VII.

Yo idolatro á Valencia por su hermosura,

su luz, su poesía, la donosura

de su gente, sus usos, trajes y aliños;

y de un amor primero con la fé pura,

la doy de hijo y amante los dos cariños.

Pero amo á Barcelona por tiranía

de ley inevitable de mi destino:

Dios condenó al trabajo la vida mia;

morir sobre el trabajo tengo por sino.

Barcelona trabaja... y á su existencia

el trabajo da fuerza, pan y alegría:

que me dé cuando espire tumba Valencia,

pan Barcelona, miéntras mi inteligencia

Dios alumbre y mis ojos la luz del dia.