos consiste solo en atacarse mutuamente para engrandecerse unos á expensas de otros; sin perjuicio de las luchas sociales entre los señores y sus siervos y los ciudadanos y paisanos. Así, la verdadera historia nacional de los Suizos no comienza sino en el siglo XIV.

La batalla sangrienta de Morgarten, ganada contra el duque Leopoldo de Austria, descendiente de Rodolfo de Habsbourg, y contra la nobleza del país coligada para oprimir á los pueblos, aseguró la independencia de los tres cantones que fueron el núcleo de la Confederacion. Desde 1308 hasta 1848 Suiza ha pasado por una serie de cruentas luchas y de los mas extraños episodios, peleando unas veces por su libertad doméstica, otras rechazando las invasiones extranjeras, no pocas veces atacándose entre sí los cantones para disputarse territorios contiguos. Durante algunos siglos ese pueblo ha ofrecido al mundo un extraño contraste: miéntras que defendia con ardor su libertad é independencia, daba el escándalo infamante de sus capitulaciones y enganches para suministrar regimientos de mercenarios á casi todos los tiranos ó déspotas de Europa. Hoy, gracias a la energía del gobierno federal y sobre todo á la revolucion italiana, esa ignominia de la civilizacion desaparece, y Suiza no verá en sus hijos sino soldados de su propia causa.

Prescindiendo de los acontecimientos que no se han relacionado directamente con la formacion de la liga federal, los mas notables episodios de la historia de los Suizos se pueden resumir así:

El ejemplo de la fuerza adquirida para la defensa por los tres cantones coligados en 1308 hace entrar sucesivamente en la Confederacion, durante medio siglo, á otros cinco cantones ó Estados independientes: Lucerna, Zuric, Glaris, Zug y Berna,—el primero adherido en 1332 y los demas de 1351 á 1353. Desde entónces la nacion se hace respetable, y uniendo sus fuerzas obtiene conquistas en los territorios aledaños. La lucha contra la nobleza y la casa de Austria continúa con ventaja creciente para los pueblos, y su prosperidad es muy notable.

Hácia fines del siglo XV los Grisones, que habian formado su liga separada, se constituyen en canton independiente. Cárlos el Temerario, duque de Borgoña, ha sido batido por los Confederados en las memorables batallas de Grandson y Morat. La dieta federal de Stans admite en la Confederacion, en 1481, á los cantones de Friburgo y Solera.

Las guerras civiles y exteriores renacen poco despues, y la Confederacion, triunfante una vez mas de los Austríacos en 1499, se acrecienta, de 1501 á 1513, con los nuevos cantones independientes de Appenzell, Basilea y Schaffhouse. Otros cantones libres existian entónces, tales como Neuchâtel, San-Gall, Grisones y Valles, pero no figuraban respecto de la Confederacion sino como simples aliados para la defensa comun.

La reforma religiosa dividió profundamente á los Suizos en guerras civiles muy cruentas y tenaces, complicadas con las cuestiones político-sociales entre la nobleza y los ciudadanos y paisanos, y entre los cantones aristocráticos y católicos y los de organizacion democrática y religion protestante ó reformada.

Fué en 1553 que los cantones católicos dieron el ejemplo del mercenarismo, celebrando la primera capitulacion que puso un regimiento suizo al servicio del rey de Francia Enrique II. Los partidos ó cantones católicos y reformados tuvieron alternativamente la victoria y la preponderancia, y la nacion se vió hasta fines del siglo XVIII envuelta en mil dificultades y aun á punto de disolverse.

La revolucion francesa de 1789 conmovió profundamente los espíritus en Suiza y produjo cambios y episodios muy importantes. Los Franceses invaden el país y los pueblos oprimidos se agitan y levantan donde quiera contra los obispos ó abades soberanos y los señores ó nobles. En unas partes reclaman libertades y garantías, como en Basilea (ó Basel) y los cantones de Vaud, del Tesino, los Grisones, San-Gall, Schaffhouse, Solera y Friburgo; en otras cambian su gobierno, como la república independiente de Ginebra. El general frances Brune se apodera de Berna; la Confederacion queda disuelta y recibe una reorganizacion impuesta por las armas francesas y la revolucion.

Suiza es entónces República una é indivisible, basada en el principio democrático y compuesta de 18 cantones. El de los Grisones queda como aliado; la república de Ginebra y varios territorios del Jura son usurpados por Francia. Algunos cantones alemanes, los mas antiguos, resistieron; pero en breve fueron sometidos. Así, la Confederacion iniciada por Guillermo Tell habia durado 490 años, Nacida del triunfo sobre una dominacion venida del lado de los Alpes, sucumbia bajo el peso de otra invasion procedente del lado del Jura.

Suiza fué entónces un vasto campo de batalla entre los grandes beligerantes europeos, donde Massena y Korsakof se disputaron el terreno palmo á palmo. La paz de Amiens habia suspendido la lucha, que fué reemplazada por la guerra civil. El partido federalista destruyó el gobierno unitario, y Napoleon intervino violentamente, imponiéndole al país la célebre Acta de mediacion que reconstituyó la Confederacion y provocó la nueva guerra europea. Desde 1803, el número de cantones se elevó de 13 á 19, por el ingreso de los de Argovia, Grisones (desmembrado), San-Gall, Tesino, Turgovia y Vaud. Ginebra continuó anexada á Francia, lo mismo que Mulhouse y otros territorios del Jura. Esa Constitucion establecia la igualdad social y cantonal, suprimiendo las prerogativas aristocráticas y todo vasallaje, y asegurando á los Suizos libertades bien importantes.

Vencido Napoleon, todas sus obras de artificio político se fueron á tierra. Los coligados invadieron á Suiza para penetrar á Francia; el acta de mediacion fué abolida, y el partido aristocrático quiso recuperar su antigua posicion. Al cabo de dos años de agitaciones é incertidumbre la Dieta de Zuric expidió la constitucion del 7 de agosto de 1815, llamada Pacto federal, que restableció la vieja nacionalidad suiza. Entretanto, el Congreso europeo de Viena habia acordado resoluciones muy importantes respecto de la Confederacion, entre otras la de hacer ingresar como cantones federales los de Ginebra, Neuchâtel y Valais (ó Valles), poco ántes dominados por Napoleon. Así, Suiza quedó compuesta definitivamente de 22 cantones, formando un cuerpo de nacion cuya inviolabilidad y neutralidad fueron por primera vez solemnemente reconocidas por las potencias europeas en el Congreso de Paris.

Si bien los cantones reformaron, en su mayor número, sus constituciones particulares, en 1830, bajo el influjo de la segunda revolucion francesa, la Constitucion federal no sufrió alteracion ninguna hasta setiembre de 1848, á virtud del triunfo de la revolucion radical sobre la liga del Sonderbund. Los 22 cantones, aunque ligados por el pacto federal, se hallaban profundamente divididos por cuestiones políticas y sociales, económicas y religiosas. No solo habia tres ó cuatro razas en antagonismo, sino tambien dos religiones y sobre todo dos principios que se excluian: el democrático y el aristocrático. El catolicismo aristocrático era preponderante ó absoluto en casi todos los cantones de raza alemana; miéntras que el liberalismo protestante predominaba en los de raza ó infusion latina: contraste singular y curioso, que tuvo sinembargo sus excepciones.

En 1841 Ginebra realizaba su revolucion radical ó democrática, que se reprodujo en 46. En 1844 el canton de Valles respondia con una reaccion aristocrática, y luego la guerra civil se hizo general. Ella habia sido provocada por la liga separada (Sonderbund), verdadera confederacion dentro de la Confederacion, que tomó por pretexto la expulsion de los Jesuitas y otras medidas liberales de la Dieta nacional. Los cantones de Friburgo, Lucerna, Schwyz, Urí, Unterwalden, Valles y Zug hicieron esa liga particular para defenderse mutuamente y resistir á la autoridad y las reformas de la Confederacion, y esta tuvo que apelar á la fuerza para disolver el Sonderbund en 1847.

En breve Friburgo se rindió al general Dufour, sin combatir; Lucerna capítulo despues de dos dias de pelea, y los demas cantones disidentes se sometieron bajo condiciones. El triunfo de la revolucion radical, sostenida principalmente por los cantones de Ginebra, Vaud, Berna, Zuric y Tesino, hizo necesaria una reforma definitiva. La Constitucion federal del 12 de setiembre de 1848, aceptada desde su sancion por quince y medio cantones, lo fué poco despues por los seis y medio restantes. Las reformas interiores y liberales de los que habian hecho la revolucion fueron seguidas de las que hicieron en sus constituciones, de 1848 á 1850, diez de los otros cantones. Las últimas reformas en sentido liberal han tenido lugar en Neuchâtel, Tesino y Vaud, en 1858, 59 y 61.

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Si las constituciones cantonales son en su gran mayoría muy liberales, la de la Confederacion nada ó poco deja que desear, en punto á libertades políticas y personales, igualdad y elementos de fuerza y armonía. Gracias á ella el país ha hecho grandes progresos en los doce últimos años, consolidando sus instituciones de todo género y adquiriendo respetabilidad en el mundo, apesar de su pequeñez como territorio y poblacion.

La Constitucion garantiza á todos los Suizos la igualdad de derechos y deberes, la libertad de la prensa, de la industria, del tránsito, del domicilio, de asociacion y del ejercicio de todo culto cristiano; manteniendo así vínculos estrechos de union y comunidad, sin perjuicio de la autonomía comunal y cantonal. Los cantones tienen el deber de ajustar sus constituciones al principio republicano, representativo ú democrático, y respetar el derecho público de la Confederacion. El ejército es federal, como el sistema monetario y de pesas y medidas, los correos y las relaciones exteriores que afectan á la nacionalidad entera; de modo que las facultades reservadas al gobierno federal en nada vulneran la autonomía de los Estados ó cantones.

Ningún país en el mundo tiene una organizacion tan natural y lógica como la de Suiza. Allí la nacionalidad no es mas que una síntesis, un elemento de fuerza comun respecto del extranjero. El distrito es la verdadera forma social de los Suizos, la forma íntima y elemental. Cada distrito tiene su autonomía, sus bienes propios, sus ciudadanos o vecinos y su régimen de vida fraternal. La sociedad suiza no está realmente sino en la entidad comunal. Lo demas es accesorio ó de interes secundario. Es para atender á los intereses secundarios, que requieren cierta fuerza y respetabilidad, que los distritos se han aglomerado en cantones. Es para alcanzar la fuerza puramente internacional que los cantones se han confederado como potencia europea.

Al hablar de cada canton indicaré los rasgos particulares que los distinguen. En cuanto á la Confederacion, su gobierno es ejercido por tres divisiones del poder, de las cuales la fundamental emana, en parte, del sufragio universal. El poder legislativo está á cargo de una Asamblea federal compuesta de dos Cámaras: el Consejo de los Estados, especie de Senado, cuyos 44 miembros representan á los cantones en razón de 2 por cada canton, y uno por cada medio canton; y el Consejo nacional ó Cámara de Diputados, elegidos por los cantones en razón igual de su poblacion. El poder Ejecutivo lo ejerce un Consejo federal compuesto de siete miembros elegidos cada tres años por las Cámaras reunidas, uno por un canton á lo mas. De su seno sale el presidente de la Confederacion, nombrado anualmente por la misma Asamblea nacional. En fin, el poder Judicial es ejercido por un Tribunal federal, tambien de orígen parlamentario, asociado en ciertas ocasiones á un jurado.

La Confederacion se compone de 22 cantones, de los cuales dos están divididos en medios cantones con administracion y representacion distinta. La mayor parte tienen el mismo nombre que sus capitales respectivas. Su rango, en el órden en que han entrado á la Confederacion, en el siguiente:

1° Urí (capital Altorf)—2° Schwyz—3° Unterwalden, dividido en los
medio-cantones de Obwalden (c. Sarnen) y Nidwalden (c. Stans)—4°
Lucerna—5° Zuric—6° Zug—7º Glaris—8º Berna—9º Solera—10
Friburgo—11 Basilea, dividido en los medio-cantones de Basilea-ciudad y
Basilea-campaña (c. Liesthal)—12 Schaffhouse—13 Appenzell—14
San-Gall—15 Grisones (c. Coira ó Coire)—16 Argovia (c. Aarau)—17
Turgovia (c. Frauenfeld)—18 Tesino (capitales Bellinzona, Locarno y
Lugano)—19 Vaud (c. Losana)—20 Valais ó Valles (c. Sion)—21
Neuchâtel—22 Ginebra.

Al terminar esta narracion presentaré á los lectores un cuadro comparativo de los cantones, según su extension territorial, poblacion, razas y religiones, naturaleza de industrias é instituciones. Por ahora, lo expuesto basta para tener una idea general.

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